RebeldeMule

Sobre el anarcocapitalismo y las teorías de la conspiración

Espacio para analizar y criticar esos trabajos que no recomendaríamos nunca pero que también merecen nuestra atención.

Nota Jue Nov 18, 2010 4:30 pm
ehlibre escribió:Todavía no lo he visto pero creo que puede ser aprovechable.

De todo se puede aprovechar algo, pero cada vez hay más documentales en Rebeldemule de esta orientación, anarcocapitalista. Sepamos al menos qué nos estamos descargando. Nos hace falta un análisis fuerte sobre el Libertarian Party, cuyo programa inspira este documental. Tenemos análisis sobre y contra sus gurús intelectuales (Friedman, Mises, Hayek), pero necesitamos un material orientado a poner en cuestión su funcionamiento interno (incluyendo su millonaria financiación), su programa partidario, sus alianzas (tanto de clase como con otras organizaciones), sus bases sociales. En fin, un estudio serio. Urge, porque su discurso antiestatista ("maximum freedom, minimum government") puede ser atractivo para una izquierda de tradición antiautoritaria, al igual que su discurso contra el intervencionismo en el extranjero para la izquierda de raigambre antiimperialista, pero su praxis teórica y política de fondo (funcionamiento, financiación, programa, alianzas, bases) lo descartarían para un presente de luchas y emancipación.

El Secreto del Mago de Oz
The Secret of Oz: Solutions for a Broken Economy
William T. Still (EE.UU. de América, 2009)

Portada Portada


Sinopsis:

    Nueva versión revisada y resumida el clásico de 1995 sobre la historia del dinero y de los bancos centrales del mundo. "The Money Masters", producido por Bill Still.

“In 1996, in a documentary called 'The MoneyMasters', we asked the question why is America going broke. It wasn’t clear then that we were, but it is today. Now the question is how can we get out of this mess. Foreclosures are everywhere, unemployment is skyrocketing – and this is only the beginning. America’s economy is on a long, slippery slope from here on. The bubble ride of debt has come to an end.

“What can government do? The sad answer is – under the current monetary system – nothing. It’s not going to get better until the root of the problem is understood and addressed. There isn’t enough stimulus money in the entire world to get us out of this hole.

“Why? Debt. The national debt is just like our consumer debt – it’s the interest that’s killing us.

“Though most people don’t realize it the government can’t just issue it’s own money anymore. It used to be that way. The King could just issue stuff called money. Abraham Lincoln did it to win the Civil War.

“No, today, in our crazy money system, the government has to borrow our money into existence and then pay interest on it. That’s why they call it the National Debt. All our money is created out of debt. Politicians who focus on reducing the National Debt as an answer probably don’t know what the National Debt really is. To reduce the National Debt would be to reduce our money – and there’s already too little of that.

“No, you have to go deeper. You have to get at the root of this problem or we’re never going to fix this. The solution isn’t new or radical. America used to do it. Politicians used to fight with big bankers over it. It’s all in our history – now sadly – in the distant past.

“But why can’t we just do it again? Why can’t we just issue our own money, debt free? That, my friends, is the answer. Talk about reform! That’s the only reform that will make a huge difference to everyone’s life – even worldwide.

“The solution is the secret that’s been hidden from us for just over 100 years – ever since the time when author L. Frank Baum wrote “The Wonderful Wizard of Oz.”


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Nota Vie Feb 25, 2011 7:23 pm
fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.com/2010 ... o-del.html



Wikileaks: ¿Existe un -obsceno- secreto del poder?



John Brown

Iohannes Maurus. Textos y reflexiones // 1 de diciembre de 2010




"Nec sic incipies, ut scriptor cyclicus olim:
"Fortunam Priami cantabo et nobile bellum".
Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu?
Parturient montes, nascetur ridiculus mus."
Horacio, Arte poética


(Ni tu exordio ha de ser tan retumbante
como el de cierto autor necio y pedante:

"De Príamo en su propia infausta tierra
la suerte cantó y una noble guerra".
Ilustre exordio si el autor no cesa
de dar el lleno todo a su promesa.
Mas ¿qué sucede? Atiende. Dan bramidos
con dolores de parto conmovidos
los montes elevados,
las cumbres, los peñascos, los collados,

y, al cabo de su grande emoción,
parieron un ratón.)




imagen1.

La última gran filtración de Wikileaks se nos ha presentado en los principales medios de comunicación como un acontecimiento sin precedentes y con gravísimas repercusiones sobre la política internacional y en concreto sobre las relaciones diplomáticas de los Estados Unidos con sus "aliados". La Secretaria de Estado norteamericana no ha dudado en calificarla de "atentado contra la comunidad internacional", mientras que en el Congreso de los Estados Unidos han llegado a oirse voces que calificaban de terroristas al responsable de Wikileaks, Julian Assange, y a sus colaboradores. Por otra parte, numerosas voces progresistas se han apresurado a felicitar a Wikileaks por su contribución a la "transparencia" y su servicio a la "democracia". Sin embargo, basta atender a lo que se nos sirve en bandeja en los periódicos que han tenido el privilegio de recibir la información filtrada, por ejemplo en El País de los dos últimos días de noviembre, para comprobar que los pretendidos secretos que iban a hacer temblar los cimientos del mundo no son para tanto y que la mayoría de ellos eran de sobra conocidos desde hace mucho tiempo.

La montaña, como en la fábula, parió un ratón. Descubrimos a estas alturas que Berlusconi organiza orgías o contrata a prostitutas o que Sarkozy es arrogante o Putin autoritario o que las autoridades españolas han frenado las investigaciones de los crímenes de guerra norteamericanos. No tardaremos en descubrir con Wikileaks que una extensión de agua cuyo nombre secreto es "Mediterráneo" separa África de Europa. El contenido de las filtraciones recuerda el chiste del escritor francés Régis Hauser quien descubría con sorpresa: que "debajo de su ropa, todas las mujeres están desnudas". ¡Gran escándalo! ¡Tremenda obscenidad por fin descubierta gracias a la perspectiva del mirón! Desnudar a las mujeres con la palabra y la mirada es suponer que debajo de la ropa se encuentra el preciado (y obsceno) objeto del deseo, la verdadera causa de éste. De modo similar, quienes alaban las hazañas de Assange y Wikileaks, suponen que existe una verdad del poder debajo de los secretos que destapan. En eso, coinciden, quizá sin saberlo, con una vieja tradición del pensamiento político europeo que situaba el resorte fundamental del poder en los "arcana imperii", es decir en unos misteriosos y secretos principios de la razón de Estado al margen de la moral y de la comprensión del vulgo. Los secretos del Estado moderno se nos presentan así como unos "arcanos", como los principios ocultos -y posiblemente inmorales y violentos- de un poder cuya justificación oficial pretende ser, sin embargo, de orden jurídico, moral o teológico.


2.

La teoría política de los arcana tiene su correlato y complemento "contestarario" en las teorías de la conspiración, teorías éstas que pueden expresarse desde posiciones de derecha o de izquierda, pero cuyo esquema fundamental es de una invariable monotonía. Son exponentes de esta teoría: la conspiración de los jesuitas contra las monarquías europeas, la conspiración de los judíos "descubierta" con la publicación -en realidad fabricación- de los Protocolos de los Sabios de Sión por la policía secreta zarista y "redescubierta" por los nazis, quienes volvieron a publicar ese infame panfleto junto a una plétora de textos antisemitas, la "sinarquía" que tanto el régimen de Vichy como el populismo peronista consideraban su más peligroso enemigo, el complot judeo-masónico de Franco o, ya desde la "izquierda", la "mentira" del 11 de septiembre, la conspiración de Bilderberg, la conjura del capital financiero contra el "buen" capital productivo, etc. Umberto Eco les dedicó un divertido libro titulado El péndulo de Foucault que valdría la pena releer hoy. La estructura de todas estas "teorías" es siempre la misma: existe un grupo más o menos numeroso de personas (una religión, una secta, una raza, una sociedad secreta) que no para de maquinar para apoderarse del poder en el mundo entero y, para eso, sin escrúpulo moral alguno, manipula ocultamente los hilos del poder oficial y legítimo. Los defensores de estas "teorías" suelen afirmar que ellos conocen estos "secretos" y que "a ellos no los engañan". Tal fue el caso de Hitler que, pretendiendo "conocer" el plan judío para apoderarse del poder, organizó una conspiración para contrarrestarlo, conspiración cuya estructura visible era el partido nacional-socialista, partido conocido por su magistral uso del doble lenguaje y de la verdad mentirosa, pero también por el estricto secretismo con que tomaba sus decisiones. Hitler pretendía haber visto lo que se escondía debajo del poder, haber descubierto que el poder es sólo una sucia trama para engañar y dominar a la gente y actuó en consecuencia.


3.

Las teorías de la conspiración, con sus pretendidos descubrimientos, encubren, sin embargo algo esencial. En el fondo, quienes creen que el poder se basa en secretas conspiraciones compiten en ingenuidad y optimismo con quienes piensan que el poder tiene un fundamento legítimo, moral o jurídico. Ambos bandos comparten una misma problemática: piensan que el poder en una sociedad de clases podría ser justo y legítimo si no estuviera manipulado por los conjurados y que basta desvelar y vencer la conjura para restablecer un orden basado en la legalidad y los derechos. La utopía del Estado de derecho es el horizonte insuperable de ambas posturas. Merced a esta utopía el ser de la sociedad de clases y del antagonismo se oculta bajo las apariencias morales y jurídicas de la "injusticia" y el "abuso".

Esta identidad de posición de ingenuos y suspicaces obedece a un mecanismo fundamental del poder moderno. El poder del Estado moderno pone a quienes a él están sometidos ante una exigencia contradictoria: por un lado pretende que se dé fe a su legitimación oficial en términos jurídicos, morales o religiosos, pero, por otro, conserva siempre una dimensión oculta, una dimensión de secreto que se presenta a sí misma como una salvaguardia del margen de decisión del soberano. En cierto modo, el poder exhibe y proclama el hecho de que oculta algo. Soberano no es sólo quien promulga la ley y a ella se somete, sino también -y, según Carl Schmitt, sobre todo- quien desde el propio derecho en que se funda su soberanía puede con toda legitimidad suspender las leyes, poniéndose a sí mismo fuera de la ley conforme a la ley. Tal es la paradoja de los poderes de excepción. El secreto como exigencia de la práctica de gobierno abiertamente reconocida e incluso inscrita en la ley permite articular la exigencia de legitimidad jurídica con la necesidad de una actuación al margen de la ley.

Tal era al menos la doctrina oficial que justificaba los secretos de Estado. La política adquiría de este modo en el Estado moderno una dimensión misteriosa y casi mágica. Los golpes de Estado (Gabriel Naudé, 1600-1653) se presentan como esos actos ilegales e imprevistos que realiza el propio soberano para restablecer el orden político o para establecer un orden nuevo. Son actos que se comparan con la acción milagrosa de Dios sobre la naturaleza. Junto a un mundo físico donde el milagro había desaparecido gracias a la física galileana y a sus desarrollos cartesianos, subsiste un espacio para el prodigio, no ya en la naturaleza sino en la política. La creencia en los milagros cambia de terreno, pero no por ello resulta menos imaginaria. De lo que se trata en la doctrina de los "arcana imperii" o en general en las teorías de la soberanía es de sustraer al soberano al orden común de la naturaleza y, casi, a la propia naturaleza humana. No es casual que las primeras formulaciones modernas de la economía política con Montchrestien y, posteriormente, los fisiócratas, pertenezcan a este mismo período de fundación y afianzamiento del Estado absolutista, pues de lo que se trata en la economía política es de separar claramente un espacio "económico" de regulación de la sociedad que se presenta como natural y sólo necesita del soberano que éste lo deje funcionar con plena libertad conforme a sus propias leyes "naturales", y otro espacio, propiamente político, que no corresponde ya a la necesidad natural, sino a la decisión absoluta del soberano. El secreto es en este contexto una tramoya teatral en la que se escenifica el carácter supuestamente "sobrenatural" de este poder supuestamente capaz de una decisión absoluta. En cierto sentido, es un dispositivo teológico-político que genera, más allá de las relaciones sociales efectivas, la ilusión necesaria del Estado soberano. Creer en el secreto, aceptar su necesidad, es cerrar los ojos sobre la violencia del poder, pues sólo de ese modo es posible creer en un poder con un fundamento legítimo, en la legalidad autofundante del Estado de derecho. No de otra manera, las teodiceas permiten, aludiendo a los insondables designios de Dios y a sus fines impenetrables, conciliar la bondad y la omnipotencia divina con la existencia del mal.


4.

El secreto de Estado parece constituir una necesidad para el funcionamiento del poder. Sin embargo, lo que las filtraciones de Wikileaks nos revelan es algo bastante más importante que su contenido manifiesto: la función esencial que desempeña la creencia en el secreto de Estado en los propios dispositivos ideológicos en que se fundamenta la idea de soberanía. El secreto, en términos de Louis Althusser, sería un componente fundamental de la "ideología de Estado". Hoy día no importa que el contenido de un secreto sea secreto. Una vez que la invasión de Afganistán se aprobó en la ONU en flagrante violación de la Carta de esta organización, o que la invasión de Iraq se decidiera con luz y taquígrafos en el Congreso y en el gobierno de los Estados Unidos, o en el gabinete de José María Aznar, una vez que el gobierno de los Estados Unidos ha legalizado la tortura y encubre con descaro la colonización sionista en Palestina, ¿qué cosa aun más grave podría ocultarse? Todos estos actos constituyen crímenes gravísimos: las dos invasiones aludidas son actos de guerra de agresión, actos idénticos a los que llevaron a la horca en Nuremberg a los jerarcas nazis. En cuanto a la tortura, es un delito internacionalmente perseguible y gravemente penado. Los mencionados actos fueron realizados con plena publicidad y, gracias al aparato ideológico número 1 del actual Estado capitalista, los medios de comunicación, quedaron hasta hoy impunes. En esta misma línea, Berlusconi modifica abiertamente mediante su mayoría parlamentaria la legislación de su país para evitar penas de cárcel.

Nadie se esconde, nada se esconde. Berlusconi se jacta de sus conquistas sexuales mercantiles, Bush de sus crímenes de guerra, Aznar de su complicidad en lo que el tribunal de Nuremberg calificó como el "mayor de todos los crímenes"... Sorprende así que, caído el velo del secreto y expuesta la desnudez de este poder nudista o incluso exhibicionista con las filtraciones de Wikileaks, siga produciéndose un escándalo. Es que el objeto del escándalo no son los actos criminales de los gobernantes, sino el descubrimiento profundamente subversivo de que estos no tienen nada que ocultar. Con la hoja de parra del secreto cae un aspecto importante de la legitimación del poder moderno, precisamente la idea de que existe una dimensión oculta y arcana en la que se mueven los gobernantes y que poco tiene que ver con la de los simples mortales. El poder ya no es un arte oculto basado en "arcanos". Por por eso mismo le resulta indispensable imponer por todos los medios no ya la ilusión del secreto, sino la forma exterior de esa ilusión. Es algo que ya hace por otros medios el Estado nación globalizado imponiendo muros visibles e invisibles en sus fronteras y dentro de su territorio: esos muros no paran gran cosa, pero disimulan la inmensa merma de soberanía que han experimentado los Estados. Son más que un instrumento represivo, un elemento de mistificación. Del mismo modo que los musulmanes rigoristas velan a la mujer para ocultar la más tremenda de todas las verdades: que no hay gran cosa que ocultar o, mejor dicho, que la causa del deseo sólo se manifiesta como tal cuando se oculta, los gobernantes del capitalismo tardío unen a la obscenidad pública y notoria de sus actos la imposición de un velo de secreto que muestra esos actos como regidos por razones ocultas. De ese modo, el crimen y la corrupción cotidianos pueden legitimarse como algo en el fondo sublime, digno de ser respetado e incluso deseado por los súbditos.


5.

Frente a la mistificación que representa ese renacer del secreto de Estado, sólo cabe el más estricto rigor materialista: negar al poder todo carácter sublime o teológico, reconocer en el secreto de Estado o en los muros, no sólo dispositivos de protección o de represión, sino auténticos aparatos ideológicos. Es esencial, para quien quiera actuar contra el capitalismo y sus aparatos de Estado nacionales o imperiales, deshacer la consistencia imaginaria del Estado y de la soberanía con todo su secreto y su pretendido misterio, reconociendo la realidad efectiva del poder como un entramado móvil de correlaciones de fuerzas en el que nunca existen un soberano omnipotente y unos súbditos impotentes, sino una potencia de la multitud que siempre ya resiste a un poder que pugna por imponerse. Para entender las relaciones de fuerza que constituyen el poder y determinan el grado de potencia efectiva de las posibles resistencias, no basta que se revelen muchísimos datos aparentemente escandalosos: la realidad del poder no está en ningún dato, sino en la fórmula de las correlaciones de fuerza de cada coyuntura. Para determinarla y poder aprovechar datos como los de Wikileaks y una infinidad de otros datos que nunca estuvieron ocultos no podemos ni debemos contar con revelaciones, sino con el lento trabajo de la producción de conceptos adecuados.



:arrow: Sobre Wikileaks:


Nota Jue Jun 16, 2011 3:33 pm
fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.com/2011 ... l?spref=tw



Bilderberg y otras tramas ocultas: la teoría de la conspiración como apología del capitalismo



Imagen
Explicación del simbolismo implícito en lo billetes de dólar



John Brown

Iohannes Maurus. Textos y reflexiones // 15 de junio de 2011




La gran diferencia entre un pensamiento idealista y uno materialista es que el primero, de una forma o de otra, procura reducir la realidad a la unidad de un sentido, mientras que el segundo acepta la radical diferencia entre lo real y el sentido. Para el idealismo lo real es un tipo de escritura más o menos embrollada, pero que siempre quiere decir algo y que, aunque parezca absurda en un primer momento, acabará en último término, aunque sea al final de los tiempos, revelándose como intrínsecamente portadora de sentido. Desde un punto de vista materialista, lo real no está escrito: ni el mundo físico, ni el mundo histórico son libros que esperen a ser leidos o interpretados. No contienen ninguna revelación, ningún mensaje oculto o misterioso de un Dios ni de otro gran sujeto. El conocimiento racional, para el materialismo, no es un acto de lectura ni de interpretación de lo ya escrito, de lo pre-escrito, sino un acto de producción por el cual generamos el concepto de una cosa, un concepto que no está en la cosa misma y que tampoco es efecto de ella. Como sostiene Spinoza, "una cosa es el círculo y otra la idea del circulo", lo que tiene como corolario fundamental que "la idea del círculo no es circular". Conocimiento racional o científico es así producción del concepto como algo distinto de la cosa y no interpretación de la cosa como portadora de los signos de una revelación.


Es frecuente, sin embargo, que la historia se haya entendido como despliegue de un sentido implícito en ella, como la revelación de un misterio. El cristianismo la entendió como economía del misterio, esto es como revelación progresiva de la verdad divina a través de la historia humana. Hegel, en el mismo sentido, la entendió como "teodicea", esto es como "justificación de Dios" en el tiempo humano. En cualquier caso, la historia anterior a Marx, a la formulación del materialismo histórico, es siempre interpretación de un sentido originariamente misterioso que se supone contenido en el devenir de las sociedades y culturas humanas. Poco importa que sea Dios, el hombre, o la historia misma que se hace sujeto en su propio devenir, quien imprima a los hechos humanos ese supuesto sentido, lo determinante es que se dé por supuesto que la historia tiene un sentido que le es otorgado por un sujeto. Lo que justifica en este contexto la labor del historiador es el carácter inicialmente misterioso de este sentido que, trabajosamente puede extraerse de los documentos históricos. Misterio e interpretación son así correlativos: toda interpretación siempre dejará cierto halo de misterio, pero todo misterio se prestará a alguna problemática revelación tras su "correcta" interpretación.


La teoría de la conspiración se sitúa en la continuidad de estas teorías históricas de la "economía del misterio", pues se despliega entre los dos términos extremos del misterio y de la revelación. Para la teoría de la conspiración la historia es el resultado de una conjura de los poderosos destinada a engañar a los ingenuos. Se basa, al igual que la teoría libertina de la religión defendida, por ejemplo por Voltaire, en una antropología dual según la cual la humanidad se divide entre una minoría de taimados sin escrúpulos y una mayoría de necios e ingenuos. Su lema es la definición de la religión de Voltaire: "mientras haya sinvergüenzas e imbéciles, habrá religiones" ("Tant qu’il y aura des fripons et des imbéciles, il y aura des religions", Voltaire, carta a Federico II, rey de Prusia, 5 de enero de 1767). Gracias a la eterna existencia de los necios, los taimados realizan sus planes engañando a la mayoría. Los astutos poderosos deben su poder al engaño. Según los teóricos de la conspiración, si este engaño llegara a descubrirse, los poderosos perderían el resorte fundamental de su poder. La historia tiene así un sentido, pues se pliega a la voluntad de los poderosos, que, valiéndose de su astucia explotan y oprimen a los demás. La historia responde al plan trazado por los poderosos para imponerse sobre la mayoría de los mortales. El plan divino de salvación y de revelación queda en estas teorías sustituido por la conjura de los malvados, pero la matriz epistemológica de la economía sigue siendo perfectamente reconocible, por mucho que Dios haya quedado sustituido por la diabólica humanidad de los poderosos. En ambos casos, aunque de forma contraria, se produce una justificación de la realidad existente: en el de la economía cristiana del misterio, por ser toda realidad, incluido el propio mal, un instrumento del plan divino; en la teoría de la conspiración, en la medida en que el único "mal" existente en la realidad social e histórica deriva no de la estructura de esta, sino del engaño de los poderosos. En sí el orden social es bueno y sólo ha sido perturbado por el engaño y la mentira. La revelación de la verdad y el fin del engaño restablecerían esta bondad esencial en su efectividad. Tal es la tarea que se asignan a sí mismos los teóricos de la conspiración, desde el abate Barruel hasta Julian Assange y el inefable Daniel Estulin.


El Grupo Bilderberg se reúne anualmente desde 1954. Está integrado por jefes de Estado y de gobierno, grandes patronos y capitalistas, académicos de orden y otras personalidades del capitalismo mundial. Como curiosidad hispánica, Sofía Glintzburg de Borbón, esposa del actual jefe de Estado español, asiste desde hace años a estos cónclaves. Los debates son confidenciales, en principio para que los participantes, al margen de sus responsabilidades políticas y económicas, tengan libertad de palabra. En resumen, se trata de una reunión de poderosos en la que estos debaten sobre la actualidad y tal vez coordinen alguna iniciativa que intenten sacar adelante en otros ámbitos nacionales o internacionales. La gente que participa en la reunión es, como diría Marx, un conjunto de "portadores" ("Träger") de relaciones políticas y de producción. No son ellos quienes han establecido ni quienes reproducen estas relaciones: tan sólo las personifican, actúan conforme a ellas y dentro de ellas. Ciertamente, los efectos del capitalismo actual sobre las mayorías sociales y sobre el medio ambiente planetario son nefastos, pero según los teóricos de la conspiración, ello se debe a que personas taimadas y sin escrúpulos se reúnen para conspirar con fines diabólicos. Tal es, por ejemplo la posición del "experto" en los "misterios" del Club Bilderberg Daniel Estulin, quien en su página web hace el siguiente balance de la última reunión del Club:


"El Grupo de Bilderberg no es el fin sino el medio para un futuro Gobierno Mundial. Esta organización ha crecido más allá de sus inicios secretos para convertirse en un guiño clave en la toma de decisiones de la élite. El objetivo final de éste en el futuro es transformar la Tierra en un planeta prisión para lograr un mercado único globalizado, controlado por una Única Compañía Mundial, financieramente regulado por un Banco Mundial y habitado por una población enmudecida cuyas necesidades vitales serán reducidas al materialismo y a la supervivencia: trabajar, comprar, sexo y dormir. Todo conectado a un ordenador global que controla todos nuestros movimientos. Y cada vez está siendo más fácil gracias al desarrollo de las tecnologías de la telecomunicación, que, junto con los avances profundos en el conocimiento actual y los nuevos métodos de ingeniería del comportamiento para manipular la conducta individual, están convirtiendo lo que en otras épocas de la Historia eran sólo intenciones diabólicas en una preocupante nueva realidad. Cada nueva medida vista por sí misma podría parecer una aberración, pero un conjunto de transformaciones de todo orden, como parte de un desarrollo continuo, constituye un cambio hacia la esclavitud total."


"Intenciones diabólicas", objetivos totalitarios cósmicos; por mucho que Estulin pretenda desmarcarse de las teorías de la conspiración, no puede sino reincidir en su lenguaje y en su lógica. Incluso cuando se niega a identificarse como un teórico de la conspiración y critica a los demás como "delirantes", Estulin sigue desenvolviéndose en el mismo círculo, pues ningún teórico de la conspiración reconoce serlo: todo buen teórico de la conspiración se ve a sí mismo como alguien que se limita a observar e interpretar la realidad. Estulin insiste incluso en que Bilderberg no es una conspiración, pero no puede evitar caracterizar al Club como "una reunión secreta de los amos del mundo destinada a establecer un gobierno totalitario mundial".


Si fenómenos como Bilderberg y la malvada trama que rodea a este sulfuroso Club no se dieran y la cosa pública se gestionara de manera transparente por personas de intachable moralidad, según Estulin y otros autores afines el capitalismo no debería, en buena lógica, plantear ningún problema. Lo que oculta la conspiración sólo puede ser, efectivamente, un abuso, una injusticia o una ilegalidad, pues no puede ocultarse el conjunto de un sistema social y económico. Si el mal está en el abuso y el engaño, el sistema mismo es inocente. La teoría de la conspiración funciona, por consiguiente, como una apología del capitalismo. Su lógica es exactamente la contraria de la que Marx adopta en El Capital, donde afirma en el prólogo a la primera edición: "No pinto de color de rosa, por cierto, las figuras del capitalista y el terrateniente. Pero aquí sólo se trata de personas en la medida en que son la personificación de categorías económicas, portadores de determinadas relaciones e intereses de clase. Mi punto de vista, con arreglo al cual concibo como proceso de historia natural el desarrollo de la formación económico-social, menos que ningún otro podría responsabilizar al individuo por relaciones de las cuales él sigue siendo socialmente una criatura por más que subjetivamente pueda elevarse sobre las mismas." El historiador racional, materialista, trata la historia como una parte de la naturaleza sin ponerse al acecho de signos ni mensajes de ocultos sujetos conspiratorios, sin subjetivizarla ni moralizarla. El teórico de la conspiración, por su lado, pinta de negro a las personas blanqueando así las relaciones sociales y los intereses de clase que aprecen como algo "natural". La historia para él no necesita de ningún concepto para entenderse, basta suponer la intención más o menos oculta de un sujeto detrás de ella y buscar cuidadosamente todo signo, por mínimo que sea, de esta intención, de ahí la enorme dimensión de las tramas conspirativas que mediante el juego desatado de la metáfora y la metonimia cubren enormes extensiones espaciales y dilatados períodos históricos.


Las teorías de la conspiración legitiman el orden establecido al criticar sus perversiones explicables en términos de intenciones subjetivas, pero dejando libre de toda crítica sus estructuras. Hay, sin embargo, algo más grave: también transmiten una concepción del poder -que corresponde a las mistificaciones fundadoras del Estado soberano- que considera el poder como sustancia, como algo que se puede tener o se puede tomar. Los "amos del mundo" tienen todo el poder y frente a ellos somos, según estas "teorías", enteramente impotentes. Sin embargo, toda concepción materialista del poder parte del hecho de que el poder no es sustancia sino relación. El poder implica siempre un contrapoder sobre el que se ejerce, una correlación de fuerzas. La idea de una conspiración mundial todopoderosa o incluso la del totalitarismo son fantasmas del Estado soberano, del Leviatán de Hobbes para el cual, una vez constituido el Estado, su poder es el único poder, siendo las potencias singulares de los súbditos meras dependencias, meros modos subsumidos en ese poder único y sustancial. Sin embargo, para el materialismo la realidad es siempre multiplicidad y complejidad irreductible: el poder en ese contexto, como cualquier otra realidad sólo puede ser del orden de la relación. La idea de una gran conspiración omnipotente es, en conclusión, una representación generadora de tristeza y de impotencia, pues hace que nos contemplemos como una nada frente a un poder omnímodo; por el contrario, la consideración del poder como relación hace posible modificar la relación, actuar sobre ella mediante nuevas combinaciones de la potencia de los individuos, nuevas formas de hegemonía que liquidan la fama de omnipotencia de los supuestos "amos del mundo", sean estos los representantes políticos "legítimos" o las oscuras fuerzas de una conjura. Sólo una concepción relacional del poder como la de Maquiavelo o Marx aleja y disipa los fantasmas tristes del poder absoluto capaz de dar sentido a toda la realidad social y a toda la historia humana. Sólo un poder entendido como relación da cabida a la política.

2081
2081: Everyone Will Finally Be Equal
Chandler Tuttle (EE.UU. de América, 2009)

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IMDb
(Página web | Wikipedia | Filmaffinity)


Sinopsis:

    En un futuro distópico, gracias a la 212ª Enmienda de la Constitución y a la incesante vigilancia del Discapacitador General de Estados Unidos, todos son finalmente iguales... Los fuertes llevan pesas, los bellos usan máscaras y los inteligentes usan auriculares que disparan ruidos fuertes para evitar que tomen una ventaja injusta de sus cerebros. Pero entonces algunos deciden que ya es suficiente, y que es hora de que el extraordinario no se esconda tras cadenas, pesos o máscaras.

Ficha técnica

    Guión: Chandler Tuttle (Historia: Kurt Vonnegut Jr.).
    Música: Lee Brooks.
    Fotografía: Austin F. Schmidt.
    Productora: Moving Picture Institute.

Idioma original: Inglés.





:str: Ver online: http://www.videobb.com/video/YxBG3I7Fi50T

Con todos los respetos, ehlibre, no alcanzo a entender el verdadero significado de este corto.

Este corto nos quiere hacer creer que la igualdad no debe superar ciertos puntos, que son disparatados en su argumento, pero que nos deja la semilla bien metida en la cabeza.

Primera idea del corto: Anteriormente a la estúpida igualdad imaginada en el corto, las extraordinarias capacidades individuales de cada persona eran utilizadas en beneficio propio, creando una desigualdad entre las personas y/o clases que acabó desembocando en unas modificaciones de la constitución (suponemos que tras disturbios y protestas). Generando una sociedad en la que no se utilizaban esas capacidades para el bien común, sino que se mutilaban las capacidades de cada persona.

Segunda idea del corto: Para que la igualdad funcione se necesita un estado totalitario con su policía violenta que todo lo controla. Después hay unos soñadores de la libertad, como no, utilizan a un anarquista, que rompen las cadenas de la igualdad para volver al sistema anterior: "Mi superior capacidad me hará superior a ti"

Con la manía neoliberalista de mezclar el liberalismo social y el liberalismo económico, este corto promueve, desde mi punto de vista, esa libertad neoliberalista del individualismo extremo y sobre todo la libertad económica y de propiedad.

Veo una crítica a la igualdad del socialismo que pudiera haber en la URSS o que se vea ahora en Venezuela.

Confirmando un poco todo esto, veo sobre el productor:
http://es.wikipedia.org/wiki/Thor_Halvorssen_Mendoza
Os resumo: enemigo de Chávez y la deriva "autoritaria" en América Latina, enemigo de la Unión de Libertades Civiles norteamericana (a la que considera politizada, es decir: de izquierda), promotor de una organización por los derechos "individuales" en la educación (o sea, de derecha), promotor de un documental sobre la lucha antisoviética en Estonia patrocinado por Lech Walesa y Reagan, promotor de un documental contra el izquierdismo en las universidades norteamericanas, protector de militantes "conservadores" y "libertarian" (matiza que de izquierda también en algún caso: será de la felipista)... y sí, dice que también de alguna movida por la lucha contra la "esclavitud infantil" y la esclavitud en el campo dominicano, que son de esas premisas tipo que nadie rechaza... Por cierto, su papá estuvo imputado por el cartel de Medellín (acusado de lavado de dinero) y hoy va de luchador por la libertad, como el hijo.


P.D: Un presentador de TV tartamudo, bailarinas de ballet con pesas en su cuerpo. Eso no es igualdad, es estupidez.

Nada mas oir la premisa inicial del corto, he perdido interes. El corto parte de una base tan absurda que un analisis profundo me parece innecesario. Es ciencia ficción, con patéticos amagos de un mensaje existencial que no aparece por ningún sitio.

Buscarle sentido a esto sería como intentar comprender porque coño E.T. parece un ñordo gigante. Producto de usar y tirar inutilmente sobreproducido.

fuentes: http://info.nodo50.org/Que-tal-se-come- ... eoria.html y http://www.bajoaragonesa.org/elagitador ... spiracion/



¿Qué tal se come en Marte? Teoría General de la Conspiración



D. Bunker Hill

El Agitador // 28 de diciembre de 2011




imagenSábado, 2 de Octubre de 2010, son las cinco de la tarde en la plaza Coprinceps de Andorra. Ninguna de las personas que pasean frente al hotel Roc Blanc se imaginan lo que está ocurriendo bajo sus pies. En una de las salas, ubicada en la planta baja del hotel, un tal José Luis, más conocido como JL, está dando una charla frente a unas 100 personas en el autodenominado “Congreso del saber Sabiens” [1].

A lo largo de dos días, previo pago de 50 euros, diferentes ponentes exponen sus teorías, cada cual más delirante que la anterior. JL era una de las estrellas del congreso con su teoría de la tierra hueca [2]. Según este informático de unos 45 años, sin ningún tipo de formación en geología, la tierra no sólo es hueca como el resto de planetas, sino que dentro de ella existen mares, continentes y hasta un sol en su centro. ¿Y las pruebas? Un powerpoint y mucha imaginación, tanta como para poder afirmar que las auroras boreales son el brillo de ese sol interior que se escapa por los dos agujeros (uno en cada polo) de acceso a la tierra interior. El resto de conferencias iba desde soporíferas historias sobre extraterrestres y la Atlántida [3] hasta plantas que lo curan todo, pasando por temas tan manidos como la creación de las pirámides de Egipto por parte de alienígenas o varios clásicos de la teoría de la conspiración, como el asesinato de Kennedy o el nuevo buque insignia de la conspiranoia del nuevo milenio, el autoatentado de las Torres Gemelas mediante una demolición controlada por parte del propio Gobierno de los Estados Unidos.

Tras el 11 de Septiembre y el boom de internet, miles de teóricos de la conspiración han encontrado el medio perfecto para dar a conocer sus teorías. Lo que antes se reducía a publicaciones underground, charlas y programas de radio se ha visto multiplicado gracias a las herramientas del háztelo tú mismo que brinda la red. Hoy puedes afirmar que el sida no existe o que una raza de reptilianos extraterrestres domina el mundo y automáticamente darlo a conocer. No importa lo peregrinas que sean las afirmaciones, alguien leerá la historia y la repetirá en su blog, canal de Youtube o podcast (programa de radio) casero. Desde un blog ecuatoriano sobre abducciones a un foro de survivalistas de la América profunda. Por norma, toda esta red da por verdaderas cualquiera de estas teorías, siempre y cuando el autor pertenezca al grupo. ¿Que un invitado a dar una charla sobre contactismo afirma que Obama es un clon creado por extraterrestes con malas intenciones? No pasa nada, nadie se ríe ni protesta. Si la tierra es hueca, ¿por qué el presidente de EEUU no puede ser un clon?

Descubrí todo este mundo por casualidad. Leyendo un foro sobre música alguien nombraba de refilón a un tal Rafapal [4]. Tras googlearlo, lo primero que apareció fue una entrevista en un programa de radio. Lo descargué, parecía una emisora seria. Lo primero que dijo el tal Rafapal fue que, llegando al estudio, había visto un OVNI con forma de nube desde su coche. Después siguió soltando barbaridades sin pausa, desde que los gobiernos ocultan motores de energía ilimitada hasta que las élites dominantes nos fumigan diariamente usando las estelas de los aviones para esparcir productos químicos (chemtrails) con el propósito de acabar con dos tercios de la población. Al principio no podía dar crédito a lo que escuchaba, era totalmente hipnótico oír toda aquella verborrea. Lo que más me sorprendió fue que ningún locutor intentara rebatirle y que se diera por bueno todo lo que soltaba. A partir de aquel día empecé a indagar un poco más sobre todas estas teorías y me sorprendió la cantidad de personas que las creía. Así que cuando me enteré del congreso Sabiens, me apunté para experimentar en vivo y en directo este fenómeno y poder ver qué tipo de gente acudía a estos eventos.

La verdad es que esperaba otro tipo de público; menos un japonés tomando apuntes con un portátil y un par de psychokillers en potencia, el resto eran personas que podríamos considerar normales. Abundaban, sobre todo, las parejas de mediana edad, incluso familias enteras con hijos adolescentes. Me dio la impresión de que muchas de aquellas personas eran gente rebotada del catolicismo y desencantada en general. En estos tiempos en los que se ha perdido la confianza en lo que hasta hace no muchos años eran pilares básicos de la sociedad como la familia tradicional, la política, los medios de comunicación, y sobre todo la religión, mucha gente encuentra sustitutos en este tipo de creencias, donde importa más la fe de cada uno que las evidencias.

El pensamiento mágico está mucho más arraigado en nuestra sociedad de lo que pensamos. Desde el movimiento contracultural de los 60, negar los dogmas establecidos está bien visto. La rebeldía light es la nueva ideología de mucha gente que simplemente rechaza cualquier tipo de afirmación si ésta viene desde el Gobierno u otra forma de autoridad. Hoy en día rebatir a alguien en una cena o reunión familar al afirmar que es mentira que sólo usemos el 10% del cerebro puede llevarte a ser un aguafiestas. Lo mismo pasa con temas de salud o terapias alternativas como la acupuntura o la homeopatía, la mayoría de la gente cree que son eficaces cuando no hay ni un solo estudio serio que les dé mayor eficacia que el efecto placebo. La gente quiere creer en algo, lo mismo da si es una pócima preparada por su acupuntor (o su psicólogo), las terapias new age o que en los atentados del 11S no murieron judíos.

Si escribes en Google “11S”, el primer resultado en aparecer es una entrada de la Wikipedia sobre los ataques al World Trade Center. El segundo también es de la Wikipedia, pero esta vez sobre las teorías de la conspiración que rodean los atentados de aquel día. La mayor parte del resto de resultados de la primera consulta no habla sobre las víctimas, ni sobre cómo influyó aquel ataque en nuestra historia reciente, hablan sobre las teorías de la conspiración o, como ellos lo llaman, "la verdad del 11S". En el congreso de Andorra este tema, cómo no, tuvo su propia ponencia [5]. El experto en la materia era nada más y nada menos que la persona que hasta ese momento se estaba encargando de grabar el evento en vídeo. Después de aburrir al personal con todo lo que cualquiera con acceso a Youtube y muchas tragaderas ya sabíamos de antemano, llegó el turno de preguntas. Una mujer le preguntó sobre los atentados de Madrid el 11 de marzo de 2004, a lo que el operador de cámara contestó que él no era experto en ese tema, dando por sentado que sí lo era en los atentados de Nueva York. ¿Habrá realizado una investigación de campo? ¿Cuántos testigos de los ataques ha entrevistado? La blogosfera conspiranoide se autodenomina como investigadora, cuando lo único que hace es ver vídeos de otros blogs del mismo pelo. Es lo que tiene internet. Si tienes una cámara eres fotógrafo, si alguien te instala el Photoshop pirata ya eres artista. Lo mismo pasa con los conspiranoicos, sólo necesitan mucho tiempo libre y la mente bien abierta para poder llenársela de morralla.

Una de las cosas que más me gustan de la escena conspiranoica es que siempre hay alguien que va más allá. Al moverse ahora a la velocidad de internet tienen que reinventarse cada poco tiempo. Atrás quedaron los fantasmas, los visitantes de dormitorio o los avistamientos ovni. Lo que se lleva ahora es el Nuevo Orden Mundial, la esclavización de la raza humana a manos de extraterrestres con forma de reptil compinchados con los judíos, masones, illuminatis… Ya nadie ve platillos volantes, ahora son flotas de naves nodriza que se aproximan a la tierra escondidas tras el cometa de turno [6]. Es el fin del mundo cada semana, y si uno dice que en el Pentágono no se estrelló un avión sino un misil, otro dice que los tripulantes de aquel vuelo están ahora en Marte [7].

Todos los ejemplos que he puesto en este artículo son reales, quiero decir que algún iluminado lo ha dicho o escrito. No hablo de carlosjesuses; los nuevos chalados tienen familias, trabajos normales y pagan hipotecas. Pero al llegar a casa encienden sus ordenadores y se hacen pasar por comandantes del ejército secreto de la OTAN con acceso a documentos “Cosmic Top Secret” [8], vandalizan la Wikipedia, inventan el motor del movimiento perpetuo en su garaje u organizan congresos por la verdad.

Siempre han existido las conspiraciones, pero son eso, conspiraciones probadas. Es como desvelar un misterio, pierde la gracia. Lo divertido son las teorías de la conspiración y la imaginación que le echa la gente inventándoselas. Normalmente se crean en base a prejuicios de cualquier clase, ya sean políticos (11M, 11S), raciales o religiosos (la conspiración judía para dominar el mundo) o de cualquier otro tipo. Si ya es difícil mantener un secreto entre dos personas, ¿qué puede hacer creer a alguien que el hombre no llegó a la Luna? ¡Más de un millón de personas estaban involucradas! ¿Es que a nadie se le escapó y le contó algo, no digo ya a un periodista, sino a algún amigo una noche de juerga o a la amante que era espía de la URSS? Aún así hoy en día miles de personas siguen creyendo que el alunizaje de la misión Apolo 11 fue grabado por Stanley Kubrick en un plató de cine…


Los extraterrestres nos llaman. Pertenecemos al infinito [9].





Notas al pie de página




:arrow: Más noticias relacionadas en Nodo50:


Increíble el articulo que me encuentro mirando cosas de los anarcocapitalistas, que menuda jeta tienen, sólo son anarcos en estar en contra del estado, pero en lo demás "lo mío para mí" y el mundo entero privatizado. El artículo en cuestión viene a dar una serie de ideas sobre lo que sería crear microciudades artificiales en alta mar, y las llaman "colonias libertarias" o "seasteading" y se quedan tan anchos...


Seasteading: el sueño de colonias libertarias en alta mar



nicolas.boullosa

faircompanies // 2012




¿Es posible, técnica y legalmente, crear sociedades en alta mar que se autogestionen como ciudades o naciones autónomas? Este viejo sueño libertario, mil veces evocado y descartado, vuelve a tomar forma gracias al interés influyentes emprendedores.

Crear una sociedad compleja en aguas internacionales que responda a sus propias reglas. Parece un sueño digno de una novela juvenil en la que un grupo de ilustrados deciden crear una nación de la nada, no ya en una isla remota, rememorando la colonización del islote de Pitcairn a finales del siglo XVIII por los amotinados del Bounty, sino en una plataforma artificial.


Ya no hay islas desiertas que colonizar

Julio Verne escribió sobre las aventuras de los amotinados del Bounty, pero quienes apoyan el "seasteading", o colonización en alta mar, no hablan de un sueño irrealizable e ilusorio en un mundo interconectado y cada vez más abarcable, donde las telecomunicaciones acercan Internet a cualquier rincón.

Convertir plataformas marítimas en aguas internacionales en alta mar es una idea tecnológicamente cada vez más realizable, asegura uno de los principales abogados de la idea, fundador de Paypal y primer inversor en Facebook Peter Thiel, que apoya el concepto con ayuda de The Seasteading Institute (TSI), fundado en 2008 por Wayne Gramlich y Patri Friedman (nieto del economista Milton Friedman y trabajador de Google hasta 2008).

El instituto nos ha confirmado por correo que prosigue con sus planes y actividades, dirigido por el desarrollador de software Michael Keenan. Friedman ha dejado su responsabilidad como presidente, pero permanece en el consejo de dirección junto al propio Peter Thiel, además de John Chisholm, Joe Lonsdale y Michael Strong.

Las ciudades o naciones autónomas en plataformas artificiales sobre aguas internacionales va en serio, asegura el Seasteading Institute en su página web. Ahora bien, pasar de la idea a prototipos de estructuras que alojaran a miles de micronaciones en alta mar suena casi tan utópico como un viaje tripulado a Marte: realizable, pero costoso y al margen de las prioridades de la mayoría.


Instituto para la colonización del mar

La idea de Gramlich y Friedman, que recibieron en 2008 500,000 dólares de Peter Thiel, no es nueva, pero sí la seriedad del empeño, como reconocieron Wired (en artículos de 2008 y 2009), CNN y The Economist en su artículo sobre ciudades en el océano de diciembre de 2011.

La teoría es conocida desde la Edad Moderna, cuando el florecimiento del comercio transoceánico, dominado por España y Portugal, hizo proliferar la piratería y filibustería en lugares como el Caribe y Centroamérica. Los orígenes de Haití en La Española se remontan a esta práctica, derivada de los intereses comerciales y el choque entre potencias.

En la Época Moderna, las aguas internacionales se convirtieron en un nuevo territorio por explorar y dominar, dado que ninguna monarquía podía adjudicarse el mar por derecho de conquista. Inglaterra, por ejemplo fomentó las patentes de corso y la piratería contra España para puentear su abuso del derecho de conquista.


De filibusteros a ilustrados utópicos

Los piratas y filibusteros crearon a menudo ciudades-estado de facto, similares a la micro-sociedad creada por los descendientes de los amotinados del Bounty. En la mayoría de las ocasiones, no fueron reconocidas y se sirvieron de leyes y moneda extranjeras. El peso español (el real de a 8, la primera moneda global) funcionó a menudo como moneda de cambio en estas proto-sociedades libertarias, como las que darían paso a Haití o la Honduras Británica.

En el siglo XXI, en un mundo post-colonial y post-industrial, más de medio siglo después de haber pisado la luna, los estados actuales controlan un mundo cuyos rincones y lugares más remotos pueden observarse desde el teléfono o el ordenador usando aplicaciones como Google Earth.

El mundo está económicamente más interconectado que nunca, como aprendemos a diario leyendo informaciones sobre la crisis de la deuda europea o temas similares; la política va detrás de la economía, pero incide, a la larga, sobre la vida de cualquier persona.

Más de 200 años después de que los amotinados del Bounty siguieran con sus vidas en la isla de Pitcairn, donde todavía viven sus descendientes, el derecho marítimo internacional se rige por las mismas normas.

SIGUE...

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fuente: http://2014.kaosenlared.net/component/k ... 3%B3n.html



El fenómeno de la conspiranoia, una breve aproximación

Annunnakis y Rockefeller: hacia una teoría de la conspiración



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Nega (LCDM)

Kaos en la Red // 22 de octubre de 2012




El pasado mes de abril una mujer suiza de cincuenta años fallecía por inanición, la autopsia realizada reveló sin lugar a dudas que murió de hambre. Obviamente Suiza no es Burundi y se trata de uno de los países más prósperos del planeta, un paraíso fiscal en el que generalmente las personas no mueren de inanición. La mujer había visionado previamente el documental «Vivir de la luz» que trata ese tema: la historia del químico suizo Michael Werner, de 62 años, y su experiencia con el yogui indio Prahlad Jani de 83, que aseguran poder vivir a través del respiracionismo y la luz solar. Navegando un poco por internet descubrimos que existe toda una teoría que nos invita a no ingerir alimentos y a vivir de la luz del sol ya que, por supuesto, existe una conspiración mundial por parte de las grandes multinacionales vinculadas al sector alimentario para que compremos sus productos y engordemos sus cuentas corrientes. Yo sé que todo esto puede sonar demencial o en el mejor de los casos anecdótico, pero el problema va más allá del mero chascarrillo.

En los últimos años se viene produciendo un fenómeno interesante, el de la conspiranoia. Cientos de blogs, portales y páginas inundan la red de redes para alertarnos de los peligros del Nuevo Orden Mundial o la tiranía de los Illuminatis. Al calor del éxito de documentales como "Zeitgeist", best-sellers como El código Da Vinci o páginas como Mundo Desconocido, los amigos de la conspiración han ido abriéndose un hueco hasta impregnar de forma permanente la vida política y cultural de medio planeta, pues se trata de un fenómeno global de dimensiones intercontinentales cuya importancia y tamaño ha ido parejo a la expansión de las nuevas tecnologías comunicativas e internet. Uno no se produce sin el otro: sin la existencia de blogs, youtube y portales, no existiría tal fenómeno de masas y quedaría reducido al movimiento ciertamente residual que había sido hasta la aparición de la red de redes: un par de libros de Jiménez del Oso sobre abduciones extraterrestres y un programa de radio en alguna emisora marginal.

Los politólogos y sociólogos de izquierda prefieren hacer como que no ocurre, a ningún intelectual serio se le ocurriría analizar este fenómeno en profundidad; se sentiría señalado y motivo de mofa y burla por el resto de la comunidad académica y probablemente sufriría el mayor de los desprecios por parte de sus colegas: nadie se imagina a Eduardo Galeano, a Pascual Serrano o al profesor Juan Carlos Monedero alertando de los peligros de un movimiento que sin base científica alguna, se abre cada vez más camino entre los jóvenes de nuestras sociedades postindustriales. Y hago mención a los politólogos y sociólogos de izquierdas porque, como veremos enseguida, es la derecha la que obtiene un rédito incalculable con la difusión de este tipo de teorías y planteamientos. Mientras la izquierda se duerme en los laureles, es curioso que buscando la palabra «Zeitgeist» en el buscador Google, aparezcan casi 41 millones de entradas mientras que introduciendo la palabra «socialismo» aparezcan tan solo 21 millones. Si introducimos los términos «Annunnakis» y «Michael Foucault», las entradas que buscan a los hombrecillos de otra galaxia que nos crearon ganan por goleada al filósofo estructuralista (2.610.000 frente a 1.780.000). Luego claro, es lógico que el 46% de norteamericanos se consideren creacionistas o que lo más reseñable de la iniciativa del 25-S toma el congreso sean los pechos desnudos de una desequilibrada que se puso a rezar a Isis para sembrar el amor entre los antidisturbios.

La conspiración como fenómeno y herramienta de hacer política ha existido siempre, desde la operación Gladio en Europa a las distintas operaciones de bandera falsa que los gobiernos utilizaron para justificar su presencia en guerras (el hundimiento del Maine, del Lousitania, el incidente del golfo de Tokkin...) pasando por el 23F y el papel del Rey Juan Carlos en toda la trama o reciente golpe contra Hugo Chávez en 2002, tal jaleado por el diario El País en su momento. Conspiraciones que salen a la luz tras elaborados análisis que pueden llegar a durar años contrastados generalmente, tras acceder a desclasificados documentos de estado o de contrainteligencia. El problema surge cuando desde su blog algún iluminado dice que el agua del mar es potable y cura el cáncer y muchos empiezan a repetir la mentira. Un paradigma interesante de la conspiranoia es el del SIDA. Primero dicen que el virus no existe y que es una conspiración de las farmacéuticas para obtener ingentes beneficios con los retrovirales; luego no tienen el menor de los pudores en afirmar posteriormente que fue creado en un laboratorio. ¿En qué quedamos? ¿No existe o fue creado? Ahí radica la idiosincrasia de la conspiranoia, no tiene límite y al carecer de todo rigor científico o teórico puede contradecirse hasta el infinito. Por supuesto lo mejor es que uses preservativos en tus relaciones sexuales.

Paradigmas conspiranoicos hay muchos, enumeraré y refutaré los más radiados y conocidos:

- Los illuminati, un reducido grupo de multimillonarios en la sombra domina el mundo y conspira para esclavizarnos. En realidad esto tiene poco de novedoso o de conspiranoico, se llama lucha de clases y es el motor de la historia. Pero claro, resulta más atractivo y es mucho más cómodo leer el blog de un desequilibrado o un vídeo de tres minutos en youtube que empaparse de doscientos años de sociología, filosofía o teoría marxista.

- Se encuentra en marcha un Nuevo Orden Mundial cuyo fin es la dominación planetaria. En realidad esto también tiene muy poco de novedoso, no es más que la traducción de la política expansionista norteamericana. Nuevos órdenes mundiales ha habido muchos, los acuerdos de Bretton Woods, Yalta, la era Reagan-Thatcher, George Bush padre tras la caída de la Unión Soviética, George Bush junior tras el 11 de septiembre y la guerra contra el terror... En resumidas cuentas lo que desde hace décadas se conoce como imperialismo americano.

- El 11S fue un autoatentado. Es muy cierto que existen una serie de puntos oscuros no aclarados (ausencia de fuselaje del avión que supuestamente se estrelló contra el pentágono, la caída del edificio siete, que dos torres preparadas para el impacto de boeings se cayeran como castillos de naipes...) pero mucho me temo que eso no es tampoco ninguna novedad: las operaciones de bandera falsa han sido empleadas por Estados Unidos para justificar su intervención en todas y cada una de las guerras en las que ha participado. Pero la conspiranoia es lo que tiene, carece de límites y entonces nos vamos adentrando en el mundillo de la sospecha infinita hasta que nos topamos con que el marxismo internacional es una conspiración judía para dominar el mundo, con que los aviones nos bombardean con Chemtrails, con que existen mosquitos-cámara que nos vigilan las veinticuatro horas del día, con que son las cremas de protección solar y no el sol lo que produce el cáncer, con que la teoría de la evolución es una farsa, con que hay prostitutas de la CIA que te reprograman el cerebro después de acostarte con ellas, con que el interior del planeta es hueco, tiene un sol en su interior y viven unos hombrecillos o con que en realidad estamos dominados por los reptilianos, pero sobre todo con que cualquier decisión o hecho relevante que acaece en el mundo es dirigido en la sombra por la familia Rockefeller. Ojalá fuera así, con eliminar a unos cuantos de dicha familia, el mundo se libraría de la tiranía capitalista. En realidad y como es obvio, las cosas son algo más complejas.

En nuestro país contamos con varios iconos y mentores reivindicados por los conspiranoicos; por un lado García-Trevijano, ultraliberal de derechas de sobra conocido que, ayudado por los inefables Trevijano boys, intenta pescar en el río revuelto del 15M. Por otra parte, la página mundodesconocido.es (y sobre todo su canal de youtube con más de 75.000 suscriptores) nos alerta de la amenaza inminente de las elites secretas mientras anuncia neumáticos Goodyear, Phonehouse y Orange, empresas multinacionales en las que suponemos la familia Rockefeller y los reptilianos no poseen acciones en bolsa. Además, tiene una cuenta Payapal para donativos con el fin de financiar a los guerreros de la luz. Por último, el trono indiscutible lo sustenta Rafa Pal, nuestro gurú conspiranoico nacional por excelencia y un imbécil supremo. Para que se hagan una idea, una de las teorías que sostiene este sinvergüenza es la que dice que existe un plan secreto para convertir a la mitad de la población en homosexual, debido a la superpoblación que sufre el planeta. Motivo por el cual un grupo de militantes LGBT acudieron a boicotear una de sus conferencias. En realidad se vislumbra racismo (los judíos son malos), una homofobia latente (los gays están al servicio de las elites) y un conservadurismo reaccionario (el estado es malo y hay que privatizarlo todo), de manual en todos estos planteamientos inspirados en su mayoría en corrientes anarcocapitalistas vinculadas a la extrema derecha norteamericana antiestatal que aboga por la ausencia total de cualquier tipo de regulación y por la disolución completa del estado. El filonazi Ron Paul, perteneciente al ala derecha del partido republicano, es uno de sus mentores internacionales.

Obviamente todas estos teorías tienen el mismo rigor científico que Paquirrín de jurado en "Tú sí que vales", pero tienen una ventaja, su accesibilidad, su comodidad y su atractivo. Por ello creo que han calado tanto entre un sector de la juventud que quiere respuestas rápidas pero no quiere o no ha podido formarse; generalmente cuanto más dentro de la conspiranoia se está, menor es el nivel de estudios. Cosa que no importa un pimiento porque el conspiranoico afirmará sin sonrojo que las universidades son centros de producción de esclavos al servicio de las elites, no en base a estudios sociológicos de Bourdieu o Foucault sino en base a lo que dice un blog lleno de faltas de ortografía. Por supuesto existen grados, habrá quien te diga que lo de los reptilianos es un bulo pero que los chemtrails son inequívocamente ciertos, pero ahí reside la gran contradicción: ¿Por qué una conspiración sí y otra no? ¿Porque una «parece» menos descabellada a primera vista? ¿Porque si dices que estamos gobernados por reptiles de otro planeta se reirán de ti y en cambio si dices que nos fumigan con chemtrails se reirán menos? ¿Dónde ponemos el límite? Es correr en círculos. Que un hecho científico parezca descabellado no lo hace menos auténtico, se trata de verificar si es correcto o no.

En este mundo rápido y siervo de la inmediatez y las prisas, es mucho más cómodo leerse el blog de un tronado que leerse un tratado de sociología de trescientas páginas. Por supuesto también es mucho más cómodo visionar un minidocumental de cinco minutos en youtube que leerse La ideología alemana de Marx o El estado y la revolución de Lenin. Pero con el conspiranoico no puedes debatir: absolutamente todo lo que has leído o estudiado, es decir, 300 años de literatura política, filosofía y sociología, están manipulados por la familia Rockefeller y estás engañado, condicionado por el sionismo marxista que quiere dominar el mundo y es hermano del capitalismo occidental. Para los conspiranoicos no existe la izquierda y la derecha; la lucha de clases y la dialéctica desaparecen por arte de magia. A los que nos preocupa un poco la política sabemos a quién interesa y beneficia el lema de "no existen derechas o izquierdas" y quién lo ha hecho base de su discurso, no tiene nada de nuevo: José Antonio Primo de Rivera, Hitler, Mussolini... Pero claro, es el pez que se muerde la cola, si no has leído historia (o pasas de leer historia porque piensas que está condicionada por el New World Order) pensarás que eso de que no existan izquierdas ni derechas es una idea súper revolucionaria y novedosa, aunque muchos sepamos que es de principios del siglo XX y uno de los pilares teóricos del fascismo.

Y mientras el Partido Popular de los recortes y la represión arrasa en Galicia y la abstención avanza a niveles estadounidenses, mira al cielo y quítate la venda: quizá los annunnakis ultiman su regreso desde Z Reticulín para someternos definitivamente. Lo siento mucho, pero estaré en la calle el próximo 14 de noviembre, yo es que prefiero ser obrero a guerrero de la luz. Nos vemos en los piquetes.

Dedicado a la conspi.




Nota Mar Nov 04, 2014 12:05 pm
fuente: http://www.bajoaragonesa.org/elagitador ... ra-dummies



Anarcocapitalismo para Dummies


Portada



David Jiménez Vargas

El Agitador // 4 de noviembre de 2014




“La demanda de bebés y niños es de ordinario muy superior a la oferta (…) Si se permitiera el mercado libre de niños, se eliminaría este desequilibrio y se llevaría a cabo una transferencia de bebés y de niños desde padres que no los quieren o no los cuidan a padres que desean ardientemente tenerlos.”

Estas palabras salieron de la pluma del insigne Murray Rothbard, economista, “filósofo” e “historiador”, considerado el padre teórico de todo el movimiento libertario estadounidense moderno, en el que están adscritos personajes tan diversos como los políticos Ron Paul y Sarah Palin, el guitarrista de Metallica James Hetfield, e incluso el todo poderoso e inmortal karateka Chuck Norris. Se podría decir que en Estados Unidos todo famoso multimillonario catalogado como excéntrico tiene interiorizadas de modo más o menos evidente las ideas de Rothbard; son ricos, no quieren pagar impuestos y consideran que el estado pone demasiadas trabas a sus apetencias, que pueden ser deseos tales como comprar un niño o alguno más perentorio, adquirir un hígado porque se lo han machacado a base de bien con el Chivas Regal.


Objetivismo, la masonería para tontos

Rothbard puede ser considerado entre estas celebrities demasiado académico, así que si se les pregunta es probable que nombren a la madre filosófica de la idea, Ayn Rand, la cual ha sido elevada a la condición de filósofa sin saber muy bien porqué. Rand no era más que una novelista mediocre que inculcaba en todos sus libros la idea de que el colectivo pobre tenderá a organizarse para sangrar al más dotado individuo (rico), mediante impuestos y la tiranía de la masa estúpida. A través de sus novelas y apariciones se creó una legión de frikazos reunidos bajo un sistema filosófico denominado objetivismo; su propuesta es simple, no hay que dejarse llevar por lo emocional a la hora de crear sistemas políticos o sociales, la razón nos dice que si un tipo es rico es porque es mejor persona, pensar lo contrario es irracional, no objetivo, el ser humano es egoísta por naturaleza y negar esto para crear sistemas que apoyen al débil o menos afortunado es una aberración.

Por supuesto toda esta basura era un sistema creado ad hoc para una legión de nuevos ricos de los años 50s perturbados por todos los logros de la clase obrera a través del new deal rooseveltiano. El trasfondo de los delirios de esta perturbada se puede entender conociendo su procedencia, Rand era de origen ruso y su familia, acomodada y pudiente en el régimen zarista, tuvo que huir a Estados Unidos en la revolución soviética. Siendo además una persona cargada de complejos y patologías mentales, y si a ello añadimos una máquina de escribir y un público receptivo, la cosa no podía acabar de otro modo.

El objetivismo se construye a partir de la premisa de que la razón es la base de sus ideas, así que cualquier otro modo de ver el mundo es simplemente erróneo. A = A, así que si piensas que estoy equivocado crees que A = B, te dejas llevar por la emoción. Crean un silogismo deductivo tramposo en el que se cierra el debate de sus ideas desde el comienzo, y ahí se demuestra que para considerar a Rand como filósofa hay que ser un estafador o estar muy ciego.

En Estados Unidos siempre han surgido movimientos similares al objetivismo, todos con envases distintos; religión, filosofía, política, pero compartiendo el mismo objetivo: creer en ti mismo, creer en el dinero como base fundamental de la vida de cada uno, aspirar a ser un ganador y despreciar a la masa perdedora, también odiarte a ti mismo si acabas formando parte del segundo grupo y aceptar tu destino de vuelta al vulgo idiota, echándole tal vez la culpa a una minoría a la que el gobierno-super-estado supuestamente favorece: mujeres, negros, mexicanos… Aunque Rand influyó de modo notable en la concepción del anarcocapitalismo, ella no lo era y abogaba por un sistema minarquista, con un gobierno mínimo de élites sin democracia, la defensa de la propiedad privada y un laissez faire absoluto. Mantuvo contacto con Rothbard, pero el carácter difícil de la “escritora” por su ego y la adicción a las anfetaminas rompieron la amistad.

La pequeña minoría de adultos que son incapaces de trabajar –no simplemente perezosos- tienen que depender de la caridad voluntaria; la desgracia no es una reivindicación para esclavizar a otros; no existe tal cosa como el derecho a consumir, controlar y destruir a aquellos sin los cuales uno sería incapaz de sobrevivir.

Como acto final de “karma bitch”, y después de toda una vida hablando en los términos de la cita anterior, Rand pasó sus últimos días en una miseria casi absoluta y tuvo que depender del cheque social, que iba a cobrar a urtadillas.


Falsos orígenes del anarcocapitalismo

Lo primero que se nos viene a la cabeza a la gente de bien cuando oímos la palabra “libertario” son los escritos de los filósofos anarquistas Mijail Bakunin, Pierre-Joseph Proudhon o Kropotkin. Pero el anarcocapitalista retuerce la historia y la “revisa” de modo torticero para convertir a todos estos pensadores en una suerte de “estatistas” propagadores de la idea colectivista opresora; para ellos Stalin y Bakunin eran básicamente iguales. Prefieren fijar más su atención en los escritos del anarcoindividualista Max Stirner, filósofo alemán cuyas ideas profundizan en el egoísmo o solipsismo moral. En realidad Stirner era un tipo bastante bipolar, sus ideas políticas y filosóficas cambiaban dependiendo de cómo tuviese el día, se ve de modo evidente leyendo sus escritos y trazando una línea temporal con los mismos, pero si analizamos su obra globalmente debería ser considerado de izquierdas. Quedarse con que era egoísta para justificar la propiedad privada y la plusvalía es algo que sólo puede hacer un indigente mental con muy malas intenciones.

“Los obreros disponen de un poder formidable y cuando lleguen a darse bien cuenta de él y se decidan a usarlo, nada podrá resistirles. Bastará que cese todo trabajo y se apropien de todos los productos de su trabajo, que los consideren y los gocen como propios. Éste es el sentido de los motines obreros que vemos estallar casi por todas partes.”

Max Stirner. Otro anarquista individualista que los anarcocapitalistas no dudan en usar de modo erróneo e interesado es Lysander Spooner, convencido abolicionista de la esclavitud y opositor a la plusvalía y el concepto de trabajo asalariado. Lysander Spooner: Dejadme en paz e id a la mierda, malditos ancaps.

Las ideas de Spooner estaban enmarcadas dentro del libertarismo de izquierdas, de libre mercado sin explotación originado por el anarquista francés Pierre-Joseph Proudhon y sus ideas en el contexto de un anarquismo mutualista, donde el crédito común sin usura sería proporcionado de modo fácil para que cada cual desarrollara sus actividades siendo su propio jefe, por solitario o en cooperativa.

Las constantes referencias al libre mercado de Spooner, y su visión del estado como bestia que roba la libertad y la propiedad al trabajador sirvieron para dar alas a la imaginación maliciosa de los anarcocapitalistas.

La preocupación de Spooner por los esclavos continuó después de la abolición:

“Estos esclavos liberados, como eran llamados, eran entonces apenas menos esclavos de lo que eran anteriormente. Sus medios de vida eran quizá incluso más precarios que cuando tenían amos, quienes estaban interesados en que aquéllos siguieran vivos.”

Existía una genuina preocupación por el esclavo liberado y la explotación a la que era sometido.

La guinda del pastel para tirar por tierra y cagarse encima de la teoría “Spooner proto-anarcocapitalista” fue que el bueno de Lysander participó en la Primera Internacional Socialista.


Orígenes reales, la escuela de Viena

Según los ultraliberales de derechas, el socialismo y la idea de plusvalía de Marx fueron refutados ya en el s. XIX por Böhm-Bawerk, el gran impulsor y creador del germen de lo que luego sería la escuela austriaca de economía, también llamada la escuela de Viena. La refutación de Böhm-Bawerk es una hilera de perlas que no tratan de convencer más que al ya convencido.

Por ejemplo: “Es falso que todos los bienes intercambiados sean productos del trabajo. Por ejemplo, los recursos naturales tienen valor y son intercambiados, pero no son producto de ningún trabajo”. Es decir, la extracción de materias primas no supone ningún trabajo, te agachas y las recoges del suelo; se podría considerar esto como una apelación al ridículo, pero no lo es, el mayor representante de la escuela austriaca de economía en España, el anarcocapitalista Jesús Huerta de Soto, se ha encargado de expresarlo en esos términos de modo exacto.

Böhm-Bawerk continúa obviando el trabajo como método de valorar las cosas con poco acierto durante toda su refutación, obviando una y otra vez que Marx en su modo de plantear el valor de los bienes y productos introduce la justicia social en la ecuación. Böhm-Bawerk únicamente valora la demanda y la escasez del producto e insiste en que Marx no lo hace.

Tenía otros argumentos igualmente simpáticos, como que los capitalistas ayudan a los trabajadores con ingresos, antes de que la producción genere ingresos. Como si las empresas cerraran y volviesen a abrir todos los meses sin capital previo acumulado, o como si el riesgo empresarial tuviese que correr por parte del asalariado.

El economista austriaco (de nacimiento) marxista Rudolf Hilferding refutó la crítica de Böhm-Bawerk de modo bastante contundente. Aplicando el sentido común Hilferding saca a relucir las enormes falacias de Böhm-Bawerk, el cual no sólo obvia el trabajo de extracción de recursos naturales, sino además también considera que su procesamiento o refinamiento se hace mágicamente y que no son bienes en sí mismos, propiedad de corporaciones, Böhm-Bawerk sostenía que eran “regalos de la naturaleza”, como un maná divino que sólo hay que recoger cuando cae del cielo. Además criticaba el considerar el modo subjetivo de ver las cosas como dogma, al ser algo que no puede cuantificarse, al contrario que las necesidades básicas de la gente, que son fácilmente valorables.

Ya entrados en el s. XX la escuela austriaca encuentra a sus dos representantes más ilustres: Friedrich Hayek y Ludwig von Mises. Ludwig von Mises desarrolló el concepto de cálculo económico, según el cual sólo bajo el prisma de la propiedad privada de los medios de producción es posible dicho cálculo, puesto que si es el estado o una comunidad la que los posee y gestiona siempre errará, al ser incapaz de poner precios adecuados a los productos y bienes.

De tal modo, sólo las empresas pueden entender nuestras necesidades, y cualquier intento de que esto lo haga el estado o una comunidad a través del socialismo siempre será fallido, por este extraño camino pretendía refutar el socialismo y demostrar su imposibilidad. Mises no sólo quería pulirse a los partidarios del socialismo planificado o comunismo, sino además a los libertarios de izquierdas, los keynesianos y los socialdemócratas, y todo ello de un modo absoluto, sin fisuras, creado y aceptado como dogma. Por ejemplo, si el estado o la comunidad pretendieran regular el precio de la electricidad, esto acarrearía siempre una descompensación entre su valor real de producción y el que se quiere dar a esos pobres vagos que no trabajan lo suficiente y quieren luz casi gratis.

Esto es otra muestra de cómo les gusta a todos ellos jugar con las palabras y llamar cálculo económico a una idea que básicamente consiste en reducir la valoración numérica y no en promoverla, tal y como hacía Rand llamando objetivismo a sus locas ideas.

En ningún momento ni Mises ni Hayek se plantean que las empresas pueden pactar o crear monopolios, para ellos es sólo la injerencia del estado a través de un “socialismo de ricos” el que beneficia a determinadas compañías y perjudica a otras. Si una empresa tiene ganancias es porque ofrece productos de calidad a precios competitivos, jamás porque pacte precios con otras para hundir a compañías más pequeñas o recurra a la explotación de pobres para vender a ricos, son situaciones que simplemente no recogen ni valoran dentro de los marcos de sus hipótesis.

Para los economistas austriacos, el laissez faire y la mano invisible regulan de modo eficiente no sólo la economía, sino además la ecología y las necesidades básicas de las personas. Según sus criterios, la llamada ingeniería social (el marxismo, la socialdemocracia o cualquier otro sistema planificado de organización complejo entre humanos) es simple y llanamente error y dictadura. Aquí es donde se deja entrever de modo más evidente el “todo”, la base, esta es atribuir a sus ideas cualidades cuasi mágicas, quedando claro que es una pseudociencia sin más pretensión que eliminar límites de acción a las empresas para disparar la plusvalía según su conveniencia.

Mises refiriéndose al fascismo en su lucha contra el marxismo: “El fascismo es un remedio momentáneo dada la situación de emergencia» y adecuado al objetivo de salvar la «civilización europea»: «El mérito de tal modo adquirido por el fascismo vivirá eterno en la historia»”. Hayek en referencia a Chile, Allende y Pinochet: “Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un Gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente”. Los fanboys de Hayek quieren ocultar a toda costa que el economista fue un admirador con pocas objeciones de Augusto Pinochet, en un comienzo Hayek se catalogaba como demócrata, creía en un gobierno limitado con sufragio universal, economía desregularizada y garantías básicas. Pero observar a Chile y comprobar que el pueblo muchas veces puede aspirar a más justicia social cambió su parecer, la masa siempre tenderá al socialismo, es mejor una dictadura liberal.


Praxeología y acción humana

La base fundamental de pensamiento “vienés” es la praxeología, método de pensamiento que aplicado a la economía se resume en estos puntos:

La economía no es una ciencia natural, es una ciencia social. Como ciencia social se descarta el uso de la observación y el empirismo para extraer conclusiones. Estudiar el comportamiento humano es fútil, las variables son demasiadas, y si además se sabe observado será imposible actuar de modo normal. Por los mismos motivos no se pueden sacar conclusiones válidas a través de la historia (sin embargo no tienen empacho en juzgar el socialismo a través de una interpretación interesada de la historia de la URSS). El ser humano se mueve por sus propios deseos, los cuales pueden o no tener lógica, así que intentar deducirlos no conduce a nada. Rechazo del positivismo dentro de la economía; a la mierda las matemáticas y la estadística. Es más importante la necesidad de unos pocos, si genera más beneficio, que la necesidad colectiva, aunque sea vital para la propia supervivencia.

Así entonces, la deducción correcta del comportamiento humano es la que hace un señor blanco, de mediana edad, racista y de ultraderecha en la intimidad de su hogar, sin observar más datos ni atender más opiniones, valorando los entresijos del mundo a través de sus prejuicios.


Contrato voluntario

Para los anarcocapitalistas, existen tres pilares sagrados y fundamentales en las relaciones humanas: el contrato voluntario, la propiedad privada y el pacto de no agresión.

El truco de la “voluntariedad” del contrato está en obviar completamente el contexto en el cual se firma, para ellos no existe explotación si alguien trabaja 16 horas al día para un capitalista a cambio de un bocata de chóped de aceitunas, puesto que el acuerdo ha sido voluntario y el asalariado va a emplear los medios de producción del capitalista, los cuales son propiedad privada.

Como contexto podríamos valorar la situación de necesidad del empleado o la injusta proporción de sueldo-beneficio con una plusvalía de la hostia. Hechos y datos que no importan al seguidor de la corriente austriaca o anarcocapitalista.

Son cínicos hasta un nivel Dios, consideran que si el estado regula las relaciones empresario-trabajador está ejerciendo la violencia y oprimiendo al capitalista, sin embargo a esa extracción abusona de plusvalía la denominan intercambio voluntario y pacífico.

Para ellos la violencia se comete cuando se obliga a un capitalista a pagar impuestos, si el trabajador está en una situación de desventaja negociadora es su problema, puesto que ha regido el derecho natural (bajo su interpretación), el único válido bajo ese sistema, ignorando completamente si este “acuerdo” pudiera ser un contrato leonino.

Poniendo a la propiedad privada en un contexto histórico inventan un término llamado apropiación original, según el cual cualquiera es dueño de los recursos o tierras sobre los que nadie haya ejercido un trabajo de modo previo, bajo esta excusa justifican las colonizaciones y apropiación de grandes empresas de recursos naturales; la empresa ha invertido dinero y esfuerzo en la apropiación, así que es suyo.

En cuanto a la colonización, vamos a citar a Rand: “los nativos americanos eran salvajes, por lo que los colonizadores europeos tenían derecho a apoderarse de sus tierras porque las tribus nativas no reconocían los derechos individuales”. Así que con una cita se aprecia que sólo reconocen la propiedad privada de las personas consideradas “superiores”. Del mismo modo se justifica la colonización y apropiación de recursos en África y la extracción de los llamados diamantes de sangre.

También se valora de forma posmoderna y relativista el trabajo infantil en el tercer mundo, puesto que para ellos es una forma de progreso, si las multinaciones no dieran trabajo a los niños, probablemente morirían de hambre o tendrían que prostituirse. En esta valoración obvian juzgar a la multinacional, puesto que es su propiedad privada y con ella hacen lo que quieren. Siempre que les atosigues con el tema te responderán que los niños pueden vender limonada los fines de semana para sacar dinero y que si estás en contra eres un fascista.


Instituto Juan de Mariana

“Uno puede terminar la carrera de Economía, incluso como el primero de su promoción, y no saber casi nada de economía. Yo lo hice hace ya unos años, y le concedo el valor que justamente tiene: no demasiado, y desde luego cada día menos”. Estas son palabras de otro gran economista austriaco español, Juan Ramón Rallo, el niño Rallo, presidente del muy liberal y vienés Instituto Juan de Mariana. Un think tank inaugurado y apadrinado por Esperanza Aguirre.

Entre las reivindicaciones y deseos de “pensadores” del Instituto rescatamos el del voto censitario, que el voto de los ricos valga más que el de los pobres: “Desde el sexo, como en Suiza, donde, hasta 1971, el voto era un derecho solo para varones, hasta la raza, como en los Estados del Sur de los Estados unidos, con los negros fuera del censo electoral (perdón, afroamerican@s…, seamos políticamente correctos), pasando por el estado civil, casados y “cabezas de familia” en las elecciones al tercio familiar de la España franquista, hasta la edad, como el voto a los 18 años de nuestra moderna y superguay democracia”. Sí, este es su nivel académico. Tienen además opiniones muy cristalinas sobre la venta de niños: "¿Qué significa poseer un derecho sobre algo? Significa tener derecho a decidir con respecto a su uso. (…)Si los padres tienen un derecho de tutela sobre sus hijos, en razón del vínculo natural que les une, ¿en base a qué no pueden ceder ese derecho de tutela a terceros? Y si pueden, ¿por qué no a un determinado precio?".

Llevan una guerra no declarada contra las energías renovables, actitud tomada sin basarse (como no) en datos empíricos, para sostener de modo rotundo su inviabilidad económica.


Rednecks y escuela de Viena, anarcocapitalismo al fin

Al igual que muchos de los fundadores del neoconservadurismo actual, como Irving Kristol, Rothbard tuvo orígenes trotskistas. Mientras el resto de sus colegas economistas de Brooklyn escalaban puestos en política abrazando con entusiasmo el control férreo estatal de la sociedad en sus estratos bajos, la desregulación económica de las grandes empresas, el corporativismo y la defensa de una América fuerte militarmente, Rothbard tenía otras ideas. La que has liado León.

“Entonces, ¿cómo debemos llamarnos a nosotros mismos? No tengo una respuesta fácil, pero tal vez podríamos decir que somos “reaccionarios radicales” o “derechistas radicales”. O, si hay demasiada objeción al temido término “radical”, podemos seguir la sugerencia de algunos de nuestro grupo de que nos llamemos “la derecha dura”. Cualquiera de estos términos es preferible a “conservador”, y también sirve para la función de separarnos a nosotros mismos del movimiento conservador oficial que, como voy a señalar en un minuto, ha sido tomado extensamente por nuestros enemigos”

Murray N. Rothbard. “A Strategy for the Right!”

Rothbard fue alumno de Mises, pero entendía que un movimiento polarizador de clases como era el neoconservadurismo se iba a topar de modo machacón con las dificultades de vender esos conceptos entre las clases más desfavorecidas, él tuvo la idea de “empoderar” no al colectivo, sino al individuo, pero de manera fraudulenta, puesto que sabemos que el objetivo final era el mismo; definir los estratos sociales, eliminar las clases medias, hacer creer a los pobres que corriendo en la rueda como hámsteres podrían ser ricos y eliminar las barreras gubernamentales a los ricos para caer en una especie de neofeudalismo de grandes compañías.

Durante años Rothbard mantuvo una pública oposición a la guerra de Vietnam e incluso demostró simpatías fenómeno Black Power, todo con la intención de que otros izquierdistas sufrieran la misma transformación por la que pasó él.

“Hace veinte años yo era un republicano de extrema derecha, un joven y solitario “hombre de Neandertal” (como los progresistas nos llamaban) que creía, como un amigo agresivamente decía, que “el senador Taft se había vendido a los socialistas”. Hoy en día, muy probablemente soy lo que se llama alguien de extrema izquierda, ya que favorezco el retiro inmediato de Vietnam, denuncio el imperialismo de EEUU, defiendo el Black Power y acabo de unirme al Peace and Freedom Party”.

¿Qué ocurrió?, toda la estrategia fue un completo fracaso. Probó incluso expandir sus ideas entre los derechistas del partido libertario (homólogos del P-Lib español), en el que militó durante las décadas 60s y 70s, pero el número de adeptos que lograba captar era escaso, así que buscó otro público. Volvamos al presente para entender su nuevo camino: “Lackomar, uno de los líderes de la Milicia de Michigan, insiste en que no son ultraderechistas, sino libertarios.”

Rothbard abraza la idea del paleolibertarismo, que mantiene posiciones completamente simétricas con el paleofascismo. Poco más hace falta añadir, siendo judío en 1992 demostró un apoyo público al ex Ku Klux Klan David Duke. Duke había obtenido la mayoría del voto blanco racista en Louisiana mostrándose como un populista de derechas, Rothbard se manifiesta como tal y aboga por una unión de los blancos racistas rednecks como modelo para lograr el sueño blanco libertario de los pioneros norteamericanos.

El campo estaba abonado, el movimiento era simple. Las minorías de etnia perezosa querían vivir a costa del esfuerzo del blanco honrado y trabajador, la culpa era del colectivismo y la injerencia del estado en los asuntos privados del ario, al que oprimían y mataban a impuestos, eliminando de esta forma el origen pionero y emprendedor de los primeros americanos (los indios no cuentan) y enrocando de este modo tan sencillo con todos los gañanes del tea party.

Qué bonito es internet - 5. Huerta de Soto, Roma y Concha Velasco
(Un vídeo didáctico de Masademócrata sobre las tesis anarcocapitalistas del profesor de economía Jesús Huerta de Soto, 26 de mayo de 2015)


fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamien ... o-politico



Magufismo político: la autoparodia de la izquierda


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Manuel Losada Gómez

El Salto // 3 de marzo de 2018




En un alarde de sinceridad que les honraba, casi cada partido revolucionario de los 70 reconocía albergar su lunatic fringe particular. Una corriente fanática cuyos miembros terminaban, por lo general, desencantados y militando en la ultraderecha. Un caso bien conocido es el de Stéphane Courtois, antiguo anarco-maoísta, después coautor de El Libro negro del comunismo, pero la lista sería extensa.

En los movimientos emancipatorios actuales hallamos algo similar, un coqueteo con planteamientos reaccionarios que se asumen como inocuos, e incluso compatibles con una militancia socialista o libertaria. Nos referimos exactamente a eso que se ha dado en llamar “magufismo”. La chanza, promovida por los círculos escépticos, ha hecho fortuna a la par que las medicinas alternativas, las teorías de la conspiración y los distintos revisionismos han ido ganando adeptos. Existen multitud de ejemplos, más o menos folclóricos, pero todos convergen en algo: la negación de la lógica ilustrada en sentido general. Su apariencia rompedora permite que hasta los más comprometidos, militantes de izquierdas concienciados, puedan participar de ellas sin reparar en lo que significan.

Es bien cierto que el “magufismo” no es nuevo. Con altas y bajas, las apelaciones a fuerzas, energías o entidades trascendentes, el recurso a las conspiraciones como motor histórico o las prácticas pseudocientíficas tienen una trayectoria larga. Sin embargo, la eclosión de las últimas décadas carece de precedentes y comienza a ser inquietante.

La medicina ha dado la voz de alarma, por ejemplo, ante el avance de los colectivos anti-vacunas en los países desarrollados. Pero hay más: en el terreno de la Historia, los negacionistas del Holocausto sustituyen el inveterado complot judeomasónico por el mito del Nuevo Orden Mundial, un cajón de sastre donde caben el cuestionamiento del cambio climático, los chemtrails, el proyecto HAARP o el plan Kalergi para sustituir la población blanca. En lo más extremo, hasta se recobra la teoría de la Tierra plana de mano del fundamentalismo cristiano. Todo ello se retroalimenta en internet, con informaciones absolutamente descabaladas y con esa sensación de pertenecer a un colectivo que otorgan las redes sociales.


Caricaturas y parodias

Esa proliferación no se debe a una moda, el devenir histórico la ha favorecido. A finales de los años 80, el colapso del bloque del Este hizo vislumbrar una nueva etapa: la posmodernidad. Lo que en principio constituyó una crítica de la razón industrial fordista y una apuesta por la diversificación de los paradigmas de pensamiento, se transformó pronto en un potlache

. Se arrojaron a la hoguera la Historia el proletariado, las clases sociales, la política participativa y las así llamadas utopías. Justo lo que estorbaba para la ofensiva neoliberal que vino a continuación. Ninguna explicaba nada, la modernidad había fracasado. Y, una a una, las clavijas que ligaban el presente con los principios revolucionarios del pasado fueron desconectadas.

Así, sin esos vínculos, ha sido mucho más fácil la reversión de derechos que vivimos. Unos derechos que las luchas sociales pasadas, deudoras en su mayoría del ímpetu de la Revolución Francesa, hicieron posibles. Si alguien se pregunta por qué la segadora neoliberal funciona tan eficientemente sin contestación eficaz, es posible que encuentre parte de la respuesta en lo que aquí exponemos.

Se puede ser perfectamente consciente de estos efectos nefastos y manifestar toda la indignación que se quiera. Sin embargo, resulta turbador que la indignación se exprese tan habitualmente en un lenguaje neomístico que clona el discurso radical. Algunos ejemplos: el movimiento antiglobalización tiene su caricatura en las exhortaciones anti-mundialistas de la extrema derecha islamófoba. Las proclamas de los anti-vacunas contra la malevolencia de las farmacéuticas se nutren de una fundada desconfianza hacia las corporaciones. Quienes culpan de las crisis a ciertas familias judías o al famoso Club Bilderberg son la imagen deformada del anticapitalismo. El antisionismo posee su parodia en el antisemitismo de toda la vida, y el ecologismo, en los sermones apocalípticos sobre las estelas de condensación o la fluoración del agua.

La Historia se retuerce en la literatura que rastrea las causas de la revolución en las agendas de las sociedades secretas y a los promotores de los avances civilizatorios en consorcios alienígenas. Obviando los datos objetivos, se descubren por doquier ataques de falsa bandera, de Pearl Harbour al 11-S. No hay fallos o ineptitud: el propio gobierno federal estadounidense provoca las guerras con autoatentados. De la misma manera, existe una renuencia atroz a considerar la posibilidad de que la desastrosa política occidental en Oriente Medio halla dado lugar a organizaciones como Al-Qaeda o el Estado Islámico: todo es un malabarismo de los servicios secretos. El Estado español tiene sus versiones particulares: ETA no pudo acabar con Carrero Blanco, fue la CIA. Si se piensa bien vemos que, pretendiendo romper con la así llamada historia oficial, este discurso contribuye a colocar a los poderes institucionales y económicos en una situación imaginaria de omnipotencia e invulnerabilidad frente al cuestionamiento radical o la oposición organizada. En pocas palabras: asumir el logos magufo significa dar la batalla por perdida.

El magufismo juega con el descontento social, con la inquietud por el medio ambiente o con el interés por los procesos históricos para terminar castrando sus potencialidades transformadoras al convertirlos en una imagen paródica de sí mismos. Y juega mucho más a su favor con la alarmante ausencia de cultura política de las masas. De la posmodernidad vulgarizada el magufo hereda el eclecticismo, el “corta y pega”, la posibilidad de mezclar conceptos antitéticos e ideologías excluyentes entre sí. Si el mentado Stéphane Courtois se postulaba como anarco-maoísta en su momento, a día de hoy no es nada extraordinario encontrarse con anarco-capitalistas, liberales no ilustrados, ateos de tradición católica y partidarios de unas dictaduras democráticas.

Más aún: el heteropatriarcado se presenta como víctima de un lobby, acuña el término ‘feminazi’ para atacar a los colectivos feministas y pergeña la idea de que los Rockefeller y los Rothschild crearon el feminismo para atacar a la familia. La homofobia también construye su enemigo: el lobby gay. El corolario teórico es siempre el mismo: el cortocircuito del análisis político y la negación de cualquier posibilidad organizada de cambio social. Existe un orden natural, el pueblo no quiere cambios, y si se producen, es por instigación. La política, en definitiva, no sirve para nada. Lo cual deja abierta la puerta a las distopías más inquietantes.

Mostrándose como alternativo y transgresivo, el magufismo posee un atractivo para quienes han desarrollado algo de conciencia social en ausencia de formación teórica suficiente. Sin embargo, no deja de ser otro ejemplo más de cómo apropiarse de nociones radicales para concluir en impotencia política, en puro oscurantismo o, como ya ocurrió en los años 30, en fascismo. El neo-autoritarismo viene disfrazado como iconoclasta y alternativo, igual que el nazismo llegó trufado de cantos a la revolución y al progreso y de ataques al modo de vida burgués.

Es mucho más cómodo para el poder que la lucha contra los monopolios se plantee atacando a la familia Rothschild o que el anticapitalismo se dedique a analizar el orden del día del Club Bilderberg en lugar de postular la socialización de la banca o de los medios de producción. No se les puede quitar la razón a quienes señalan que el interés económico mueve a la industria farmacéutica por encima de consideraciones éticas, ni a quienes denuncian la vigilancia indiscriminada de los ciudadanos por las agencias de seguridad como un recorte de libertades. Es cierto que las potencias imperialistas intervienen continuamente modificando la política internacional en beneficio propio. Pero nada de eso puede explicarse o combatirse en ausencia de análisis y de movilización social clásica. Los términos para definir esos poderes ya estaban concebidos: se llaman capitalismo, imperialismo y Estado autoritario.

El mismo Donald Trump esgrimía en su carrera electoral la promesa de “combatir a las élites” haciendo suya la idea de que existen conciliábulos que “manejan los hilos”. ¿Es posible que un magnate pueda hablar de élite sin incluirse en ella? Sí, desde el punto de vista conspirativo, y con una buena dosis de cinismo. El magufismo político ya ha llegado al poder.

fuente: https://laberintodelaidentidad.blogspot ... acion.html



Teoría de la conspiración


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Fernando Broncano

El Laberinto de la Identidad // 9 de septiembre de 2018




Franco nos fatigó hasta el último de sus días con la cantinela de un complot rojo judeo-masónico para destruir España. Los protocolos de los Sabios de Sión fue un panfleto escrito por la policía secreta zarista y publicado en 1902 para justificar alguno de los continuos pogromos contra los judíos. Postulaba una intriga para dirigir el mundo por parte de un pequeño grupo de poderosos banqueros y políticos hebreos. Goebbels conocía su origen, pero eso no importaba: Hitler lo creía a pies juntillas y bastó para poner en marcha el Holocausto. La misma tarde del 11 de marzo de 2004 el gobierno de Aznar y la prensa afín comenzó a difundir sin pruebas que el atentado de Atocha era una maquinación de ETA, y quizás servicios secretos, para culpar al fundamentalismo islámico. Durante años, una parte de la población española creyó esa patraña y aún muchos siguen afirmándola contumazmente. Son teorías de la conspiración dañinas que fueron aceptadas por una parte importante de la población y tuvieron consecuencias históricas.

Otras teorías de la conspiración son más inocuas y algunas divertidas. Oliver Ibáñez, un licenciado en derecho y youtuber, lanzó una campaña hace un año defendiendo que la Tierra era plana y que había un plan mundial para ocultarlo y hacer creer al mundo la esfericidad. Tuvo decenas de miles de oyentes y posiblemente obtuvo beneficios de su campaña. El terraplanismo es una de las teorías de la conspiración más divertidas. Mucha gente cree (tengo un amigo que lo hace) en que la historia del poder en los últimos siglos no se explica sin un pequeño grupo, los Illuminati, conjurados para dominar el mundo. Una parte importante de la población mundial aún cree que el alunizaje de la nave Apollo 11 fue un montaje para competir en la carrera tecnológica con la Unión Soviética.

Las teorías de la conspiración son numerosísimas (tengo varios libros que recogen las más extendidas). Algunas son letales y otras divertidas. Todas se extienden y anclan en las creencias populares durante largos periodos de tiempo. Algunas de ellas son muy rentables políticamente. Durante la campaña para las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Donald Trump se unió a la teoría de que Obama había nacido en Kenia y era un criptoislamista. Actualmente, a continuación de una carta publicada por el New York Times por un grupo de gente cercana a él, afirmando que tienen que corregir continuamente sus vaivenes y decisiones locas para no dañar a Estados Unidos, ha insistido de nuevo en una conspiración del “sistema” para impedir que salve a su país con sus medidas audaces. Su última frase favorita es que es víctima de una "caza de brujas".

La filosofía analítica más exquisita (Quasim Cassam) afirma que las teorías de la conspiración son vicios epistémicos que nacen de personalidades con tendencias paranoicas y de mente cerrada. De hecho no hay adjetivo más denigratorio para cualquier posición política que calificarla de “teoría de la conspiración”. ¿Son realmente las teorías de la conspiración discapacidades mentales que inhabilitan para entender la historia? Vayamos por partes.

Una conspiración es un plan urdido por un grupo que mantiene ocultas sus intenciones y acciones en orden a conseguir un objetivo de orden político, económico o cualquier otro tipo de ventaja social. “Teoría de la conspiración” suele aplicarse a interpretaciones de hechos históricos como producto de conspiraciones que se mantienen a pesar de las evidencias más que razonables en contra de la existencia del complot. El problema es que es muy difícil identificar cuándo una hipótesis interpretativa es una “teoría de la conspiración”.

Sería una trivialidad circular definir una teoría de la conspiración como una teoría de conspiraciones que no existen. Porque el caso es que las conspiraciones existen y se producen muy habitualmente. Una teoría de la conspiración ampliamente extendida es que el atentado del 11S fue urdido por los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Es falso, pero el 11S hubo conspiraciones: la primera, para asociar a Sadam Husseim con los atentados, a pesar de las evidencias de que Al Qaeda no tenía conexiones con él. La segunda, para convencer al mundo de la acumulación de armas de destrucción masiva por parte del gobierno iraquí. La película "In the Loop", reconstruye ficcional pero verosímilmente cómo pudo producirse el complot entre los gobiernos estadounidense y británico, al que se adhirió entusiastamente el ínclito José María Aznar.

Noam Chomsky es calificado como teórico de la conspiración por la prensa conservadora. A pesar de que sus explicaciones con datos sobre cómo el imperialismo estadounidense ha maquinado numerosas veces en muchos escenarios, se le considera una especie de loco paranoico. La prensa hebrea fundamentalista también le califica como uno de los ocasionales judios “auto-denigratorios”. Pero Chomsky suele tener razón en sus denuncias. No hay ninguna duda de que Estados Unidos maquinó contra Salvador Allende y el gobierno de la Unidad Popular, ni que, junto a diversos sectores latinoamericanos, montó la Operación Cóndor para reprimir a la izquierda de ese continente (el periodista Mark Weisbrot recorre aquí algunas de estas conspiraciones). Las conspiraciones existen porque son parte de las estrategias del poder. No hay estado ni gran corporación que pueda mantener su posición dominante sin secretos ni conspiraciones.

Por otro lado es cierto que hay razones para temer a las “teorías de la conspiración”. De hecho hay que temerlas mucho porque se están convirtiendo en una forma sistémica de la política y de la comunicación contemporáneas. No serían posibles muchos de los movimientos de la nueva forma política basada en la polarización sin el uso estructural de teorías de la conspiración. Aunque siempre han existido, actualmente se ha instalado un estilo conspiranoico que recorre la esfera pública. Es un efecto de la extensión del fenómeno de la “postverdad”, que he definido como “indiferencia a los hechos”. La teoría de la conspiración coloniza un modo de ser de la mente humana que es la atribución intencional por defecto a los hechos que no se interpretan fácilmente. Las religiones nacieron de esta capacidad: atribuir el destino temido a la acción intencional de poderosas fuerzas divinas. Los niños atribuyen intenciones a múltiples hechos físicos que no entienden. En general, la teoría de la conspiración es una suerte de argumento a la mejor explicación cuando no se tienen datos para conocer las causas de algo. Esta actitud natural es fácilmente colonizable por cualquier medio poderoso de propaganda. Goebbels fue uno de los genios (malos) que comprendió el poder de la colonización de la credulidad humana.

¿Cómo evitar las teorías de la conspiración y al mismo tiempo no cejar en la voluntad de desvelar las maquinaciones del poder contra la voluntad de los pueblos? La ciencia ha sido una de las grandes conquistas de la humanidad contra las atribuciones de intencionalidad a la naturaleza. Hoy necesitamos un sistema de investigación similar referido a las estructuras sociales. La prensa, la investigación social y los movimientos sociales y políticos necesitan transformar los vicios en virtudes epistémicas. Desarrollar programas de investigación de los hechos que al tiempo que admiten las conspiraciones como hipótesis lo hagan con el escepticismo del investigador que examina con cuidado las fuentes y los datos para impedir que su credulidad sea instrumentalizada.

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