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Asaltar los cielos (J. L. López-Linares, J. Rioyo, 1996)

Historia, ciencia, sociedad, política y esos conceptos.
Asaltar los cielos
José Luis López-Linares, Javier Rioyo (España, 1996) [94 min]

Portada
IMDb
(Filmaffinity)


Sinopsis:

    Un hombre viejo, sentado en la mesa de su despacho, está leyendo un artículo. Detrás, a su lado, se encuentra el autor del escrito, un hombre joven, apuesto y amable. Es un 20 de agosto de 1940, estamos en una casa de Coyoacán, en las afueras de la ciudad de México, y pasan unos minutos de las cinco de la tarde. El hombre joven hace un movimiento, saca un piolet que escondía en su empermeable y golpea el cráneo del anciano. Se escucha un profundo grito de rabia y dolor. Es el grito de un hombre que iba a morir. Un grito que perseguirá al asesino el resto de su vida. El asesinado se llama León Trotski, fundador del Ejército Rojo, líder de la Revolución Soviética, perseguido por Stalin y refugiado en México. El asesino dice llamarse Jacques Mornard. En realidad se llama Ramón Mercader del Río. Es un español, un agente de la KGB, un hombre con una misión. Un comunista convencido que aquel crimen, aquella entrega abyecta de sí mismo, le convertía en héroe. Al fin había demostrado ser uno de esos comunistas dispuestos a asaltar los cielos. Después de aquel crimen Ramón Mercader vivió su propio infierno. Conoció la cárcel y el olvido, el amor y la ternura, el desprecio y la admiración, la soledad y el exilio. Perdió la identidad, vivió y murió con el nombre de otro. Nunca se mostró públicamente arrepentido.

Juan Manuel Vera, en Fundación Andreu Nin, escribió:Jose Luis López-Linares y Javier Rioyo han dirigido, bajo la forma de documental cinematográfico, un ensayo sobre el estalinismo visto a través de la familia Mercader. Un experimento insólito en nuestro cine, que merece, sólo ya por ello, un aplauso. Además, lo han realizado con seriedad y con un notable esfuerzo de documentación. [...]

Guillermo Ravaschino, en Cineismo, escribió:[...] Esta primera mitad del film, al igual que la que nos queda por delante, se nutre de una estructura documental más o menos caminada: imágenes de archivo, una voz en off (la de Charo López), numerosos individuos que ofrecen sus testimonios ante cámara. Entre otros: Luis Mercader, el hermano diez años menor de Ramón; el escritor Manuel Vázquez Montalbán (mucho más joven), que fue militante del PC español; Santiago Carrillo, que supo ser su secretario general durante largos años (e hizo buenas migas con Ramón); amigos del susodicho, etc. Algunos de estos testimonios son valiosos. Las imágenes de archivo, en cambio, en este tramo están cocolicheramente agrupadas, de modo que ayudan poco a reconstruir la historia de Mercader, a hacer foco sobre su periplo.

Todo mejora cuando nos acercamos a México. La presencia de Trotski, quien se refugió en un bunker paradójico (por lo vulnerable) de Coyoacán, empieza a darle sentido a las imágenes. Y es lógico: en última instancia, este hombre es lo que le dio sentido –por no hablar de fama– a la vida de Mercader. Por lo demás, la proximidad del crimen acrecienta la tensión del film (en relación con esto, cabe celebrar que el relato avance de manera lineal, es decir cronológicamente). Y las estrategias del sicario aportan cierto aire de film noir, cierto suspenso, vinculado con los muchos nombres e identidades que adoptó. Las imágenes de archivo también se ponen más jugosas, y lo mismo ocurre con los testimonios, con la yapa de que empiezan a declarar los del otro bando. Habla una viejita que fue muy amiga de Silvia Ageloff, la militante trotskista que, ignorándolo todo, se dejó seducir por Mercader, facilitándole el ingreso al círculo íntimo del revolucionario. Se lo escucha a Esteban Volkov, nieto de Trotski, y a algunos de los guardaespaldas –dos yanquis, uno mexicano– que lo acompañaron por esos días. Lo más conmovedor de este segmento son las palabras de Trotski –evocadas por algunos de estos– que dan cuenta de que el creador del Ejército Rojo sabía perfectamente que tarde o temprano Stalin acabaría con él, porque nada puede hacer un hombre solo y en fuga contra un Estado entero. [...]


Ficha técnica

    Guión: José Luis López-Linares, Javier Rioyo.
    Música: Alberto Iglesias.
    Fotografía: José Luis López-Linares.
    Productora: Cero en conducta S.L. / Canal + / TVE.

Premios:

    1996: Premios Goya: Nominado a Mejor montaje.

Idioma original: Castellano y otros.





TVRip VO - AVI





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Vídeo : 617 Mb, 915 Kbps, 25.0 fps, resolución 640*400 (16:9), DX50 = DivXNetworks Divx v5, Soportado
Audio : 86 Mb, 128 Kbps, 44100 Hz, 2 canales, 0x55 = MPEG Layer-3, Soportado





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Nota Mié Sep 20, 2006 11:09 am
Hay otro rip de Coyotein, con pocas fuentes y también TVRip, no sé cual estará mejor de calidad, pesan mas o menos lo mismo.

[Editado por el comité de RBM para incluir el enlace en el primer mensaje. Muchas gracias, compañero Ivanjoe.]

Si alguien puede postear los detalles técnicos se agradecería.

Nota Jue Sep 21, 2006 8:49 pm
Datos del primer elink con avicodec:

[Editado por el comité de RBM para incluir los datos en el primer mensaje. Muchas gracias, compañero p_pin.]

Aún no le he visto, pero de un primer vistazo mezcla imágenes/secuencias antiguas con entrevistas actuales...

Nota Jue Mar 06, 2008 3:41 am
Cómo fue recogida la muerte de Ramón Mercader en El País.



El asesino de León Trotski, Ramón Mercader, muere de cáncer óseo en Cuba

Héroe nacional de la Unión Soviética



El País // 20-10-1978


El asesino de Trotski, Ramón Mercader, ha muerto en Cuba. A la tumba lleva consigo la «Estrella de Oro» de los héroes nacionales de la Unión Soviética, que le fue concedida en 1977, 37 años después de su crimen. Hijo de una familia catalana, Mercader militó en el PSUC, como su madre, durante la guerra, hasta que fueron «descubiertos» por el GPU soviético. En 1940 terminaba en México con León Trotski, el más odiado enemigo de Stalin. Una canción de cuna catalana, entonada por él descuidadamente en la prisión mexicana, sirvió para su identificación.

«¿Qué li donarem al noi de la mare? ¿Qué li donarem que Ii sápiga bo?». Al oír esta canción de cuna catalana, uno de los empleados de la prisión federal de México levantó la cabeza asombrado. La nana, cantada en un correcto catalán, salía de la celda del «belga» Jacques Mornard, que cumplía condena de veinte años por el asesinato de León Trotski. Este hecho casual, acaecido en 1952, iba a conducir a la identificación de una de las personalidades más misteriosas del siglo XX.

Ramón Mercader del Río había nacido en Barcelona el 7 de febrero de 1913. Era hijo de Pau Mercader y Caritat del Río, mujer de carácter, que influyó profundamente en su vida. Del matrimonio nacieron cinco hijos: Jordi, Ramón, Pau, Lluis y Montserrat. El padre era un ferviente católico y anticomunista; Caritat, en cambio, se orientó hacia el marxismo y pronto se hizo popular en el PSUC con el nombre de Caritat Mercader. Mediados los años veinte se separó de su marido y pasó a Francia con sus hijos. Allí entabló contacto con importantes sectores estalinistas y es probable que colaborara ya con la GPU (servicio de información soviético).

De vuelta a Barcelona, durante la República, Ramón Mercader milita en el PSUC, como la mayoría de sus hermanos. Cuando estalla la guerra, Caritat es secretaria de la Unión de Mujeres Comunistas y es nombrada jefa de una brigada comunista en el frente de Aragón. Ramón, a sus veintitrés años, es teniente del Ejército popular y comisario político. La madre, herida en un bombardeo, y el hijo, herido en combate, son evacuados a Barcelona y coinciden en el mismo hospital. Desde esta época hasta el asesinato de Trotski en Coyoacán, en 1940, se pierde la pista de Ramón Mercader.

Lo que sabemos de la elaboración del plan para asesinar al revolucionario ruso se debe en gran parte a las declaraciones que hizo en 1954 el espía soviético Nicolas Koklov al ser detenido en Bonn y trasladado a Estados Unidos. El agente secreto reveló que el asesinato de Trotski fue organizado por el general de la GPU Leonidas Eilingon, que vivía en España bajo el pseudónimo de Kotov y posiblemente muy ligado a Caritat del Río. Eilingon era el segundo hombre de la GPU en Cataluña. Según declaró Koklov, «reclutó a un español que, ya en la Unión Soviética, recibió una minuciosa instrucción antes de ser enviado a México con el nombre de Mornard».

Dos años antes de esta confesión, La Tribune de Généve había demostrado que el asesino de León Trotski era un español llamado Ramón Mercader. El mismo año, 1952, un inspector de policía mexicano confrontaba en Madrid en la Dirección General de Seguridad las huellas dactilares y la ficha completa de Mercader.

Mercader, según últimos testimonios, se encontraba en París en 1938. Allí consiguió relacionarse con Silvia Ageloff, secretaria y colaboradora de Trotsky. Los dos marchan a Estados Unidos y de allí a México. Tras dos años de convivencia con Mercader, Silvia le introduce en la casa de Trotsky en Coyoacán. En seguida se gana la confianza de la familia y los guardianes. El día 20 de agosto de 1940 se encuentra por segunda vez a solas con el «profeta desarmado». El ensayo general lo había realizado días antes al presentarle unos escritos para corregir; sólo faltaba entrar otra vez, con el pico debajo de la gabardina, y cometer el crimen.

Una vez detenido, nunca confesó su verdadera identidad. Repitió durante años la versión que dio a la policía mexicana la noche del 20 de agosto, siempre «disfrazado» de Mornard. Empieza esa noche una larga etapa de su vida. Mornard-Mercader cumplirá veinte años de cárcel durante los cuales aceptará su destino marcado trágicamente por la influencia materna. Recordemos que Mercader repitió asustado al ser detenido en el despacho de Trotsky: «¡No me matéis! ¡Me obligaron a hacerlo! ¡Tienen prisionera a mi madre!».

A los 37 años de su crimen, en enero de 1977, la Unión Soviética le agradeció los servicios prestados declarándole héroe nacional al concederle la Estrella de Oro.


fuente: http://www.elpais.com/articulo/ultima/a ... iult_1/Tes


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