RebeldeMule

Ecuador: cada cosa en su lugar

Planta/anuncia un debate, noticias sueltas, convocatorias políticas o culturales, campañas de mecenazgo, novedades (editoriales, estrenos, próximas emisiones de tv...).
Cada cosa en su lugar

“Revolución desde arriba o revolución desde abajo, tal es la disyuntiva, de la lucha de clases, de la burguesía para perpetuar su dominación; y el proletariado para conquistar el poder ”.
El pueblo ha otorgado el 30% de su apoyo a la tesis del gobierno. La desconfianza popular (votos nulos, en blanco, y de abstención), es del 48%. El oficialismo cuenta con mayoría absoluta en la Asamblea Constituyente, y esto lo obliga a mostrar en sus actos su naturaleza de clase.
Algunos trasnochados celebraron el fin de la oligarquía, de sus partidos; y la toma del poder por el pueblo. El gobierno anuncio que la revolución ciudadana ha culminado, porque las elecciones han terminado con años de dominio de la “partidocracia”. Dicen ser herederos de “Acción Democrática Ecuatoriana” (de la “revolución del 28 de mayo de 1944”- comunistas, socialistas y conservadores). Señalan que, se ha constituido una nueva relación de fuerzas, y que ya no volverán a gobernar, individuos como León y Noboa.
Siendo así, parecería que ha culminado más de una década de movilización de trabajadores del campo y la ciudad, que exigieron a los gobiernos de la oligarquía y los terratenientes abandonar la políticas pro imperialistas de privatizaciones y sometimiento al FMI. Pero los anuncios del constitucionalismo pequeño burgués reformista, demuestran que quieren ser la nueva corriente oficial del capitalismo ecuatoriano. Asistimos en el seno de la Asamblea Constituyente, a los primeros actos que mostraran si existen o no diferencias entre el gobierno y la derecha.
Para el gobierno, lo principal es la reforma política que impida a los magnates oligarcas, dirigir la política, las finanzas y la producción; que limite “poder” de los magnates del capital, exclusivamente a uno de los ámbitos señalados. Según ellos la reforma política es la esencia de la revolución ciudadana, porque “liberara” a la política nacional, del “poder económico mafioso”. El constitucionalismo pequeño burgués reformista, cree que con limitar a la oligarquía en su hegemonía política, se desarrollara económicamente al país, y controlara a las viejas clases dominantes.
En cambio la oligarquía quiere cambios que profundicen la economía de mercado, desarrollen el mercado interno, creando polos de desarrollo de tipo asiático (Hong Kong).Por esto, es falso que la oligarquía, no quiera una reforma política. Su reforma busca mayor descentralización, desconcentración, y autonomía territorial de extensas regiones territoriales, en las cuales busca constituir una economía nacional-internacional sin las limitaciones del aparato estatal.
En medio de esta lucha, ¿cual es la posición de los trabajadores del campo y la ciudad?, enterrar a la odiada oligarquía, a los banqueros, grandes importadores exportadores, causante junto al imperialismo del hambre, el desempleo, la desnutrición, las enfermedades, la represión, y del atraso nacional. Los trabajadores quieren trabajo, seguridad social, educación, vivienda, salario que le provea de bienes y servicios de uso y consumo. Quieren obras de desarrollo, inversión del presupuesto nacional en la generación de empleo y de condiciones de vida con dignidad. Los trabajadores aman la patria, defienden los recursos energéticos, el agua y la riqueza del subsuelo. Los trabajadores están cansados de ver partir a sus hijos y parientes al exilio económico, y de enterrar sus muertos producto de la emigración. Salario, trabajo, escuela, vivienda, tierra, y derechos, es lo que demandan desde la comuna hasta el aula escolar. El pueblo quiere que terminen años de represión, muerte, hambre y desempleo. Pero todas estas exigencias del pueblo, no constituyen el proyecto del socialismo proletario; es únicamente su proyecto de reformas democráticas, para que los capitalistas no roben los bienes públicos, y para que el presupuesto del Estado se invierta en fuentes de empleo. Esto hoy demandan a este gobierno, al igual que se lo exigieron a Borja , Bucaram, y Gutiérrez
La clase obrera y los revolucionarios, actúan en la situación concreta. No nos encontramos ante la lucha del proletariado por la toma del poder; sino frente al enfrentamiento entre dos formaciones de la clase dominante, cuyas diferencias son, sobre la forma y el carácter de los cambios, o reforma capitalista.
Para los revolucionarios y la clase obrera, la situación actual exige urgentes cambios socio-económicos; cambios que modernicen la economía del país, cambios que rompan la dependencia extranjera: del petróleo, la energía eléctrica, o de materias primas para la producción. Son reformas democráticas, de construcción de grandes obras de regadío, electrificación e inversión productiva del presupuesto del Estado, que garanticen el trabajo, el salario, la alimentación, la salud y el progreso nacional de los ecuatorianos. Cambios socio-económicos de esta naturaleza han sido la bandera del nacionalismo burgués (y hasta de corrientes fascistas). Los gobiernos de América Latina que empujaron tales reformas, fueron calificados por la derecha de extremistas y comunistas; mientras que el reformismo de la izquierda marxista, los declaro revolucionarios. En un país subdesarrollado, la modernización, la industrialización, romper la dependencia, estabilizar la economía o reducir el número de funcionarios públicos ciertamente que parecen acciones “revolucionarias”; aunque en realidad son cambios para hacer mas capitalista a la sociedad ecuatoriana.
El MIR no es enemigo de los cambios, ni de las reformas democráticas que exige el pueblo; no defiende el pasado ni los privilegios. Pero no nos colocamos a la cola de la burguesía ni engañamos a los trabajadores, sino que defendemos con mayor fuerza la independencia de clase de las organizaciones del pueblo; y adoptamos la táctica de ir a las calles junto a los trabajadores, para exigir al gobierno: el control de la subida del costo de la vida, terminar con la tercerización, elevar los salarios, atender las demandas de los campesinos de costa sierra y oriente, de tierra, trabajo, crédito y comercialización.
Para los trabajadores y los marxistas leninistas, la emancipación de los explotados y oprimidos no puede darse con una revolución desde arriba; por profundos que sean los cambios que la burguesía realice, siempre beneficiaran al capital, más allá del discurso de “humanizar la explotación de la fuerza de trabajo”.
Hoy más que nunca, los sindicatos y organizaciones populares deben vertebrar su organización y dar pasos concretos de unidad. La consigna del momento es no caer en el marasmo constitucionalista de los capitalistas. El objetivo inmediato es luchar en contra del costo de la vida, los bajos salarios, la represión, el despojo de tierras, y los desalojos de las barriadas populares.
Los trabajadores saben que “no hay democracia sin pan, no hay democracia sin trabajo, no hay democracia sin techo”.Obreros, pobladores y campesinos: Avanzar sin tranzar

Organizarse es comenzar a vencer
Lucha a muerte por una patria nueva
Movimiento de izquierda revolucionaria
Dirección nacional. Octubre del 2007

Economía, Salarios

“Los bajos salarios expresan la correlación de fuerzas entre obreros y patrones. La fuerza de los trabajadores se debe expresar en unidad, nivel de conciencia y capacidad de lucha, para enfrentar la unidad empresarial. La política estatal favorece la ganancia capitalista. La lucha de clases en torno al salario, es la lucha por el reparto de la plusvalía”.

Los empresarios ecuatorianos sostienen que los salarios de los trabajadores son los más altos de la región. Mientras que las entidades técnicas del Estado, informan que el producto interno bruto del año 2007, ha sido del 2.6%. En medio de todo este debate, encontramos que se han disparado los precios de los productos de uso y consumo popular; a tal punto que los técnicos de la macroeconomía del Estado, reconocen que la tasa inflacionaria se ha ubicado en cerca del 4%. De esto se concluye, que este año económico ha otorgado ganancias significativas al sector del empresariado urbano y rural.
El gobierno de la “revolución ciudadana”, ha incrementado el bono de caridad a 30 dólares, así la macroeconomía expresa que se ha disminuido la indigencia social. Pero las comisiones de salarios establecen una tabla de 60 dólares de incremento para los periodistas, 17 dólares para los trabajadores de las llanteras, para los textiles 2 dólares, para los hospitalarios 20 dólares, para los trabajadores florícolas 6 dólares, para los trabajadores agrícolas de haciendas de palma africana 3 dólares, para los agroindustriales 8 dólares, para los del cemento 10 dólares. Se deduce que, la cuestión salarial es el problema central de la contradicción entre el capital y el trabajo, más allá del incremento de 30 dólares al salario mínimo unificado.
La mayoría gobiernista de la asamblea, a pretexto de combatir a lo que la burguesía llama “burocracia dorada”, discute como limitar el sueldo de los trabajadores públicos, quebrando la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa y la contratación colectiva. Héctor Terán, desde el Ministerio de Gobierno, asesora en esta política al gobierno. Miguel García, dirigente de los trabajadores estatales de Pichincha, denuncia que se atan las conquistas de los trabajadores, en especial, las liquidaciones por años de servicio, reduciéndolas a máximo 30 mil dólares. Con esta argucia se afecta los derechos de más de medio millón de trabajadores estatales.
La política salarial del Estado es favorable a los empresarios urbanos y rurales; al limitar el ingreso de los trabajadores del Estado, abaratan aún más el salario de técnicos y profesionales en beneficio de los empresarios; y, garantizan la fuga de cerebros hacia Europa y los Estados Unidos, beneficia a los imperialistas y acentúa el atraso nacional; ataca a la estabilidad y carrera administrativa de los trabajadores; y, no ofrece futuro alguno al pueblo trabajador. El monto que por liquidación reciba un trabajador con 30 años de servicio, no le alcanzará para comprar un pequeño departamento. Hoy, la mayoría de los trabajadores con los préstamos hipotecarios del Seguro Social, podrán adquirir una casa de caña guadua.
Los bajos salarios expresan la correlación de fuerzas entre obreros y patrones. La fuerza de los trabajadores se debe expresar en unidad, nivel de conciencia y capacidad de lucha, para enfrentar la unidad empresarial. La política estatal favorece la ganancia capitalista. La lucha de clases en torno al salario, es la lucha por el reparto de la plusvalía; mientras que en el mercado compiten los capitalistas para captar la mayor parte del salario del trabajador e incrementar la ganancia capitalista. Salario, precio y ganancia se enfrentan en el mercado; por tanto, los altos precios de los productos reducen la capacidad de compra de los salarios, como los bajos salarios, aumentan la ganancia de todos los sectores capitalistas.
Los técnicos del capitalismo, sostienen que el índice inflacionario no tiene relación con los altos precios del los productos en el mercado. La inflación revela como se devalúa la moneda y como se deprecia el salario; en buen romance, significa que el dinero con el que pagan al trabajador, ha sufrido, en los últimos 7 años, una devaluación de más del 100 por ciento; y en el último año, el salario del trabajador se ha depreciado en más del 20 por ciento. Por eso, la canasta de la pobreza establecida por el INEC, llega ya a los 500 dólares. El argumento de los técnicos del Estado, frente a esta realidad, es que la canasta básica familiar, es igual al ingreso de todos los miembros de la familia. Pero no todas las familias de los trabajadores del campo y la ciudad, están compuestos por ciudadanos en edad de trabajar.
Si continúa la devaluación, que se expresa en la inflación de la economía y en el incremento de los productos agrícolas e industriales, que deprecian el salario del trabajador; hay que preguntarse si los 30 dólares de elevación del salario básico unificado, es la culminación o el inicio de la carrera alcista de los precios.
¿Hay un complot de la oposición?, ¿existe una acción política de agrarios e industriales para desestabilizar al gobierno? La política económica de un gobierno es la mejor radiografía del carácter de clase de este; la política tributaria revela el grado de despotismo y autoritarismo de un Estado. Esto quiere decir, que cuanto más se extiende la tributación a la mayoría de la población, el carácter del Estado es más represivo. Así se comprende porque los gobiernos que congelan los salarios o son permisivos a la elevación de los precios de los artículos agrícolas e industriales, recurren a la Ley de Seguridad Nacional, al estado de sitio y a delincuenciar la lucha social.
Es la actitud complaciente del régimen lo que permite la especulación, que va a continuar si los trabajadores renuncian a movilizarse y a tomarse las calles, parando la producción. Los trabajadores deben enfrentar la política capitalista de gobernabilidad y crecimiento económico para los patrones, con unidad, organización, conciencia de sus derechos; sin hacer una sola concesión al Estado capitalista, sin caer en la trampa constitucional del caudillismo burgués.
Proletarios, solo la acción de los obreros y campesinos son herramientas idóneas para combatir la voracidad capitalista y el despotismo estatal. La pugna de los capitalistas, impone a los trabajadores arrancar conquistas con su lucha y no mediante el apoyo al gobierno y la constituyente que las direcciones oportunistas les imponen. La clase obrera tiene la obligación de defender su independencia de clase y movilizarse por sus derechos y para que sus conquistas no sean burladas.
Salario, Trabajo y derechos, son las consignas del momento.
Viva la organización e intereses de los asalariados del campo y la ciudad.
Ninguna concesión a los capitalistas. Contra el despotismo estatal, a defender los derechos democráticos del pueblo trabajador.

Organizarse es comenzar a vencer
Lucha a muerte por una patria nueva

Movimiento de Izquierda Revolucionaria
Enero 2008

No debemos renunciar a nuestros derechos

“La crisis capitalista revela a la sociedad burguesa claramente como la dictadura de una minoría sobre la inmensa mayoría del pueblo trabajador, encubierta bajo el manto de democracia participativa”
Compañeros trabajadores del campo y de la ciudad, ha concluido el proceso electoral, y el candidato oficial del estado capitalista, administra el reparto del botín del Estado entre la clase dominante. Por tanto, la política anti-obrera y anti-popular se prolonga con políticas de rebaja y congelación salarial, despidos y mayores impuestos, incremento de despidos, prolongación de la jornada laboral.
El estado capitalista dirige la eliminación de las conquistas y derechos de los trabajadores, calificándolos de privilegios. Usando el criterio de la Iglesia, sostiene que son pobres los que carecen de trabajo; se trata de beneficiar a un puñado de capitalistas. La equidad, es ausencia de derechos y mayor miseria de los trabajadores.
Los capitalistas se benefician de la crisis, elevando el costo de la vida, especulando con los víveres; el Estado lo hace con los precios del servicio de agua, luz y teléfonos. El gobierno quiere combatir el desempleo con micro crédito y encubrir la desocupación con trabajo informal. La economía solidaria, convierte a los trabajadores del campo en trabajadores sin sueldo de las empresas del alimento como Pronaca, Nestle; y somete a los pobres de la ciudad a las recicladoras y al trabajo informal (a destajo).
La obra pública, conocida como “elefantes blancos”, no solucionan el desempleo; las políticas habitacionales tugurizan mas las ciudades. En la crisis los problemas del pueblo trabajador no tienen respuesta del estado capitalista. Por eso los trabajadores deben redoblar sus esfuerzos para levantar su organización clasista; deben defender a toda costa su independencia política de clase; deben evitar que los políticos burgueses y reformistas negocien con sus organizaciones; los trabajadores tienen el deber de hacer trabajo de organización popular, para encabezar la lucha contra la política de oligarcas, terratenientes, banqueros y comerciantes, nacionales y extranjeros.
Ahora a luchar por el puesto de trabajo y la defensa de los derechos y conquistas sociales del pueblo trabajador: educación, vivienda, trabajo, salario y derechos.
Ninguna concesión a los capitalistas. Que la crisis la paguen los capitalistas.
Con la fuerza de los trabajadores a romper las leyes de los trabajadores.
Organizarse es comenzar a vencer.
Lucha a muerte por una patria nueva.

Movimiento de Izquierda Revolucionaria.
Patricio Torres
Secretario general.
Mayo del 2009

Avanzar sin tranzar en la defensa de los derechos del pueblo trabajador.

“Sin derecho de huelga, no hay derecho de organización. Sin contratación colectiva, los derechos laborales son inexistentes”

La ofensiva contra los trabajadores esta al orden del día, despidos por doquier, esta es la respuesta de los patrones a la crisis. El Estado comanda la violencia al grito de “si no están de acuerdo, vayan a hablar con los ángeles celestiales”. Lo que hoy ocurre no es obra del azar, sino de la práctica de ciertos dirigentes que practican el electoralismo, la concertación, el dialogo, las mesas de negociación, encubriendo la traición.
Los derechos de los trabajadores se los han conseguido en lucha abierta y decidida; no por compromisos electorales; más de 50 años de lucha, han costado lágrimas, dolor y sangre, por eso se ha escrito tantas veces “la sangre de los caídos jamás será negociada”. Las conquistas de los trabajadores del campo y de la ciudad, se han dado cuando se ha superado la división y han actuado lejos de las políticas de los de los patrones. En 1978, propusimos a los trabajadores la siguiente consigna “la CUT para la lucha, la CUT para la unión, la CUT para que el pueblo trabajador ya tenga dirección”.
Si los patrones violentan los derechos de los trabajadores, es porque existe división. Porque los busca empleos, pactan con los gobiernos de turno. Los dirigentes sindicales nacionales y provinciales, tienen la palabra, hacer la unidad obrera y popular en las calles, o mantenerse en su vieja táctica de” presión y negociación”; aprovechando el grado de descontento de las bases, para negociar con las autoridades del gobierno. Hoy hay que avanzar sin tranzar, no hay que dar tregua, pues los derechos sindicales y laborales no se ventilan en juzgados o tribunales, se los defiende con unidad, conciencia, organización y capacidad de movilización.
La respuesta del régimen será la amenaza, el chantaje, lo sabemos, pero o se lucha y se defiende los derechos, o se acepta la esclavitud, la miseria, la violencia y la muerte. Los obreros no tienen otro camino, ni otra táctica que la movilización y la acción directa. Los trabajadores saben que cada lucha es un desafío: que se juega el salario, la fuente de trabajo, y la tranquilidad de su familia, pero saben también, que si no lo hacen, sus hijos enferman, abandonan sus estudios, se quedan sin porvenir.
En este momento, la mayor victoria de los trabajadores sobre los patrones, es constituir la Central Unitaria de los Trabajadores, del campo y de la ciudad; dejando atrás mas de treinta años de indefinición. Una sola central sindical para una sola clase, la de los trabajadores del campo y la ciudad. Los acuerdos y compromisos con el gobierno de turno, en nombre de la táctica patriótica y los cambios, cuando lo que está en juego es el futuro de los derechos de todos los asalariados, es traición.
Vamos a caminar, a trabajar la unidad del pueblo trabajador. Trabajo, salario, huelga, contratación colectiva, salarios, son derechos que garantizan la vida del trabajador. Unidad de lucha unidad de acción del pueblo trabajador. Con la fuerza de los trabajadores derrotar las leyes de los explotadores. En cada provincia a forma los comités provisionales de la CUT.
La lucha nos dará los derechos que la ley y el patrón nos niega
Organizarse es comenzar a vencer

Movimiento de Izquierda Revolucionaria
Mayo 2009

¡Basta de dialogo y pliegos de peticiones; movilización permanente!

“Recuperar la iniciativa popular, impone que haya dirección de la clase obrera en la lucha por los derechos de los explotados; y que la vieja dirección colaboracionista sea reemplazada por lideres clasistas; si esto no ocurre, la política burguesa en el seno de la clase obrera nos derrotara”

La clase trabajadora es la representante del pueblo. Sus movilizaciones, banderas y consignas no están al servicio del gobierno. En sus asambleas y convenciones, el principio de unidad, es la independencia política de clase, frente a los capitalistas. La movilización es el arma para luchar por sus intereses y afirmar la unidad.
Los hechos hablan, en la sociedad impera el capitalismo, las políticas del Estado están al servicio de la producción y la concurrencia capitalista: carreteras, electrificación y obras públicas, subsidian a los patrones. Las políticas del Estado son, los bonos de caridad pública mecanismo de chantaje a los pobres. El endeudamiento estatal interno y externo, se invierte en modernizar y recuperar la producción y el comercio capitalista. Con los impuestos se financia el presupuesto nacional y se reparte dinero entre los diversos sectores de los patrones. El Estado toma el dinero del IESS, lo entrega a la banca para el crédito a bajo interés del comercio y la industria.
El gobierno, subsidia la ganancia de los patrones y empobrece más a los trabajadores. Se esconde bajo un manto nacionalista y socialista y confunde al pueblo; hizo creer a los trabajadores, que ponía fin a la precarización laboral, garantizaba los derechos sociales y la estabilidad laboral. Se quitaron la máscara al aplicar el mandato número 8 de la Constituyente, y eliminaron la contratación colectiva y derechos de los trabajadores. Así se explica la generalización de los despidos en empresas públicas y privadas.
En un gobierno al servicio del capital, poco importa que en la constitución haya derechos. Los funcionarios públicos aplican la política antiobrera del régimen. La corriente burguesa infiltrada en las filas de los trabajadores, llamó a votar por la Constitución, diciendo que era una victoria jurídica de los trabajadores. Los dirigentes colaboracionistas, desconociendo las resoluciones de la Convención Nacional de los Trabajadores, corren a la mesa de diálogo y busca desviar la lucha de los trabajadores, para salvar a su gobierno, bajo el argumento de que el presidente “decretara” que los patrones reincorporen a los obreros despedidos, respeten la estabilidad laboral, paguen remuneraciones y utilidades; todos los días vemos que no hay autoridad pública, juez o tribunal que haga cumplir los derechos de los trabajadores, no por falta de ley, sino esa es la política del régimen.
Con los métodos de gerencia y administración de los yanquis, y a pretexto de evaluar la capacidad de los trabajadores estatales, generalizan el terror y la inestabilidad laboral. De esta manera se acentúa el poder del más pequeño e insignificante representante de la autoridad pública. Este es el objetivo de las pruebas de “evaluación lógica” que se aplican contra la UNE y contra cualquier organización clasista de los trabajadores, Un reglamento de SENPLADES, deja sin efecto la gratuidad de la educación y elimina el libre ingreso a las universidades, pone fin a la libertad de cátedra. Mediante pruebas de “evaluación lógica”, se legaliza una política persecutoria en el aula, el puesto de trabajo y la fábrica. El control de los fondos de las universidades, las condena a una mayor acefalía y parálisis en su misión de desarrollo para investigación, ciencia y tecnología, demostrando el odio del régimen por el laicismo.
La convención de los Trabajadores ha dicho, que el gobierno anti obrero y anti popular, busca enfrentar a la clase obrera con el pequeño y mediano propietario; mientras las mujeres trabajadores dicen con razón que el “gobierno esta chupando la sangre al pueblo”; el desempleo y el hambre que se generalizan, el costo de la vida aumenta, y oligarcas, terratenientes, industriales y comerciantes, y los funcionarios y parientes del gobierno “socialista”, se enriquecen.
Es tarea de la clase obrera, organizar la desconfianza en el Estado y gobierno de los capitalistas; llamar al pueblo a ser solidario con toda forma de lucha y protesta de los trabajadores; organizar la resistencia y defender los derechos de los explotados.
Hay que elevar la conciencia de clase y recuperar la conciencia de rebeldía popular, para vencer la confusión; para que las masas populares no sean usadas como mercenarias. Hay que levantar la bandera de la independencia de clase de los trabajadores del campo y de la ciudad. Hay que derrotar la política del gobierno que busca enfrentar al pueblo trabajador con el pueblo empobrecido. Contra el hambre y el desempleo movilización y lucha en las calles y carreteras contra la política violenta y despótica de la dictadura capitalista. Los trabajadores son la fuerza de la historia el progreso y el porvenir. Unidad de lucha, Unidad de Acción, contra el gobierno del capital. Adelante en la movilización y lucha proletaria y popular.

Ninguna concesión a los capitalistas.
Con la fuerza de los trabajadores luchar contra las leyes de los explotadores.
Organizarse es comenzar a vencer.
Lucha a Muerte Por una Patria Nueva

Movimiento de Izquierda Revolucionaria
Patricio Torres
Junio del 2009

Camarada omega-rojo como marxista-leninista y en particular como latinoamericano desconfio de los nacionalismos de izquierda y de los mesias que nos prometen socialismo con apacionados discursos antiimperialistas, como tambien de esas raras estatizaciones que muchas veces terminan siendo salvatages a las empresas pribadas, o las reformas agrarias que solo reparten tierras fiscales y no tocan las de los terratenientes, ya tuvimos muchas de estas experiencias en America Latina; Pero tambien padecimos experiencias que demostraron que los ataques frontales a estos regimenes terminan por aislarnos de los trabajadores y dan argumentos a la repreción y si eso paso en los años en que el movimento comunista era fuerte imaginate lo que puede pasar hoy.

Cuando tratamos el tema Chávez, Correa, y hasta Evo Morales no pueden evadirse conceptos como los de Bonapartismo en Marx ó Cesarismo en Gramcsi, de alguna forma ambos se refieren a un estado de la correlación de fuerzas en al lucha de clases en donde ninguna de las partes puede imponerse claramente, donde una crisis del sistema se expresa en la lucha política pero sin definiciones y en donde el Estado ejecuta medidas a favor de las clases explotadas, pero contradictoriamente y sin atentar contra la medula del sistema. Se trata de la “vanguardia” de la burguesía (muchas veces no personificada en burgueses sino en cuadros intermedios al servicio de estos y por lo tanto mucho más aptos para valoraciones de conjunto y en el largo plazo) que pretenden salvar el sistema de los burgueses mismos, de sus miopes intereses individuales e inmediatos que atentan contra la gobernabilidad y el sistema en sus conjunto.

Generalmente el ultra izquierdismo ataca a estos regímenes tanto por reformistas como por fascistas y los ven como una gran amenaza para los trabajadores, sin embargo, les cuesta explicar por que los trabajadores los apoyan y terminan por recurrir al menosprecio del pueblo por su error y por dejarse sobornar con las limosnas de estos demagogos.
Esta es una visión elitista propia de teorías como la de la circulación de las elites de la burguesía, su debilidad teórica para dar respuesta práctica al problema que generan estos tipos de regímenes terminan en la subestimación del proletariado y aunque ya sabemos que la conciencia de clases no se genera sola, es preciso recordar que estos regímenes no son un triunfo de la burguesía sino la consecuencia de la lucha del pueblo que obliga a lo más lucido de la burguesía a adaptarse para no desatar una conflicto aun mayor que no saben si van a poder controlar, y en esas luchas es donde se genera la conciencia de clase y así como aprendimos a derrotar a neoliberalismo aprenderemos a luchar contra los bonapartismos, a desenmascarar sus verdaderos objetivos. Mientras tanto no podemos acelerar la marcha, no podemos estar tan adelante de los trabajadores que ya no nos puedan ver, eso es sectarismo respetemos los tiempos de nuestra clase, los asaltos frontales a estos regímenes siempre han sido un fracaso en condiciones como estas. Si algún partido revolucionario se considera fuerte para derrotarlos tomar el poder y enfrentar a la reacción, adelante, pero sino, no queda más que recordarle continuamente y profundizar cada palabra que digan los demagogos, forzarlos a cumplir sus promesas, como aliados somos más molestos para estos regímenes que como alborotadores incomprendidos por la mayoría del pueblo. Esto implica disolver nuestras organizaciones y dar un apoyo incondicional, claro que no, por el contrario se trata de aprovechar para acumular fuerzas, de apropiarse de los temas que los mismos gobiernos traen a colación y profundizarlos, de reforzar la preparación de nuestros cuadros explicando estas cuestiones y no dejarse copar los espacios, es el momento de los típicos artículos del tipo: “apoyamos al compañero Chávez pero opinamos que bla,bla bla, que hay que mejorar esto y aquello porque sino bla, bla, bla, pero tiene razón cuando dice que el imperialismo es esto y aquello y bal, bla, bla” En estos momentos es que son necesarias más que nunca los dos tipos de publicaciones de una organización, las que son internas para los militantes y las de masas.

Agradesco igual tu intervención porque este me parece el tema prerevolucionario fundamental a resolver y que suele terminar por dividirnos a nosotros y no aprobechar las diviciones de ellos.

saludos

LA EMBOSCADA BURGUESA


“La política de diálogo conduce a la clase obrera a corregir leyes y aceptar la superexplotación; mientras que la posición clasista de los trabajadores, es organizar la lucha y derrotar la política laboral, que con renovado esfuerzo sostiene la burguesía y su Estado”.

Las marchas de los menesterosos surgen de la práctica social contra déspotas y autócratas en el siglo XIX, fueron cobijadas por el clero, que aspiraba la benevolencia del autócrata. En ese período la lucha de los trabajadores buscaba abrir la democracia burguesa. Su clamor fue respondido con jornadas represivas sangrientas. Un indio más, o un indio menos, no importaba a los gobernantes de turno, lo importante era sofocar la rebelión. Con la modernización de los ejércitos y la policía, se usan las bombas de gas y las balas de goma con el mismo propósito. En el momento presente, la clase dominante ha emboscado a los trabajadores, con la Constitución y las leyes preparadas por el régimen. La emboscada no surtiría efecto, de no ser por la práctica parlamentarista y legalista que han impuesto sobre el movimiento social la burocracia ligada al oficialismo. Solo de esta manera se explica que la movilización social ha sido detenida mediante comisiones y mesas de diálogo.
Mientras las masas debaten y son divididas por los agentes del oficialismo, el régimen conduce la danza de los millones, se financia al Estado y a la burguesía con crédito interno y externo del IESS, la CAF, el BID, el FMI o préstamos de los gobiernos chino y ruso; de manera que, por un lado se dice, se ha pagado la deuda externa y por otro, se abre una inmensa puerta para traer millones de dólares. Se dice que los miles de millones resolverán la crisis, pero las denuncias demuestran que lo único que han abierto es el negociado, el fraude; sin embargo, ninguna persona ha sido enjuiciada ni sancionada por los negociados en los distintos ministerios como salud, educación, deportes, entre otros.
Como política anticrisis, fueron usados los dineros del IESS, para resolver la falta de liquidez en el mercado y poner en marcha al aparato productivo. La magnitud de la crisis se revela cuando un millón trescientos mil ciudadanos reciben 35 dólares en calidad de auténticos damnificados sociales. La bondad burguesa no tiene límites en el discurso; hoy, quiere endeudar con “crédito barato”, reparto de tierras, “reforma agraria de macetero”, tarjetas de crédito; lo que sea para detener la protesta social.
De manera que la primera emboscada funcionó con la oferta electoral de cambios y se concretó en una Constitución. Mientras que la segunda emboscada es el marco jurídico e institucional con el que busca consolidarse la alianza de la oligarquía con los intereses extractivos del capital internacional. Cuanta generosidad en el régimen, permitir que los humildes “discutan” como han de someterse a su consenso. Los ideólogos del oficialismo, dicen que nos encontramos ante un gobierno revolucionario, de democracia participativa; entonces cabe preguntarse ¿porqué la represión a las marchas? Si fuera así, las mesas de diálogo salen sobrando. Los hechos y no las palabras demuestran la naturaleza de un régimen político, y a qué intereses y grupos pretenden representa en el actual ciclo económico burgués.
Esta generosidad del régimen y sus voceros oficiales se aclara cuando estos se explican que las luchas sociales son el resultado de que los trabajadores “no han entendido, han leído mal, no han entendido el contexto general y se fijan en términos”; llevan a los dirigentes populares a las mesas de diálogo para discutir los textos y remitirlos al parlamento para que este los apruebe de “un solo toque”; consolidando así la política combinada de intereses monopólicos nacionales y extranjeros.
Doscientos mil trabajadores a la calle en el primer año de gobierno; más de cien mil en el segundo; la cifra sigue creciendo dentro de una población económicamente activa que se dice sería de seis millones de habitantes, más del 60% están en el desempleo y subempleo. Es el hambre, los bajos salarios, el desempleo, lo que conspira contra las democracias capitalistas y es el resultado natural de la voraz explotación oligárquica e imperialista. Cuando las masas se movilizan, no lo hacen como producto de la manipulación sino por las razones objetivas del desempleo y miseria en que viven; por la inseguridad en su puesto de trabajo y porque se han cansado de reclamar por medios oficinescos.
La lucha del pueblo es por el trabajo, es una lucha por la justicia y libertad; como resultado de la toma de conciencia de sus derechos, y exige que se los respete, no porque haga el juego a la oligarquía, como dice el régimen. La oligarquía y el imperialismo danzan alrededor del gobierno, hacen negocios, reciben contratos, subsidios, créditos y son parte de los viajes de la comitiva oficial. Es posible que la derecha aproveche la movilización social para ajustarle los zapatos y obligarle al régimen a caminar más rápido por sus intereses; por eso no hay oposición burguesa visible.
Pero desde los ingenuos hasta los oportunistas, desde los reformistas hasta los social patriotas y todos los arribistas, han abandonado el programa socialista de los trabajadores por la toma del poder y trabajan frenéticamente para convencer a la juventud, maestros, trabajadores y campesinos, de los grandes logros de la Revolución Ciudadana. En la modesta opinión del reformista medio, lo conseguido es el triple de lo que aspiraban.
Ningún gobierno progresista, hace de la corrupción su arma principal para consolidarse. El actual, como todo régimen burgués ha vuelto a repetir el viejo recetario anticrisis, subsidios, crédito, nacionalizaciones de empresas quebradas; violenta política antilaboral y endeudamiento de los pobres con micro crédito para fortalecer a los monopólicos nacionales de la banca y el comercio.
Tanto los “marxistas” que preconizaban la lucha armada entre los sesenta y setenta; como los que defendían un programa socialista de reformas, se han alineado en el acuerdo burgués y son parte del cuerpo expedicionario que trabaja para emboscar y destruir la organización, movilización y resistencia de los trabajadores; y son los que negocian aún a espaldas de sus bases con el gobierno de la patronal.
Las marchas no cesan. Los obreros confraternizan. Si la clase obrera se moviliza pondrá al descubierto el neoliberalismo del actual régimen y su política pro oligárquica y pro imperialista.
Separar el campo de interés, entre patrones y trabajadores, es avanzar a la victoria. Con la independencia política de clase, la clase obrera recupera la iniciativa y dirección de la lucha social.
Frente a la emboscada capitalista, que es una política autoritaria que sirve al interés de los patrones en contra de la clase obrera, levantar las banderas de lucha por el programa revolucionario de los trabajadores del campo y la ciudad, por salario, pan, trabajo, tierra y derechos.

Con la fuerza de los trabajadores romper las leyes de los explotadores.
Organizarse es comenzar a vencer.
Lucha a muerte por una patria nueva.
Patricio Torres Encalada
Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Noviembre 2009


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