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Porco Rosso (Hayao Miyazaki, 1992)

Corto, medio, largo, serie, miniserie (no importa el formato)... en televisión, cine, internet, radio (no importa el medio).
Porco Rosso
Kurenai no buta / 紅の豚
Hayao Miyazaki (Japón, 1992) [94 min]

Portada
IMDb
(wikipedia | filmaffinity)


Sinopsis:

    [fuente] Período de entreguerras. Porco es un cerdo aviador que frustra todos los actos de piratería perpetrados por los piratas aéreos del Adriático. Éstos, decididos a acabar con el valiente y hábil aviador, se ponen de acuerdo para contratar a un aventurero estadounidense cuya misión será eliminarlo.

Comentario personal:

    El cerdito solitario antifascista. Desertor del molde con el que los hombres se hicieron en su época, no quiere socios porque cansan, y despista a las mujeres para no cambiar su estilo de vida /una excusa para no herirse.

Porco escribió:prefiero ser un cerdo a ser un fascista

Irian Hallstatt, en "Película de culto servida en bandeja de plata", en Filmaffinity, el 28 de abril de 2007, escribió:Miyazaki es un portento. Nos presenta a un hombre-cerdo aviador, cazarrecompensas antifascista, respetado en todo el Adriático, y con la mitad de la Italia femenina rendida a sus pies; y consigue que lo vea tan natural como normal lo ven el resto de personajes de esta historia. Miyazaki se ríe de las apariencias; da a su película la misma dimensión humana tremenda que caracteriza toda su obra; mezcla sin tregua géneros y tonos sin que resulte chocante;… ¡Abra cadabra! Película de culto servida en bandeja de plata.

F. Javier Pulido, en 'El cerdito valiente', en Miradas de cine, nº 60, marzo de 2007, escribió:[...] En un principio, Miyazaki pretendía hacer una película fácilmente digerible, para que los ejecutivos que se encontraban en vuelo de negocios pudieran relajarse. Una vez que el proyecto hubo tomado forma, ya con el nombre de "Porco Rosso", el director tuvo que asumir en solitario las tareas de diseño, producción y dirección, pues el resto del personal del estudio estaba dando los últimos toques a "Only Yesterday". [...] Por encima de todo se trata de una cinta de Ghibli, es decir, un prodigio de animación. Quizá porque fue la última película de la compañía que se dibujó por completo a mano, sus responsables echaron el resto. A pesar de tener ya más de diez años, la calidad de la animación sigue conservando una increíble calidad, incluso para los niveles a los que nos tiene acostumbrados el estudio. "Porco Rosso" se beneficia de la pasión de Miyazaki por los aviones antiguos, que le viene desde muy pequeño, ya que su familia tenía en propiedad una compañía que se encargaba de fabricar componentes de las alas de los aviones Zero. [...] La animación de "Porco Rosso" se recrea en multitud de pequeños detalles, como el destello del sol en los aviones, los efectos de luz cuando las naves vuelan al atardecer o el mimo al recrear las calles de Milán. Quizá el diseño de los personajes no difiera demasiado del resto de la obra del autor, pero para el recuerdo quedan la languidez y tristeza de Gina, el porte exagerado y "Errolflynnesco" de Curtis y, por supuesto, el mismo Porco, con un aspecto tan tierno y entrañable que casi se nos olvida que nuestro héroe es un vulgar guarro. [...] es Porco la verdadera estrella de la función. Su peculiar aspecto físico es utilizado por Miyazaki para acentuar el extrañamiento del personaje respecto al mundo. Los pliegues de grasa que le envuelven le mantienen a salvo de las locuras de los hombres, el fascismo y la guerra. Descreído y solitario, ya sólo se mueve si hay una recompensa de por medio. Pese a todo, la humanidad del personaje va aflorando según avanza el metraje, casi siempre por obra y gracia de una mujer. Además del pelotón de féminas que se encarga de reparar su hidroavión (todas ellas familia de Piccolo, así todo queda en casa) serán dos mujeres las que propicien su redención: la melancólica Gina, que no ha dejado de esperarle, y Fío, la vivaracha muchacha que llevará a Porco a replantearse su lugar en el mundo.


Ficha técnica


Reparto (de animación):

  • Porco Rosso (ポルコ・ロッソ) / Marco Pagot.
  • Madame Gina (マダム・ジーナ).
  • Maestro Piccolo (ピッコロ親父).
  • Fio Piccolo (フィオ・ピッコロ).
  • Donald Curtis (ミスター・カーチス).
  • La banda de Mamma Aiuto (マンマユート).

Idioma original: Japonés.





Secuencias






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La Puri, en "De cómo aprendí a amar la animación", en El Viejo Topo (sección "Oficina Soviética para el Cine"), nº 277, febrero de 2011, escribió:Había una vez una crítica de cine que no iba mucho al cine (porque no le gustaba lo que hacían). Esto, aunque parezca extraño, no lo es: cada vez más, sólo encontraba divertimiento para quinceañeros. A lo que íbamos: en 1994, había una crítica que, un buen día, se encontró un cartel anunciando una película de animación: "Porco Rosso". Como no iba mucho al cine, esperó a tener ganas. Pero, claro, cuando intentó ir, ya no estaba en cartel. (Cosa que, en 1994, ya le pasaba alguna vez que otra: hoy pasa siempre.) Júlia, una buena amiga, le contó que en su instituto había quien dudaba de que esa película fuera para niños, y sí para adultos. Nuestra crítica, que soy yo, pensó que debía de ser una película muy rara. Más aún: que había que verla.

A finales de 1995 la encontró en vídeo y la alquiló. A nuestra crítica no le gustaban los dibujos animados. O sea, que se quedó perpleja. No sabía si era una película adecuada para niños –y, la verdad, sigue sin saberlo: las niñas y los niños tienes criterios valorativos muy taxativos… pero difícilmente comprensibles–, pero como adulta, estaba convencida de que era algo así como una película clásica (es decir, que solía gustar a los adultos).

Bueno, una película clásica, pero menos: sin final feliz. Tampoco, si a eso vamos, era muy verídica, que digamos; pero esto no se lo planteaba casi ninguna película de animación (aunque sí, por supuesto, alguna del Studio Ghibli, como por ejemplo "La tumba de las luciérnagas" ["Hotaru no Haka?", 1988], la película de Isao Takahata sobre los supervivientes de los bombardeos de Japón en 1945. Pero, esto, lo supe después).

A mí, la verdad, el personaje de Porco Rosso siempre me ha parecido un héroe abrumado por el fracaso, como el de "Centauros del desierto". En realidad, le llaman Porco Rosso al piloto de hidroavión Marco Pagot, que –por un quítame allá esas pajas– es un personaje verdadero: no es ningún aviador pero sí un dibujante de comics, amigo y colaborador de Miyazaki. Durante la primera guerra mundial los tudescos tuvieron su héroe de la aviación en el Barón Rojo. Ni corto ni perezoso, Miyazaki decidió regalarles otro héroe a los italianos y se sacó de la manga el Puerco Rojo, llamado así desde que abandonó la escuadra fascista y se convirtió en un cazarecompempensas.

Por supuesto, "Porco Rosso" es una película de tiros (pero no de muertos), donde los hidroaviones piratas campean por el Mediterráneo, los fascistas dictan en Italia y las buenas personas pueblan, por suerte, el mundo entero. Claro está que una cosa es la impresión que te deja la película, y otra muy distinta la solidez del argumento. La película empezó siendo una película de risa, pero en éstas estalló la guerra de Bosnia-Herzegovina, y Hayao Miyazaki –antiguo marxista y pacifista convencido– consideró inadecuado seguir con una película así. Y aserió lo que estaba haciendo. Por lo demás, ya sabemos que Porco es un «rojo», saluda a sus viejos amigos «compañero» —o, fuera de Italia, «camarada» –, y su canción preferida, la que canta Gina, es "Le temps des cerises", que, no por nada, es uno de los himnos de la Comuna de París.

Lo de aseriar, la verdad, le salió un poquitín híbrido. Abreviando: gentes que cambian de malos a menos malos sin razón alguna, malos que resultan ser casi buenos, etcétera. En cambio, Miyazaki se tomaba muy en serio el tratamiento de algunas cosas que mejor cuadrarían en un drama romántico: la historia sentimental entre Porco Rosso y Gina, la bella cantante solitaria que habita en una bella isla perdida en el mar Adriático. O también la relación del aviador con Fio, la joven que le ayuda en su viaje de vuelta, en la que admiración y enamoramiento se mezclan, haciendo difícil discernir sus verdaderos sentimientos. Por lo demás, la información se da una vez y nada más. O estás atento, o tú te las apañas, colega.

Estaréis de acuerdo en que esto no se parece en nada a los dibujos animados que tenéis en la cabeza (que son las series de la tele). En cambio, se parece demasiado a lo que suele despacharse como cine de autor. En particular, el desaparejamiento de los protagonistas. Total, que me quedé mirando la pantalla vacía y con la mosca tras la oreja. Cuando pude, fui –con niñas– a ver la siguiente, "La princesa Mononoke" (1997), que fue la consagración de Miyazaki y, por ende, de las películas de animación. Después vinieron la repesca de "Mi vecino Totoro" (1988) y los éxitos de "El viaje de Chihiro" (2001) y "El castillo ambulante" (2004), hasta llegar a Emule, y arramblar con la filmografía completa. Y a ver otras películas de dibujos animados.

Hay que decir que los garantes de la animación se cebaron conmigo rápidamente. El poeta Francesc Gelonch, efistotélico, susurrándome malévolamente al oído que Dziga Vertov había rodado películas de dibujos animados ("Juguetes soviéticos", 1924) y había utilizado a espuertas la animación con base a fotogramas reales (con Lenin, sin ir más lejos). O Salvatore –que a pesar del nombre que le he puesto, es de Tarragona–, haciéndome ver japoneses que no llegaban, soviéticos que no me sonaban y, como broche final, dándome a conocer a Betty Boop y Bimbo (que rápidamente me contagiaron, y, cosas de la vida, enseguida tuve el cofre francés completo en mi poder). En fin, ¡para qué seguir hablando! ¿Habéis oído hablar de Yuri Nordstein? ¿Habéis oído hablar de "Animated Soviet Propaganda (1924-1984)", cuatro DVD con 41 películas de dibujos animados políticos? Pues deberíais haberlo hecho: ¿de qué os sirve leerme, hijos míos?

En cualquier caso, de la mano de "Porco Rosso" aprendí a amar la animación. Me maravillé viendo los planos (que seguían el modelo de planificación con imagen real), me quedé boquiabierto por la resolución de algunas secuencias (aunque aquí todo parecía resultar más fácil), supe lo que es el manejo del color (donde todo era posible), y, en definitiva, aprendí una miaja de todo lo demás.

Y es que "Porco Rosso" sería una gran película si fuera una película normal, con su argumento, sus trávelin o sus engarces entre plano y plano; en definitiva, por su planificación y montaje. Pero, claro, es una película de animación, y esto parece que cuesta poco hacerlo… o más bien mucho, claro. Es decir: en la época de la animación en tres dimensiones es relativamente fácil hacer un simulacro de un trávelin. Pero si, como hace Miyazaki, renuncia a esas técnicas de animación y dibuja los trávelin y las panorámicas al modo tradicional –es decir, fotograma a fotograma–, es más bien complicado. Dicho de otra forma: es cuestión de maña, ingenio e imaginación. O séase, cuestión de estilo. Y de esto, Miyazaki es un maestro consumado, creedme.



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