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Rebelión en la Granja (1954)

NotaPublicado: Sab Dic 23, 2006 7:56 pm
por ehlibre
Portada

TITULO ORIGINAL Animal Farm
AÑO 1954
DURACIÓN 72 min.
PAÍS Reino Unido
DIRECTOR Joy Batchelor, John Halas
GUIÓN Joy Batchelor, Joseph Bryan III, John Halas, Borden Mace, Philip Stapp, Lothar Wolff (Novela: George Orwell)
MÚSICA Matyas Seiber
FOTOGRAFÍA Animation



Animación / SINOPSIS:
Estamos en la Granja Manor, en la Inglaterra de los años cincuenta. Hartos de los maltratos que les da el brutal granjero Jones, todos los animales se unen en una violenta rebelión que excluye a todos los humanos: ha nacido la Granja Animal. Pero el entusiasmo se torna en decepción cuando los cerdos, con el dictatorial Napoleón a la cabeza, asuman el control de la revolución y, amparados por un fanatizado ejército de perros asesinos, instauren la tiranía y el terror en la naciente mini-república. Algunos animales comprenden, demasiado tarde, que sus porcinos líderes son tan o más despóticos que el borracho Jones.


¡¡¡ SPOILERS !!!

Los animales de la granja Manor, alentados en su día por el viejo cerdo Mayor, que antes de morir explicó a todos los animales su visión, llevan a cabo una revolución en la que consiguen expulsar al señor Jones y crear sus propias reglas que escriben en una pared.

1. Todo lo que camine en dos piernas es un enemigo.
2. Lo que tenga cuatro patas o plumas es amigo.
3. Los animales no deben usar ropa.
4. Ningún animal debe dormir en una cama.
5. Ningún animal beberá alcohol.
6. Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales.

Al principio la granja es más próspera incluso que cuando el señor Jones la administraba, pero con el paso del tiempo, los cerdos, que se habían autoerigido como líderes por ser más inteligentes, empiezan a abusar de su poder y manipulan los mandamientos en su favor. Dos de estos cerdos, Snowball y Napoleón, se muestran como los líderes, pero empiezan a mostrar diferencias que acaban cuando Napoleón lanza a los perros contra Snowball, que huye de la granja. A partir de ese momento Napoleón se erige como único líder, manteniendo a todos los animales bajo su dictadura, mediante la amenaza de los perros, y poco a poco los cerdos acabarán adoptando todos los defectos del hombre por los cuales en su día iniciaron la revolución, hasta que el único mandamiento que queda escrito es:

- Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.

Significado

Orwell satiriza el régimen comunista soviético representado a través de los animales de la granja. Cronológicamente hablando , Mayor representaría a Lenin por ser el ideólogo de la revolución, pero por el carácter tranquilo y por la idea original que este personaje posee, podría corresponder a Karl Marx. El señor Jones sería Nicolás II de Rusia. Napoleón, con sus medidas para administrar la granja (apropiadas de Snowball) que servirán para llevar a ésta a la prosperidad, aunque ésta sólo mejorará su propia situación y la de los demás cerdos; y su política de restricción de libertades, representa a Stalin. Snowball sería Trotsky, líder militar que posteriormente huye de la granja. Una vez establecido el poder de Napoleón, todo animal que se considerara peligroso sería ejecutado bajo la acusación de ser seguidor de Snowball. Boxer, el caballo, siempre convencido de trabajar más y traicionado a pesar de ello, representaría al proletariado. Las ovejas, analfabetas y acríticas con el régimen, personifican al campesinado. El cuervo Moses representa a la Iglesia Ortodoxa , habla del cielo de los animales y recibe trato de favor de los humanos ya que cumple una labor de aborregamiento. El burro Benjamin representa a la clase intelectual, quienes son conscientes de las manipulaciones pero no toman cartas en el asunto, limitándose a observar sin intervenir. Los perros representan la policia y su brutalidad policial.





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NotaPublicado: Dom Dic 24, 2006 11:49 pm
por Dorado
Tengo que reconocer que la Cia
Hizo un buen trabajo.

Hay un capitulo de "La Cia y la guerra cultural" de FRANCIS STONOR" dedicado en exclusiva a esta monuental manipulacion de la obra de Orwell por parte de la Cia y con abuso de confianza a la mujer de este.

En cuanto lo localize lo trascribo, ya que una critica al stalinismo, se convierte gracias a la agencia, en una apologia del capitalismo.

Adelante

NotaPublicado: Lun Dic 25, 2006 2:53 pm
por rubiera
Bueno, no había que leerse la Stonor Saunders para entender lo reaccionaria que es la película. Basta leerse la sinopsis para entender la asquerosidad que nos quieren vender con la granjita.

...no encontré el emoticón para vómito.

PS. Y realmente me asombra que ehlibre la haya posteado.

NotaPublicado: Lun Dic 25, 2006 9:32 pm
por ehlibre
rubiera escribió:Bueno, no había que leerse la Stonor Saunders para entender lo reaccionaria que es la película. Basta leerse la sinopsis para entender la asquerosidad que nos quieren vender con la granjita.

...no encontré el emoticón para vómito.

PS. Y realmente me asombra que ehlibre la haya posteado.


Entonces quizas merezca un hueco en desenmascarando mitos.
De todas maneras, creo que lo importante es hacer una critica constructiva y explicar a los que lo desconozcan, los entresijos de esta o cualquiera que sea la pelicula.

Saludos

NotaPublicado: Mar Dic 26, 2006 1:44 pm
por Dorado
Posteado en el mismo hilo de DXC:

peter_love escribió:Por cierto, este texto está extraído del libro de Frances Stonor Saunders, "La CIA y la guerra fría cultural" (aunque yo creo que queda más correcto "La CIA EN la guerra fría cultural, que da más la sensación que estaban hasta el cuello en ella), del capítulo XVII, "Las Furias Guardianas", páginas 410 a 420 de la versión española, publicada por la Editorial Debate (traducciçon de Rafael Fontes). No tiene desperdicio:

Sobre Animal Farm dice:

"Poco después de la muerte de Orwell, en 1950, Howard Hunt envió a Alsop y a Farr a Inglaterra hablasen con Sonia, la viuda del escritor. No fueron allí para consolarla, sino para convencerla de que firmase el contrato de cesión de los derechos de Animal Farm [Rebelión en la Granja]. Ella lo hizo, no sin antes hacerles prometer que organizarían un encuentro con Clark Gable. «De esta [visita] –escribió Howard Hunt- procede la película de dibujos animados Animal Farm, que la CIA financió y distribuyó por todo el mundo.»

Después de haber adquirido los derechos, Hunt de dedicó a conseguir un productor que sirviese de tapadera para la CIA. Se decidió por Louis de Rochemont, que había contratado a Hunt cuando hizo The March of Time, una serie de documentales mensuales para Time Inc.

En relación con Hunt, y utilizando fondos de la CIA inyectados por Alsop y Farr, Rochemont(1) empezó la producción de Animal Farm el 15 de noviembre de 1951. Para realizar la película de dibujos animados más ambiciosa del momento (ochenta dibujantes, 750 escenas, 300.000 dibujos en color) se eligió a la empresa británica Halas and Batchelor Cartoon Films Ltd. John Halas había nacido en Hungría y llegó a Inglaterra en 1936. Trabajó para Music Man, la primera película inglesa de dibujos en Technicolor. Junto a su mujer, Joy Batchelor, produjo más de un centenar de películas para la Oficina Central Británica de Información, en muchas de las cuales se hacía propaganda del Plan Marshall y de la OTAN.

El editor de Animal Farm, Fredric Warburg, se tomó mucho interés en la producción de Halas y mantuvo a sus amigos del Congreso por la Libertad Cultural informados de sus progresos. Visitó el estudio varias veces en 1952-1953, para visionar las secuencias, y para hacer sugerencias de cambios en el guión (¿tal vez fuese Warburg el que sugiriese que al viejo Mayor, profeta de la revolución, se le debería dar la voz y el aspecto de Winston Churchill?). Al mismo tiempo, supervisaba una nueva edición de Animal Farm, que sería publicada por Secker y Warburg con fotogramas de la película de Halas y Batchelor.

También el guión fue revisado minuciosamente por el Consejo de Estrategia Psicológica. Según un informe interno de 23 de enero de 1952, el guión aún no terminaba de convencer a sus miembros, los cuales encontraban «el tema algo confuso y el impacto del relato, tal y como quedaba expresado en el orden de las escenas … algo nebuloso. Aunque el simbolismo es aparentemente sencillo, el mensaje no posee demasiada claridad». Curiosamente, la crítica de los burócratas de la inteligencia americana se hacía eco de anteriores comentarios de T. S. Eliot y de William Empson, los cuales habían escrito a Orwell en 1944, señalándole fallos e incoherencias en la parábola central de Animal Farm.

Los problemas de guión se resolvieron cambiando el final. En el texto original, los cerdos comunistas y los hombres capitalistas no se diferencian, mezclándose en una misma charca de podredumbre. En la película esa analogía fue cuidadosamente eliminada (Pilkington y Frederick, personajes fundamentales a los que Orwell hacer presentar a las clases gobernantes británicas y alemana, casi no aparecen) y, en el final, son eliminados sencillamente. En el libro, «»Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.

Los espectadores de la película, sin embargo, vieron un desenlace por completo distinto, en el que es la imagen de los cerdos lo que incita a los demás animales que miran a organizar una contrarrevolución victoriosa, arrasando la casa de la granja. Al eliminar de la película a los granjeros humanos, dejando únicamente a los cerdos, disfrutando de los frutos de la explotación, se dio la vuelta a la identificación de la corrupción comunista con la decadencia capitalista.


Sobre "1984: The Big Brother is watching you" descubrió:

Mayores libertades, incluso, se propusieron cuando la CIA echó mano de 1984(2), una obra posterior de Orwell. Orwell murió antes de ceder los derechos para la película, pero en 1954 ya habían pasado a manos del productor Peter Rathvon. Rathvon, buen amigo de John Ford, había sido presidente de la RKO hasta que fue destituido por Howard Hugues, en 1949. Ese año, creó la Motion Picture Capital Corporation, dedicada a la producción y a la financiación cinematográfica. La corporación –y el propio Rathvon- disfrutaba de estrechas relaciones con el gobierno de los EE. UU. Financiando películas para el Motion Picture Service. Según Lawrence de Neufville, Howard Hunt solicitó la colaboración de Rathvon en la versión cinematográfica del clásico de Orwell. A través de la corporación de Rathvon, gracias al dinero gubernamental, se pudo comenzar la producción de la película, que se estrenó en 1956, teniendo como protagonistas a Edmond O’Brien, Jan Sterling y Michael Redgrave.

La pesadilla descrita por Orwell en 1984, interesaba a los estrategas culturales en varios aspectos. Los oficiales de la CIA y el Consejo de Estrategia Psicológica (para los cuales el libro era lectura obligada) se aferraban a su tratamiento de los peligros del totalitarismo, pasando por alto el hecho de que Orwell arremetía contra los abusos de todos los Estados que sometan a control a sus ciudadanos, tanto de derecha como de izquierda. Aunque los blancos a que se dirigía eran complejos, el mensaje global del libro estaba claro: era una protesta contra todas las mentiras, contra todos los trucos empleados por los gobiernos. Pero los responsables de la propaganda americana no tardaron mucho en considerarla como si fuera exclusivamente un tratado anticomunista, lo que llevó a un crítico a decir que «Sea lo que sea lo que Orwell creyese haber hecho, proporcionó a la guerra fría uno de sus mitos más potentes
En los años cincuenta, la OTAN utilizó su misma jerga [Newspeak: neolengua, vamos. Nota mía]». En otro plano, 1984 era un libro lleno de desconfianza hacia la cultura de masas y hacia los peligros de la esclavitud universal, en virtud de una ignorancia complaciente (la reacción de Winston cuando la mujer proletaria canta una canción popular mientras cuelga la ropa resume perfectamente este miedo a la «cultura de masas», y a su fácil y soporífero aburrimiento). De nuevo, su objetivo político era menos específico que universal: el abuso del lenguaje y de la lógica –lo que Peter Vansittart llamaba «la miserable amenaza de lo políticamente correcto»- se nos imputaba a Nosotros además d a ellos. En la versión cinematográfica esta distinción queda difuminada.

La manipulación de la parábola de Orwell para adecuarse a los prejuicios y posiciones de los productores de la película era, por supuesto, totalmente coherente con el sesgo político de la guerra fría cultural. Para ayudar a estructurar esta interpretación partidista nadie mejor que Son Stein, director ejecutivo del comité Americano por la Libertad Cultural, al que Rathvon consultó en varias ocasiones pidiéndole consejo para el guión. Stein tenía consejos para dar y tomar. Primero, el guión «debería prestar mucha atención a las cuestiones específicas del totalitarismo de nuestros días. Por ejemplo, los carteles del "Gran Hermano" deberían llevar la fotografía de un ser humano real, no una caricatura de Stalin». Nada en la película debería ser una caricatura, continuaba Stein, «sino simplemente una ampliación de algo que podemos contemplar directamente en la actualidad». Por ejemplo, cuando «se supone que los miembros de la Liga Antisexo lleven bandas sobre el pecho», a Stein le preocupaba que «esas bandas no se parezcan nada a lo que sucede en la vida de los países totalitarios, tal y como los conocemos, sino a las bandas que llevan a los diplomáticos en los actos oficiales». Stein, por lo tanto, sugería, que deberían llevar brazaletes, en lugar de bandas. Análogamente, en el lugar donde Orwell hace aparecer las trompetas en la novela, Stein quería que se «eliminasen», porque para los americanos, las trompetas se «asociaban con las ceremonias».

Pero fue el final lo que más inquietaba a Stein, que le dijo a Rathvon: «El problema con el final, como yo lo entiendo, es que termina en una nota de total desesperación: a Winston Smith le privan de su humanidad y capitula ante el Estado totalitario. Creo que estamos de acuerdo en que esto presenta una situación sin esperanza, cuando, en realidad, existe cierta esperanza … esperanza en que la naturaleza humana no pueda ser cambiada por el totalitarismo y que tanto el amor como la naturaleza pueden sobrevivir incluso bajos los horrendos abusos del Gran hermano». Stein propuso que Rathvon eliminase el final de Orwell, cambiándolo por el siguiente desenlace: «Julia se levanta y se aleja de Winston. ¿Por qué Winston no puede salir de también del café?, no tras Julia, sino en dirección contraria y mientras camina compungido por la calle, ¿no podría ver los rostros de los niños, no la cara de la niña que acusa a su padre sino los rostros de los niños que han logrado mantener parte de su inocencia natural? … comienza a caminar más deprisa, y la música aumenta de volumen hasta que Winston vuelva a encontrarse cerca del apartado lugar donde él y Julia se refugiaron del mundo totalitario. De nuevo vemos las hojas de hierba, el viento azotando los árboles, e incluso, quizá, a través de los ojos de Winston, a otra pareja acurrucada. Son esas cosas las que para Winston, y para nosotros, representan lo permanente, lo que el Gran Hermano no puede destruir. Y mientras Winston se aleja de esta escena, oímos en la banda sonora el latido de su corazón y se queda sin aliento al darse cuenta de lo que el Gran Hermano no puede quitar a la humanidad, lo que siempre supondrá un contrate y un conflicto con el mundo de 1984, y quizá, para fijar este punto de vista, podemos ver a Winston mirarse las manos: dos dedos de la mano izquierda, dos dedos de la mano derecha; sabe que dos más dos son cuatro. Al darse cuenta de esto, continuamos oyendo latir su corazón, y por extensión, también late el corazón de la humanidad, más fuerte, conforme la película toca a su fin».

La película, de hecho, se terminó con dos finales diferentes, uno para el público estadounidense y otro para el británico. Ninguno utilizó las edulcoradas sugerencias de Stein, aunque la versión británica era fiel a la idea del final de Stein, con Winston abatido a tiros tras gritar «¡Abajo el Gran Hermano!», seguido instantes después por Julia. En el libro, en claro contraste, Orwell niega explícitamente la posibilidad de que el espíritu humano se pueda alzar por encima de las presiones del Gran hermano. Winston está totalmente abatido, destrozado su espíritu, «la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran hermano». Las instrucciones expresas de Orwell de que bajo ningún concepto se debía alterar 1984, fueron adecuadamente desoídas.

Las películas Animal Farm y 1984 estuvieron listas para su distribución en 1956. Sol Stein anunció que eran «de interés cultural para el Comité Americano por la Libertad Cultural» y prometió ocuparse de que tuvieran «la mayor difusión posible». Se dieron los pasos necesarios para facilitar que las películas recibiesen una favorable acogida, como «concertar la publicación de editoriales en los periódicos de Nueva York» y la distribución de «gran cantidad de cupones de descuento».

Se podría decir que las «falsificaciones» son inherentes a todas las adaptaciones de un texto al celuloide; que producir una película es por sí mismo –y no necesariamente malo- un acto de traducción o incluso de reinvención. Isaac Deutscher, en «The Mysticism of Cruelty», su ensayo sobre 1984, afirmaba que Orwell «tomó prestada la idea de 1984, el argumento, los principales personajes, los símbolos y toda la situación del argumento de la obra Nosotros de Evgeny Zamyatin». El recuerdo personal que Deutscher tenía de Orwell era que «estaba obsesionado por las "conspiraciones", y que su forma de razonar en política me sorprendió como si fuera una sublimación freudiana de una manía persecutoria». Preocupado por la «falta de sentido histórico y de comprensión psicológica de la vida política» de Orwell, Deutscher advertía: «Sería peligroso no reconocer el hecho de que, en el Oeste [Occidente. Nota mía], millones de personas pueden tender, en su angustia y miedo, a huir de su propia responsabilidad en el destino de la humanidad y a dar rienda suelta a su enojo y desesperación acerca del diablo y a la vez chivo expiatorio que el 1984 de Orwell ha puesto ante sus ojos … Pobre Orwell, nunca se podría haber imaginado que su propio libro sería algo tan importante en el programa de la Semana del Odio [Hate Week. Celebración inventada por Orwell para 1984. Nota del Traductor]».


Y sobre la supuesta (o no) "lista negra de comunistas", la autora nos regala con esto:

Pero el propio Orwell no era por completo inocente de tales manipulaciones de la guerra fría. Después de todo, había entregado una lista de personas sospechosas de ser compañeros de viaje [del comunismo. Nota mía] al Departamento de Investigación de la Información, en 1949, una lista en la que denunciaba a 35 personas como compañeros de viaje (o «FT» [Fellow Travellers. Nota del T.] en la jerga de Orwell), testaferros del comunismo, o «simpatizantes», entre ellos, Kingsley Martin, director del New Statesman and Nation («»Liberal degenerado. Muy deshonesto), Paul Robeson («Muy antiblanco. Partidario de Wallace»), J. B. Priestley («Simpatizante convencido, posiblemente tenga algún tipo de vínculo organizativo. Muy antiamericano»), y Michael Redgrave (una ironía del destino, dada su aparición en la película 1984). Como sospechaba de casi todo el mundo, Orwell llevó junto a él, durante muchos años un cuadernillo de cuarto azul. Hacia 1949 ya incluía 125 nombres, y se había convertido en una especie de «juego» al que Orwell le gustaba jugar con Koestler y Richard Rees, y que consistía en calcular «hasta qué grado de traición serían capaces de llegar nuestras bestias negras favoritas». Los criterios para la inclusión en el cuaderno parece que eran bastante amplios, como en el caso de Stephen Spender, cuya «tendencia a la homosexualidad», mereció ser anotada (también dijo que era «muy poco fiable» y «fácilmente influenciable»). Al realista americano John Steinbeck se le incluía en la lista sólo por ser un «Escritor espurio, pseudoingenuo», en tanto que Upton Sinclair se ganó el epíteto «Muy tonto». A George Padmore (pseudónimo de Malcom Nurse) se le calificaba de «Negro, ¿de origen africano?», «antiblanco» y, probablemente, amante de Nancy Cunard. Tom Driberg fue objeto de duros ataques, a representar todo aquello que a Orwell le encantaba temer: «Homosexual», «Se cree que es miembro clandestino», y «Judío inglés»(3).

Sin embargo lo que Orwell llamaba su «listita», pasó de ser una especie de juego a tomar una nueva y siniestra dimensión cuando, voluntariamente, la entregó al IRD, un arma secreta (como sabía Orwell) del Foreign Office. Aunque, más tarde, Adam Watson, del IRD, dijera que «Su utilidad inmediata fue que esta gente no habría de escribir para nosotros», también revelo que «[sus] conexiones con organizaciones apoyadas por los soviéticos podrían denunciarse posteriormente». Dicho de otro modo, una vez en poder de una rama del gobierno cuyas actividades no estaban sujetas control, la lista de Orwell perdió toda la inocencia que pudiera haber tenido como documento privado. Se convirtió en un archivo que representaba un riesgo cierto de dañar la reputación y las carreras de las personas.

Cincuenta años después, Bernard Crick, biógrafo autorizado de Orwell, defendió con firmeza la acción de Orwell, diciendo que «no era distinto de los ciudadanos responsables que no pasan información ala brigada antiterrorista sobre personas que conocen y piensan que son activistas del IRA. Se consideraba una época muy peligrosa, el final de los cuarenta». De esta defensa se hicieron eco los que estaban decididos a perpetuar el mito de la existencia de un grupo intelectual, unido por sus vínculos con Moscú, y unidos en un intento sedicioso de preparar el terreno para el estalinismo en Gran Bretaña. No existe evidencia de que nadie en la lista de Orwell (según lo que se ha hecho público de ella) estuviese implicado en actividades ilegales y, ciertamente, nada que justificase su comparación con los terroristas irlandeses. «Homosexual» era la única acusación que conllevaba riesgo de condena criminal, aunque ello no parece haber disuadido a Orwell en su empleo de la palabra. Las leyes británicas no prohibían la pertenencia al Partido Comunista, ni ser judío, ni sentimental, ni estúpido. «En lo que al derecho concierne, Orwell no puede hacer nada torcido [juego de palabras entre right y wrong. Nota del traductor]», ha escrito Peregrine Worsthorne. «Se confía totalmente en su opinión en estos asuntos. Si pensaba que la guerra fría justificaba que un escritor estuviese deseoso de vender a otro, ya estaba. Fin de la discusión. Pero no debería serlo. Un acto deshonroso no se convierte en honroso sólo porque fuese cometido por George Orwell».

Esto no quiere decir que Orwell hiciese mal en preocuparse de lo que él llamaba «efecto venenoso del mito ruso en la vida intelectual inglesa». Él, más que nadie, conocía el coste de la ideología, y las distorsiones realizadas en su nombre por «los liberales que temen a la libertad y los intelectuales que quieren hacer daño al intelecto». Pero por sus actos, demostró que había confundido el papel intelectual y el del policía. Como intelectual, Orwell podía contar con público para sus ataques contra la rusomanía británica, abiertamente, entrando en un debate con sus oponentes en las páginas de Tribune, Polemic y otras revistas y periódicos. ¿De qué forma se defendía la causa de la libertad respondiendo con subterfugios a la (supuesta) deshonestidad intelectual?

«Si tuviera que elegir un texto para justificarme, elegiría el verso de Milton: "Por las conocidas normas de la vieja libertad"», escribió Orwell en el prefacio de Animal Farm. La frase, explicaba, se refería a su fe en la «arraigada tradición» de «libertad intelectual … sin la cual nuestra característica cultura occidental es dudoso que existiese». A continuación incluía una cita de Voltaire: «Detesto lo que decís; defenderé hasta la muerte vuestro derecho a decirlo». Meses antes de su muerte, Orwell parecía estar diciendo: «Detesto lo que decís; defenderé hasta la muerte vuestro derecho a decirlo; pero no en cualquier circunstancia». Comentando lo que ella consideraba como un viraje de Orwell a la derecha, Mary McCarthy señaló que fue una bendición que muriese tan joven."


Yo me he quedado con la boca abierta, pensando cuánto de lo que pienso en mío y cuánto fruto de la propaganda. Y ya no me sorprende que todas las pelis de Hollywood estén cortadas por el mismo pratrón. Pues eso, más contra el pensamiento único y contra los sistemas (TODOS ELLOS basados en la exclavitud) que nunca. Un saludo animalista,

peter_love

PD. Aquí tenéis 3 interesantes notas al pie, que he encontrado al finalizar el libro:

(1)
"De Rochemont había alcanzado cierta fama como productor independiente con House on 92nd street, en la que unos valerosos agentes del FBI luchaban contra espías alemanes. El filme fue alabado por su realista puesta en escena -Rochemond la calificó como «película de no-ficción»- de un caso real de los archivos de J. Edgar Hoover. Según un historiador, Rochemont «tuvo durante toda su carrera una obsesión con los espías», interesante currículum para alguien que estaba a punto de trabajar con varios de ellos. Lawrence de Neufville, que le conoció en Inglaterra durante el rodaje de Animal Farm, recordaba el entusiasmo de Rochemont por «codearse con los muchachos de la Agencia, como si estuviese en una de sus películas» (Fuente: Lawrence de Neufville, entrevista telefónica con la autora)".


(2)
"La financiación oficial de 1984 incluía una subvención de 100.000 dólares de la Agencia de Información de los Estados Unidos, para hacer lo que su presidente calificaba de «la más devastadora película anticomunista de todos los tiempos» (Fuente: Tony Shaw, The British Cinema, Consensus and the Cold War 1917-1967 -original no publicado-)".


(3)
"Orwell era tremendamente antisionista, y creía que «Los judíos sionistas de todo el mundo nos odian y consideran a Gran Bretaña el enemigo, más, incluso, que a Alemania». Por esta razón, aconsejó al IRD que era «mala política intentar ganarse al enemigo», y les adevertía que no pensaran que el «anti-antisemitismo era una baza importante en la propaganda anti-rusa». (Fuente: George Orwell a Celia Kirwan, 6 de abril de 1949)"


La verdad que el que hizo la trascripcion fué exaustivo :mrgreen: ...

adelante

PD Y por mí a desenmascarando mitos

NotaPublicado: Mar Dic 26, 2006 2:24 pm
por rubiera
Dorado escribió:La verdad que el que hizo la trascripcion fué exaustivo :mrgreen: ...


... y además parece que pasó inadvertido a ciertos mods de DXC por ser demasiado "político".

Pues arriba ehlibre, no hagamos como en DXC, pero mandémos a Orwell y su guión medio manipulado a la zona que le corresponde.

Saludos

NotaPublicado: Mar Dic 26, 2006 3:21 pm
por Dorado
rubiera escribió:... y además parece que pasó inadvertido a ciertos mods de DXC por ser demasiado "político".



me dá a mí que ni lo leyeron... vieron mucho tocho y como nadie se quejó :mrgreen:

Confio que aquí si se lea pues forma parte de esa manipulación en la que vivimos desde pequeñitos... ;)

Hay muchas fobias y antipatias que no sabemos de donde vienen...es mas nos parecen "naturales"...

pues no, amigos, de "naturales " no tienen nada 8-)

NotaPublicado: Mar Dic 26, 2006 3:53 pm
por kimkiduk
Joder, de lo que se entera uno a estas alturas :shock: Ya me habían recomendado el libro de Saunders (La guerra Cultural...) , ¿alguien lo ha leido completo para decirme qué tal está y que línea sigue?
Gracis por la información, de veras impresiona :?

NotaPublicado: Mar Dic 26, 2006 9:47 pm
por rubiera
Yo lo leí y te lo recomiendo porque es un ensayo serio y bien documentado. Sobre la línea, qué decir, bastante liberal, pero vale la pena por la gran información que da.

Estaba entre mis planes escanear este libro para ponerlo en emule, pero no tengo escaner en casa y el del trabajo que tengo a disposición no es muy cómodo, a parte de que el libro tendrá como unas 500 páginas, lo cual me llevaría meses escaneralo. Si alguien tiene una vía fácil y rápida, yo podría mandárselo para que haga el trabajito.

NotaPublicado: Mié Dic 27, 2006 1:23 am
por kimkiduk
rubiera escribió:Yo lo leí y te lo recomiendo porque es un ensayo serio y bien documentado. Sobre la línea, qué decir, bastante liberal, pero vale la pena por la gran información que da.

Estaba entre mis planes escanear este libro para ponerlo en emule, pero no tengo escaner en casa y el del trabajo que tengo a disposición no es muy cómodo, a parte de que el libro tendrá como unas 500 páginas, lo cual me llevaría meses escaneralo. Si alguien tiene una vía fácil y rápida, yo podría mandárselo para que haga el trabajito.


Gracias Rubiera, veré si lo pillo en la Biblioteca de por aquí y ya te contaré cuando lo lea. Yo tampoco tengo acceso a medios adecuados para escanear :roll:
Un saludo :)

NotaPublicado: Mié Dic 27, 2006 5:11 pm
por Dorado
Yo supe del libro por este articulo:

LA CIA Y LA GUERRA FRIA CULTURAL




Monthly Review
Traducción para Rebelión: Germán Leyens


Frances Stonor Saunders, Who Paid the Piper: The CIA and the Cultural Cold War [Quién Pagó: La CIA y la Guerra Fría Cultural] (Londres, Granta Books), £ 20. Este libro presenta un informe detallado de las medios por los que la CIA penetró e influenció a una amplia gama de organizaciones culturales, a través de los grupos que le servían de pantalla y mediante organizaciones filantrópicas amistosas como las Fundaciones Ford y Rockefeller. La autora, Frances Stonor Saunders, detalla cómo y por qué la CIA realizó congresos culturales, montó exposiciones y organizó conciertos. La CIA también publicó y tradujo a autores conocidos que seguían la línea de Washington, patrocinó el arte abstracto para contrarrestar el arte con algún contenido social y, por todo el mundo, subvencionó a periódicos que criticaban el marxismo, el comunismo y las ideas políticas revolucionarias y absolvían, o ignoraban, la política imperialista violenta y destructiva de los EE.UU. Para servir estas políticas, la CIA pudo reclutar a algunos de los exponentes occidentales más estentóreos de la libertad intelectual, llegando hasta a tener a algunos intelectuales directamente en la nómina de la CIA. Muchos se involucraron conscientemente en los "proyectos" de la CIA, y otros entraban y salían de su órbita, pretendiendo ignorar la conexión con la CIA después de que sus patrocinadores de la CIA habían sido desenmascarados a fines de los años 60 y de la guerra de Vietnam, después de que la marea política derivara hacia la izquierda.


http://www.rebelion.org/petras/090101cia.htm




Y haciendo una revision en el buscador de http://www.Rebelion.org son bastantes los que citan esta obra (Serrano y ortiz entre otros) y para temas de rabiosa actualidad. Más que lo que dice que es interesante, lo importante es que denuncia una forma de hacer las cosas por parte del imperialismo , en el que los verdaderos grandes capitalistas salen retratados (FORD, Rockefeller etc...)

No son nombre anónimos de oscuras agencias, NO.

Es la flor y nata del capitalismo la que se implica en esta , tan presente hoy en dia, guerra por la mente de los ciudadanos del mundo ( osesae nosotros y otros 5900 millones y pico :mrgreen: ))

NotaPublicado: Mié Dic 27, 2006 5:26 pm
por Ivanjoe
Pues hala, movido. Vi la película en el programa debate de TVE La Clave, pero yo debía tener 10 años o algo así porque no me enteraba de nada.

Harto de manipulaciones y adaptaciones que dificilmente se pueden considerar como tal, me despido.

NotaPublicado: Mié Dic 27, 2006 5:49 pm
por Juacko
Ivanjoe escribió:Pues hala, movido. Vi la película en el programa debate de TVE La Clave, pero yo debía tener 10 años o algo así porque no me enteraba de nada.

Curioso... yo también, la tengo grabada por ahí todavía de hecho, con las cabeceras de La Clave en una cinta toda llena de dibujos que me grabó mi padre años ha, cuando yo era enano.

Que lástima... pobre Orwell.

NotaPublicado: Lun Ene 29, 2007 7:06 pm
por Nin78
El libro de Stonor Saunders me pareció un gran pestiño. Mejor hubiera sido cogerlo en la biblioteca, leer algunos trozos y devolverlo. Lástima de 20€.

El pasaje sobre Orwell es muy bueno. Las diferencias entre la novela, que es muy recomendable, y la película, que resulta más sesgada y no refleja el mensaje real del libro, son notables.

Sobre los últimos años de Orwell se desarrolló una fuerte polémica entre Haro Tecglen y Fernando Savater. Yo francamente soy de los que piensa que Orwell se deslizó a la derecha en sus últimos años. Lo que no quita para que tanto estalinista trasnochado presente este suceso como prubea de no se que. La nomina de gentes del PCE que ahora son intelectuales liberales en El País es muy amplia. Así que...mejor no sacar ninguna conclusión que pueda volverse en contra de algunos.

La novela es radical y muy socialista. Imprescindible para diferencia lo que fue la Revolución bolchevique de lo que vino después.
La película, tampoco está mal del todo, pero el zarpazo de la CIA se nota bastante y se queda algo coja.

NotaPublicado: Lun Ene 29, 2007 10:14 pm
por KaOs
Yo lei el año pasado "Rebelion en la granja" y la verdad, no solo me parecio una muy buena crítica al sistema capitalista, sino que me dio pie a una reflexión sobre el socialismo/comunismo y sus diferentes "degeneraciones". Y eso sin que nadie me prefabricase una idea de fondo. Francamente, yo creo que el libro es necesario leerlo. la peli, no se como estara, no tengo tampoco ganas de descargarmela, y menos con la publicidad negativa que le estais aciendo :lol: