Para unos cuantos –y para muchos en los ambientes de izquierda-, el discurso sobre el agotamiento de recursos naturales y sus efectos sociales es una forma de distracción respecto a la denuncia de las verdaderas razones que están detrás de los conflictos en torno a esos recursos. Así lo expone William Engdahl en un artículo que publica hoy “La Haine”:
¿Quiénes controlan hoy el precio del petróleo?El precio del crudo de petróleo hoy no se atiene a ninguna relación tradicional entre oferta y demanda. Está controlado por un complicado sistema del mercado financiero, así como por las cuatro principales compañías petroleras angloamericanas. El 60 % del precio actual del crudo es pura especulación conducida por los grandes bancos y los hedge funds [fondos de inversión privados]. No tiene nada que ver con los convenientes mitos del Pico del Petróleo. Tiene que ver con el control del petróleo y de su precio. ¿Cómo?
… el cómo se determinan los precios actuales del petróleo funciona por un proceso tan opaco, que sólo unos pocos de los principales bancos que comercian con petróleo, como Goldman Sachs o Morgan Stanley, tienen idea de quién compra y quién vende futuros de petróleo o contratos derivados que fijan los precios del petróleo físico en este nuevo mundo extraño del "petróleo de papel".(…) el control de los precios del petróleo ha abandonado a la OPEP y se ha ido a Wall Street.
Lo que el equipo del comité del Senado documentó en el informe era que había un agujero tan profundo en la regulación por parte del gobierno de los Estados Unidos de los mercados derivados del petróleo, un agujero tan enorme que por esos mercados podría caminar una manada de elefantes. Eso precisamente parece ser lo que han estado haciendo con los precios de petróleo escalando hasta la azotea en los últimos meses.
… Las personas de los Estados Unidos que quieran negociar materias primas energéticas claves de EE UU --petróleo crudo, gasolina y combustibles estadounidenses-- tienen la capacidad de evitar toda la supervisión del mercado americano o las exigencias de informes al encaminar sus negocios por el mercado de Futuros del ICE de Londres en vez de por el NYMEX de Nueva York.
El artículo completo recoge abundante información sobre las personas y entidades que especulan con el mercado del petróleo.
Hay que decir que los “mitos del Pico del Petróleo” no son, en primer lugar, una explicación de por qué suben los precios: la idea de
pico o cenit de petróleo forma parte de la geología, y las consecuencias que se derivan de ella, en caso de que se confirme, no tienen que ver sólo con los precios, sino con todo el sistema productivo. Dicho de otra forma, la idea de pico del petróleo no sólo conlleva la predicción de que subirán los precios del petróleo, sino de que no se podrán producir muchos bienes, por mucho dinero que se tenga para pagarlos.
La confirmación progresiva de la idea de pico de petróleo no tiene una consecuencia univoca. Las respuestas sociales a la misma pueden ser muchas, y no es la mejor dejar el mercado del petróleo en manos de especuladores. Si estamos de acuerdo en que los especuladores son un problema, y en que hay que evitar su impunidad, no veo que tiene de malo traer a colación las realidades de la geología (números, verdaderos o falsos pero números: no “mitos”): pues esos números subrayan la irresponsabilidad de la gestión que denuncia Engdhal, ponen sobre la mesa que se está jugando con un recurso vital. Si luego, una vez eliminadas las distorsiones creadas por la mercantilización de los bienes, resultase que los números son falsos y que podemos obtener petróleo saliendo a pasear por el campo y poniendo un grifo donde bien nos venga, pues tanto mejor.
Hay que decir que Engdahl sí que parece poner números sobre la mesa al final de este artículo, pero estos no son más que un informe de la Agencia Internacional de la Energía, asumido de forma totalmente acrítica. El optimismo de la AIE sobre las reservas suele estar basado en su optimismo sobre las capacidades de las inyecciones de capital para sacar de dónde no hay, y de la denuncia de las medidas proteccionistas y nacionalizadoras de empresas privatizadas, que no permiten que el capital se inyecte en esos países y haga realidad tanto optimismo. En otras ocasiones ha acudido a
fuentes más heterodoxas, y también discutibles.
No se trata de discutir de nuestro experto favorito, pues evidentemente un problema previo y más grave es el del papel de los expertos en una sociedad capitalista, algo que queda claro en
estos comentarios al último huevo que han parido los expertos en los medios de comunicación de masas. Y es que no deberíamos prescindir del honor de recordar que visten el nuevo traje del emperador, en vez de dejar que la naturaleza haga ese trabajo cuando nos deje a todos y todas con la misma vestimenta.