Qué hay, Theiban.
Te agradezco profundamente el homenaje, sobre todo por su valor artesanal, y sé que ese es el propósito de este post, pero, si no tienes inconveniente, voy a aprovecharlo para ofrecer una visión contrastada sobre el
affaire Valle de los Caídos. Sobre esto se ha debatido mucho y yo he interiorizado dos puntos que no puedo desligar de esa disputa:
1. Que se construyó con fuerza de trabajo esclava (nuestros compañeros, nuestros amigos, nuestras familias), como tantas otras obras públicas del momento; y que quienes allí fueron enterrados lo fueron, también, como esclavos (en tanto hubo un desplazamiento forzoso y sin identificación de los cadáveres).
2. Que es una tumba faraónica (id est, para el faraón), cuyos símbolos son patrimonio de un dominio concreto (llamémosle dictadura). Fruto de esto son los rituales (misa católica, concentración falangista) que se ofician anualmente como evocación de la dominación.
Lo digo porque, a partir de ahí, me parece un error conceder estatus de neutralidad al monumento. Hasta en los enterramientos hay clases, como saben los arqueólogos.
memoriando.com escribió:Cuando
Walter Benjamin escribió al borde de la II Guerra Mundial y del delirio exterminador nazi que "todo documento de la civilización es a la misma vez un documento de barbarie" seguramente no estaba pensando en El Valle de los Caídos, pero sin duda El Valle de los Caídos es la mejor encarnación en piedra de la historia de los vencedores que Benjamin trataba de leer a contrapelo. El monumento tardó 20 años en construirse, la cruz de 150 metros de alto y 46 metros de ancho anclada sobre una cripta excavada en una roca natural, tenía por objeto tal y como explica Diego Méndez, el segundo arquitecto de la obra, simbolizar "plásticamente las virtudes raciales, como las del heroísmo y el ascetismo, que forman el todo que inspira y define lo español como una unidad de esencia sublime y una permanente aspiración hacia lo eterno".
Qué hacer con ese espacio desde los principios de verdad, justicia y reparación. No han faltado propuestas. Desde
dinamitarlo, pasando por
alguna humorística, hasta distintos formatos de remodelación (p. ej.,
éste). En cualquier caso, desde este lado de la orilla, no he leído ninguna posición que interprete al valle como lugar de memoria de
todos los muertos. Porque ni su lógica productiva (el esclavismo penitenciario) ni su articulación discursiva (hegemonista, racial, heroica) son distinciones de equilibrio, ni, mucho menos, de
reparación.
Espero que mi reflexión aporte alguna luz sobre el caso o, como poco, una visión diferente.
Salud.