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BERTOLUCCI, Bernardo (1940-2018)

Aquí recopilamos toda clase de material relacionado con un tema o un director de cine concretos.
Bernardo Bertolucci
(Italia, 1940-2018)

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(wikipedia | IMDb)


Introducción

    [fuente] Nacido en Parma, Italia, el 16 marzo de 1940, e hijo del escritor Attilio Bertolucci, Bernardo Bertolucci se licenció en Literatura Moderna por la Universidad de Roma. Allí conoció a Pier Paolo Pasolini, con quien trabajaría como ayudante de dirección en "Accattone" (1961). Premiado como poeta en 1962 por A la búsqueda del misterio, pronto se transforma en uno de los discípulos de Pasolini y se sitúa entre los autores más comprometidos del Nuovo Cinema italiano.

    De tendencia marxista-freudiana, debutó como realizador con un film escrito por su referido maestro, "La cosecha estéril" (1962), donde ofrece un duro retablo del inframundo romano. Con su segundo largometraje como director, "Antes de la revolución" (1964), fue calificado por el mismo Pasolini como maestro del cine-poesía, opuesto al cine-prosa de Éric Rohmer. En este film cuenta el dilema de cierto intelectual italiano, comunista y formado en la cultura burguesa, revolucionario y conservador a la vez, mediante el personaje de un joven burgués –como el mismo Bertolucci–, que abandona las convicciones marxistas y evoluciona influido por un matrimonio de conveniencia y el desengaño político-ideológico que le circunda. Con esta obra retórica, iniciaría su personal itinerario anímico-creador, un autoanálisis no exento de clasicismo y cinefilia. “Creo que rodar una película –declaraba en 1970– significa poner un poco de orden en el caos que llevo dentro y al que temo hasta el momento en que el cine me da la oportunidad de liberarme de él, al menos en parte”.

    Bernardo Bertolucci es un constante crítico del fascismo, que inspirado en Jorge Luis Borges y Alberto Moravia daría a luz "La estrategia de la araña" (1970) y "El conformista" (1971), respectivamente. En estos filmes sobre la traición y la sociedad burguesa, incorpora elementos surrealistas y ofrece un cine denunciatorio muy demoledor, con crudos retratos de cierto submundo actual. Su actitud escéptica y desesperanzada, así como su precisión fílmico-narrativa, se combinan en una obra a veces tan brillante como decadente e incluso inmoral, como sucede con "El último tango en París" (1972) y "La luna" (1979).

    La creación de Bertolucci se mueve entre el lirismo y el escándalo, la acidez y el símbolo, el sexo y la política, la dialéctica y la manipulación, no exento de algunos momentos de lucidez. Ese estilo provocador y sus fantasmas personales se reflejarían con creces en el fresco histórico "Novecento" (1976), una parcial visión de la historia del comunismo italiano y de la sociedad rural entre 1900 y 1945. Fue una superproducción italoamericana que resultó un fracaso comercial, debido al exceso de formalismo. Mucho después, llegaría otra obra ambiciosa, "El último emperador" (1989), un espectáculo grandilocuente rodado en China que le devolvió el prestigio en la industria del cine (9 Oscar de Hollywood) y el favor del público.

    Por tanto, estamos ante un creador de singular sensibilidad, que evidencia principios absolutamente instintivos y que iba a ser influenciado por el referido Pasolini, Josef von Sternberg y, especialmente, por Max Ophüls, en su concepción interna de las escenas más refinadas. Asimismo, concibe sus obras como óperas literarias –deudor al mismo tiempo de Giuseppe Verdi–, con predominio de planos largos y destacando la función de la luz como elemento de unidad dentro del relato. A la madurez estilística de Bertolucci parece faltarle equilibrio personal, y su esteticista puesta en escena se ve lastrada en ocasiones por una excesiva introspección ("El cielo protector", "Pequeño Buda", "Belleza robada", "Asediada"). Su última realización, "Soñadores" (2003) es su particular visión crítica de la revolución de Mayo del 68.

Marc, en @libroscinecómic, el 26 de noviembre de 2018, escribió:Ha muerto Bertolucci. Si queréis un repaso a casi una centuria italiana, "Novecento". Si buscáis un canto de amor al celuloide con el Mayo 68 de fondo, "The dreamers". Pero si ponéis "El conformista" tendréis uno de los más brillantes ejercicios de estilo. En definitiva, ved su cine.

Sergi Sánchez, en "Bertolucci, la poética de la ambigüedad", en El Cultural, el 20 de septiembre de 2000, escribió:[...] Decía Bernardo Bertolucci que todas sus películas son históricas. Lo son las más obviamente ideológicas [políticas] -"Novecento"- y las más terriblemente intimistas -"El último tango en París"-. Feroz analista de las influencias de lo Histórico (colectivo) en lo histórico (individual), el cineasta italiano es, en sí mismo, un artista que ha sufrido los vaivenes de la Historia, un artista sumamente dependiente de una coyuntura sociocultural que le convirtió en el sustituto oficial, junto a Marco Bellocchio, de los maestros del Neorrealismo. Su voz marxista, crítica e implacable, sonaba a revolución.

Bertolucci, en entrevista con Pablo Ordaz para El País, el 1 de julio de 2013, escribió:[...] Yo viví una época extraordinaria. Desde niño ya crecí en la leyenda de la resistencia –yo soy de Parma, los partisanos, los comunistas…–, y después me encontré con esa onda maravillosa de los años sesenta, del 68, que ha sido después muy criticada, olvidada incluso. Pero para mí el 68 –que duró hasta la década de los ochenta– sigue siendo muy importante: fue el último momento en que, a través de los jóvenes, la gran comunidad internacional soñó con cambiar el mundo. Y de allí partió de alguna manera el nuevo modelo de sociedad.





Como ayudante de dirección, de aprendiz

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    Largometrajes de ficción. (Italia, 1961)
    Dirección: Pier Paolo Pasolini
    Mientras Accattone se pasa el día metido en las tabernas, Maddalena, la mujer con la que vive, debe ejercer la prostitución para mantenerlo. Cuando Maddalena es detenida y encarcelada, Accatone, privado de su medio de subsistencia, se ve condenado...




Filmografía como director

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    La commare secca
    Largometrajes de ficción. (Italia, 1962)
    Dirección: Bernardo Bertolucci
    Ópera prima de un jovencísimo Bernardo Bertolucci, basada en un guión de Pasolini. Cerca de un parque, en un pedregal del Tevere romano, aparece el cadáver de una prostituta. Las investigaciones de la policía se centran en el submundo romano...
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    Prima della rivoluzione
    Largometrajes de ficción. (Italia, 1964)
    Dirección: Bernardo Bertolucci
    A los veinte años Fabrizio reniega de su rica familia de Parma, de la novia que le habían escogido y se afilia al Partido Comunista. Pero no hay fe ni esperanza en la nueva vida que ha escogido y su crisis existencial se agudiza con el suicidio de su...
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    Amore e rabbia
    Largometrajes de ficción. (Francia, Italia, 1969)
    Dirección: Marco Bellocchio, Bernardo Bertolucci, Jean-Luc Godard, Carlo Lizzani, Pier Paolo Pasolini
    Cinco historias contadas por otros tantos directores noveles, hoy ya consagrados. Pasolini dirige «La sequenza del fiore di carta», tambien dirigen Marco Bellocchio, Bernardo Bertolucci, Jean-Luc Godard, Carlo Lizzani y Elda Tattoli....
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    Il conformista
    Largometrajes de ficción. (Italia, 1970)
    Dirección: Bernardo Bertolucci
    Italia, 1938. Marcello quiere ser un clasemediano normal, pero tiene una traba, es homosexual. En vez de reconocerlo y relajarse, pelea duro por su normatividad y para ello se pone al servicio del estado, que le encarga matar a un antifascista exiliado...
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    La strategia del ragno
    Largometrajes de ficción. (Italia, 1970)
    Dirección: Bernardo Bertolucci
    Inspirado en el cuento de Borges "Tema del traidor y del héroe", es una fábula problemática y laberíntica de la ambigüedad, legible a dos niveles, político y psicoanalítico. En vilo entre realidad e irrealidad, impresionismo y surrealismo....
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    Largometrajes de ficción. (Italia, 1976)
    Dirección: Bernardo Bertolucci
    Retrata las vidas de dos niños que nacen el mismo día del 1900, Alfredo (Robert de Niro) y Olmo (Gerard Depardieu), y paralelamente la historia de las clases sociales a las que pertenecen, la de los terratenientes y la de los campesinos...
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    La tragedia di un uomo ridicolo
    Largometrajes de ficción. (Italia, 1981)
    Dirección: Bernardo Bertolucci
    Primo Spaggiari industrial agrícola orgulloso de su éxito, sufre una crisis psicológica después del secuestro del hijo con intenciones de extorsión. De hecho, ha combatido entre el afecto por el joven y el apego al bienestar acumulado en toda su vida...
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    L'Addio a Enrico Berlinguer
    Cine documental. (Italia, 1984)
    Dirección: Ugo Adilardi, Silvano Agosti, Gianni Amico, Alfredo Angeli, Giorgio Arlorio, Gioia Benelli, Roberto Benigni, Bernardo Bertolucci, Giuseppe Bertolucci, Paolo Bianchini, Gillo Pontecorvo...
    Distintos directores italianos homenajean al fallecido Secretario General del Partido Comunista Italiano, Enrico Berlinguer...
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    The Last Emperor
    Largometrajes de ficción. (Reino Unido, Italia, Francia, China, 1987)
    Dirección: Bernardo Bertolucci
    La microhistoria de Puyi, el último emperador qing, corre en paralelo a la macrohistoria de la gran transformación china en el siglo XX...
    Portada
    Cine documental. (Italia, 1989)
    Dirección: Michelangelo Antonioni, Bernardo Bertolucci, Giuseppe Bertolucci, Mauro Bolognini, Alberto Lattuada, Carlo Lizzani, Mario Monicelli, Ermanno Olmi, Gillo Pontecorvo, Francesco Rosi, Mario Soldati, Lina Wertmüller, Franco Zeffirelli
    Doce grandes directores italianos presentan doce grandes ciudades...
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    The Dreamers
    Largometrajes de ficción. (Reino Unido, Italia, Francia, 2003)
    Dirección: Bernardo Bertolucci
    En París, dos niñatos clasemedianos acogen a un estudiante estadounidense, bastante niñato él también, como mascota para sus juegos psicosexuales aprovechando la brecha moral abierta por mayo del 68...




Sobre Bernardo Bertolucci

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    Televisión. (Italia, 1975)
    Dirección: Gianni Amelio
    Documental realizado en el set de rodaje de Novecento de Bernardo Bertolucci . Amelio analiza a su manera algunas de las secuencias que Bertolucci estaba rodando. También hay declaraciones de Sterling Hayden, de Dominique Sanda y del director. Producido...

Un artículo aprovechable si suprimimos las declaraciones de Patricia Castro sobre Pasolini.


Francesc Miró, en "El último tango de Bertolucci: luces y sombras del maestro de izquierdas del cine italiano", en El Diario.es, el 26 de noviembre de 2018, escribió:

"Durante mucho tiempo, me he enfrentado a cada plano como si fuera el último, como si alguien fuera a llevarse mi cámara justo después de haber acabado de rodar con ella", contaba Bernardo Bertolucci en Lecciones de cine de Laurent Tirard. "Tenía la sensación de que estaba robando cada plano y, en ese estado mental, resulta imposible pensar en términos de gramática, ni siguiera de lógica. Incluso ahora, no preparo nada con antelación".

Así lo hizo cuando rodó la devastadora mirada de Jean-Louis Trintignant en el final de "El conformista". O el juicio del pueblo ajustando cuentas con Robert De Niro en "Novecento". O el grotesco desfile de "El último emperador". También la bañera compartida por Michael Pitt, Eva Green y Louis Garrel en "Soñadores". Y sí, también una de las escenas más polémicas de la historia del cine: la agresión sexual de Marlon Brando, Maria Schneider y la mantequilla.

Bertolucci se reveló en los sesenta y setenta como una de las nuevas voces del cine italiano más rompedor y comprometido junto con Carmelo Bene y Francesco Rosi. Sin embargo, su influencia superaría a los cineastas de su generación, tras reafirmar su personal poesía visual con películas como "Partner", "La estrategia de la araña" y "El conformista". Entonces saltó al panorama internacional con "El último tango en París", significándose como un realizador de talla mundial que rodaría algunas de las películas más importantes de las últimas décadas del siglo XX como "Novecento" o "El último emperador". Este lunes fallecía a los 77 años. Repasamos las luces y sombras de uno de los directores más polémicos del cine contemporáneo.


Un inconformista a la sombra de Pasolini

Bernardo Bertolucci nació en Parma bajo el amparo artístico de su padre, el poeta Attilio Bertolucci. Consciente, como lo definiría Román Gubern en Historia del cine, de ser un "joven burgués inconformista", estudió en Roma donde empezó a coquetear con la poesía. A los veinte años y tras haber trasteado con cámaras de 16mm con su hermano Giuseppe, conoció a Pier Paolo Pasolini.

El director de "Teorema" y "Saló, o los 120 días de Sodoma" le ofreció ser su asistente de dirección, a lo que el joven contestó que nunca había sido tal cosa. "Yo tampoco he sido director, así que nos estrenamos ambos", diría Pasolini. Así se iniciaría en el cine Bertolucci: a la sombra de lo que sería un titán del cine italiano, y uno de los cineastas más controvertidos de la historia. De él aprendió el oficio y de ahí que muchos hayan considerado a Bertolucci el hijo cinéfilo de Pasolini.

"Pasolini me parece uno de los creadores más importantes del siglo XX", cuenta a eldiario.es Alejandro G. Calvo, director de Sensacine. "Bertolucci era veinte años más joven y, aunque compartía inquietudes políticas y estéticas con el maestro de Bologna, su obra tendía a acomodarse de una forma que en Pasolini era impensable", explica. "Pasolini era radical a todos los niveles. Bertolucci era inevitablemente más burgués y buscaba un refinamiento en su mirada", opina el periodista cinematográfico.

"Bertolucci es heredero de Pasolini en su desvergüenza en mostrar el sexo, pero sobre todo políticamente. Su cine, quizá hasta 'El último emperador', era el cine de 'prestigio' del Partido Comunista Italiano. 'Novecento', en ese sentido, es una película militante", cuenta Julio Tovar, periodista cultural e historiador colaborador de Jot Down, Canino y ABC.

"Pasolini usa el cine como denuncia social, más bien de pico y pala. Bertolucci hará de este un arte mayor, pintando un gran cuadro de la sociedad italiana y de su particular historia", comenta Patricia Castro, economista, socióloga, escritora y youtuber. Un cine, eso sí, "con trazas de su mentor, como es el gusto por los actores no-profesionales, el realismo, la lucha de clases y el marxismo. Bertolucci le da poesía a la herramienta que para Pasolini era el cine", opina.

De aquel estilo y de aquella tendencia política surgiría "La cosecha estéril", la Opera Prima de Bertolucci que marcaría el tono de una mirada lírica que seguiría investigando en "Antes de la revolución" y "Partner". "Por un lado rompía los postulados del neorrealismo italiano y por otro se lanzaba a hacer un cine impresionista donde lo psicológico vertebraba las imágenes más que el propio argumento en sí mismo", reflexiona Alejandro G. Calvo. "Es algo a lo que tuvieron que enfrentarse todos los cineastas post-nouvelle vauge: cómo ir más allá de la modernidad, tanto a niveles estéticos como socio-políticos", cuenta.

Para Julio Tovar, el punto y final a la primera etapa de Bertolucci lo pondría "El conformista": "Es un clásico visual, gracias a la fotografía de Vittorio Storaro", cuenta. "Con su punto entre tenebrista y suntuoso, es una película que copian todos los cineastas de los 70 que utilizan el color como herramienta expresiva -fundamental en Dario Argento, que usó a Storaro también-. Además, 'El conformista' muestra excelentemente aquello tan marxista del fascismo cotidiano: el que mira a otro lado y que, por cierto, puede ser visto como algo muy actual…", opina el periodista e historiador.


Un tango aún sin terminar

Dos años después de aquella película protagonizada por Jean-Louis Trintignant, llegaría la verdadera revolución: "El último tango en París". La tortuosa historia de un norteamericano -un Marlon Brando de 48 años- y una joven muchacha parisina -interpretada por Maria Schneider, que tenía 18 años entonces- que se encuentran en un piso vacío de París y viven una compleja relación sexual.

La película se estrenó en 1972 y la fuerza de sus escenas eróticas, así como el brutal tratamiento de estas, la convirtieron en un fenómeno en los cines europeos. En España, sin embargo, no llegaría hasta finales de 1977, tras la muerte de Franco. Pero para entonces muchos la habían visto ya.

En el 73, los periódicos franceses empezaron a hacerse eco de un fenómeno migratorio particular: centenares de españoles cruzaron la frontera entre los meses de enero y junio de aquel año para ir hasta la localidad fronteriza de Perpignan. Allí nada menos que ciento diez mil personas habían visto "El último tango en París" a salvo, por pocos kilómetros, de la censura franquista.

"'El último tango' fue casi un 'film-emblema' de peregrinaje a Francia, como también ocurrió con 'El imperio de los sentidos' [Nagisa Oshima, 1976] o 'Emmanuelle' [Just Jaeckin, 1974], todo ello muy divertidamente retratado en 'Lo verde empieza en los Pirineos' [Vicente Escrivá, 1973]", cuenta Alejandro G. Calvo. "Pero el alcance de 'El último tango' va mucho más allá de la idiosincrasia de un país sin libertad para poder elegir lo que quiere -o no- ver. Y es que más allá del cortauñas y la mantequilla, 'El último tango' es una gran película, tan imponente en el retrato de las relaciones familiares como de la tormenta del deseo sexual. Además se mueve en unos códigos que alcanzan tanto al gran público como al especializado, al menos en 1972", describe.

"'El último tango en París' maravilló a la inteligentsia neoyorkina, especialmente a Pauline Kael, y redefinió las relaciones sentimentales antes que 'La mamá y la puta' de Jean Eustache en 1973", describe Julio Tovar. Su influencia, de hecho, marcó el panorama cultural español del momento: "La película fue consustancial para la generación bohemia literaria de los setenta, que construyó su imaginario en esas escenas y justificó muchos abusos posteriores con esa mitología. La relación Francisco Umbral -gran visir de esta película en España- y la poetisa Blanca Andreu fue parecida a la que se muestra en la película", cuenta Tovar.

La película "es una de esas que pasan a la historia del cine, aunque en los últimos tiempos hayamos sabido la verdad detrás de alguna escena y nos resulte un poco indigesto su visionado", explica Patricia Castro. "Es grande a distintos niveles: la búsqueda de una redención imposible de un hombre que se siente marioneta en el decorado de otros y que no duda en utilizar a esa otra marioneta que es el personaje de Maria Schneider. Las escenas sexuales sugieren más que mostrar, aunque ya sepamos la tortura de la pobre actriz para recrearlas", describe.

En aquella película, el personaje de Marlon Brando violaba al de Maria Schneider en una escena en la que él utilizaba mantequilla como lubricante. Una de las escenas más perturbadoras del cine contemporáneo y, como supimos en 2013, una secuencia rodada sin el pleno consentimiento de la joven. "Quería la reacción de una chica, no de una actriz", dijo Bernardo Bertolucci en una entrevista de 2013 en la Cinemateca francesa para justificar por qué tanto él como Marlon Brando engañaron a Scheneider para rodar la famosa escena. Ambos pactaron no contarle lo que sucedería: "No quería que Maria fingiese la humillación, quería que la sintiera. Los gritos, el ‘¡no, no!’. Después me odiaría toda su vida", confesaba entonces el italiano. Años después, en 2016, el director matizaría que Schneider estaba al tanto de la naturaleza de la escena y que lo único que desconocía era el uso de la mantequilla. Que -casi- todo estaba en el guión.

"No hay excusa para un comportamiento execrable, no importa el resultado artístico", dice Alejandro G. Calvo. "El epílogo de Schneider, su autodestrucción personal, debió rondar la cabeza del viejo director italiano los últimos años de su vida", dice Julio Tovar. Un hecho que "no solo empaña su carrera sino que inaugura esa especie de genealogía de la cosificación que conforma casi todo su cine. Las mujeres en esta casi siempre son agentes del deseo masculino, apenas hay personajes poderosos o chicas que dirijan la acción -a excepción de 'Novecento'-", describe.

"Forzar a una actriz para grabar su reacción es un asunto muy macabro. Cuando se rueda una escena de un crimen no hay ningún asesinato real para provocar la reacción de los actores", explica Patricia Castro. "Parte del arte de la actuación es ese saber interpretar, ese desdoblamiento de la persona pudiéndose convertir en muchas otras interpretadas en esa ficción que es el cine y que imita a la vida", cuenta. "Así que partiendo de ese eterno juego de máscaras entre lo real y lo fingido, esa escena de 'El último tango en París' pierde grandiosidad justamente por ser real y despreciable desde mi posición feminista, al ser tratada la actriz como una cosa, como un medio para los fines del director", opina la youtuber.


Uno de los padres del cine comprometido actual

Tras el polémico film, Bertolucci se consagró durante la parte de su vida por todos conocida. Estrenó películas como "Novecento" o "El último Emperador" -que ganó nueve Oscars en 1987-. Y tras intentar retratar en sus films los acontecimientos más relevantes del siglo XX, a las puertas del nuevo milenio, su cine volvió a cambiar: con "Belleza robada" empezaría a mirar hacia las voluntades de una juventud que a él ya le quedaba lejos. La seguirían "Soñadores" y "Tú y yo", la última película del realizador.

"Es inevitable abrazar la melancolía a medida que creces. Y, de la misma forma, te surge un imperativo sobre apretar a los jóvenes para que no cometan los mismos errores que la gente de tu generación", reflexiona G. Calvo. "A mí no me interesa mucho la obra moderna de Bertolucci pero, desde luego, es de los cineastas que más derecho tienen a hablarnos de ello, porque ellos lo vivieron en sus propias carnes. Además hay un punto de desprejuicio moral en esas obras que puede hacerlas simpáticas", describe el director de Sensacine.

"Son más bien idealizaciones de su pasado, muy torpes a veces como en el caso de 'Soñadores', que es soft porn sin el intimismo de 'Nine Songs' de Michael Winterbottom ni las pretensiones filosóficas de 'Nymphomaniac' de Lars Von Trier", opina Julio Tovar.

"Bertolucci me recuerda a ese joven americano que, aunque le gusta soñar despierto, sabe que la vida es otra cosa. Aunque ama las contradicciones de la izquierda caviar y burguesa, es consciente que mientras recrean la revolución en sus cabezas, miran hacia otro lado, como bien indica la doble moral burguesa que Bertolucci tanto ha denunciado en sus películas", explica Patricia Castro.

A pesar de rejuvenecer su mirada, Bertolucci sufría una enfermedad que le tenía postrado en una silla de ruedas desde principios de los dosmil. Este lunes falleció a la edad de 77 años. Pero "tenemos sus películas y eso debería ser suficiente, dado que nadie es inmortal", dice el director de Sensacine. "Su cine, excepto en los 80-90, siempre tuvo una mirada muy joven y creo que son precisamente los jóvenes los que deberían estudiar sus películas. Hay una libertad creativa ahí que cuesta muchísimo encontrar en el cine actual. Y más en el cine italiano. Y si no, imagina al Bertolucci de los 70 dirigiendo 'Call me by your name'", sentencia el periodista.

"Era el último 'gran' cineasta de la generación de los sesenta y setenta; vástago de los italianos manieristas como el último Pasolini y especialmente Visconti", dice Julio Tovar. "Quizá menor frente a ellos, pero con un interés y cuidado visual muy marcado. También una criatura con una sexualidad más reprimida de lo que parece; fruto de ese catolicismo que hizo tanto por él y por realizadores como Bigas Luna o Vicente Aranda. Todos ellos llegaron a la cosificación por la represión", explica.

"Me atrevería a decir que ha contribuido a construir el imaginario colectivo de la cultura obrera y marxista de la segunda mitad del siglo XX. No se entiende el cine y la izquierda sin él", defiende Patricia Castro. El séptimo arte pierde así "uno de los últimos estandartes del cine comprometido pero a la vez con una opinión crítica de la vida y de la propia izquierda, autónomo pero nunca librepensador. Siendo consciente del peso de la historia y de las largas luchas y contradicciones de la izquierda".

Iván Reguera, en "Lo que nos deja Bertolucci", en Cuarto Poder, el 27 de noviembre de 2018, escribió:

Bernardo Bertolucci fue hijo del poeta Attilio Bertolucci, del que dijo: “Es como si él me hubiese enseñado a buscar la poesía en todo”. Su madre, además, era profesora y en casa tuvo fácil acceso a la cultura. Tras destacar en cortometrajes en 16 mm, debutó con solo 22 años en "La commare secca", a la que siguió "Partner", interpretación de El doble de Dostoievski.

Tras 25 películas para cine y televisión y dos Oscar (por el guión y la dirección de "El último emperador"), sus últimos años los pasó haciendo un travelling interminable sobre su moderna silla de ruedas, a la que llamaba “la silla eléctrica”. Con ella recorría el Trastévere romano, en el que tenía un estupendo apartamento que era como la Ciudad Prohibida de Pu-Yi, el último emperador. La película que cierra su carrera, Tú y yo, la rodó muy cerca de su casa y siempre sobre su silla de ruedas. En aquella película volvió a sus obsesiones: el fin de la infancia, la belleza, la juventud, la huida de lo convencional en una vieja casa, en una decadente ciudad europea…

Otra de sus grandes obsesiones, y posiblemente el gran tema de Bertolucci, fue el turista como personaje, el extranjero perdido en un mundo al que no pertenece. En "La estrategia de la araña" un joven regresa a la ciudad donde su padre fue asesinado antes de que él naciera. Marlon Brando en "El último tango en París" es un americano viudo y en crisis, en "El último emperador" Pu-Yi es extranjero en su propio país, en "El cielo protector" una pareja de americanos, también en crisis, buscan nuevas experiencias en África y un niño americano es reclamado como lama en "El pequeño buda".

Hay más ejemplos. En "Belleza robada" otra americana vive en Italia su despertar sexual. Además es huérfana y quiere conocer quién fue su verdadero padre. En "Asediada" una africana exiliada vive una pasión con un pianista en una vieja casa y en "Soñadores" dos jóvenes hermanos invitan a un americano a hacer un trío. También en París y en un viejo apartamento.

En esta película Bertolucci regresó a otro de sus temas: el incesto, también tratado en "Antes de la revolución", "Tú y yo" y en "La luna". La homosexualidad ("El conformista") y la bisexualidad ("El último tango", "Novecento", "El último emperador" y "Soñadores") también fueron recurrentes en su cine.

Además del sexo, la política es importante en Bertolucci, comunista y antifascista. En Antes de la revolución un joven coquetea con el comunismo y el peligro del fascismo ya aparece en La estrategia de la araña y en El conformista, por la que Bertolucci logró una nominación al Oscar al Mejor Guión y su carta de presentación internacional.

Su película más ideológica, eso sí, es "Novecento". En ella resurgió ese pasado de Parma, tierra de partisanos y comunistas. Para el recuerdo quedan esas palabras de Olmo (Gérard Depardieu hablando a los espectadores), muy vigentes hoy: “Los fascistas no son como los hongos, que nacen en una anoche. No, han sido los patronos quienes han plantado a los fascistas”. Bertolucci se ha ido triste y preocupado con el ascenso de Amanecer Dorado.

Aunque su gran éxito académico fue "El último emperador", intuyo que, junto a "Novecento", la película que mejor va a envejecer de su carrera es "El último tango en París", que en Italia fue condenada con penas de cárcel para Bertolucci, los actores y el productor, aunque al final les concedieron la libertad condicional.

Brando se interesó por el personaje y quedó con Bertolucci para conocerse. En aquella entrevista el director habló nervioso, pero Brando ni le miró a la cara. Cuando el italiano le preguntó qué miraba, le dijo que su pie, que no dejaba de moverse. Tras esta marciana entrevista, Brando aceptó el papel y se pasaron quince días hablando. De todo menos de la película, claro.

A diferencia de lo que pensaban los españoles que fueron a Perpiñán, "El último tango en París" no tiene nada de erótico y mucho de vacío existencial y de provocación. Habla de la pareja y su absurdo. La idea de Bertolucci era mostrar a una pareja que no es una pareja. Y el resultado es un atentado contra el enamoramiento a lo Hollywood, el encuentro de dos extraños que se atraen sin más y no quieren arruinar esa unión por las convenciones sociales, por lo que dicen que debe ser la pareja. Como dice Brando en un diálogo, en esa pareja no debe haber ni nombres.

Bertolucci hizo su mejor cine cuando el cine importaba y se financiaban películas que no eran pueriles chorradas, cuando había productores que sabían de cine y lo amaban. Tuvo suerte y talento, pudo hacer películas grandes y hermosas y también pequeñas e igual de bellas. Patinó en unas cuantas, como todo el que ambiciona y se la juega, pero nunca hizo una película que no quisiera hacer. Hasta siempre.


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