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Normativa para la segunda etapa de RebeldeMule

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Normativa para la segunda etapa de RebeldeMule

Nota Vie Oct 16, 2009 7:05 pm
A nuestra querida comunidad de Rebeldemule

Estimadxs compañerxs:

Nuestra comunidad nació para demostrar que el lucro, máxime a expensas del otro, no es el único camino para la vida, y ni siquiera es vida; que la creación artística e intelectual no tienen porqué devenir automáticamente en mercancía. En un sentido positivo, abrimos este espacio para experimentar en lo concreto qué significa separar la explotación de la producción: organizarnos sin subordinarnos, cooperar sin competir, expresarnos sin dominarnos. Para verificar la hipótesis de partida, hemos apoyado esta forma de relación nueva sobre una tecnología nueva: el p2p (peer to peer) o red de pares. Definida como un sistema informal de distribución entre iguales, la red de pares casi contraría por definición los objetivos de beneficio privado de nuestros sistemas capitalistas, por un lado, y los métodos de trabajo abocados a la verticalidad, por otro.

¿Hemos logrado lo que nos proponíamos? ¿Qué parámetros definen hoy el éxito o el fracaso de nuestra hipótesis? Sabemos que desde 2006 ha habido un crecimiento medio de novecientos usuarios registrados por año y que en la sección de cine contamos con unos 734 temas, 76 más en el subforo de cine soviético, 67 en la sección de filmografías y en la de documentales 909 temas (aprox.). Las personas que han hecho posible esto son la prueba viva de que bajo unas formas de relación diferentes, podemos lograr lo que nos proponemos. Es ésta, pensamos, nuestra aportación más interesante en la lucha por una sociedad diferente. También hay otras, fundamentales. ¿Sabremos algún día cuántos de los documentales y películas que hemos preparado se proyectaron en centros sociales, en sindicatos, en sedes de colectivos barriales y sociales, en ayuntamientos revolucionarios, en escuelas, universidades y hasta en algún centro de trabajo tomado? ¿Hasta qué puntos recónditos del globo llegaron nuestros libros y nuestra música facilitando aquella obra a quien de otra manera nunca la hubiera disfrutado? Lo mismo se puede decir del prodigioso trabajo de autoformación que supone dedicar horas de nuestro tiempo al análisis y debate acerca de los materiales audiovisuales. En suma, tenemos razones para felicitarnos.

Ahora bien, tres años es un intervalo prudente para detenerse a respirar y hacer examen también de los errores. Si bien hemos mencionado logros, algunas preguntas deberían ocupar hoy a nuestra comunidad. ¿Hemos crecido en cantidad? ¿Hemos crecido en calidad? O de otra manera: ¿hacia qué hemos crecido? ¿En qué nos hemos convertido? Las estadísticas revelan que ha habido un descenso notable en la publicación de películas (267 en 2007, 159 en 2008, 174 en 2009) y de documentales (de 290 en 2008 a 183 en 2009), por otro lado, la última novedad en filmografías data de diciembre de 2008, 11 meses después de la penúltima; en cuanto a los usuarios, de los 3831 registrados hoy, no más de una veintena son miembros activos y, entre éstos, pocos aportan ya material; este último es, para nosotros, el dato más revelador. Si una revolución no revoluciona, muere, y las recientes estadísticas parecen demostrar que el estado de salud de nuestro peculiar proceso no es bueno: se ha estancado. ¿Qué ha pasado? Nuestro análisis es el siguiente. Rebeldemule ha demostrado que no siempre es un espacio real para la cooperación libre, en tanto no lo es tampoco para el libre debate. Como sabemos, cooperación y debate tienen que reunir unas condiciones materiales para su desarrollo; entre otras, que no estén mediados por relaciones de dominio (tanto como nos sea posible). En todo proceso se dan relaciones de poder y rebeldemule no es una excepción. Conviene identificarlas.

En este tiempo, se ha trazado progresivamente una división entre colaboradores centrales que conocen el “secreto de la organización” (relaciones de poder, discursos y sus derivas, manejo técnico, prestigio en base a miles de mensajes) y colaboradores periféricos (eventuales) y principiantes. El segundo grupo, en la práctica, ha visto bloqueado su acceso a la centralidad, condicionado por/atrapado en relaciones, discursos y técnicas que no comprende. Del primer grupo, podemos decir que ocupa todo. Esta centralidad tiene carácter permanente porque 1) está configurada por hostilidades que desconciertan y desaniman al colaborador periférico y al principiante; y 2) porque cuanto más carga aguanta un colaborador central, cuanto más imprescindible es en el juego de relaciones, más dificultades tiene el movimiento para avanzar, en tanto se genera una situación de dependencia (dificultad para formar nuevos colaboradores). No es que tal o cuál individuo sea un dictador. Es que realmente es imprescindible y sabe que si se va, todas las relaciones que dependían de él pueden decaer. En nuestro caso, la salida de compañeros con una gran labor a sus espaldas ha dejado muertos hilos enteros de filmografías. El paisaje se torna más sombrío si tenemos en cuenta que algunos de estos colaboradores centrales han renunciado no para ceder su espacio a otros periféricos, sino bien por la imposibilidad de defenderse a sí mismos y a su trabajo sin ser agredidos y vapuleados públicamente, bien por el enrarecimiento de las relaciones que acompaña la conspiranoia política. Otro tanto ocurre con los principiantes, con el compañero invitado que se acerca por primera vez: tan rápido como aporta material nuevo, su voz imparcial es desactivada por la presión de masa.

¿Qué ha originado las hostilidades entre los colaboradores centrales, por un lado, y hacia colaboradores potenciales, por otro? En el fondo, una lucha por el control efectivo por la definición de contenidos. Lo que un bloque constituido “cree” revolucionario es saludado; lo que no, es reprimido mediante la técnica ya expuesta. Sin embargo, tras las luces y sombras del siglo XX, el “pensamiento débil” y la incertidumbre dominan el imaginario colectivo. Imponer etiquetas de entrada y moverse entre lugares comunes nos sume en un ghetto político donde abundan los actos de autorreafirmación ritual (gestos de complacencia, teatrales arengas y demás épica), aptos sólo para adeptos. O sea, que no nos saca del desastre. Lo revolucionario, conforme a las necesidades del presente, será definido colectivamente o no será. Urge, por tanto, entender que cada individuo tiene un proceso de maduración política e intelectual independiente y que Rebeldemule es su espacio para aprender, contrastar y contestar. Aunque se equivoque. Porque Rebeldemule no es una organización política de consignas manufacturadas; es un foro público no mediado por el capital ni por el Estado. Con sus tendencias, claramente; como todo foro público. Las tradiciones clásicas o las corrientes novísimas, el cinéfilo crítico o el curioso primerizo, el independiente o el alineado, todos tienen su lugar aquí mientras respeten esta premisa: nuestra condición común es la de trabajadores: rebeldemule es propiedad de los trabajadores. La tarea que ocupa a sus organizadores es facilitar que todos los trabajadores puedan acceder a rebeldemule. Los organizadores asumimos nuestra responsabilidad por no haber atajado antes este bloqueo prolongado. Nos criticamos y por eso enmendamos.

En lo inmediato, la solución pasa por que un interesado, un posible colaborador, tenga las máximas garantías para desarrollarse, formarse y cooperar en la medida de sus habilidades y posibilidades, sin que éstas sean por sí un límite. Las posibilidades de acceso vienen demarcadas, pues, por que el interesado pueda intervenir públicamente sin ser sometido a apriorismos y calificativos personales, que en la práctica constituyen una constricción, una coacción sutil dirigida a advertirle o eliminarle del proceso. Sabemos que no producen ningún debate, sino un pasillo angosto de acusaciones cruzadas que desplazan al objeto para poner en su lugar al sujeto.

Ahora mismo, la moderación es la única herramienta posible para que una mayoría pueda intervenir sin temor a la agresión/mediación de un grupo constituido. No vamos a proponer un manual de buenos modales. Buscamos una pauta distinta que favorezca las condiciones de habitabilidad en el foro. Se trata, en definitiva, de destruir la fortaleza en que se ha convertido rebeldemule para que todos puedan entrar.

La nueva normativa consta de dos sencillos puntos:

    1. Los debates tienen que versar sobre el asunto tratado.

    2. En consecuencia, quedan prohibidas las alusiones personales. La moderación en pro de este sentido de la habitabilidad será mucho más estricta en la zona de películas, documentales, música y libros. No se tolerarán agravios ni descalificaciones, ya tomen la forma de agresiones en masa o de intimidaciones sutiles. La agresividad verbal no tiene ningún valor de uso en la construcción de un espacio entre iguales.

El sistema de sanciones se determinará en función de los siguientes grados:

    - Una primera falta: justificada por el moderador en rojo, que tendrá como consecuencia una advertencia pública.
    - Una segunda falta: edición del agravio (mensaje: “editado por el moderador por contravenir las normas”) y una advertencia en privado.
    - Una tercera falta: Moderación previa de sus mensajes durante un tiempo a estimar por el moderador o expulsión por dos semanas, dependiendo del caso.
    - Una cuarta falta: expulsión definitiva del foro.

    * Consideraciones análogas: El intento de saltarse las prohibiciones temporales registrando un nuevo nick para un usuario sancionado será causa de expulsión definitiva.

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