RebeldeMule

MIYAZAKI, Hayao

Aquí recopilamos toda clase de material relacionado con un tema o un director concretos.

MIYAZAKI, Hayao

Nota Vie Sep 13, 2013 1:23 am
Hayao Miyazaki

Portada
(wikipedia | IMDb)


Introducción

    [fuente] Director de cine de animación, ilustrador, dibujante de cómics (mangaka) y productor de dibujos animados (anime) japonés, nacido en Tokio el 5 de enero de 1941. Cofundador de Studio Ghibli y director de populares filmes de animación.

Javier Hernández Alpízar, en Kaos en la Red, el 27 de febrero de 2013, escribió:[...] Miyazaki fue marxista y luego ha devenido ecologista y pacifista. Pero son insuficientes esas etiquetas para entender sus películas, entre ellas: "Nausicaa del Valle del Viento" (1984, con la que nace exitosamente estudios Ghibli), "El castillo en el cielo" (1986), "Mi vecino Totoro" (1988, que le da el logo a sus estudios), "Kiki: servicio de entregas" ("Nicky, aprendiz de bruja", 1989), "La princesa Mononoke" (1997). Además ha participado como guionista y productor en otras obras, de las cuales he visto "Arriety y el mundo de los diminutos" (2010), con guión suyo.

Las categorías intelectuales y de militancia mencionadas en Wikipedia no agotan a un amoroso constructor de historias, un profesional de las fantasías, un defensor de la imaginación preñada de literatura y buen cine. Además de Marx, hace alusión a Julio Verne, a Jonathan Swift, y a la poesía y tradición de su país (según lo poco que conocemos de ella).

Sus mejores películas lo instalan a uno en la fantasía y en la magia desde el comienzo: en los primeros minutos uno está en la acción, siguiendo a la heroína (sus heroínas son niñas y adolescentes, y sus héroes niños y adolescentes, los adultos pueden ser héroes o villanos pero personajes secundarios) en una historia solamente posible en el mundo de lo maravilloso. Incluso hay gradaciones en sus villanos, más rescatables los bandidos, completamente irredimibles los ejércitos y burocracias en "El castillo en el cielo".

La naturaleza es un sujeto: el clima, el ambiente, las plantas, los animales, pero sobre todo los seresfeericos, equivalentes de los occidentales trolles o hadas. Totoro es "rey del bosque" y "troll", un ser mágico con derecho propio: tiene un gatobús que es pariente japonés del Gato de Cheshire pero es también un vehículo de transporte mágico.

Las heroínas y héroes de sus historias además de conquistarse a sí mismos, alcanzar un amor o conocer el origen de un enigma, son protagonistas del restablecimiento de los derechos de un mundo mágico, fantástico, preternatural que no se agota en la vida urbana y su nostalgia del paraíso perdido. La guerra nunca es buena, siempre es exhibida como la barbarie que es.

No solamente hay cierta "idealización" de la clase obrera como dice la Wikipedia: hay una defensa de lo mejor de la dignidad humana, de aquella parte capaz de conectarse y comprometerse con lo sagrado, defender la vida, apostar por lo que ya las comunidades y los pueblos saben, comprender lo muy otro, lo diferente, como algo a ser respetado: lo opuesto a la actitud occidental de poner trampas para plagas o rociar con pesticidas, derivados del agente naranja y el napalm.

Nadie dice que Miyazaki sea feminista, pero las mujeres en sus historias son fuertes, guerreras, plenamente humanas, incluso las villanas son poderosas, temibles y no meramente ridículas.

Es un cine con la calidad (animaciones, historias, música, personajes, entretenimiento) y la universalidad que le está permitiendo conquistar el público mexicano y occidental, pero con, por lo poco que sabemos de Japón (insistimos), un respeto por su propia tradición, cultura y raíces. Digno competidor, y hasta con mucho que enseñarle a DreamWorks y las compañías que hacen las mejores animaciones en Occidente. Lo han distribuido Miramax y ha visitado los estudios de Pixar (que tiene buenas coproducciones con Disney).

Además le ha abierto las puertas a otras buenas producciones como "La tumba de las luciérnagas" (1988, calificada, con buenos motivos, como una obra maestra del cine antibélico), "La guerra de los mapaches de Pompoko" (1994), "Cuentos de Terramar" (2006), "El verano de Coo" (2007) y "Goshu, el violoncelista" (1982). [...]

Más que una venganza por las bombas nucleares, lo mejor de ese cine japonés es un llamado muy cuerdo, muy lúcido, a rescatar el sentido de proporción que, al parecer en Oriente como en Occidente, guardaba el mito. (Me atrevería a usar la comprometedora palaba "conciencia"). Al menos, según nos recuerda Jean Robert con una lectura de la crisis económica actual y la territorialidad basada en conceptos de Ivan Illich.

L. Montero Plata, en El mundo invisible de Hayao Miyazaki, ed. Dolmen, 2012, páginas 15-16, escribió:De acuerdo con el sociólogo japonés Kiyomitsu Yui, el flujo de comunicación transnacional -de esta transaculturalización- unido a la habilidad de Japón para sincretizar lo autóctono con elementos culturales ajenos son algunos de los rasgos de la posmodernidad del país. Dentro de esta corriente teórica, Yui considera que el manga y el anime han pasado a formar parte de la glocalización. Esto implica que estas dos prácticas culturales se emplazan dentro de la posmodernidad en conexión con la dualidad global-local -denominada por Yui como "glocal". Asociado a las organizaciones no gubernamentales o a aquellas sin ánimo de lucro, el concepto se resume en el eslogan publicitario que este tipo de asociaciones enarbolan: "piensa globalmente, actúa localmente".

Si la modernidad en Japón estuvo marcada para Yui por la primacía de los logros economómicos, políticos, etc., la posmodernidad es un reflejo de una era de invención y creación cultural donde todo fluye con una rapidez vertiginosa -como es el caso del anime. [...]

Esto implica que, a pesar de su oposición verbal ante el estado actual de las cosas, Miyazaki se mueve en un momento de flujos transnacionales que también intervienen en su obra y, lo que es más importante, en la configuracíon de su universo animado. En dicho contexto, su filmografía se amolda de manera ejemplar al concepto de glocal de Kiyomitsu Yui, pues si su obra tiene (evidentemente) trazas de la cultura japonesa, el mensaje que con tanto empeño ha elaborado a lo largo de los años es perfectamente asimilable para cualquier cultura o marco geográfico, y opera tanto para su mercado objetivo como para el resto del mundo.

L. Montero Plata, en El mundo invisible de Hayao Miyazaki, ed. Dolmen, 2012, páginas 105-106, escribió:[...] Los primeros pasos como animador de Hayao Miyazaki estarían profundamente marcados, más allá de las influencias internas de Toei, por su paso por el sindicato de la compañía -organismo del que fue secretario jefe en 1964. En el seno de esta corporación se proyectaban películas extranjeras que les daban una idea del desarrollo de la animación en otros países del mundo. De todas la que allí vieran, dos en particular llamarían la atención de Miyazaki, Takahata y Ōtsuka: "La reina de las nieves" (1957) de Lev Atamanov y "The Curious Adventures of Mr. Wonderbird" (1952) de Paul Grimault. Al descubrir estas obras Miyazaki sintió que los proyectos de Toei Doga eran inferiores e, impelido por el hallazgo, tomó junto a sus compañeros la resolución de crear un tipo de relato que contuviera una mayor complejidad narrativa y estética.

La película "La reina de las nieves" -que retomaba el cuento clásico para narrar las peripecias de Gerda, una niña que recorre medio mundo para salvar a su amigo Kay de las garras de la perversa Señora del Invierno- terminó convirtiéndose en el referente principal utilizado para la construcción de la ópera prima de Isao Takahata ["La tumba de las luciérnagas"]. Aunque la línea argumental es diferente, el influjo de la obra maestra de Atamanov puede apreciarse con claridad tanto en el diseño del villano y en el del palacio de hielo, como en la relación que éste intenta entablar con "Hols": si en el original ruso, la reina quiere convertir a Kay en su esbirro, en la variante japonesa el malvado Grunwald usa a Hilda como instrumento tras fracasar en su intento de convertir al protagoniista en su hermano / secuaz.

Andrew Osmond añade que la influencia de "La reina de las nieves" se prolonga hasta "El viaje de Chihiro", donde Yubaba roba la memoria de la pequeña al igual que la dama del jardín hace con Gerda en el largometraje de Lev Atamanov. [...]

Si la influencia de "La reina de las nieves" fue fundamental en un primer momento, poco a poco se fue disolviendo. No pasaría lo mismo con la otra pieza visionada en el seno del sindicato, que logró captar la atención de Miyazaki con mayor intensidad e inspirarle, esta vez sí, incluso hasta en su oscarizado largometraje. [...]

Para "El viaje de Chihiro", Miyazaki rememoró la verticalidad de la arquitectura de Grimault para concebir el edificio de la casa de baños. Al igual que en la película francesa, la estructura del establecimiento se divide en función de las clases que la habitan: la parte baja estaba reservada a los sirvientes y la más alta contiene las estancias de la regente del lugar como guiño a la lucha de clases que Grimault quiso plasmar en su film.

MONTERO PLATA, L., en El mundo invisible de Hayao Miyazaki, ed. Dolmen, 2012, página 116-119 escribió:Al pesimismo sobre la postura acomodaticia de los japoneses en la era del bienestar se sumaban las amargas opiniones que la madre de Hayao Miyazaki había vertido sobre el cambio de rumbo ideológico de los ideales de sus compatriotas. Con un sentimiento de desazón en él, no estaba particularmente orgulloso de su condición de japonés y detestaba el comportamiento atroz y la barbarie que el país había provocado en el sudeste asiático -China, Corea, Vietnam- durante la Segunda Guerra Mundial.

Si de niño había estado absorto en el universo del manga y de joven se había deleitado en la lectura de la literatura infantil y juvenil, el Miyazaki adulto empezó a plantearse cuestiones más profundas sobre su pertenencia a una sociedad y a un entorno concretos. [...]

[...] la figura central que hizo posible su reconciliación con su condición de japonés fue el investigador Sasuke Nakao y su obra del año 1966 Saibai shokubutsu to noko no kigen ["El cultivo de plantas y el origen de la agricultura"]. [...] Lo que venía a demostrar Saibai shokubutsu to noko no kigen, e interesaba a Hayao Miyazaki, era que en un periodo muy remoto, Japón perteneció a una cultura más vasta de la que todavía se podían seguir las trazas. Esto implicaba que Japón no había sido siempre una cultura aislada, sino que había estado ligado al mundo exterior. Su historia podía verse pues bajo un nuevo prisma y los errores del pasado, aprendidos por el animador en el colegio, se desvanecían ante la contemplación de una vasija de barro de Jōmon, capaz de transmitir un soplo de libertad y de cortar el aliento por su belleza artística, perteneciente a esta red cultural perfilada por Sasuke Nakao.

La toma de contacto con el estudio del botánico le permitió entablar una relación diferente con su país natal. Empezó a interrogarse, por ejemplo, por los objetos tradicionales y quedó prendado por la artesanía prehistórica. La influencia de Jōmon se destila en obras como Shuna no tabi o "Nausicaä del Valle del Viento" y se concretiza en "La princesa Mononoke", donde Miyazaki describe a San como una chica que se parece a una figura de alfaeraría de Jōmon.

Con todo, la mayor resonancia y huella del estudio de Sasuke Nakao se mostraría en la relación que Miyazaki establece entre sus personajes y la naturaleza, o más bien sobre las conclusiones que se extraen de ese vínculo: su cine tiende a mostrar un discurso en el que se privilegia el diálogo y la coexistencia como única vía de supervivencia mutua, como es el caso de "Nausicaä de Valle del Viento", "La princesa Mononoke", "El viaje de Chihiro" y "Ponyo en el acantilado".

Hasta el año 1971 Miyazaki había vuelto su mirada a Occidente y había puesto el acento en los paisajes extranjeros, como se aprecia en sus primeros títulos con referencias a Italia, Gales o Suecia. Tras el encuentro con Saibai shokubutsu to noko no kigen se produjo un camino de retorno que le condujo al descubrimiento de la cultura japonesa, que tendría un gran calado en su filmografía [...].

A través de los diferentes escenarios creados por el autor, se aprecia cómo el paisaje se convierte, en el universo de Hayao Miyazaki, en un personaje más y trasciende de la realidad concreta con un propósito definido -una idea que se ampliará en el apartado dedicado a la narratología y la construcción de personajes- cuyo ejemplo más esclarecedor es la personificación del río putrefacto que aparece en "El viaje de Chihiro".

Cerca de la casa del director, en Tokorozawa, había un río muy contaminado que se había ido degradando más y más debido al descuido del hombre, al paso del tiempo y a la industrialización. El director participó en unas labores de limpieza que organizó el vecindario, donde llegaron a sacar incluso una motocicleta. El episodio quedó fijado en su memoria y decidió reproducirlo en el film como denuncia de lo que Japón está haciendo con su entorno y a modo de enseñanza para las nuevas generaciones.





Filmografía


Nota Vie Sep 13, 2013 1:25 am
Como director...

    Portada
    Rupan sansei Kariosutoro no shiro / ルパン三世 カリオストロの城
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1979)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Lupin, un elegante y atlético ladrón, y su compañero Jigen viajan al pequeño ducado europeo de Cagliostro. Allí ayudarán a la bella Clarice, que intenta librarse del temible Conde Cagliostro, e intentarán resolver el misterio de un tesoro oculto....
    Portada
    Kaze no Tani no Naushika / 風の谷のナウシカ
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1984)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Nausicaä es la princesa de El Valle de Viento, un reino minúsculo, rodeado de reinos más poderosos y hostiles. La crisis estalla cuando el reino vecino de Tolmekia, encabezado por la princesa Kushana, invade el país...
    Portada
    Tenkū no Shiro Rapyuta / 天空の城ラピュタ
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1986)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Una aeronave se desliza sobre un mar de nubes. Un agente secreto del gobierno acompaña a una chica. Pero la nave es atacada por los piratas que, al igual que el gobierno, buscan el secreto de la piedra mágica que la chica lleva alrededor de su cuello...
    Portada
    Tonari no Totoro / となりのトトロ
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1988)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Lo importante de conocer lo desconocido por uno mismo sin la guía directa de los padres o profesores y buscar los propios caminos sin miedo pero siendo responsable del efecto sobre los demás. Los secretos de la naturaleza....
    Portada
    Majo no takkyūbin / 魔女の宅急便
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1989)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Nicky es una bruja de 13 años, en periodo de entrenamiento, que se divierte volando en su escoba junto a Jiji, un sabio gato negro. Todas las brujas de esa edad deben abandonar su hogar durante un año para saber valerse por sí mismas....
    Portada
    Kurenai no buta / 紅の豚
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1992)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Período de entreguerras. Porco es un cerdo aviador que frustra todos los actos de piratería perpetrados por los piratas aéreos del Adriático. Éstos, decididos a acabar con el aviador, se ponen de acuerdo para contratar a un aventurero estadounidense....
    Portada
    Mononoke Hime / もののけ姫
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1997)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Tras sufrir el ataque de un jabalí maldito, Ashitaka emprende el camino en busca de la cura que detenga la infección. En su periplo, descubre que los humanos están acabando con los bosques, mientras dioses y animales hacen lo posible por protegerlo....
    Portada
    Sen to Chihiro no kamikakushi
    Largometrajes de ficción. (Japón, 2001)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Chihiro es una niña de diez años caprichosa y testaruda. Rumbo a su nuevo hogar, la familia se equivoca de camino y aparece al final de un misterioso callejón sin salida....
    Portada
    Howl no Ugoku Shiro / ハウルの動く城
    Largometrajes de ficción. (Japón, 2004)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Sophie es una joven sobre la que pesa una horrible maldición que le confiere el aspecto de una anciana. Sophie decide pedir ayuda al mago Howl, que vive en un castillo ambulante. Pero tal vez sea Howl quién necesite la ayuda de Sophie....
    Portada
    Gake no ue no Ponyo / 崖の上のポニョ
    Largometrajes de ficción. (Japón, 2008)
    Dirección: Hayao Miyazaki
    La historia se centra en Sosuke, un muchacho de 5 años, y su relación con una princesa pez que ansía convertirse en un ser humano...

Re: Hayao Miyazaki

Nota Vie Sep 13, 2013 1:26 am
Como productor... El estudio Ghibli
[wikipedia / página oficial / página oficial en España]

MONTERO PLATA, L., en El mundo invisible de Hayao Miyazaki, ed. Dolmen, 2012, páginas 41-60 , escribió:[...] Tras un año de arduo trabajo, el largometraje ["Nausicaä del Valle del Viento"] fue estrenado en salas comerciales en marzo de 1984. Con una acogida muy positiva -una recaudación en cines de 6.712.206 euros-, Miyazaki decidió abrir una oficina para gestionar sus derechos de autor: Nibariki, un sello que le permite controlar la exorbitante cantidad de derivados que su trabajo genera desde que se fundara hace ya tres décadas.

Mientras preparaba otras propuestas animadas, tanto Takahata como Miyazaki se interesaron por la idea de realizar un documental sobre el río Yanagawa y los esfuerzos de la poblacion por preservar la belleza del paraje; "Yanagawa horiwari monogatari" ["La historia del canal de Yanagawa"] vería la luz un par de años después, en el año 1987, con dirección del primero y producción del segundo.

En este misma época los dos directores, con un conocimiento profundo sobre los mecanismos y reglas de la industria de la animación, fueron plenamente conscientes de que, si querían seguir elaborando con libertad sus propias propuestas, necesitaban establecer un estudio de animación bajo sus directrices. Gracias al éxito de "Nausicaä del Valle del Viento", el presidente de Tokuma Shoten, Yasuyoshi Tokuma, se prestó a proveerles del apoyo necesario para fundar el Studio Ghibli en 1985.

El deseo de querer establecer su propia empresa cobraba sentido si se tiene en cuenta la desazón que ambos realizadores experimentaron en relación al camino que el anime estaba tomando en los años ochenta. Las series de animación florecían por doquier y la calidad gráfica y las historias habían quedado reducidas a la mínima expresión. Así, el estilo inicial estipulado por Toei Doga, a semblanza de los libros de ilustraciones, para niños, había quedado sepultado bajo nuevas series y manga que privilegiaban la rapidez de producción instaurada por Tezuka para posibilitar la aparición de cuarenta programas semanales animados para la televisión. Si Miyazaki se había declarado un ferviente admirador de la obra impresa del "dios del manga" nunca ha tenido reparos en mostrar su desagrado y posición frente a los recursos empleados por Tezuka en el campo de la animación, e incluso ha llegado a declarar que el creador de la serie "Astro Boy" había matado el japanime. La política de su animación limitada, de la ausencia absoluta de movimiento y de la producción en cadena, llevó a Yasuo Ōtsuka, a Hayao Miyazaki y a Isao Takahata a posicionarse en contra de ese estilo industrializado. [...]

En este cúmulo de circunstancias decepcionantes la idea de crear un estudio de animación venía sustentada por una serie de anhelos profesionales a los que no estaban dispuestos a renunciar. Los pilares sobre los que querían apoyar su trabajo remitían a las tres preocupaciones capitales del grupo formado por Suzuki, Miyazaki y Takahata: la necesidad de un guión cuidado, la importancia de perfilar y ahondar en la psicología de los personajes, y la reivindicación de una calidad gráfica donde la representación del tiempo, la elaboración detallista de los fondos y la sensación de movimiento fueran fundamentales.

Dado que estas ambiciones eran imposibles de satisfacer en el mundo de la televisión, con sus paupérrimos tiempos de producción y su escaso presupuesto, el Studio Ghibli nació con la intención de centrarse exclusivamente en la realización de largometrajes. Así, en un principio, el plan estratégico implicaba encadenar la producción de películas -evitando simultanear varios proyectos a la vez-, donde se irían alternando el cargo de dirección y producción entre Miyazaki y Takahata. La idea básica era crear largometrajes de gran calidad en un período de uno o dos años, lo que requería una fuerte inversión económica y un esfuerzo humano ímprobo -Miyazaki ha afirmado que para hacer un film de animación digno de tal nombre es indispensable olvidarse de la vida personal de uno mismo durante el tiempo de la producción.

No es de extrañar que ante semejante alegato sobre la industria de la animación, el equipo rechazara usar el término truncado anime -como apelativo de una industria desolada- y hayan preferido siempre usar la palabra animeshon.

Como signo de esta renovación, casi revolución, que esperaban hacer en el mundo de la animación japonesa, Miyazaki decidió bautizar la empresa como Studio Ghibli (Sutajo Jiburi, en katakana). El vocablo Ghibli tiene un doble sentido en italiano: por un lado hace referencia a un viento del Sáhara y, por otro, es el nombre de un avión italiano de la Segunda Guerra Mundial. Con su elección, Miyazaki quería dejar patente su intención de convertirse en un huracán renovador dentro de la industria de la animación, un anhelo transformador que implicaba la confección de películas con significado.

[...] Hasta la fecha [1988], y como es habitual en la industria, se había contratado a la plantilla por obra y servicio. Los animadores trabajan por dibujo finalizado, pero las condiciones laborales durante la realización de "Nicky, la aprendiz de bruja" se habían alejado demasiado de los estándares: el equipo había trabajado el doble de lo que se requiere en una película de este tipo y había ganado la mitad del salario habitual. Miyazaki consideraba esta situación insostenible y se fijó dos objetivos prioritarios: conseguir que sus trabajadores sostuvieran un salario digno -es decir, que estuviesen contratados a tiempo completo y tuvieran un sueldo fijo y poder poner fin a los problemas de continuidad del equipo- y que a su vez se integrara un sistema de formación para los nuevos trabajadores del staff que les permitiera promocionar nuevos talentos.

Con estas consignas como meta primordial, el Studio Ghibli logró entrar en una segunda fase dentro de su historia corporativa en 1990 gracias, sin duda, al apoyo de Tokuma Shoten, que permitió, gracias a su soporte económico, la implementación de una plantilla fija y de la formación de los nuevos reclutas de la compañía.

Este segundo periodo histórico de la empresa comenzó a recoger sus frutos en 1991. Ese año sería fundamental para el equipo formado por Suzuki, Miyazaki y Takahata por dos hechos fundamentales. El primero fue la decisión fortuita de comercializar el merchandising de la película "Mi vecino Totoro", ante la insistencia de una compañía de manufacturación de peluches; esta disposición permitió a Ghibli inyectar una cantidad de dinero y publicidad completamente inesperadas. En una conferencia en el Festival de Cine de Animación de Annecy de 1995, Toshio Suzuki narraba los acontecimientos que provocaron el feliz saneamiento económico:

    "Totoro" reportó un beneficio inesperado. La versión del "animal de peluche" de su película homónima, "Mi vecino Totoro", se convirtió en un gran éxito en las jugueterías japonesas. Los peluches fueron comercializados unos dos años después del estreno de la película, y no fueron creados intencionadamente para promover la recaudación en taquilla. Cierto fabricante de peluches sintió apasionadamente que Totoro era un personaje que merecía ser hecho en peluche, y fue tan persistente en sus ruegos a Ghibli para conseguir su permiso que el estudio finalmente le permitió ir adelante. Irónicamente, gracias a las ventas del 'merchandising' de Totoro fue posible para el Studio Ghibli cubrir cualquier déficit en los costes de producción de sus otras películas. Totoro fue incluso adoptado como logo de la compañía. Aunque Ghibli ahora tiene una división para promover la venta de 'merchandising' de personajes, la política del estudio que establece que se da prioridad a la producción de una película y que la comercialización del 'merchandising' relativo a sus personajes viene después de que ésta haya sido estrenada, no ha cambiado. Ghibli nunca se ha decidido, y nunca eligirá o cambiará parte alguna de una de las películas en función de las expectativas de 'merchandising'.

El segundo hecho de relevancia fue el estreno de "Recuerdos del ayer" ("Omohide por poro", 1991) -esta vez firmado por Isao Takahata-, que volvió a contar con el favor del público al lograr diecisiete millones de euros. Sin embargo, Ghibli se encontraba otra vez en una tesitura económica poco favorable: la encrucijada consistía en que el incremento de los sueldos de los trabajadores y el reclutamiento de nuevos animadores habían encarecido notablemente los costes de producción. Ante este nuevo escollo, Suzuki se volvió consciente de la necesidad de aumentar esfuerzos en la promoción de las películas, que a su vez revertiría en una mayor recaudación en cines. La nueva política adoptada por el Studio Ghibli en la época sería definida de forma certera por Tōru Hara como 3H: High cost, High risk y High return. El problema de esta estrategia era que todo lo que se recaudaba con un film se invertía en el siguiente y que todos los proyectos estaban supeditados a la voluntad de dos únicos directores, por lo que la estabilidad del Studio Ghibli y la continuidad de su trabajo se perfilaba con una fragilidad alarmante.

[...] el director de "Patlabor" [Mamoru Oshii] rememoraba en un artículo para la revista Kinema Junpo el desagrado que le producía la estructuración de trabajo de la empresa liderada por Hayao Miyazaki:

    Creo que para ellos [Miyazaki y Takahata. N.d.T.] hacer una película es todavía una extensión del movimiento sindical. Trazar una estrategia, organizar a la gente y purgar traidores -es lo mismo. Encontramos la agitación e intimidación características de cualquier movimiento popular. [...] hay una razón para su existencia, es decir, creo que juega un determinado papel existiendo. Igual que esos atletas de acero que no podían fabricarse más que en los países comunistas, un determinado tipo de personas no puede ser fabricado por las directrices de la economía de mercado. [...] Es como si Miya-san [apelativo de Miyazaki. N.d.T.] fuera el presidente, y Takahata-san el jefe del partido, o el presidente de la URSS. El productor Suzuki sería sin duda el jefe de la KGB.

[...] lo que Oshii tilda de dictadura artística y organizativa, Toshio Suzuki -director del Studio Ghibli- lo considera el rasgo definitorio y distintivo que hace único al Studio Ghibli, puesto que todo el equipo se pone al servicio de la visión original de un autor.


    Portada
    Hotaru no Haka / 火垂るの墓
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1988)
    Dirección: Isao Takahata
    II Guerra Mundial. Seita y Setsuko son hijos de un oficial de la marina japonesa. Un día, durante un bombardeo, no consiguen llegar a tiempo al búnker donde su madre los espera....
    Portada
    Heisei tanuki gassen pompoko / 平成狸合戦ぽんぽこ
    Largometrajes de ficción. (Japón, 1994)
    Dirección: Isao Takahata
    La construcción y la especulación llegan al monte que habitan los tanukis. Para combatir al enemigo común, el ser humano, y poner freno a la deforestación, reúnen a todos los clanes, antes en guerra....

Re: Hayao Miyazaki

Nota Jue Oct 03, 2013 4:23 pm
fuente: http://www.publico.es/culturas/465883/e ... a-pelicula



El maestro Hayao Miyazaki se despide del cine en Venecia después de presentar su última película



    El cineasta japonés, de 72 años, ha sido el autor de algunas de las mejores obras que ha producido la animación como 'El viaje de Chihiro' o 'La princesa Mononoke'


EFE

Público // 2 de septiembre de 2013



El realizador japonés Hayo Miyazaki, considerado el gran maestro de la animación contemporánea, ha decidido retirarse del cine tras presentar "Kaze tachinu" ("The Wind Rises") en la 70 Mostra de Venecia, su obra más realista y que ha provocado una importante polémica en Japón.

La retirada de Miyazaki de 72 años y que ganó el Óscar a la mejor película animada en 2001 por "El viaje de Chihiro", fue anunciada este lunes en la rueda de prensa de presentación de su último filme en Venecia por el presidente de los Estudios Ghibli, Koji Hoshino.

Miyazaki no viajó a Venecia porque tiene previsto ofrecer una rueda de prensa en Tokio para explicar los motivos de su retirada, pero quería hacer este anuncio en la Mostra por la especial relación que ha mantenido con el festival, explicó Hoshino. El realizador japonés presentó en la Mostra "El castillo ambulante" en 2004 y "Ponyo en el acantilado" en 2008 y recibió un León de oro por toda su carrera en 2005.

Su nuevo y último filme, "Kaze Tachinu", estrenado en julio en Japón y hoy en Venecia, fue considerado por algunos medios como una advertencia contra el anuncio del primer ministro conservador, Shinzo Abe, sobre una posible revisión de la Constitución pacifista de su país. La polémica causada llevó a Miyazaki a publicar una breve declaración que señalaba: "Sólo se puede estar horrorizado por la falta de sentido histórico y convicciones por parte de los principales líderes políticos".

Basada en una novela del escritor Tatsuo Hori, la película de Miyazaki cuenta la historia del joven ingeniero aeronáutico Jiro Horikoshi, responsable del modelo del mítico avión 'Zero sen' utilizado por el Ejercito nipón entre 1940 y 1945. Con el terremoto que destruyó Japón en 1923 como fondo, junto a la posterior crisis y la Segunda Guerra Mundial, Miyazaki relata la obsesión de Horikoshi por los aviones y su historia de amor con Nahoko Satomi.


Maestro de la animación contemporánea

Miyazaki, cineasta, guionista, dibujante de manga y productor de dibujos animados 'animes' japoneses, el más prestigioso del país y también muy respetado por la industria occidental, nació en Tokio en 1941.

Pacifista de corazón y métodos, Miyazaki ha sido acusado de izquierdista tras el estreno de la película por no maquillar aspectos del pasado de Japón en la Segunda Guerra Mundial que las autoridades actuales preferirían olvidar, y que Miyazaki no esquiva. El cineasta nipón, 'fan' de Bugs Bunny (el más famoso dibujo de Looney Tunes) y de la actriz Lauren Bacall, a la que convenció para poner la voz a la bruja del castillo en otra de sus obras de arte, "El castillo ambulante" (2004) que fue nominada al Óscar.

Con más de 40 años de carrera, las obras de Miyazaki están en la memoria de varias generaciones: de sus comienzos con su amigo Isao Takahata, con quien todavía trabaja, son sus diseños para la televisión de "Heidi" o "Marco". Miyazaki debutó como director en la serie para televisión "Conan, el niño del futuro" (1978) y, en el cine, con su largometraje "Lupin III: El castillo de Cagliostro".

En 1982 empezó el cómic de corte épico "Nausicaa del valle del viento", que llevó al cine en 1984 y le convirtió en una celebridad. Ese año, Miyazaki y Takahata pusieron en marcha su propia productora, Ghibli, con la que ya podían competir cara a cara con las más grandes producciones americanas, hasta el punto de que al maestro tokiota le llamaban 'el Walt Disney japonés', cosa que a él le desagrada bastante.

Sus trabajos, tanto para niños como con lectura para adultos, son unas veces mezcla de culturas y estilos artísticos diferentes; otras, irradian pura fantasía de la mitología japonesa en una visión atemporal, que no distingue presente, pasado y futuro. En sus películas, muchas de ellas aderezadas con la música de Joe Hisaishi, siempre se encuentran referencias a la naturaleza y contra la contaminación y sus protagonistas, de grandes ojos negros y redondos, siempre son de ambos sexos, muchas veces con pasados mágicos o insólitos, y, a veces, vuelan.

De sus manos han salido obras mayores de la animación mundial, como "Mi vecino Totoro" (1988), calificada por el reputado crítico Roger Ebert como "una de las mejores películas familiares de la historia". Entregado al detalle y al cromatismo, la creatividad de Miyazaki ha sido reconocida en diversas ocasiones. Su "Princesa Mononoke" (1997) fue Premio de la Academia nipona de Cine a la mejor película, y "El viaje de Chihiro" (2002), calificada de poema visual, fue Óscar al mejor filme de animación y Oso de Oro en Berlín, aparte de recibir otra treintena de galardones internacionales.

En julio de 2008 estrenó en Japón "Ponyo en el acantilado", sobre la relación de un niño de cinco años con una princesa pez que quiere convertirse en humano y en 2010 escribió y planificó "Arrietty y el mundo de los diminutos", que dirigió la joven apuesta de Ghibli Hiromasa Yonebayashi, llamado probablemente a continuar la obra del maestro; de hecho, ya prepara una secuela de "Porco Rosso".

Mayazaki, trabajador incansable, define su proceso creativo como "pensar, pensar y pensar" y defiende "hacer todo a mano, incluso cuando se utiliza el ordenador".

Re: MIYAZAKI, Hayao

Nota Jue Nov 16, 2017 4:46 pm
Álvaro López, el 15 de noviembre de 2017, en El Salto escribió:Hayao Miyazaki: el corazón del niño que creía que podía cambiar el mundo

Hace unos días el aclamado director de cine Hayao Miyazaki anunciaba el título de su nueva película: se llamará Kimi-tachi ha dô ikiru ka? (¿Cómo vais a vivir?).

Portada
Hayao Miyazaki recibiendo el Oscar honorífico

Su nueva película se basará en una conocida novela japonesa de 1937 que analiza de manera emotiva, a través de un joven y su tío, la forma de vivir de las personas. Un año antes, Miyazaki sorprendía al mundo al comunicar que pretendía hacer una nueva película animada a sus 76 años. Y sorprendió, sobre todo, porque ya había anunciado su retirada definitiva. Otra vez.

El 6 de septiembre de 2013, en una sala de prensa con más de 600 periodistas expectantes, el director de películas como El viaje de Chihiro, La Princesa Mononoke o Mi vecino Totoro, sentenciaba: "Soy consciente de que en el pasado he anunciado varias veces mi retirada, por lo que quizás muchos pudierais pensar 'oh, vamos, otra vez...'. Pero en esta ocasión es la definitiva".

El mítico directo japonés tenía entonces 72 años y aludía a problemas físicos y al cansancio para reafirmar que, esta vez sí, dejaba los lápices y la magia de su cine animado tradicional, el que durante 30 años había emocionado a Japón y al mundo. Con este anuncio parecía poner fin a una era, pues además venía después de estrenar El viento se levanta, una película marcadamente personal con continuas alusiones veladas a la despedida.


Un hombre singular

Hayao Miyazaki es un hombre singular, como lo es su genialidad artística. De ideales marxistas en su juventud, con los años ha ido matizándolo pero nunca ha dejado de lado la reivindicación social y medioambiental, como bien puede apreciarse en sus películas, plagadas de detalles y temáticas de fondo constantes sobre el cuidado de la naturaleza, el protagonismo de la mujer, el poder del pueblo frente al poder y la importancia del trabajo y el esfuerzo para cumplir las metas vitales. Eso sí, Miyazaki nunca ha tratado de adoctrinar con sus ideas y siempre las ha presentado de forma honesta para que el espectador pudiera formarse una opinión por sí mismo. De ahí que en sus obras no haya personajes marcadamente malvados, ni buenos sin dobleces, sino que todos tienen matices morales que los hacen más interesantes.

Como buen artista fuera del sistema –aunque, debido a su éxito, dentro de él– siempre ha seguido sus propias reglas. Creó un estudio de animación propio –Studio Ghibli– para poder hacer las películas que quisiera sin depender de otros, y desde ahí conquistó el corazón de los espectadores sin hacer mucho caso a las modas. Desde Nausicaä del Valle del Viento (1984) hasta El viento se levanta (2013) ha tocado muy diferentes temas, pero su ideario se ha mantenido intacto en lo fundamental.

Seguramente sea uno de los directores más fieles a sí mismos de la escena internacional, y de los que tiene una filmografía más heterogénea en forma, fondo y calidad. No hay una sola película de Miyazaki que se pueda calificar como “mala”. Y esto lo pueden decir muy pocos en una trayectoria de casi 50 años de profesión, 11 películas dirigidas por él mismo, y decenas de obras con su colaboración fundamental en el guion, la animación o la idea del proyecto.

Peleado con las nuevas tecnologías y firme defensor de la animación tradicional, el optimismo que imprime a sus filmes contrasta con el pesimismo de sus declaraciones, brutalmente sinceras y que siempre llaman la atención. Se negó a ir a recoger en 2003 el primer Oscar de Hollywood que ganó por El viaje de Chihiro como protesta por la guerra de Irak. Años después acudió a Los Angeles a recoger su segundo Oscar, esta vez honorífico, y en su discurso vino a decir que la animación tradicional estaba muerta, muy a su pesar. No quiere saber nada de Internet, de smartphones ni de tablets –a un periodista que usaba una le llegó a decir que el movimiento que hacía al pasar el dedo sobre la pantalla le parecía masturbatorio–; dijo del director debutante Hiromasa Yonebayashi –un animador con 15 años de experiencia en su estudio– que le eligieron porque no había otro, no por su talento; protagonizó un encontronazo público con su propio hijo, al que se negó a ayudar en su debut como director de la película Cuentos de Terramar porque no lo consideraba preparado; y no son pocas las quejas de sus colaboradores por su exceso de celo a la hora de trabajar y llevar a cabo sus ideas hasta el extremo sin delegar funciones –llegó a retocar personalmente 80.000 dibujos de los 144.000 de los que constó La Princesa Mononoke hasta lesionarse literalmente la mano–. La de Hayao Miyazaki es una historia de absoluta pasión por su trabajo. Por eso quizás ha querido retirarse tantas veces y nunca lo ha cumplido.


Una retirada a tiempo

Su primera tentativa de jubilación prematura fue tras finalizar la La Princesa Mononoke en 1997. Su producción fue un exceso en todos los sentidos, y dejó exhausto a Miyazaki y a todo su equipo. Tenía solo 56 años, pero acabó realmente extenuado y sintió que con ella había culminado su carrera. El enorme éxito de la película –la más taquillera de la historia de Japón hasta entonces– y las ganas de reconciliarse con sus trabajadores, con la profesión y consigo mismo, le llevaron a realizar El viaje de Chihiro, tras la cual volvió a anunciar que se retiraría.

El viaje de Chihiro superó incluso el éxito de La Princesa Mononoke, y le dio el reconocimiento internacional que se le había negado antes. Pero no fue eso lo que le hizo volver, sino que su estudio preparaba la película El castillo ambulante con el ahora reconocido Mamoru Hosoda –director de La chica que saltaba a través del tiempo, Summer Wars, Wolf Children o El niño y la bestia– al frente, pero su inexperiencia le apartó del proyecto, del que se hizo cargo el propio Miyazaki convirtiéndolo en otro éxito.

Con nuevos aires de retirada, volvió a una temática más infantil con Ponyo en el acantilado, con la que además quiso eliminar todo rastro digital y dedicó cuatro años a que su película fuera totalmente hecha a mano, utilizando una cantidad ingente de dibujos que hicieran fluir el movimiento como en los viejos tiempos, y sin las pequeñas ayudas digitales que le habían incorporado en sus últimas producciones para agilizar ciertos procesos. Era 2008 y dijo que sería su último trabajo.

Enamorado de la aviación tras vivir entre aeronaves de guerra su infancia –su familia tenía un negocio de repuestos para ello durante la Segunda Guerra Mundial–, Hayao Miyazaki recobró las ganas de dar su último esfuerzo a la producción de una película basada en su pasión. Así creó El viento se levanta, una carta de despedida en forma de film basado en la vida de Jiro Horikoshi –a su manera–, uno de los ingenieros aeronáuticos más importantes de la historia.Tras el que sí parecía su anuncio definitivo de retirada pasaron cosas que descolocaron a todos: Studio Ghibli anunció que cesaba temporalmente su actividad principal en 2014, y Miyazaki se dedicó a realizar un cortometraje de animación por ordenador –algo inédito en él– casi como pasatiempo, pero en 2016 ya se le había quedado pequeño el trabajo y proponía hacer un largometraje.

Hace poco se supo que quería hacer la nueva película como un regalo para su nieto. También se puede deducir que su regreso tiene que ver con la delicada situación económica de Studio Ghibli –algo más que una simple marca: el estudio que él creó en 1985 para desarrollar su carrera y que ha mantenido activo contra viento y marea durante más de 30 años–, que siempre ha dependido de sus películas para subsistir y mantener unas ideas de producción de calidad artesanal que se han perdido en la industria por su alto coste económico.

Cabe pensar que esa idea romántica no ha muerto en el corazón de Hayao Miyazaki, un artista veterano descreído de la sociedad y del tiempo que le toca vivir, pero con el alma de un niño que aún cree que puede cambiar el mundo.


Volver a Monografías

cron
Antes de empezar, un par de cosas:

Puedes usar las redes sociales para enterarte de las novedades o ayudarnos a difundir lo que encuentres.
Si ahora no te apetece, puedes hacerlo cuando quieras con los botones de arriba.

Facebook Twitter
Telegram YouTube

Sí, usamos cookies. Puedes ver para qué las usamos y cómo quitarlas o simplemente puedes aceptarlo.