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Tie Xi Qu: Al Oeste de las vías, una experiencia de largo aliento, una travesía de algo más de nueve horas a lo largo de las cuales el chino Wang Bing se interna en el cinturón industrial del distrito de Tie Xi, en Shenyang, al Noreste de su país, para retratar las devastadoras consecuencias de los vaivenes económicos del gigante asiático a lo largo de las últimas dos décadas.
Creado en 1934 durante la ocupación japonesa para la fabricación de armamento, Tie Xi llegó a transformarse, tras la instalación del régimen maoísta una década y media más tarde, en un enorme complejo poblacional, primordial en el esquema de la centralizada economía nacional. El proyecto alcanzó proporciones desmesuradas con los aportes de la Unión Soviética, que llegó a financiar 157 emprendimientos. De aquéllos sobrevivieron un centenar, alrededor de los cuales se concentró cerca de un millón de habitantes. Pero para fines de los años ‘90, las fábricas y las poblaciones organizadas a su alrededor se habían convertido en ruinas, en un escenario de absoluta desolación.
Inspirado por sus propias experiencias laborales en una fábrica de la región (antes de ingresar a la Academia de Pekín en la que estudiaría cine), Wang Bing se zambulló en la vida de Tie Xi y registró, entre 1999 y 2001, más de 300 horas de video. La organización de ese material dio lugar a tres películas, que pueden verse independientemente una de otra: Herrumbre, Vestigios y Rieles. La primera de ellas es, en palabras de su autor, “una exploración del legado de medio siglo de planificación económica centralizada, enfocada en las vidas diarias y las rutinas de trabajo de los obreros –y sus familias– de tres fábricas al borde de la quiebra, eyectados hacia futuros inciertos y temibles”. Vestigios se centra en las vidas de un grupo de adolescentes que viven con sus padres en uno de los barrios obreros de la región, un área conocida como El Callejón del Arcoiris, en momentos en que su demolición –programada por las autoridades locales– es inminente. Finalmente, Rieles cuenta la historia de una vieja red ferroviaria que une las fábricas de Tie Xi devenida en una suerte de tren fantasma, y de un hombre llamado Du Xiyun y sus hijos, todos ellos desempleados, que deben “lidiar con los cambios impuestos al mundo que habitan, mientras intentan mantener el control sobre sus propios destinos”.
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