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Cineastas con la Unidad Popular de Chile (1970-1973)

Aquí recopilamos toda clase de material relacionado con un tema o un director concretos.
Cineastas con la Unidad Popular de Chile (1970-1973)

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Introducción

    Películas producidas durante el proceso popular chileno de 1970-1973 especialmente en Chile Films (en esa época productora cinematográfica estatal), directamente o en asociación con organismos como las universidades, los que, sumados, dan el producto que se conoce como "cine de la Unidad Popular". Estos documentales nunca fueron distribuidos en las salas de cine, sino que fueron exhibidos en las poblaciones. Después del golpe de Estado de 1973, permanecieron en Alemania en los laboratorios DEFA. Retornaron a Chile a fines de los 90 gracias a gestiones del Goethe Institut.

    Por supuesto los que se ofrecen a continuación no son todos, los años 1970-1973 han sido unas de las épocas más prolíficas en cuanto a producción de documentales en Chile, pero sí pueden considerarse una muestra representativa, con diversidad de temas y calidades.
    [Inspirado en el hilo de Bemol en DXC]

En el manifiesto de los cineastas de la Unidad Popular, en 1970, se escribió:Cineastas chilenos: es el momento de emprender juntos con nuestro pueblo la gran tarea de liberación nacional y de la construcción del socialismo. Es el momento de comenzar a rescatar nuestros propios valores como identidad cultural y política. Basta ya de dejarnos arrebatar por las clases dominantes los símbolos que ha generado el pueblo en su larga lucha por la liberación. Basta ya de permitir la utilización de los valores nacionales como elemento de sustentación del régimen capitalista. Partamos del instinto de clase del pueblo y contribuyamos a que se convierta en sentido de clase. No a superar las contradicciones sino a desarrollarlas para encontrar el camino de la construcción de una cultura lúcida y liberadora.

La larga lucha de nuestro pueblo por la emancipación nos señala el camino. A retomar la huella perdida de las grandes luchas populares, aquella tergiversada por la historia oficial, y devolverla al pueblo como su herencia legítima y necesaria para enfrentar el presente y proyectar el futuro. A rescatar la figura formidable de Balmaceda, antioligarca y antiimperialista. Reafirmemos que Recabarren es nuestro y del pueblo. Que Carrera, O'Higgins, Manuel Rodriguez, Bilbao y que el minero anónimo que cayó una mañana o el campesino que murió sin haber entendido el por qué de su vida ni de su muerte, son los cimientos fundamentales de donde emergemos. Que la bandera chilena es bandera de lucha y de liberación, patrimonio del pueblo, herencia suya. Contra una cultura anémica y neocolonizada, pasto de consumo de una élite pequeño burguesa decadente y estéril, levantemos nuestra voluntad de construir juntos e inmersos en el pueblo, una cultura auténticamente NACIONAL y por consiguiente, REVOLUCIONARIA.

Por lo tanto, declaramos:

    1. Que antes de cineastas, somos hombres comprometidos con el fenómeno político y social de nuestro pueblo y con su gran tarea: la construcción del socialismo.

    2. Que el cine es un arte.

    3. Que el cine chileno, por imperativo histórico, deberá ser un arte revolucionario.

    4. Que entendemos por arte revolucionario aquel que nace de la realición conjunta del artista y del pueblo unidos por un objetivo común: la liberación. Uno, el pueblo, como motivador de la acción y en definitiva el creador, y el otro, el cineasta, como su instrumento de comunicación.

    5. Que el cine revolucionario no se impone por decreto. Por lo tanto, no postulamos una forma de hacer cine sino tantas como sean necesarias en el transcurrir de la lucha.

    6. Que, no obstante, pensamos que un cine alejado de las grandes masas se convierte fatalmente en un producto de consumo de la élite pequeño burguesa que es incapaz de ser motor de la historia. El cineasta, en este caso, verá su obra políticamente anulada.

    7. Que rechazamos todo sectarismo en cuanto a la aplicación mecánica de los principios antes enunciados, o a la imposici6n de criterios formales oficiales en el quehacer cinematográfico.

    8. Que sostenemos que las formas de producci6n tradicionales son un muro de contención para los jóvenes cineastas y en definitiva implican una clara dependencia cultural, ya que dichas técnicas provienen de estéticas extrañas a la idiosincrasia de nuestros pueblos.

    9. Que sostenemos que un cine con estos objetivos implica necesariamente una evaluación crítica distinta, afirmamos que el gran critico de un film revolucionario es el pueblo al cual va dirigido, quien no necesita "mediadores que lo defiendan y lo interpreten".

    10. Que no existen filmes revolucionarios en sí. Que éstos adquieren categoría de tales en el contacto de la obra con su público y principalmente en su repercusión como agente activador de una acción revolucionaria.

    11. Que el cine es un derecho del pueblo y como tal deberán buscarse las formas apropiadas para que éste llegue a todos los chilenos.

    12. Que los medios de producción deberán estar al alcance por igual de todos los trabajadores del cine y que en este sentido no existen derechos adquiridos sino que, por el contrario, en el gobierno popular, la expresión no será un privilegio de unos pocos, sino el derecho irrenunciable de un pueblo que ha emprendido el camino de su definitiva independencia.

    13. Que un pueblo que tiene cultura es un pueblo que lucha, resiste y se libera.

Cineastas chilenos, venceremos.





Preámbulos (antes de la UP)

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    Cortos de ficción. (Chile, 1964)
    Dirección: Helvio Soto
    Un niño acompaña el cortejo fúnebre de su amigo. Al percatarse que su tumba no tiene flores como las otras, y que él tampoco tiene dinero para comprarlas, sale en busca de algunas por las calles de Santiago...




Filmografía

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    Nütuayin mapu
    Cine documental. (Chile, 1969)
    Dirección: Carlos Flores del Pino
    Este documental registra una toma de terrenos de una comunidad mapuche en la zona de Lautaro.Se legitima tal corrida de cerco, como una acción de recuperación de derechos y tierras injustamente despojadas por el «huinca»...
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    Largometrajes de ficción. (Chile, 1970)
    Dirección: Raúl Ruiz, Saúl Landau, Nina Serrano
    Registro de acontecimientos ocurridos en distintos lugares de Chile con anterioridad y posteridad a las elecciones de 1970, en las cuales triunfa Salvador Allende. La película oscila entre la ficción y el documental....
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    Cine documental. (Chile, 1970)
    Dirección: Sergio Castilla
    Aproximación a las condiciones de pobreza que vive la mujer de poblaciones marginales chilenas. Se recogen testimonios en Villa O'higgins, donde las mujeres trabajan dentro y fuera de la casa...
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    Cine documental. (Chile, 1970)
    Dirección: José Román, Diego Bonacina
    Reportaje de la vida de los mineros del carbón de la región de Lota, al sur de Chile. Se presentan sus actividades laborales, sus hogares y cómo el resto de la familia recoge carbón a orillas del mar...
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    Cine documental. (Chile, 1970)
    Dirección: Claudio Sapiaín
    El documental trata sobre los acontecimientos de la huelga salitrera en el norte, a comienzos del siglo XX, que terminó en la matanza de la Escuela Santa María de Iquique...
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    Largometrajes de ficción. (Chile, 1971)
    Dirección: Helvio Soto
    Mezcla de ficción y realidad, esta película muestra el devenir de Chile a través de la vida y contradicciones de un militante del PC entre 1937 y 1970; y expuso la disyuntiva de la izquierda entre vía electoral y armada, cuestión palpitante en el estreno...
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    Cine documental. (Chile, 1971)
    Dirección: Pedro Chaskel, Héctor Ríos
    Un collage audiovisual que refleja algunas contradicciones y la violencia implícita en la vida cotidiana en el Chile de los años 70. Culmina con la celebración popular, en las calles de Santiago, del triunfo de la candidatura de Salvador Allende...
    Portada
    Cine documental. (Chile, 1971)
    Dirección: Miguel Littín
    Larga entrevista al Presidente socialista Salvador Allende, grabada en 1971 en Santiago de Chile. Documental basado en los diálogos sostenidos entre el Presidente Allende y Regis Debray...
    Portada
    Cine documental. (Chile, 1971)
    Dirección: Leonardo Céspedes
    Registro de las actividades de artistas plásticos durante la propaganda del gobierno de la Unidad Popular. Finaliza con un discurso del Presidente Allende a las afueras de La Moneda, hablando sobre el papel de la cultura...
    Portada
    Cine documental. (Chile, 1971)
    Dirección: Pedro Chaskel, Luis Alberto Sanz
    Testimonios de detenidos políticos brasileños torturados en ese país. Imágenes acompañadas por dramatizaciones de tales prácticas a las que fueron sometidos...
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    Largometrajes de ficción. (Cuba, Chile, 1971)
    Dirección: Miguel Littín
    Evocación del primer gobierno socialista chileno establecido en 1932 y derribado unos días más tarde. Su proyecto casi fue profético, ya que el golpe de estado del dictador Pinochet, que acabó con el gobierno de la Unidad Popular y de Allende...
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    Cine documental. (Chile, 1971)
    Dirección: Héctor Ríos
    A través del relato de un ex alcohólico se van dando testimonios de lo que provoca la adicción y la decadencia en la que caen los borrachos. Finalmente, se pone al alcohol como un impedimento para la toma de conciencia de la clase trabajadora...
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    Cine documental. (Chile, 1972)
    Dirección: Patricio Guzmán
    Narra los acontecimientos ocurridos durante el primer año del gobierno de la Unidad Popular, en orden cronológico...
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    Cine documental. (Chile, 1972)
    Dirección: Guillermo Cahn
    Registro de los trabajadores forestales de las zonas de Valdivia y Panguipulli. Sus testimonios dan cuenta de los abusos a los que son sometidos, como la quema de la casa de un trabajador por parte de un alemán a quien le negó la venta de su propiedad...
    Portada
    Amuhuelai-mi
    Cine documental. (Chile, 1972)
    Dirección: Marilú Mallet
    Muestra la inserción del pueblo mapuche en asentamientos urbanos, como Santiago. También se les muestra en sus territorios, cercanos a Temuco, y se reflejan las dificultades y malos tratos que sufren a manos del «huinca» y la cercanía que el gobierno...
    Portada
    Largometrajes de ficción. (Chile, 1972)
    Dirección: Aldo Francia
    Jaime, joven sacerdote católico de Valparaíso, al verse enfrentado a la pobreza casi ubicua en el puerto, comienza a cuestionar su rol como sacerdote....
    Portada
    Cine documental. (Chile, 1972)
    Dirección: Luis Alberto Sanz
    El documental muestra la organización poblacional durante la Unidad Popular tomando como ejemplo el caso de Caracoles, Ancud...
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    Cine documental. (Chile, 1973)
    Dirección: Carlos Flores del Pino
    Documental sobre la juventud chilena de los años 70 que aporta una visión menos doctrinaria y más crítica de la sociedad. Con música de Los Jaivas especialmente compuesta para la cinta, muestra a jóvenes de distintos sectores, confirmando que la juventud...
    Portada
    When the people awake
    Cine documental. (Chile, 1973)
    Dirección: Andrés Racz, Alfonso Beato
    Da una vistazo a los eventos políticos en Chile desde que Salvador Allende asumió como presidente en 1970, examinando a la vez los eventos históricos que llevaron a ese momento. A través de entrevistas, representantes de todas las tendencias...
    Portada
    Largometrajes de ficción. (Chile, 1973)
    Dirección: Raúl Ruiz
    El filme recoge las acciones de los habitantes del campo en el Sur de Chile y de la CORA (Corporación de la Reforma Agraria) durante el gobierno de la Unidad Popular. La acción fue filmada en cuatro días y cuatro noches en 1971....




Autores

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    Monografías. (Chile)
    Cineasta chileno conocido principalmente por sus documentales. Su trilogía "La batalla de Chile" está considerada por muchos críticos como la mejor obra documental chilena de todos los tiempos...
    Portada
    Monografías. (Chile)
    Director de cine, televisión, guionista y escritor chileno, claramente militante...

[fuente]


Cine + Revolución:

Las películas de la Unidad Popular



Marco Álvarez

Rebelión // 26 de septiembre de 2013



El nuevo cine chileno.

La década del 60 estuvo marcada por la aparición en escena, en Latinoamérica y gran parte del globo, de organizaciones revolucionarias y movimientos de liberación nacional que luchaban por extirpar el yugo imperialista y construir el socialismo. En aquel contexto histórico, el cineasta chileno Aldo Francia impulsa en el año 1967 el Primer Festival de Cine Latinoamericano en la ciudad de Viña del Mar. Este encuentro de cineastas Latinoamericanos sería el primer antecedente de lo que años más tarde se conocería como “el nuevo cine chileno”, eco del “nuevo cine latinoamericano”.

El año 1969 se recuerda como uno de los años más importantes para la cinematografía criolla. Se estrenaron las películas "Valparaíso mi Amor" de Aldo Francia, "El Chacal de Nahueltoro" de Miguel Littin y "Caliche Sangriento" de Helvio Soto. Esos films fueron presentados ese mismo año en el Segundo Festival de Cine Latinoamericano de Viña del Mar, donde “el nuevo cine chileno” se consagraría definitivamente.

A pesar de las importantes cintas con contenido social que se filmaron en el gobierno del democratacristiano Eduardo Frei Montalva, sería en los mil días del gobierno de la Unidad Popular, donde “el nuevo cine chileno” tendría su máximo esplendor.

El 4 de septiembre de 1970, el pueblo de Chile elige por primera vez en la historia un presidente socialista a través de las urnas. Ese presidente fue Salvador Allende, quien proclamaba la vía pacífica al socialismo y con ello impulsó un proyecto de desarrollo político-cultural de izquierda.

Este proyecto tuvo una gran convocatoria en los principales cineastas nacionales, los cuales militaron activamente en el proceso de los mil días de la Unidad Popular y pusieron sus oficios al servicio de “la revolución con empanadas y vino tinto”.

Afloraron los cineastas revolucionarios al servicio de su pueblo y los cambios radicales. Como muy bien diría el director Aldo Francia en 1973, “el cineasta revolucionario es el que lucha para acelerar el proceso de cambios y ayudar al avance social” [1].

En la búsqueda de esos cineastas revolucionarios, intentaré comentar sus películas y documentales realizados en el tiempo del gobierno popular de Salvador Allende. Los máximos expositores de ese Cine + Revolución en Chile, fueron los directores Miguel Littin, Helvio Soto, Aldo Francia, Patricio Guzmán y Raúl Ruiz.


Miguel Littin: "Compañero Presidente" y "La Tierra Prometida".

Uno de los documentales más importantes filmados en la Unidad Popular, fue “Compañero Presidente” del año 1971, dirigido por un aún veinteañero Miguel Littin. Este joven cineasta ya había sorprendido con su cinta “El Chacal de Nahueltoro” en el año 1969, donde graficaba muy bien la problemática social que existía en el campesinado y las injusticias a las cuales se les sometía.

“Compañero Presidente” es la suma de varias conversaciones de Régis Debray con el Presidente Salvador Allende, mezcladas en algunos pasajes con fotos, material audiovisual y algo de música.

Existe un apasionante diálogo, entre un revolucionario radical como Debray y un asumido reformista como Allende. Al iniciar el documental, Debray califica a Allende como un “socialdemócrata fuera de sí, valiente y consecuente”. Nunca se pierde la tensión, marcada por un gran respeto entre ambos, radicada en las visiones distintas que tienen sobre los procesos de transformación. Lo anterior se produce ya que Debray, en gran parte de la entrevista, pierde su calidad de periodista y asume un rol de polemista en el documental.

Muchas son las temáticas de gran valor histórico abordadas, resaltando la revolución cubana, la cuestión del poder, la independencia económica, el imperialismo norteamericano, la fuerza motriz, la lucha de clases y sus enfrentamientos inevitables.

Este documental de Littin, grafica muy bien la dicotomía entre reforma y revolución existente en el proceso de la Unidad Popular. El diálogo de sus protagonistas se inunda de las contradicciones naturales que todo proceso pre-revolucionario tiene, y sobre todo los que cruzaron los mil días de gobierno del Presidente Allende.

Littin en su calidad de cineasta, pero también como militante comprometido con el proceso de la Unidad Popular, se hace cargo de Chile Films, empresa estatal responsable de impulsar el cine nacional. Desde ahí comienza a filmar la que sería su obra más importante: “La Tierra Prometida”. Esta película sería estrenada el 19 de septiembre de 1973; pero el golpe fascista truncó esa posibilidad, dando a luz al público chileno recién en octubre de 1991.

En “La Tierra Prometida” está la esencia del manifiesto de cineastas difundido en el año 1971. Este manifiesto convocaba a los cineastas “a retornar la huella perdida de las grandes luchas populares, aquella tergiversada por la historia oficial, y devolverla al pueblo como su herencia legítima y necesaria para enfrentar el presente y proyectar el futuro” [2].

Littin nos muestra como en el Chile campesino de comienzo de los años 30, los pobres del campo peregrinaban de pueblo en pueblo buscando una oportunidad. Sus paupérrimas condiciones sociales los fueron llevando a la necesidad de encontrar su tierra prometida, que el terrateniente les había negado durante décadas. La película, está situado dentro del contexto político que se conoció como la República Socialista del año 1932.

Que la película esté narrada a ratos por uno de sus protagonistas y con 40 años de diferencia –en plena Unidad Popular-, proyecta muy bien como el triunfo de Salvador Allende fue la acumulación de décadas de experiencias adquiridas al calor de la lucha popular.


Helvio Soto: "Voto más fusil" y "Metamorfosis del jefe de la policía política".

Helvio Soto fue otro de los cineastas que se puso al servicio de la causa. Ya cargaba con varios films en sus hombros, pero en el año 1969 estrena “El Caliche Sangriento”. Esta película entrega una mirada crítica de la Guerra del Pacífico, causada por los intereses imperialistas ingleses con el llamado oro blanco “salitre”. Su estreno fue censurado durante un par de días por las autoridades de la época, considerando que atentaba contra la imagen de las fuerzas militares.

“Voto más Fusil” es otro de los grandes trabajos cinematográficos de la Unidad Popular. Helvio Soto, con su particular estilo, nos sitúa en tres momentos importantes de la lucha del pueblo chileno.

Esta película fue estrenada en 1971, cuando su director tenía una importante responsabilidad en el canal estatal.

En una mezcla de ficción y realidad, Soto nos ubica en las vísperas de las elecciones del 4 de septiembre de 1970 y los 60 días siguientes, hasta que el congreso ratifica el triunfo de Salvador Allende. Es en este contexto histórico que un cuarentón pequeño burgués y alejado de la militancia de izquierda, recuerda dos momentos claves de su historia personal y política del país. El primero, es en 1937 cuando tiene 7 años y era parte de la brigada Lennin, en pleno proceso de construcción del frente popular; y el segundo es en los años 1947-48, donde era un joven estudiante de leyes y militante comunista en plena dictación de la ley maldita, donde el Presidente González Videla declara ilegal al Partido Comunista de Chile.

El 04 de septiembre triunfa la Unidad Popular con Salvador Allende, y de inmediato la derecha reacciona comenzando una política de desestabilización económica y realizando atentados terroristas, con el objeto que el parlamento no ratificara el triunfo socialista. El atentado más importante, y que contempla la película, es el asesinato del Comandante en Jefe del Ejército, el General René Schneider el 25 de octubre de 1970.

El film está marcado por la dicotomía más importante que se vivía en el seno de la izquierda en esa época, reforma o revolución. Aunque la película finaliza con el triunfo del voto, en su último pasaje la cinta deja claro la importancia del fusil para defender el proceso, acuñando las siguientes palabras “después tendrás que empujar, por todos lados y con el ojo puesto en el fusil, por si llega el día”.

Otra de las películas que fue víctima del golpe de estado del 73, fue “Metamorfosis del Jefe de la Policía Política”, la cual tuvo que ser terminada en Europa. Soto no recibe buenas críticas por sus films en el exterior, ya que develaba las problemáticas en el seno de la izquierda.


Aldo Francia: "Ya no basta con rezar".

No hay duda que Aldo Francia es uno de los cineastas más comprometidos con los vientos de transformación social en el gobierno de Allende. Sus películas más importantes, "Valparaíso mi amor" y Ya no basta con rezar, están ambientadas en su puerto natal.

Este médico pediatra de profesión, que asumió la dirección cinematográfica de forma autodidacta, es sin duda el impulsor más importante del “nuevo cine chileno”. Sus iniciativas en la organización de encuentro de cineastas chilenos y latinoamericanos en la década del 60, fue fundamental para pavimentar las nuevas rutas del cine nacional.

"Valparaíso mi Amor" se estrenada en el año 1969, cuenta la historia de cuatro niños abandonados a su suerte, luego que su padre fuera condenado a 5 años y 1 día de cárcel por el crimen de abigeato. Esta historia se sitúa en el Valparaíso de 1966, donde la pobreza refleja su peor rostro. En “blanco y negro”, Aldo Francia nos muestra la cruel realidad de un Chile que nadie quiere ver. Un Chile sin oportunidades y donde la “justicia” se aplica con mayor rigor y discriminación, siempre con los más pobres.

Aunque "Valparaíso mi Amor" fue rodada y estrenada en las vísperas de la Unidad Popular, me detengo en ella porque ilustra el más profundo abandono de nuestra niñez. Esa niñez popular, invisible en la historia de Chile.

En enero de 1972 se estrena su última película, llamada “Ya no basta con rezar”. Su fe católica y cercanía con el mundo cristiano, lo llevaron a graficar el debate al interior de la iglesia, en la cual algunos curas al alero de la Teología de la Liberación, decidieron seguir el ejemplo del cura guerrillero Camilo Torres, quien convocaba a “entregarse a la revolución por amor al prójimo”.

El sacerdote Jaime –protagonista del film–, se encuentra en la compleja contradicción entre su pacifismo que obedece a su lealtad a la iglesia y las luchas del mundo de los trabajadores que se alzan contra la mezquindad de los ricos. Con el pasar de los minutos, el cura Jaime va asumiendo de a poco la trinchera en la cual debe estar, decidiendo definitivamente luchar codo a codo con la clase obrera.

La película transcurre en el Valparaíso de 1967, donde un grupo de trabajadores inicia un proceso de huelga para mejorar sus condiciones salariales. Bajo las injusticias de la patronal y el espíritu combativo que demuestran las y los trabajadores en ese proceso de huelga, el cura Jaime asume su conciencia revolucionaria, no abandonando su traje clerical. Esta historia es un reflejo de los miles de curas y cristianos que se sumaron a los procesos de liberación nacional en América Latina.

“Ya no basta con rezar” es una de las películas más interesantes que nos dejó los mil días de la Unidad Popular. La canción principal de la película, interpretada por Osvaldo “Gitano” Rodríguez, nos dice que “Ya no basta con rezar… es en la lucha, en la acción, donde se prueba el cristiano, luchando por sus hermanos, avanza en su religión”.

Con la llegada del golpe de estado, Aldo Francia decidió no volver a filmar nunca más.


Patricio Guzmán: "El primer año" y "La batalla de Chile".

A mediados del año 1972, se estrena el documental “El Primer Año” de Patricio Guzmán, el cual recorre en 100 minutos los primeros doce meses del gobierno de Salvador Allende. Este trabajo de Guzmán, fue un ensayo de lo que sería su obra más importante: “La Batalla de Chile”, la cual está catalogada como uno de los mejores documentales políticos de la historia.

Con cámara al hombro y micrófono en mano, Jorge Müller y Patricio Guzmán salen a las polarizadas calles santiaguinas, en busca de filmar a los protagonistas de los mil días del gobierno de Salvador Allende, que fueron el pueblo movilizado y una oposición reaccionaria.

"La Batalla de Chile" está dividida en tres partes: "La insurrección de la burguesía", "El golpe de Estado" y "El poder popular".

La primera parte del documental, “la insurrección de la burguesía” nos muestra la efervescencia en el preámbulo de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973. La derecha unida estaba confiada en lograr un gran triunfo electoral, que le diera los 2/3 necesarios para acusar constitucionalmente al presidente Allende. Al final, la lista parlamentaria de la UP aumentó significativamente sus parlamentarios, obteniendo un 43,4 % de la votación. En ese momento, la derecha chilena hermanada con el gobierno norteamericano, se da cuenta que por la vía electoral no se podrá derrotar al gobierno de los pobres y trabajadores.

La segunda parte, “El golpe de Estado”, relata los últimos meses del gobierno de Salvador Allende hasta su caída. El caos es la tónica de este último tiempo, donde las diferencias entre los proyectos de izquierda se comienzan a agudizar. El gobierno busca aliados en la vereda de al frente; pero no los consigue. El bombardeo a la Moneda cierra un ciclo de la historia de Chile, donde nunca nada vuelve a ser igual.

La tercera parte, “El poder popular” grafica muy bien el poder alternativo que se fue gestando al margen del gobierno. Un poder que tenía por objeto sobrepasar la legalidad burguesa vigente y construir el Socialismo desde las bases. Los cordones industriales, los comandos comunales, los comités campesinos, etc., son algunos de los embriones de poder que se visualizan en la última parte del documental de Patricio Guzmán. Esta visión desde abajo, nos hace comprender a cabalidad el proceso más importante que han vivido los sectores populares en la historia de Chile.

Patricio Guzmán es el documentalista chileno más reconocido en el mundo entero. Hasta el día de hoy, sigue filmando con los mismos ojos que en ese tiempo. Aunque venía al Chile de la Unidad Popular a grabar una película sobre “Manuel Rodríguez” –la cual nunca se terminó–, nos dejó la ya comentada “Batalla de Chile”.


Raúl Ruiz: "Palomita Blanca" y otras.

Raúl Ruiz debe ser el director que más trabajos audiovisuales realizó en la larga primavera de la Unidad Popular. Largometrajes como “Nadie dijo nada” (1971), “La Expropiación” (1973), “El Realismo Socialista” (1973), “Palomita Blanca” (1973) y los documentales “Ahora te vamos a llamar hermano” (1971), “Los minuteros” (1972), “Poesía Popular, la Teoría y la Práctica” (1972), “Palomilla Brava” (1973), “Nueva Canción Chilena” (1973), “Abastecimientos” (1973), son parte de su incansable compromiso de filmar en aquellos tiempos.

Dentro de sus extensas obras, destaca su primer largometraje llamado “Tres tristes tigres”, estrenado en el año 1968 y considerado por la crítica como una de las mejores películas del cine nacional.

Su obra que más trascendió, y que solo pudo ser vista 20 años después, fue “Palomita Blanca”. Esta película basada en la novela de Enrique Lafourcade (1971), se estrenaría en los cines chilenos en octubre de 1973; pero el gris septiembre llegó con anticipación.

“Palomita Blanca” trata sobre la típica relación prohibida entre un rico y una pobre; pero con el componente especial que este romance se gesta en el polarizado contexto político de la ciudad de Santiago, en plena Unidad Popular.

La relación de Ana, que vive en una población, y Juan Carlos, un joven de los sectores altos, se mezclan con la política de ese tiempo. Con esto, Raúl Ruiz nos muestra lo más íntimo de las contradicciones personales que tuvo el proceso de la Unidad Popular.

Como queda demostrado en estas palabras, el cine del compañero Allende se hacía cargo de las principales problemáticas sociales de nuestro pueblo; como también profundizó en las tensiones y contradicciones que afloraban al interior de la izquierda. Fue un cine del pueblo, para el pueblo. Fue el cine que acompañó al compañero Allende en sus sueños de un Chile libre, democrático, igualitario y popular.


El golpe y la caída del “nuevo cine chileno”

El 11 de Septiembre de 1973, cambió radicalmente la historia de Chile. Los militares, acompañados con el empresariado nacional y el gobierno norteamericano, nos quitaron por la fuerza los logros adquiridos por el pueblo en décadas de lucha por un Chile mejor. Nos golpearon en todas las esferas de la construcción del socialismo.

En materia cultural, la dictadura militar empresarial inmediatamente comenzó con el desmantelamiento del proyecto de desarrollo político-cultural de izquierda, eliminando el imaginario construido en los mil días de la Unidad Popular. A esta política dictatorial le denominaron “operación limpieza”, la cual tenía por un lado el objetivo de “la supresión del imaginario de la Unidad Popular, de los cortes de pelo y cambio de nombres a calles, villas y escuelas hasta la eliminación de los murales de las brigadas Ramona Parra. Por otro, se recurría a la exoneración, exilio, tortura y muerte de artistas y agentes culturales” [3].

La gran familia del “nuevo cine chileno” sufrió a cabalidad el doble filo de la “operación limpieza”.

Algunos films desaparecieron para siempre, vistos por última vez en las manos de algún militar sediento por borrar las imágenes que proyectaban vientos de revolución.

Los trabajos cinematográficos en curso, abruptamente dejaron de rodar. La mayoría de ellos jamás llegaron al final del camino, nunca alcanzando su estreno. Los menos, fueron terminados en algún país solidario, muy lejos del Chile de Allende.

Durante 17 años –y más-, se dejaron de exhibir las películas y documentales comprometidos con las transformaciones necesarias. Su prohibición fue suplida con el Chile de la Resistencia, que se contaba en silencio y boca a boca.

El otro filo de la operación fue todavía más doloroso. Nadie se salvó de la exoneración y del exilio. Muchos pasaron por los centros de detención y tortura. A otros, aún los seguimos recordando a través de sus películas, ya que la dictadura no fue capaz de devolvernos sus cuerpos.

En diciembre de 1973 se realizaría en Santiago un nuevo encuentro de cine latinoamericano, con el cual se esperaba fortalecer “el nuevo cine chileno”. Pero con los cineastas presos, muertos o en el extranjero, muere lo que se conoció como “el nuevo cine chileno” dando paso a un nuevo cine, el “cine del exilio”.

40 años han pasado desde el golpe de estado en Chile. Y una de las miles de tareas aún pendientes, es recuperar el séptimo arte como una herramienta más de transformación radical de la sociedad. Es necesario que las nuevas generaciones de jóvenes cineastas, se comprometan con la historia, luchas y futuro de su pueblo.

Estas palabras están dedicadas a la memoria de Jorge Müller Silva, camarógrafo de "La Batalla de Chile", cineasta y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), detenido desaparecido desde el 18 de diciembre de 1974.

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Notas al pie de página:

    [1] Aldo Francia, Revista Primer Plano, n°5, verano de 1973.

    [2] "El Manifiesto de los cineastas".

    [3] Luis Hernán Errázuriz y Gonzalo Leiva Quijada, El Golpe Estético. Dictadura militar en Chile 1973-1989, Editorial Ocho Libros, Santiago, 2012, pág. 14.

Nota Jue Dic 06, 2007 12:31 pm
fuente: https://cinepolitico.com/blogs/arditodo ... septiembre



Juan Mascaró escribió:[...] Chile 1970 – 1973: la cultura del hombre nuevo

En los años ’60, el caso de Chile era ejemplo inevitable cuando se trataba de demostrar que la democracia no era a pesar de todo imposible en América Latina: el país trasandino había vivido más de 160 años de democracia ininterrumpida, o de gobierno formalmente republicano. Lo que pasó después es por todos conocido: lo que parecía una oportunidad histórica de lograr por medios pacíficos una sociedad más justa dio paso a una sangrienta dictadura bajo el mando del general Pinochet que se ha jactado de ser la que menos muertos necesitó para eliminar al marxismo, pero que se llevó consigo además de muchas vidas, formas de participación y una experiencia acumulada de poder popular sumamente valiosa.

En el campo de la cultura había, a mediados de 1970, un largo camino a recorrer. Al final del camino estaba el “hombre nuevo”. Un hombre libre, redimido del individualismo. Nueva moral, nuevas relaciones sociales, cultura propia y auténtica, eran palabras que cargaban, por esos años, los discursos de la UP. Pero un cambio de tal magnitud no se construye en un par de meses a fuerza de voluntad.

“Durante los tres años del gobierno de Allende, se dieron algunos pasos para romper los patrones invisibles transmitidos de generación en generación, las pautas que definen tácitamente quién será el modelo y quién copia imperfecta, los secuestros de símbolos que hacen del saber un privilegio de pocos. Durante estos años, Chile experimentó un shock sociabilizador cultural, aparecieron algunas formas interesantes en el arte popular, la producción de alta cultura trató de adecuarse como mejor supo a un momento vertiginoso… Eso fue todo, y ¿con qué derecho esperar más? Para imprimir una transformación duradera se habrían necesitado mucho más que mil días de ensayo y error”.

La situación chilena en el terreno de la cultura parece ajustarse bastante a lo descrito anteriormente. No hubo hombre nuevo pero si hubo nuevas forma de construcción en la actividad artística, nuevas maneras de ser actor, músico, cineasta; nuevas identidades. Estudiantes universitarios alfabetizando zonas rurales, mujeres que escapaban a sus rutinas, en definitiva, las capas populares acrecentaron su protagonismo y generaron un arte nuevo, no siempre claro desde lo formal, estilizado y de “calidad” según los parámetros anteriores al período, pero con un lenguaje propio y contundente. Gran parte de la “vanguardia” artística y política se sumó al proceso, generando cruces de todo tipo. En este contexto se encuadran las pintadas murales de la brigada Ramona Parra (reelaboración y mezcla de graffitis electorales con la experiencia del muralismo en México), el Taller de Escritores de la UP integrado, entre otros, por Ariel Dorfman, la editorial Quimantú que, política cultural de la UP mediante, colocó en los bolsillos de millones de personas libros (Gabriela Mistral, Jack London, Gorki o Neruda) cuyo precio no superaba el de un paquete de cigarrillos. El canto continuó la línea de la Nueva Canción que se había iniciado en los 60, cantantes de renombre como Quilapayún, Isabel Parra o Víctor Jara (luego asesinado por la dictadura de Pinochet) eran editados por el mítico sello Dicap, inicialmente llamado Jota-Jota (sobrenombre de las juventudes comunistas) y se mezclaban con ignotos intérpretes en cualquier peña del interior del país.

El clima de entrega militante y anti vedettismo también abarcaba al cine y moldeaba las formas de producción-realización que encontraron, en un inicio, su espacio por excelencia en la empresa gubernamental Chile Films. El cineasta Miguel Littin fue quien estuvo al frente del proyecto durante los primeros 10 meses de la UP. Guzmán filmó con apoyo de Chile Films su primer documental. “El primer año” (1971), sobre los primeros doce meses del gobierno de Allende, que se estrenó ese mismo año en las salas comerciales del país.

Por un lado, las discusiones internas de la izquierda (sectores más radicales como el MIR en permanente tensión con la política pacífica del frente popular sostenida por el PC) y por otro la burocratización del emprendimiento culminaron con el alejamiento de un grupo grande de cineastas de Chile Films, entre los que se encontraban Littin y Guzmán. “En un principio, había cinco divisiones: ficción, documental, animación, películas infantiles y educacionales (…) Distintas facciones buscaban controlar Chile Films. ¿Qué clase de cine queríamos? ¿Cómo se iba a hacer? ¿A quién iba a estar dirigido? ¿Qué formas debería adoptar? (…) La primera facción favorecía un cine analítico y de agitación con la meta de mantener la organización existente del estado y nunca darle al ala derecha ningún indicio de que teníamos intenciones de abandonar lo legal. (…) la otra facción veía al cine como un vehículo para preparar a las masas para una mas o menos inminente guerra civil. (…) Miguel y yo éramos parte del grupo que preveía el colapso del aparato estatal. (…) Solo suministraban el material virgen necesario después de una especie de acuerdo político. (…) Chile Films dejó de ser una compañía productora en un sentido amplio y solo era capaz de producir noticiarios. Nos dimos cuenta de que no íbamos a obtener nada, así que dejamos la organización y tratamos de encontrar soluciones por nuestra cuenta”.


El cine político en América Latina

Las discusiones planteadas por Guzmán y otros cineastas en el ceno de la productora gubernamental de cine de la UP no eran nuevas y venían dándose desde principios de los 60 en toda Latinoamérica. Cruzaban las experiencias del Cinema Novo en Brasil, el cine de la revolución cubana y el cine militante y social en Argentina, cada uno con sus particularidades. Sin embargo, pueden distinguirse algunos puntos comunes de este cine del período en todo el continente:

    – El cine atravesado por la política, en el sentido que, como industria y obra de arte, esta conformado por los avatares de aquella.
    – La radicalización de vastos sectores de la juventud hará que muchos cineastas se identifiquen con distintos proyectos políticos. Militantes con cámaras y cineastas politizados conforman esa zona de frontera entre arte y política.
    – Una fuerte voluntad comunicativa contemplando, a la vez, la cuestión estética y formal de los films. Las reflexiones de Jorge Sanjinés acerca de la experiencia comunicacional de las primeras producciones del grupo Ukamau y del caso concreto de “Sangre de Cóndor” (1972) y de Tomás Gutiérrez Alea con su film “Memorias del subdesarrollo” (1968) dan cuenta del conflicto entre forma y mensaje, así como también el manifiesto por una “Estética del hambre” de Glauber Rocha.
    – Formación de grupos de cineastas que hacen pie en un espacio de creación colectiva, gesto opuesto a la forma individual de las producciones comerciales.

La experiencia cooperativa del equipo que comenzó a filmar “La Batalla de Chile” en 1972 se inscribe en este paisaje histórico. Ni la financiación, ni la producción, ni la exhibición o la distribución de la película fueron concretadas por vías tradicionales. Por eso, este tipo de cine, más que POLÍTICO (concepción que hace referencia a los “contenidos” y “temas” del discurso) es MILITANTE (en el sentido de que se plantea como obra de arte por fuera de la circulación mercantil). Es esta revisión de la relación del objeto (película) con su sistema de producción la que diferencia esta etapa de las anteriores en que el cine político imprimió su huella. La tesis presentada por Glauber Rocha durante las discusiones en torno al Cinema Novo (1965) contiene definiciones precursoras luego muy vigentes para todo el cine de la época. En un gesto que se asimila a la actitud de los teóricos del neorrealismo en su época, Rocha exhibe una fuerte voluntad por universalizar el movimiento del cine nuevo brasileño y ligarlo a parámetros éticos y morales: “(…) donde haya un cineasta de cualquier edad, de cualquier procedencia, pronto poner su cine y su profesión al servicio de las causas importantes de su tiempo, ahí habrá un germen del Cine Nuevo. (…) No es un film, sino un conjunto de films en evolución que dará, por fin, al público, la conciencia de su propia existencia”.

Nota Mar Dic 11, 2007 1:15 am
Así para empezar cliqueo "Venceremos"...

Gracias.

Nota Lun Dic 17, 2007 8:05 pm
¡¡Excelente trabajo!!
Interesado por documentacion politica sobre Chile

bravo

Nota Mié Dic 26, 2007 11:33 pm
felicitaciones por la excelente colección

Nota Jue Feb 07, 2008 6:09 pm
buenas:: excelente material ....


"el comunismo será entre otras cosas una aspiririna del tamaño del sol"
roque dalton

Nota Lun Dic 01, 2008 11:55 pm
Encuentro excelente esta subida, ahí estoy tratando de bajar y de sedeear, pero va lenta la cosa, ojalá que los que lo tengan, lo puedan seguir compartiendo, para que la bola siga rodando!

:lol:



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