El ánimo de escribir esta corta misiva me sale de no sé donde, y la intención que tiene es colaborar con un grano de arena en la labor de denuncia que requiere la actual situación.
En Colombia el mal llamado proceso de paz entre el gobierno y grupos paramilitares, que mejor podría llamarse monólogos o simplemente una charla entre viejos amigos, ha venido impulsando la mas descarada impunidad para estos criminales de campesinos, sindicalistas, maestros, estudiantes, y demás miembros de la sociedad civil. Al mismo tiempo que se ha consolidado la unión operativa entre estos grupos y la fuerza pública estatal, es decir la policia y el ejército. Ejemplo claro de lo anterior es la creación desde el inicio del primer gobierno de Álvaro Uribe Velez (AUV) de los llamados soldados campesinos, rememoriando lo hecho en el Perú durante el gobierno de Alberto Fujimori, que no son más que paramilitares que han sido trasladados descaradamente a la legalidad por medio de programas institucionales en el marco de la "Seguridad Democrática" que impulsa AUV.
Aunque es bien conocido por todos como los grupos de paramilitares en los paises de América Latina fueron creados bajo estricta orientación norteamericana como una herramienta en la lucha contra insurgente, con la cual se pueden cometer los más abominables crímenes de guerra sin que se vean directamente implicadas las fuerzas legales del estado, y que desde siempre estos grupos han operado de manera coordinada con la "inteligencia" estatal, durante el gobierno de AUV esto no solamente se ha agudizado, sino que se ha legalizado a través de los "acuerdos de paz" con este grupo.
Es una infamia decir que los grupos de paramilitares hayan desaparecido de Colombia, basado en los videos que muestran los medios de comunicación en los cuales se muestran bloques de cientos de hombres entregando las armas al estado, en uno u otro departamento del territorio nacional. Tampoco puede decirse que el paramilitarismo se haya extinguido, solo por ver a sus comandantes "entregándose" a la fuerza pública en medio de festejos de la población, para que luego sean "recluidos" en un centro penitenciario en el cual viven mejor que los millones de colombianos que han sido desplazados por ellos mismos. Centro de reclusión por cierto, del cual pueden entrar y salir a sus anchas cuando se le viene en gana. Decir que el paramilitarismo se acaba porque entrega sus armas, no puede resultar menos que una desfachates, un absurdo, una infamia. El paramilitarismo no es una fuerza militar de confrontación, para eso el estado ya tiene el ejercito, el paramilitarismo es el que se encarga de hacer el trabajo sucio del estado; en ese sentido, es el que persigue, espía, amenaza, desaparece, tortura y asesina. Aunque bueno no podemos negarle a la siempre detestable policia y ejército la ejecución de esas labores, es solo que el paramilitarismo se encarga de hacerlo de una forma más "limpia".
Muestra de lo anterior es que aun después de la "entrega de armas", y la "entrega de comandantes", han aparecido a lo largo y ancho del país "nuevos grupos paramilitares", que no son más que los mismos de siempre pero con distintos nombres (Organización Nueva Generación ONG, Colombia Libre de Comunistas, Bloque Carlos Castaño Gil), y otros han reincidido con su nombre original (AUC Bloque Capital). Esto ha ocurrido tan pronto se dio por sentada la reeleccón de AUV, para el periodo 2006-2010.
El estado del pueblo desánima, ya que a AUV se le han comprobado en repetidas ocasiones, sus nexos con el paramilitarismo, y aún más cómo éste individuo ayudo hace muchos años siendo gobernador de Antioquia a crear las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). También se la ha comprobado como durante las campañas de sus dos mandatos, los paramilitares ayudados por su gran capital, instigaron a la población no solo para que lo eligieran presidente, sino para que el voto a todos los partidos que lo respaldan fuera favorable, con lo que puede tener mayoría en el congreso y el senado de la república, más en momentos tan decisivos como estos actuales, en los que se va a ratificar en dichas instituciones el TLC con EEUU.
El manejo que tiene de los medios de comunicación es macabro, pero muy perceptible para el ojo crítico. Se sabe muy bien que la fuerza pública fabrica atentados terroristas en las grandes ciudades del país, para mostrar con ellos avances en la lucha antiterrorista, y justificar la millonaria inversión que se hace en seguridad en Colombia. Cabe recordar que días antes de las elecciones presidenciales un carro bomba estalló en Bogotá, acabando con la vida de un indigente u hombre de la calle, atentado que le inculparon a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo (FARC-EP) y después de unos meses ya reeligido AUV, se comprobó o se filtró la información que fue el propio ejército el que puso el carro bomba para mostrar resultados y hacer un golpe de opinión días antes de las elecciones presidenciales.
Hace pocos días, cuando ya se hablaba en el país de un acercamiento entre las FARC-EP y el gobierno para llegar a un acuerdo humanitario entre los prisioneros de guerra de uno y otro bando, otro carro bomba estalló en Bogotá, pero esta vez en pleno centro militar de la ciudad, donde quedan dos distritos militares, el cantón norte que es el lugar donde se almacenan miles de armas de las fuerzas militares, la Universidad Militar Nueva Granada y el colegio militar Patria. Esta vez el atentado no dejo ningún muerto.
Pero es que en esos mismos días en el senado se estaba dando una denuncia al país sobre la información que se encontró en el computador de uno de los jefes paramilitares del norte de Colombia, Jorge 40, en esa información hay pruebas claras y contundentes de los nexos de muchos militares y senadores de la república con el paramilitarismo, y de como éste ayudó para que los senadores en cuestión obtuvieran votos en municipios a los cuales ellos nunca habían asistido a hacer campaña.
El carro bomba en el centro militar de la ciudad sirvió pues para dos cosas claves:
La primera, para que el presidente AUV con su tono dictatorial de hacendado, mandara al mismisimo carajo cualquier posibilidad de acercamientos con las FARC-EP, y que ordenara ante la opinión pública nacional el rescate militar de los retenidos por este rupo insurgente. Al mismo tiempo que le pedía al país que de una vez por todas se olvidara de los atentados que hacen las fuerzas militares (o mejor el estado), ya que esto no ayuda a la "seguridad democrática". Y por último pidió la creación inmediata de un nuevo impuesto para la guerra. Impuesto que empezó a regir sin necesidad de pasar por el congreso para su aprobación, ya que de inmediato subió el huevo, la leche, entre otros artículos de consumo básico.
La segunda, como cortina de humo ante la opinión pública para que la atención no se centrara en los nexos de este podrido estado con los paramilitares, sino en el patallazo mediático que este atentado, claramente cometido por el estado, le da a AUV.
La situación de derechos humanos para los que ejercemos dignamente la resistencia es preocupante por decir lo menos. En los últimos tiempos, han sido asesinados Oscar Salas (Universidad Distrital Francisco José de Caldas), Nicolas Neira (Estudiante de secundaria, 15 años de edad), Jhonny Silva (Universidad del Valle), Jaime Hurtado (Universidad del Valle), Milton Troyano (Universidad del Cauca). Tres estudiantes de la universidad del atlántico perdieron la vidad mientras supuestamente preparaban explosivos en el estadio de la misma institución, varios indígenas han sido asesinados a bala por miembros de la policia nacional y paramilitares en el sur del país, en el desarrollo de ocupaciones a grandes latifundios en el departamento del Cauca acargo de los indígenas del Movimiento Sin Tierra, decendientes de Quintin Lame. Han aparecido panfletos con amenazas en todas las universidades públicas del país con nombres, apellidos, alias, direcciones, nombres de familiares, firmados por los grupos de paramilitares antes mencionados, así como también en organizaciones de derechos humanos, como el colectivo de abogados José Alvear, entre otros.
Al final esta misiva no resultó tan corta como dije en el principio, pero créanme que podría seguir escribiendo por largo rato del millón de atrocidades que están sucediento en este país, pero bueno siento que en esencia he dicho lo que tenía que decir. Espero poder seguir denunciando lo que acá ocurre, al mismo tiempo que les pido que divulguen esta información de la manera que consideren más conveniente.
Solo nos queda ejercer la dignidad, y aún más en los tiempos difíciles que nos han tocado.
Agradezco la atención prestada a la presente y ojalá hayan llegado hasta estas alturas del texto sin saltarse nada... jejejeje... humor negro en un tiempo oscuro...
MARCOS
Este martes la unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía colombiana dio a conocer un informe en el que se revela que el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cometieron cerca de 30 mil 500 asesinatos y desaparecieron a otras 2 mil 520 personas en 20 años.