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Partido de las Panteras Negras (1966-1982)

Aquí recopilamos toda clase de material relacionado con un tema o un director de cine concretos.
Partido de las Panteras Negras
Black Panther Party
(EE.UU. de América, 1966-1982)

Portada
(wikipedia | marxists internet archive)


Introducción

    [propia] A un año de la muerte del compañero Malcolm X, un grupo de jóvenes rojinegros de Oakland se reúne para continuar su legado bajo la fórmula de la autodefensa, concretada en la vigilancia armada de sus depredadores más próximos (la policía), la autogestión comunitaria de demandas básicas (sanidad, alimentación), la producción de plataformas informativas propias (prensa), una red de locales (hoy diríamos centros sociales), una promoción real de fracciones subordinadas en su clase (la mujer) y la solidaridad activa al final con todo el que les necesitara, conforme completaban su conciencia de sí mismos. La actividad armada dispararía una represión tanto legal como encubierta sobre el grupo, afectando a la labor de autogestión; esto, junto a la dispersión teórico-política interna, terminaría por pulverizarlo.

Wilson H. da Silva, en "Panteras Negras: un rugido que todavía resuena contra el racismo", en Kaos en la Red, el 27 de octubre de 2016, escribió:[...] El 21 de febrero de 1965, millones de hombres y mujeres negros en todo el mundo lloraron la muerte de Malcolm X con la misma intensidad con la que se enfurecieron de una rabia incontenible que llevó a cientos de miles de personas a las calles y protestas. Entre ellos había dos amigos que se habían conocido en una universidad de Oakland, California. Sus nombres eran Huey P. Newton y Bobby Seale. Huey tenía 25 años; Bobby ya había llegado a los 30. Ambos también ya eran activistas políticos. Bobby Seale había militado en el Movimiento de Acción Revolucionaria (RAM) y los dos habían participado en el Comité Consultivo de los Estudiantes del Sur. Sin embargo, sus nombres sin duda pasarían a la historia como los fundadores del Partido de los Panteras Negras de Autodefensa el 15 de octubre de 1966.

Los métodos e incluso la actitud de Malcolm X eran referencias visibles en las acciones que comenzaron a realizar y rápidamente impactaron a la sociedad americana. Aprovechándose de la legislación en materia de armas, los Panteras desarrollaron una política radical de autodefensa y comenzaron a montar patrullas para vigilar las comunidades y desafiar la violencia racista y policial. Se enraizaron en las comunidades, desarrollaron (a partir de 1969) proyectos como “desayunos gratuitos a niños” y clínicas de salud locales. El impacto del movimiento se hace evidente a partir de la dimensión que ganó. A finales de 1960, los Panteras Negras tenían oficinas en cerca de 45 ciudades (así como una representación en Argelia (África), que se desarrolló entre 1969 y 1972), reunían a más de cinco mil miembros, además de miles de seguidores, y llegaron a vender 250.000 periódicos por semana. Su fuerza social también se reflejaba en el arte y la cultura, como a través de la cantante Nina Simone, e incluso en el mundo del deporte. Todo el mundo acompañó en 1968, durante los Juegos Olímpicos de Ciudad de México, cuando, en la final de los 200 metros lisos, Tommie Smith (1er lugar) y Juan Carlos (3er) reciben sus medallas levantando los brazos con los puños cerrados (el símbolo del movimiento) y bajando la cabeza durante la ejecución del himno americano. La importancia que tuvieron en la lucha contra la opresión en general puede ser ejemplificada por el hecho de que Huey Newton fue uno de los primeros líderes de una organización a apoyar la rebelión LGBT en Stonewall (en contra de la postura lamentablemente LGBTfóbica de importantes líderes del grupo) y que hayan surgido, en su dirección, mujeres como Angela Davis y Assata Shakur. [...]





¿Por qué un partido (proletario) negro para la autodefensa?

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    13th
    Cine documental. (EEUU de América, 2016)
    Dirección: Ava DuVernay
    Análisis en profundidad el sistema penitenciario de los EE.UU. a lo largo de la historia y la desigualdad racial que conlleva. El nombre del filme hace referencia a la 13ª enmienda de la Constitución de ese país...
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    Cine documental. (EEUU de América, 1997)
    Dirección: Spike Lee
    Explora las raíces, detalles y consecuencias de uno de los mayores crímenes raciales cometidos en los Estados Unidos de América: el asesinato de cuatro niñas negras a causa de la explosión de una bomba colocada por un grupo de racistas en el sótano d...
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    Mississippi Burning
    Largometrajes de ficción. (EEUU de América, 1988)
    Dirección: Alan Parker
    En 1964, en un pueblo sureño, donde el racismo está profundamente arraigado y el Ku Klux Klan sigue celebrando sus ritos y reuniones, tres activistas defensores de los derechos humanos desaparecen sin dejar rastro...
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    Largometrajes de ficción. (EEUU de América, Reino Unido, 2014)
    Dirección: Ava DuVernay
    Crónica sobre la marcha desde Selma a Montgomery (Alabama), en 1965, en favor del derecho al sufragio de la población negra, liderada por el militante y sacerdote Martin Luther King Jr...
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    Largometrajes de ficción. (EEUU de América, 1992)
    Dirección: Spike Lee
    Malcolm Little vive sin horizonte ni ambición desde que su padre fuera asesinado por la Legión Negra y su madre internada. En la cárcel entrará en contacto con una tendencia minoritaria del movimiento de autodeterminación negra, la Nación del Islam...




Historia de la organización

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    Cine documental. (Francia, 1968)
    Dirección: Agnès Varda
    Documental que parte del arresto de Huey Newton, uno de los fundadores de Panteras Negras, tras el supuesto asesinato de un policía. El film se centra en las protestas que congregaron a más de 5000 personas, en las que se produjeron durísimos...
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    Largometrajes de ficción. (Reino Unido, EEUU de América, 1995)
    Dirección: Mario Van Peebles
    Las revueltas en las calles son continuas. En Oakland, un grupo que se hace llamar Panteras Negras se está armando hasta los dientes, leyendo a Mao y preparándose para luchar por la libertad de la gente de raza negra....
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    All Power to the People!
    Cine documental. (EEUU de América, 1996)
    Dirección: Lee Lew-Lee
    El Partido Pantera Negra de Autodefensa es una organización politica afroamericana, fundada en Esatados Unidos, en octubre de 1966 por Huey P. Newton, Bobby Seale y David Hilliard. En sus origenes fue una organización creada para la autodefensa...
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    Cine documental. (Suiza, 2011)
    Dirección: Göran Olsson
    Entre 1967 y 1975 las calles de Harlem y Brooklyn, y de otros puntos de los EEUU, latían al ritmo del Black Power. Los ecos de la revolución llegaron hasta Suecia, de donde partió un equipo de reporteros para captarla....
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    The Black Panthers: Vanguard of the Revolution
    Cine documental. (EEUU de América, 2015)
    Dirección: Stanley Nelson Jr.
    Largometraje documental sobre el denominado Black Panther Party, despertar cultural y político para la raza negra...




Militantes

    Angela Davis
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    Biblioteca. (EEUU de América, 1944)
    Militante comunista, feminista y afroamericana. Pprofesora de Filosofía de la Universidad de California en Santa Cruz (EE.UU.)...


    Eldrige Cleaver
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    Cine documental. (Argelia, 1970)
    Dirección: William Klein
    En este documental, el militante de los Pantera Negra Eldridge Cleaver habla desde Argelia, donde se exilió después de que un tribunal californiano le acusara de intento de homicidio...


    Huey P. Newton
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    Largometrajes de ficción. (EEUU de América, 2001)
    Dirección: Spike Lee
    Retrato intimista del cofundador de las Panteras Negras...


    Mumia Abu Jamal
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    Cine documental. (EEUU de América, 2006)
    Dirección: Partisan Defense Committee
    Mumia Abu-Jamal, periodista comprometido con la defensa de las clases mas pobres y discriminadas en los u$A, activista político y ex-miembro de los Black Panters, lleva desde 1981 en el corredor de la muerte acusado de la muerte de un policía...
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    In Prison My Whole Life
    Cine documental. (EEUU de América, Reino Unido, 2007)
    Dirección: Marc Evans
    Una mirada a la vida del activista político y ex miembro de las Panteras Negras, Mumia Abu-Jamal, cuya condena a muerte por matar a un oficial de policía ha sido anulada en 2001, debido a los errores cometidos durante el juicio celebrado en 1982...
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    Cine documental. (EEUU de América, 2013)
    Dirección: Stephen Vittoria
    La película recoge la vida y militancia revolucionaria del preso político en el corredor de la muerte Mumia Abu-Jamal....




Algunas representaciones simpáticas...

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    One Plus One
    Cine documental. (Reino Unido, 1968)
    Dirección: Jean-Luc Godard
    Tomando como trasfondo el panorama cultural de finales de los 60, Godard nos ofrece un testimonio imprescindible de lo que se dio en llamar la contracultura occidental...
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    Largometrajes de ficción. (EEUU de América, 1971)
    Dirección: Melvin Van Peebles
    Una suerte de western funky, protagonizado por el primer héroe negro del cine: el prostituto Sweetback. Sweetback no se duerme en sus laureles y distingue de qué color son los opresores y los oprimidos...
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    Largometrajes de ficción. (EEUU de América, 1972)
    Dirección: Ralph Bakshi
    Una visión humorística de los movimientos de protesta de los años 60. El protagonista es Fritz, un gato depravado y temerario creado por el legendario artista underground Robert Crumb...
    Portada
    Largometrajes de ficción. (EEUU de América, 1978)
    Dirección: Ivan Dixon
    Clásico underground con una increíble banda sonora experimental de Herbie Hancock. Dan Freeman es un veterano de Corea que está buscando trabajo. La CIA ha anunciado que acepta solicitudes de candidatos negros, pensando que ninguno pasará las pruebas...




... y una antipática, que al menos sirve para ambientarse

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    Lee Daniels' The Butler
    Largometrajes de ficción. (EEUU de América, 2013)
    Dirección: Lee Daniels
    Cecil Gaines (Forest Whitaker) fue mayordomo jefe de la Casa Blanca durante el mandato de ocho presidentes (1952-1986), lo que le permitió ser testigo directo de la historia política y racial de los Estados Unidos...




:str: Vídeos:

    Black Panther Party: lucharon hasta el final por su libertad (25 de febrero de 2018)


    50 años de las Panteras Negras (Fort Apache, en HispanTV, el 31 de diciembre de 2016)




Relacionado:


Isidro López / Albin Senghor, en "Panteras negras. ¡Es la revolución, baby!", en LDNM, nº 28, junio-agosto de 2008, escribió:Pocos movimientos revolucionarios de los años sesenta han destilado tanto glamour underground como el Partido de las Panteras Negras, sin embargo, su trayectoria dista mucho de un desfile de moda. Las Panteras crearon uno de los programas sociales de regeneración de los barrios pobres de las grandes ciudades norteamericanas más ambiciosos de su época y fueron el núcleo de una coalición de movimientos revolucionarios con una fuerte implantación étnica y social que llegó a tener cierto peso en la vida pública estadounidense, aunque sólo fuera como amenaza al statu quo. El resultado de la aventura revolucionaria tampoco fue muy chic: más de cuarenta muertos por arma de fuego y cientos de encarcelados.

Sin embargo, las Panteras Negras siguen siendo un mito político para todos aquellos movimientos políticos y culturales que se desenvuelven en los guetos, cada vez más numerosos, de las grandes ciudades europeas y americanas


Autodefensa y derechos civiles

Las Panteras Negras fueron el resultado de la evolución del movimiento de derechos civiles que, a lo largo de los años cincuenta y sesenta, había movilizado a negros y blancos contra la segregación legal y la discriminación cotidiana que sufrían los afroamericanos en Estados Unidos. Sus fundadores, Huey P. Newton y Bobby Seale, comenzaron su andadura política en uno de los muchos grupúsculos asociados al Black Power –el Revolutionary Action Movement (RAM)– que tras el momento álgido del movimiento de derechos civiles adoptaron una retórica revolucionaria. El RAM se disolvió en 1965, cuando tres de sus miembros fueron declarados culpables de querer atentar contra la Estatua de la Libertad, la Campana de la Libertad de Filadelfia y el monumento a George Washington.

Seale y Newton comenzaron a trabajar en los programas comunitarios contra la pobreza del ayuntamiento de Oakland y al poco tiempo, en 1966, fundaban el Partido de las Panteras Negras para la Autodefensa. Como anuncia el apellido del partido, el proyecto político inicial de las Panteras estaba centrado en poner en práctica la postura de Malcolm X favorable a la autodefensa, en un contexto de impunidad policial y fuerte represión en los barrios negros de las grandes ciudades industriales de Estados Unidos. Y esto, precisamente, es lo que Newton y Seale desarrollaron con las patrullas de vigilancia policial. Las patrullas consistían en un grupo armado de Panteras Negras que seguían a la policía en su ronda rutinaria por el gueto para evitar que se cometiesen atropellos. Por supuesto, como recordaba Bobby Seale años después, el celo cívico de los Panteras no pasaba desapercibido a los oficiales de policía: "En un momento dado, el policía dice ‘¡No tiene derecho a observarme!’ y Huey le contesta: ‘No es cierto, una sentencia del Tribunal Supremo de California estableció que todo ciudadano tiene derecho a observar a un oficial de policía haciendo su trabajo siempre que se mantenga a una distancia razonable. En esa misma sentencia, se declara que a partir de diez pies se puede decir que existe una distancia razonable. Yo estoy a veinte pies de usted y le voy a seguir observando, le guste o no’".

En efecto, aunque cuando se habla de las influencias intelectuales de las Panteras Negras se suele hablar del Libro rojo de Mao, lo cierto es que en aquel momento se dedicaban mayormente a estudiar las leyes del Estado de California y a poner en práctica su derecho legal a ir armados hasta los dientes, siempre que las armas no estuvieran escondidas. De hecho, por mucho que pueda resultar un misterio a ojos de la izquierda europea, la primera aparición pública de las Panteras Negras fuera de sus barrios de origen, en Oakland, tuvo lugar en un acto reivindicativo a favor del sacrosanto derecho del ciudadano norteamericano a caminar por la calle con armas cargadas. Volviendo a Mao, Bobby Seale cuenta que, durante esta primera época, él y Huey se dedicaban a vender el Libro rojo a estudiantes blancos de Berkeley por un dólar y a comprar, cómo no, armas con el dinero que recaudaban. Seale asegura que no lo leyeron hasta un año más tarde.


Las panteras están en la casa

La primera campaña propiamente política de las Panteras Negras llegó a finales de 1967, tras la detención de Huey P. Newton acusado de asesinar a un policía. Bobby Seale lanzó una campaña masiva de apoyo a Newton bajo el lema "Free Huey" que incrementó la popularidad del partido en los barrios afroamericanos. A partir de entonces, las Panteras Negras, que habían adoptado el análisis de clases marxista, se enfrentaron a algunos dilemas políticos que no habían formado parte de los repertorios del movimiento por los derechos civiles y el Black Power: el primero todavía estaba muy cargado de connotaciones religiosas, mientras que el segundo consideraba que el nacionalismo negro era una postura política suficientemente aglutinadora. En cambio, tanto Seale como Newton pensaban que el gran reto político al que se enfrentaban los Black Panthers era la movilización conjunta de un subproletariado negro formado por precarios y delincuentes y de los trabajadores industriales que componían la militancia urbana afroamericana tradicional. Según todas las crónicas, ésta fue la clave del éxito político de las Panteras Negras; unir a obreros, parados y pandilleros, hombres y mujeres, en un mismo proyecto de emancipación comunitaria.

Con este fuerte apoyo de base, las Panteras Negras fueron asimilando tanto los restos del movimiento de derechos civiles como a los líderes del Black Power. Entre estos últimos, destacan las figuras de Stokely Carmichael y Eldridge Cleaver, dos notorios activistas que pasaron directamente a la dirección de las Panteras Negras. Carmichael y Cleaver representaron las posturas del nacionalismo negro frente al internacionalismo marxista de Newton y Seale, y siempre recelaron de las alianzas con los izquierdistas blancos y chicanos. En 1970, Huey P. Newton, acuñó la noción de intercomunitarismo (a caballo entre la comunidad étnica y la solidaridad más amplia con otros colectivos) para definir los objetivos de las Panteras Negras en unos términos que no exacerbaran la división entre las dos corrientes del partido. Más tarde, el FBI explotaría sin piedad estas divisiones, llegando a provocar mediante sus infiltrados un tiroteo por el control de los cursos de estudios afroamericanos en el vestíbulo de la Universidad de California en Los Ángeles.

Sin embargo, era la vía internacionalista y de colaboración con otros movimientos la que se imponía inexorablemente. El imparable ascenso de las Panteras era un referente ineludible para la multitud de grupos de izquierda independiente que surgieron al socaire de la efervescencia contracultural. Las Panteras Negras fueron la inspiración directa de los Brown Berets chicanos o de los Young Lords portorriqueños de Nueva York y colaboraron activamente, entre otros, con los Students for a Democratic Society (SDS) que estaban organizando las revueltas estudiantiles de estos años, con el movimiento de jornaleros agrícolas de César Chávez, con los movimientos pacifistas californianos o con el Frente de Liberación Gay.

En 1968, los miembros de las Panteras Negras dejan de llevar armas permanentemente, una nueva hornada de militantes procedentes de la universidad llega al partido y gana peso una línea política que enfatiza la necesidad del trabajo comunitario en los barrios. En 1969, las distintas agrupaciones locales de las Panteras Negras ponían en marcha los llamados "programas de supervivencia", una iniciativa para proveer a los barrios negros de los servicios sociales que les negaba el Estado. El más famoso de estos programas fue el Breakfast for Children: los activistas daban desayunos gratis a los niños antes de que acudieran al colegio. Pronto le siguieron los programas médicos y dentales, programas de transporte para visitar a familiares presos y programas de atención a ancianos. Todo un sistema de welfare militante autogestionado que tuvo una repercusión descomunal. Como diría Huey P. Newton años después: "Por primera vez desde las rebeliones de esclavos anteriores a la Guerra Civil, los negros estaban respondiendo a una organización que intentaba construir instituciones comunitarias y que lo hacía bajo la bandera de una ideología política que desafiaba directamente a la democracia capitalista".


De la guerra total a la política local

A finales de 1969, diez mil niños desayunaban diariamente con los programas de supervivencia y un noventa por ciento de la población negra apoyaba a las Panteras Negras. En esas mismas fechas, ya habían muerto por arma de fuego veintinueve miembros del Partido, entre ellos los líderes Bobby Hutton y Fred Hampton, más de cien habían resultado heridos y otros tantos estaban en prisión. Aunque la imagen de las Panteras Negras dando de comer por las mañanas a los niños y por las tardes enzarzados en tiroteos de más de dos horas con la policía pueda resultar completamente estrafalaria, esta era la realidad cotidiana del Black Panther Party a finales de los años sesenta. Aunque el partido fue abandonando progresivamente el culto por las armas y nunca utilizó la acción armada como estrategia para conseguir objetivos políticos, el hecho de que llevar armas cargadas fuera uno de sus hitos fundacionales no ayudó a enfriar la situación, sobre todo, teniendo en cuenta que las Panteras contaban ya con más de cinco mil militantes a tiempo completo.

En 1969, el entonces director del FBI, John Edgar Hoover, estableció que las Panteras Negras y otros grupos subversivos constituían la mayor amenaza para Estados Unidos. También declaró que había que acabar por todos los medios con el programa comunista de desayunos para los niños. Las Panteras Negras pasaron a ser uno de los objetivos centrales del programa de contrainsurgencia COINTELPRO y las tácticas de acoso se refinaron: no es que se acabaran los asaltos a tiros a las sedes de las Panteras, pero se complementaron con un programa extensivo de infiltraciones para favorecer los enfrentamientos internos en el partido. Como resultado de estos conflictos y de la persecución policial, Stokely Carmichael y Eldridge Cleaver decidieron exiliarse. El primero se instaló hasta su muerte en Ghana, bajo la protección del líder panafricanista Kwame Nkrumah. El segundo se retiró a Argelia, desde donde, con los infiltrados del FBI como única fuente de información, acusó repetidamente de reformistas a Bobby Seale y Huey P. Newton, asegurando que la situación en Estados Unidos estaba madura para la revolución armada.

En los años setenta, a pesar de que Elaine Brown sustituye a Seale y Newton en la dirección del partido y la línea política se centra cada vez más en los programas sociales, siguen los asesinatos, como el de George Jackson en la prisión de San Quintín, y se producen cada vez más escisiones. Entre 1972 y 1973 las Panteras Negras dan un giro a su política y se centran en la política electoral local presentando a Bobby Seale y Elaine Brown a la alcaldía de Oakland. Para pasmo del partido demócrata, Seale queda segundo entre seis candidatos. A partir de este momento y hasta los años ochenta las Panteras irían desvaneciéndose entre la atonía de la política local, los sucesivos encarcelamientos y las muertes violentas de sus miembros, como Huey P. Newton que muere asesinado por un traficante de drogas en 1989. A pesar de este anticlímax final, que comparten con muchos otros movimientos de izquierda de los años sesenta, el mito de las Panteras Negras ha ido creciendo durante años y su rastro se deja sentir desde las banlieues parisinas hasta el hip hop underground. Años después, Bobby Seale resumiría así las causas del éxito y de la derrota de las Panteras Negras: "Nos cayeron encima porque habíamos puesto en marcha una revolución verdadera, desde la base, para la gente normal. Teníamos un programa articulado y habíamos hecho coaliciones en las que cruzábamos las líneas de separación racial".

En "Sirviendo al pueblo: los programas sociales de supervivencia del Partido Pantera Negra de Autodefensa", en Proscripto, el 14 de febrero de 2017, se escribió:

La organización revolucionaria del Partido Pantera Negra de Autodefensa organizó y puso en marcha desde mediados de los 60 hasta los años 80 toda una serie de programas sociales destinados a cubrir las necesidades básicas de las comunidades pobres de Estados Unidos. Estos programas se concibieron dentro del concepto de "servicio al pueblo" y del de "territorialidad", pretendiendo crear espacios liberados y controlados por el poder popular en los que ir creando gradualmente una tela de araña asociativa desde las comunidades, opuesta a las lógicas del capitalismo en su fase imperialista de descomposición.

Estas estructuras de contrapoder y auto-organización se materializaron en un heterogéneo conjunto de servicios gratuitos: clínicas médicas, centros de investigación sobre anemia falciforme, programas de revisión dental, programas de optometría, servicios de ambulancias, programas cooperativos de alimentos, el exitoso programa de desayunos para niños que ofreció servicios a mas de 20.000 menores, cubriendo 19 ciudades, servicios de noticias e información intercomunales, programas de distribución de ropa, programas de asistencia jurídica, programas de apoyo económico y material a los presos, servicios de transporte para familiares de presos, servicios de transporte y de acompañamiento para ancianos, servicios de fontanería y mantenimiento, programas de control de plagas, programas de vivienda cooperativa, centros de desarrollo para menores, servicios de guardería y las "escuelas de liberación" y "escuelas comunitarias".



Dentro de estos centros escolares destacó la escuela comunitaria de Oakland, donde se implementaría un método pedagógico alejado del sistema educativo oficial del Estado burgués, basado en un modelo individualista, competitivo, acrítico y carente de participación democrática, por el contrario, en estas escuelas liberadas se incidiría en la investigación científica, en premiar la participación y comunicación de los alumnos, en estimular su propio análisis crítico y colectivo de la información y la discusión posterior tras extraer sus conclusiones, en oposición a las opiniones de los instructores, sobre la historia y la sociedad.

El fomento de la participación de los alumnos llegaría incluso a la elección de comités juveniles por los propios compañeros, que tendrían capacidad de decisión y elección sobre las actividades del centro escolar. Se impartirían clases de lengua y literatura, español, matemáticas, ciencias sociales, oratoria, estudios ambientales, educación física y arte. Las instalaciones dispondrían de cafetería, cocina, centro de estudios, biblioteca, sala de arte y auditorio. También se realizarían actividades extraescolares: cine, creación científica, artes marciales, fútbol, baloncesto, natación y gimnasia.



Estos servicios se sumarían a la creación de cooperativas, como panaderías, zapaterías y fábricas textiles, que servirían para la creación de empleo, fomentando la autogestión, y al mismo tiempo sirviendo para financiar los programas sociales, que también obtendrían financiación mediante donaciones y la venta del periódico de la organización, El Pantera Negra, que llegó a alcanzar tiradas de 250.000 ejemplares diarios.

En cualquier caso, el Partido Pantera Negra no vería estos programas de supervivencia ni a las cooperativas como un fin en sí mismo, sino como un medio con el que ayudar a cubrir las necesidades inmediatas de las comunidades, incitándolas al mismo tiempo a la autoorganización colectiva y utilizándolo como instrumento para elevar su nivel de concienciación política, así como fuente de financiación temporal para su actividad durante el largo camino hasta la toma del poder.

El éxito de este proyecto vería su fin ante la represión del gobierno, especialmente mediante la infiltración de agentes del FBI, que sembrarían la división y la desconfianza entre la organización, diseminando falsos rumores, documentos manipulados, amenazas y toda clase de mentiras para provocar enfrentamientos internos entre militantes, también se valdrían de la introducción masiva de drogas, especialmente la heroína, para destruir a la juventud, y del asesinato directo y selectivo de varios de los principales cuadros políticos del Partido, así como la detención y encarcelamiento de otros tantos. No obstante, el ejemplo sigue vivo hoy en día, y nuevos proyectos parece que intentan recoger nuevamente el testigo.





Referencias


Rita Giménez García, en "Libres y lejos: de la mitología de las Panteras Negras", en El Salto, el 10 de diciembre de 2018, escribió:

“Nada hay escrito con más seguridad en el libro del destino como que estas gentes han de ser libres; pero no es menos cierto que las dos razas, igualmente libres, no pueden vivir bajo el mismo gobierno”. Así dice Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos, en su autobiografía de 1821. Ya antes, Notas sobre el Estado de Virginia (1781-82) decía: “Los negros, fuera por ser de origen una raza distinta o por volverse diferentes con el tiempo y las circunstancias, son inferiores a los blancos en su cualidades, tanto corporales como mentales”. No mucho después, Abraham Lincoln, el decimosexto (¿esa manía que tienen los americanos con los ordinales no parece un poco monárquica?) decía en 1854: “¿Liberarlos y hacerlos nuestros iguales? Mis propios sentimientos no lo aceptarían; y, de aceptarlo yo, sé bien que los sentimientos de la gran masa de la población blanca no lo iban a aceptar tampoco (…). Si todos los poderes me fueran dados no sabría qué hacer con respecto a la institución existente. Mi primer impulso sería liberar a todos y los esclavos, y mandarlos a Liberia, su país natal”.

En 1847, la Sociedad de Colonización para la Gente Libre de Color Americana, fundada en 1816, compra Cabo Mesurado, un terreno de tres millas por 36 situado bajo Sierra Leona por 300 dólares y la inestimable ayuda de una pistola. Al territorio se le llamó Liberia y su primera colonia, unos 3.000 negros llamados a conforman la clase gobernante, fue llamada Monrovia, en honor al quinto presidente, Monroe (o Monroe V…).

Efectivamente, para los estadounidenses —y no solo para ellos—, antiesclavismo y racismo convivieron y conviven sin más problema en un mismo tiempo. Dictados del libre mercado, como le recordaba la AIT a Lincoln en una carta.

Lo siniestro de todo este movimiento es que esta originaria “fantasía del hombre blanco para negros”, al decir de Theodore Draper (del que, por cierto, extraemos gran parte de la información que aquí reproducimos), fue asumida por los propios negros como propia. Es necesario, por lo demás, apuntar que no fue fácil esa asimilación: como cuenta Draper, hacia 1852, de los 435.000 esclavos libertos, solo 7.856 quisieron partir para Liberia, donde, al parecer, la explotación de los negros por sus patrones (ahora llamados ‘jefes’) era tan brutal si no más que en la América esclavista.


El retorno a África y el retorno al Islam

Los jalones son muchos. Quizá los dos fundamentales sean el “retorno a África” y el “retorno al Islam”. Quizá las dos figuras más representativas de ambos sean Marcus Garvey (por la parte africana) y Drew Alí (por la islámica). En ambos casos se trató, aceptando ese antagonismo histórico-genético que preconizara Jefferson, de tomar partido por la autodeterminación. En el caso de Garvey, la cosa llegó hasta el punto de reunirse y mostrar afinidad con las posiciones del KKK. Lo que para unos era expulsión, para otro pasó a ser regreso.

Solo la compleja y potente figura de W.E.B. Du Bois vio claramente el problema y trató de establecer soluciones teóricas. Su solución, profundamente influyente para las Panteras Negras, fue bautizada como teoría de la “doble conciencia”, que, por simplificarla en exceso, es un intento por tratar de contemporizar la raza con la nacionalidad. La vía del regreso no era ni factible —cosa que ya veía incluso Lincoln—, ni beneficiosa para la propia comunidad. La cosa era más compleja.

Sin embargo, el predicamento teórico de Du Bois, quizá por su complejidad —y es que no es fácil mantener esta cosa de las identidades a raya— no logró imponerse a otros modelos más simplones y aplicables (y aplicabilidad y eficacia no son conceptos correlativos) como los de Garvey o Alí.

Si damos un pequeño salto en el tiempo —un tiempo, a este respecto, por lo demás fascinante— y nos situamos en 1963, quizá podamos mostrar cómo toda esta –con perdón– patraña racista muestra sus contradicciones o, al menos, sus límites.


‘Turn and face the strange / Ch-ch-changes’

En 1963, Malcolm X todavía estaba bajo la firme estela del profeta Elijah Muhammad. No era el único. El 10 de noviembre de 1963, pues, pronunció en un discurso: “Lo que tenemos sobre todo en común es ese enemigo: el hombre blanco. Ese, es enemigo de todos nosotros”. En su último discurso (insistimos que sacamos la información de Thedore Draper) como musulmán no dejó de hablar del “regreso a nuestro propio país de origen”, África. Sin embargo, en mayo de 1964, en un viaje a Ghana, durante una reunión con el embajador argelino en ese país tuvo lugar la siguiente conversación: “Cuando le dije que mi filosofía política, social y económica era el nacionalismo negro, me preguntó con toda franqueza: 'Bien, pero, entonces, ¿dónde me deja a mí?' Era blanco. Era africano, pero de Argelia, y, lo miraras por dónde lo miraras, era un hombre blanco. Y dijo que si yo definía mi objetivo como la victoria del nacionalismo negro, ¿en dónde le dejaba a él? ¿Dónde dejaba a los revolucionarios de Marruecos, de Egipto, de Irán, de Mauritania?”. Pues bien, ya que África no era negra, o al menos no lo era si querías que en ella cupieran las luchas nacionalistas y/o anticoloniales, África tenía que ser, más que un continente, una idea. Por poco tiempo comenzó a hablar de un “regreso psicológico” a África. La vuelta real ya no era posible, pero el africanismo podía ser una cultura emancipatoria. Último gran empujón este para la constitución de los black studies.

El 19 de enero de 1965, en una entrevista, Malcolm respondió de un modo que seguramente le costó la vida a dos simples preguntas:

    —¿Ya no cree en un Estado negro?
    —No.
    —¿En Norteamérica?
    —No. Creo en una sociedad donde la gente pueda vivir como seres humanos sobre la base de la igualdad.

Y añadió: “Aunque todavía me vería en un apuro para dar una definición específica de la filosofía en conjunto que creo necesaria para la liberación del pueblo negro de este país”.

La entrevista fue publicada póstumamente. Cuando mataron a Malcolm, sus seguidores tuvieron que ser retenidos, ya que salían con pistolas en mano dispuestos a matar a todos los musulmanes negros que se pusieran a tiro.

La herencia ideológica de las Panteras Negras queda recogida, creemos, en la narración de estos últimos tres breves años finales de Malcolm X. No en balde, el epitafio de Malcolm reza: “Toda mi vida ha sido una sucesión... de cambios”.


Agamenon y su porquero

Por lo general, el trabajo de las cúpulas es bastante más amable que el trabajo de las bases. Así ocurrió también en las Panteras Negras. Para personajes como Eldridge Cleaver, Bobby Seale o Assata Shakur no existía problema al hablar de la población negra como la víctima de las políticas racistas y capitalistas de los Estados Unidos. Efectivamente, así era. Sin embargo, cuando el trabajo se realiza en la base, los problemas aparecen. Así ocurrió con el comienzo de los llamados "Programas de supervivencia" que ahora edita en castellano la editorial Libros Corrientes.

A mediados de los años 60, en 1966, el Partido de las Panteras Negras comenzó en su sede de Oakland una serie de programas de intervención social. Huey P. Newton, por aquel entonces líder indiscutible del partido, los consideraba una respuesta no tanto a la pregunta de “qué hacer”, sino una respuesta “mientras tanto”: “No son programas de mejora; en realidad son programas revolucionarios comunitarios (…) diseñados para ayudar a la gente a sobrevivir hasta que su nivel de conciencia se eleve, lo que supone el primer paso para la revolución que creará una nueva América”.

Efectivamente, la clara línea de horizonte de las Panteras era la revolución social. Y en preparación de la misma operaban los programas de supervivencia. Hasta ahí, todo era sencillo. Pero, cuando las panteras se pusieron en movimiento, se dieron cuenta de que ni todos los pobres eran negros ni todos los negros, pobres. Dentro de los programas se comenzó a hablar de “negros y pobres”, y no solo de negros. Es fácil entender cómo los militantes de un programa como el famoso Programa de Desayunos Gratuitos (aunque había muchos y de lo más variopinto, como el Servicio popular de ambulancias gratuitas, Programa de vivienda cooperativa popular, el Centro de aprendizaje comunitario o el Programa de control gratuito de plagas, entre muchos otros) se encontraban a diario con que la gente que desfilaba por la puerta del local eran, como el embajador nigeriano, blancos de libro. Y, sin embargo, también pobres.

La extensión y éxito de los programas generó tanto pánico en el FBI como dentro de ciertos sectores de las Panteras, que consideraban que los programas no tenían que cumplir otra función que no fuera propagandística.

La pregunta es vieja dentro de los movimientos revolucionarios: ¿es posible la revolución en un solo país? ¿Dentro de una comunidad? Un militante de Panteras como David Hilliard (muy volcado ahora, en cambio, en la reivindicación de los Programas, como editor de los textos de los mismos...) llegaba a defender en los 60, citando a Stalin, algo tan esotérico como el “socialismo en una comunidad”.

Equiparar, como hacía Newton, colonización con explotación trae problemas. Para las panteras, la nación originaria ya no es África, es Estados Unidos. Fueron de los únicos movimientos del Black Power en pactar políticas con movimientos de “base blanca” (sic) no racistas como el Peace and Freedom Party o Students for a Democratic Society. Pero también pactaron con otros movimientos de nacionalismo negro como la League of Revolutionary Black Workers y reivindicaban a autores como a Garvey, Fanon, Du Bois o incluso, a un tiempo, a Stalin y a Trotski. Una pata en el marxismo-leninismo, la otra en las políticas raciales y la otra…


Veinte años después, o más

Tiempo después, y según datos igual no tan anticuados de 2015, de las 1.138 personas asesinadas en Estados Unidos por la policía, 306 eran negras (tremendo número teniendo en cuenta el porcentaje de gente negra), los guetos no han disminuido, ni la densidad de negros que viven en ellos, tampoco ha disminuido el número de negros encarcelados (proporcionalmente a los niveles de mediados de los sesenta, cuando las Panteras arrancaron). El movimiento #BlackLivesMatter está recuperando el espíritu sesentero del Black Power, volviendo sobre los problemas que otrora encontraran los militantes de las Panteras. Sin embargo, algo ha cambiado: las élites negras están ya perfectamente definidas, y un afroamericano con suficiente espíritu emprendedor puede competir y hasta ganar (llegando a ser presidente, por ejemplo) en la famosa carrera de renacuajos, de la que hablaba Tawney, y que es la sociedad capitalista.

El racismo no ha acabado, pero podría acabar sin que la revolución social tuviera lugar y sin que el capitalismo acusara recibo. No afrontar este problema es tratar de colonizar una Liberia mental para buscar allí una huida.

Las Panteras Negras navegaron en esa contradicción. Gracias, en una importante medida, a la aplicación de los Programas de supervivencia —acabemos citando el texto de Draper, ¡de 1969!, del que tanto hemos sacado en este texto— “se dieron cuenta de que no podían destruir el capitalismo e instaurar el socialismo para la comunidad negra, sin destruir el capitalismo e instaurar el socialismo en la sociedad blanca”.


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