Sinopsis:
- [fuente] El general Escobar escribe sus memorias desde su encierro en la cárcel. Su historia comienza con los hechos desencadenantes de la Guerra de España (1936-1939).
Malali Labrac, en "Antonio Escobar, el general olvidado", en Rebelión, el 29 de enero de 2005, escribió:[...] coronel de la Guardia Civil y luego general del Ejército Popular Republicano, Antonio Escobar Huertas, hombre conservador y ferviente católico, que permaneció leal a la República durante la guerra civil, para ser fusilado por el fascismo en 1940.
Tras el golpe fascista contra la República Española, la acción conjunta de la Guardia Civil, comandada por el coronel Escobar, y las milicias anarquistas de Buenaventura Durruti, impidió el triunfo del golpismo en Barcelona. Hermano y padre de religiosas adoratrices, la quema de conventos y asesinato de monjas y curas que siguieron al fracaso fascista en Barcelona, le dolió profundamente, pero eso no le hizo abandonar la causa del pueblo y la legalidad contitucional.
Cuando el sector de la Guardia Civil que había permanecido fiel al Gobierno legítimo se transformó en Guardia Nacional Republicana, Escobar se incorporó al Ejército y marchó a la defensa de Madrid, cercada por las tropas fascistas. Tras ser herido en la Casa de Campo, permaneció en reposo durante varios meses. Durante este período permaneció varios días fuera de España, concretamente en el santuario de Lourdes. con permiso del presidente Azaña. A pesar de que podía haberse quedado en Francia o haberse pasado al bando franquista, Escobar regresó a territorio republicano y fue nombrado delegado de Orden Público en la capital de Cataluña.
Al tomar posesión de su cargo sufrió un atentado (al parecer del POUM y los anarquistas), siendo ascendido a general y nombrado jefe del Ejército Republicano de Extremadura. Tras el golpe de estado de Casado, Mera y Besteiro y la salida de España de las principales figuras del Gobierno republicano y del Partido Comunista, que temían ser entregados al fascismo por los traidores casadistas, el general Escobar aceptó entregar sus tropas al general de la Legión Juan Yagüe en el casino de Ciudad Real. Yagüe recomendó a Escobar que abandonara España, pues conocía de sobras a su camarada el Carnicero, pero éste se negó, siendo capturado. El general Antonio Escobar fue sometido a juicio militar por la acusación de traidor al Alzamiento Nacional. Los traidores a la Constitución y a la bandera que habían jurado defender juzgaban cómo traidor a un hombre leal y honrado, que habiendo muerto su hijo en Belchite sirviendo al fascismo, siguió leal a la República hasta el final. El tribunal, recibiendo órdenes de muy arriba, lo condenó a muerte.
Un amanecer de 1940, Antonio Escobar Huertas fue fusilado con honores militares en los fosos de la fortaleza de Montjuich. Dirigió su propia ejecución y murió abrazado a un crucifijo. Los que se decían cruzados y salvadores de la patria, acababan con la vida de un católico ejemplar, al igual que harían con cientos de miles de españoles que todavía yacen en las cunetas de esta España que masacró y luego olvidó a sus mejores hijos.
El Asturianu, en Bitácora de Josini, el 26 de enero de 2007, escribió:Se trata de una película quizás no muy destacada, pero sí loable por rescatar la memoria y la historia de un guardia civil que fue leal a la República. Escobar eran un hombre de convicciones, y su juramento pesaba más que el drama de aquellos días. Cumplió siempre con su deber militar y trató de salvar vidas en unos momentos en que el alboroto popular se mezclaba con los hombres honrados del anarcosindicalismo, a quien Escobar apreciaba sin compartir sus métodos.
Lo más interesante de la película y del pensamiento de Escobar, lo que da pie al debate, es su visión de lo que sería la guerra civil española: una guerra entre hermanos. Es un punto de vista que está muy de moda porque la democracia trata de presentarse como sucesora de la república pero es al vez continuadora testamental del franquismo.
Yo considero que cualquier guerra es una guerra entre hermanos: tanto las facciones de una misma nación como las naciones distintas están compuestas por personas (este mismo pensamiento lo aplico a otros temas como el de la inmigración y las preferencias). No está claro tampoco cuáles dejan más dolor, porque al dolor muchas veces no le gusta ser comparado, aunque siempre está presente el rencor de las familias desgarradas. Tampoco tengo claro que una guerra civil perdure más tiempo en la memoria colectiva de su pueblo. Los norteamericanos no se miran con odio entre sí, y al paso que vamos esta España inculta, cuya alma está en el segundo coche y en Operación Triunfo, olvidará pronto a sus abuelos (con la inestimable ayuda del revisionismo demócrata, que busca la reconciliación tanto para olvidar el pasado como para hacer negocios libremente). ¿Es bueno que España olvide la lucha obrera?
La visión democrática sobre la guerra civil es una visión desviada. No se pregunta por las causas de la guerra, no si pudo ser evitada o no. España era antes de 1936 un país donde las organizaciones obreras llevaban muchos lustros ya luchando por conquistar derechos, es decir por la justicia social. Era además un país de analfabetos que las mismas organizaciones obreras habían escolarizado y, si no eran ilustrados aún, sí eran tan inteligentes como humildes. Era un país de idealistas, de románticos, algo inpensable en nuestros tiempos, gente que estaba dispuesta a morir por sus ideas, a las que la tortura o la carcel no les desmoralizaban. ¿Conocemos a personas así hoy?
La derecha española, como cualquier derecha, no era sólo una línea política y militar. Eran y son también empresarios y banqueros, aquellos que se beneficiaban de la extrema explotación de los trabajadores. También eran policías y guardias civiles, que ejecutaban a pistola a los líderes sindicales en la calle, cosa que se olvida cuando se habla del hecho inverso, una revancha detestable pero: ¿pudo ser de otra manera? La élite de los privilegios estaba alarmada por tantas huelgas que les restaban beneficios, y mucho más: por verdaderos intentos del pueblo, como en 1934, de unirse y conducir para siempre sus vidas. No olvidemos que en el 34 en Asturias, a los empresarios de las fábricas se les obligó a trabajar.
La guerra civil no fue tanto una guerra entre hermanos como una guerra entre clases, la expresión final de la lucha de clases que no debería de llegar nunca, pero que llega cuando los pocos quieren seguir explotando a los muchos, y no piensan ceder ni un ápice. No pudo ser de otra manera. Le concedo a esta película loabilidad por rescatar un personaje histórico y olvidado, que no debió ser el único, y sentir como él. La moralidad de Escobar en un ejemplo deseable. Pero la visión que da de España y de su guerra es incompleta, y como tal puede dar lugar a dudas. Por ejemplo, me gustaría saber qué hicieron Escobar o personajes como él en el 34, cuando ser leal a la República de la extrema derecha significaba estar en contra del cambio y por la permanencia de los privilegios. En aquel año la izquierda revolucionaria no mató a nadie por sus ideas sino todo lo contrario, y la derecha vencedora no fusiló a ningún militar derechista porque ninguno se unió a los sublevados. ¿Es, por tanto, la lealtad a un juramento más importante que la lealtad a la idea de justicia social, o su rechazo?
Recomiendo esta película para debatir sobre la guerra civil española.
- Otras referencias
- Documentos RNE: "El olvidado general Escobar", en RTVE, el 3 de septiembre de 2019.
- Simone Renn: "Tan solo uno de los ocho capitanes generales del Ejército de la República se unió a los militares rebeldes fascistas en el intento de golpe de Estado del 36", en La Política, el 24 de julio de 2018.
Ficha técnica
- Formato: Largometraje.
Guión: Pedro Masip Urios; basado en la autobiografía de Antonio Escobar Huertas.
Fotografía: Antonio Sáiz Palazón.
Productora: Plata Films S.A. / Profilmar P.C.
Reparto:
- Antonio Ferrandis (general Antonio Escobar, de la Guardia Civil).
- Elisa Ramírez (Sor Rosario del Niño Jesús / Carmen).
- Luis Prendes (general leal José Aranguren, de la Guardia Civil).
- José Antonio Ceinos (Antonio Escobar).
- África Pratt (Angelita).
- Francisco Piquer (coronel Ruiz).
- Pedro Valentín (Martínez).
- Jesús Puente (general leal Vicente Rojo).
- Fernando Guillén (general fascista Manuel Goded).
Idioma original: Castellano, catalán.
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