Vamos a ver, Syriana es una película de Hollywood, y cualquier análisis que se haga de ella tiene que partir de ese hecho, y de los límites que inevitablemente le acompañan. Es decir, que si nos basamos en eso para ciertas condenas que se están leyendo por aquí, mejor ni empezamos el debate, ya que todo estaría meridianament claro.
Creo que caben más matices a la hora de analizar esta película. En primer lugar, estoy rotundamente en desacuerdo con Nueve Maletas cuando dice que "es un film de justificación de ciertas actividades y métodos poco éticos empleados por los gobiernos norteamericanos en su política exterior", o que "viendo películas como ésta muchas personas no van a justificar la invasión de Irak pero sí verán las acciones selectivas de la CIA como un mal menor y, desde luego, cómo las únicas que pueden evitar los atentados a gran escala". Vamos a ver, en esta película, las acciones selectivas de la CIA se dirigen contra el príncipe Nasir, que no es precisamente un salafista, sino un modernizador (de hecho, el personaje de Matt Damon le compara con el bueno de Mosadeq, lo que no deja de ser atrevido en una película estadounidense), que acaba siendo asesinado simplemente por intentar desarrollar una política mínimamente independiente. El hecho mismo de que la CIA sea retratada abiertamente como una organización que planifica y comete asesinatos es, en mi opinión, un punto a favor de la película, dado que la agencia estadounidense tiene legalmente prohibido hacer tal cosa. La verdad es que no sé dónde veis algunos la justificación de los asesinatos de la CIA, yo veo todo lo contrario (el príncipe Nasir, de hecho, llega a ser retratado con rasgos casi beatíficos).
Sí estoy de acuerdo con piramo cuando señala la rapidez de la conversión de los muchachos pakistaníes. Si bien los discursos de adoctrinamiento del shaij sí se corresponden con lo que dice al-Qa'ida, la verdad es que el personaje del shahid, el mártir, responde a un preconcepto habitual que no se corresponde con la realidad. Los hombres-bomba, islamistas o no, no suelen ser jóvenes frustrados que deciden darse muerte y llevarse por delante a unos cuantos enemigos, sino miembros ejemplares de su comunidad, más parecidos al soldado que da la vida para salvar a sus compañeros que al enajenado que entra en un McDonald's con un fusil de asalto. En términos durkheimianos, responden más a la tipología del suicidio altruista (el motivado por un exceso de asunción de las normas de la comunidad), que a la del suicidio egoísta (el que brota de la insatisfacción o la frustración). Esto no lo digo yo, lo dice un estudio bastante serio de la Universidad de Chicago, que no ha destacado históricamente por sus simpatías hacia los enemigos del imperialismo estadounidense (está en castellano, con el título de Morir para ganar. Las estrategias del terrorismo suicida). La visión que transmite Syriana a este respecto es, a fin de cuentas, radicalmente socialdemócrata y eurocéntrica, ya que se inserta en esa idea, hija de la opulencia, de que es impensable entregar la propia vida de no mediar el odio hacia ésta.
En cuanto a esos barrios de opereta "controlados por Hizbulá", más propios de Alias que de una película que se pretende seria, la verdad es que son una cagada importante. De hecho, si querían amedrentar al público yanki, podían haber recreado las zonas más militarizadas, en vez de presentar unos barrios en los que parece que el tiempo se detuvo en los años ochenta. De todas formas, más allá de esas escenas, no creo que Hizbulá salga demasiado malparado, al fin y al cabo le salvan el culo al yanki, y aparecen como gente de palabra, lo que no es poco.
Sobre Irán e Israel, coincido con la crítica de la Red Voltaire y con el resto de intervinientes en el debate. La conexión Irán-al-Qa'ida es infumable, y la ausencia de toda mención al Estado sionista es, creo, la mayor muestra de los límites inevitables de una industria ferozmente prosionista, como es la del entretenimiento. El debate sobre la actitud estadounidense hacia Israel, de la que la postura del mundo del cine es sólo una muestra más, podría dar para una muy larga discusión independiente, pero creo que todos lo tenemos claro.
En cuanto a la forma, también discrepo con quienes dicen que "es el peaje imprescindible para una película con pretensiones intelectuales y, a la vez, una manera fácil de transmitir una cierta idea de la complejidad del mundo que se pretende reflejar". Personalmente, la estructura de la película es una de las cosas que más me han gustado. Si se hubiese centrado en uno o dos de los personajes, tendríamos muchas menos caras de la situación. Si quitamos a Bob, a los chavales pakistaníes, al abogado afroamericano, al príncipe Nasir, casi a cualquiera de ellos, perderíamos un aspecto importante de la cuestión. Aparte de esto, me parece que los encuentros entre las diversas historias están, casi siempre, razonablemente justificados. Estoy seguro de que no figuraba entre los propósitos de la película, pero la estructura de historias paralelas también puede transmitir la idea de que estamos hablando de algo que trasciende a las acciones individuales, un sistema que tiene una lógica estricta, que es exclusivamente la del beneficio (me parece buenísimo el discurso de la sabandija reptiliana al abogado afroamericano, que recomiendo oír en inglés, en castellano han enfatizado su naturaleza odiosa eligiendo una voz ídem).
Bueno, me voy a ir callando

, ya veis que la peli me gustó. Si no he añadido "para ser una película de Hollywood" en cada valoración positiva ha sido por no ser repetitivo, añadidlo vosotros mentalmente. También lamento no haber participado antes, mi monitor parece haber fallecido definitivamente y no he entrado. Un saludo a todos y que siga la discusión.
Y perdón por la chapa.