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La confesión (Costa-Gavras, 1970)

Drama, comedia, suspense; a veces a caballo entre la ficción y la realidad, pero siempre cine para pensar con sentido crítico lo social.
La confesión
L'Aveu
Costa-Gavras (Francia, Italia, 1970) [139 min]

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(wikipedia | filmaffinity)


Sinopsis:


María Toledano, en "Asuntos de familia en la Dacha de Stalin", en El Otro País, noviembre de 2010, escribió:[...] Artur London, checo, revolucionario, comunista, hombre de acción y pensamiento, vino a España como voluntario, encuadrándose en las Brigadas Internacionales. “Estoy aquí porque soy voluntario y daré, si es necesario, hasta la última gota de mi sangre para salvar la libertad de España, la libertad del mundo entero”, proclamaba. Después, terminada su lucha internacionalista, prosiguió en la Resistencia francesa contra los nazis. Detenido y deportado a Mauthausen consiguió, igual que uno de mis hermanos, sobrevivir a aquel infierno. El resto es conocido: 1945, liberación de Europa, capitulación de Alemania, París es una fiesta. Artur tiene 30 años y está delgado. Una juventud, que parecía eterna, entregada a la causa del antifascismo. Luego vino Stalin y los stalinistas checos: represión, juicio, cadena perpetua. Artur London era Viceministro de Asuntos Exteriores y fue uno de los condenados en el Proceso de Praga de 1952. Pero esta vez eran los suyos, y los jueces que le investigaban, sus compañeros. O los que él creía suyos: los nuestros. En 1956, excarcelado, rehabilitado, escribió este libro que tardó varios años, hasta 1963, en ver la luz de la imprenta en su país. Más tarde redactó "La confesión" (1968), sobre el stalinismo en Praga, obra que alcanzó fama mundial gracias a la película de Costa Gavras, "L'aveu" (Francia, 1970), con Yves Montand y Simone Signoret, guión del “cabeza de chorlito”, Pasionaria dixit, Jorge (George) Semprún, antiguo Ministro de Cultura del Reino de España.

Dice el impertinente Borges, o si no lo dice se lo atribuyo en este lance, que todos somos griegos en el exilio. Quizá nuestro origen cultural sea ese (o nos guste creerlo) y nos sintamos, en ocasiones, fuera de nuestro territorio intelectual. En realidad, prefiero situarme en un espacio más concreto, un lugar común para los que hemos transitado, con mayor o menor fortuna, los empedrados caminos del comunismo: todos hemos sido (o somos) stalinistas en el exilio. Titulo esta nota introductoria "Asuntos de familia en la dacha de Stalin". Artur London, como muchos de los jóvenes comunistas, dirigentes o no, que combatieron en la Guerra de España (una acertada denominación frente a los que, con perversas intenciones, llaman guerra civil a la guerra europea antifascista, antesala de la segunda mundial, que sufrió España entre 1936 y 1939), padecieron a su regreso las atroces embestidas del pensamiento único staliniano. Acusados de desviacionistas, trotskistas, herejes de variadas familias, anticomunistas, muchos de esos muchachos tuvieron un destino fatal e inesperado.


Ficha técnica


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Relacionado: [documental] Hablemos de Praga (Chris Marker, 1971)

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Nota Mar Mar 11, 2008 3:19 pm
Muchas gracias por postear esta película que no tenía subtítulos en español. ¡Felicidades por la presentación!

Aunque no sabes la que te espera cuando algunos hagan su aparición por aquí...
El estalinismo ha sido la mayor tragedia del ideal socialista

Nota Mié Mar 12, 2008 12:21 am
las lagunas que comenta duarte son bastante tochas, si no entendeis frances es una putada...
en cuanto a la pelicula, si no fuera porque es de costa gavras diria que es pura propaganda contrarevolucionaria
"Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido"

Nota Mié Mar 12, 2008 12:46 am
Malcolm-x escribió:las lagunas que comenta duarte son bastante tochas, si no entendeis frances es una putada...
en cuanto a la pelicula, si no fuera porque es de costa gavras diria que es pura propaganda contrarevolucionaria


¿Propaganda es lo primero en lo que pensamos? ¿Así? ¿Ya está? ¿Nada de lo que ocurrió ocurrió realmente? Qué sencillo. Artur London militaba desde los catorce años en la juventud comunista, tuvo la generosidad y la entrega de luchar con nuestro pueblo en las Brigadas Internacionales, luego en la resistencia antifascista francesa, luego internado en el campo de concentración de Mauthausen, luego eligió vivir en la Checoslovaquia del Pacto de Varsovia, donde ejerció de ministro de asuntos exteriores... Pero ya está: vale un proceso plagado de irregularidades para concluir que los militantes comunistas que fueron condenados, entre ellos el secretario general del partido, eran "basura contrarrevolucionaria". Qué duro. Espero que si un día se abre en España un proceso revolucionario, nos lo pensemos muy mucho antes de levantar el dedo contra un compañero con el que hemos compartido trinchera. Sería menos hipócrita argumentar la conveniencia de las condenas por las necesidades estratégicas en la relación de fuerzas a nivel internacional, como se destaca en la película, guionizada por el también comunista Jorge Semprún.

En una secuencia de la película, un editorialista achaca estupidez al alter ego de London en la película, Gérard, por seguir manteniendo sus convicciones comunistas después de todo lo sufrido. Pero éste se mantiene firme. Sabe lo que hay en juego. Basta leer La Confesión de London para darse cuenta.

La secuencia final de la película es una declaración brutal: los estudiantes checoslovacos escriben en las paredes: "¡Levanta, Lenin! ¡Se han vuelto locos!". No citan a Friedman. No citan a Popper. Ni siquiera a Weber. Citan a Lenin, joder. Porque la película es eso: un llamado a la reflexión de los militantes comunistas de todo el mundo acerca de cómo se están desarrollando los procesos revolucionarios. Gavras nos invita a pensar en un momento en el que: 1. No existía internet; 2. La única versión de los hechos que llegaba a las células de los partidos comunistas del mundo entero se elaboraba en Pravda.

¿Que la película puede ser funcional a intereses contrarios a la revolución, en tanto pone sobre la mesa errores monumentales como la ausencia de garantías jurídicas y la conspiranoia política como "arma revolucionaria"? Claro, pero si anulamos la crítica del materialismo histórico no queda nada, ni materia, ni historia. Queda esa parodia mecanicista de la dialéctica de la que en algún momento habla un funcionario de interior en la película. En conclusión, la mejor manera de combatir esa funcionalidad útil a otros intereses no es culpar a Gavras de "tonto útil de la burguesía" (como alguien sugirió en rebeldemule), sino demostrar que los procesos revolucionarios abiertos están vivos y deben superar esos errores. Gavras deja un final abierto en el que los estudiantes no reivindican el capitalismo, sino a Lenin. Esa es su aportación más importante al desarrollo de la revolución. Y explica porqué llevamos un año buscando subtítulos en castellano (ni siquiera doblaje) para una película de uno de los directores de cine internacional más conocidos.

Salud.

Nota Mié Mar 12, 2008 4:10 am
fuente: ENRÍQUEZ DEL ÁRBOL, Carlos y TORREGROSA, Carlos. El proletariado que existió. Teoría de la desmitologización del proletariado. Editorial Universidad de Granada. Granada, 2002. Pp. 150-160.

eLink de eMule Enríquez del Árbol, C. y Torregrosa, C. - El proletariado que existió [2002].pdf  [1.29 Mb]


3.2. STALIN: EL PROLETARIO PURO

En esos mismos fatídicos años 30, en la URSS el partido bolchevique se «suicida». Zizek ha utilizado esa expresión para comentar en un artículo de la New Left un libro que vuelve a bucear en los Procesos de Moscú, con la novedad de haber usado los archivos del CC del PCUS recientemente puestos a disposición de los historiadores. Su comentario nos servirá para realizar algunas consideraciones finales. En primer lugar, Zizek reproduce el mismo fondo analítico que se encuentra en un ensayo publicado anteriormente, a principios de los ochenta, entendiendo el operador fundamental del estalinismo como un saber dècapitonné. La categoría lacaniana de «punto de acolchado» (capitonné) muestra que el tratamiento del discurso freudiano por parte de Lacan es el modo analítico con el que procederá Zizek para desentrañar la «anomalía» estaliniana. Tanto en el ensayo de 1983 como en el comentario a The road to terror, en el 2000, Zizek procede por medio de una comparación del fenómeno nazi con el fenómeno estalinista. E insiste en las radicales diferencias entre ambos. «A diferencia de lo que ocurre con el fascismo, en el caso del estalinismo nos encontramos ante la perversión de una auténtica revolución. Con el fascismo, incluso en la Alemania nazi, era posible sobrevivir, mantener la apariencia de una vida cotidiana “normal”, siempre que uno no se implicara en ninguna actividad política de oposición y, evidentemente, siempre que uno no fuera de origen judío, mientras que en el estalinismo de finales de la década de 1930, nadie estaba a salvo, cualquiera podía ser denunciado, arrestado y fusilado inesperadamente, acusado de traición. En otras palabras, la “irracionalidad” del nazismo se “condensaba” en el antisemitismo, en su fe en la conspiración judía, mientras que la “irracionalidad” estalinista impregnaba todo el cuerpo social». No es esta, obviamente, la única diferencia que establece Zizek entre ambas «formas» sino tan sólo la diferenciación más general, que a nosotros nos interesa constatar, ni son todas las que nosotros pudimos encontrar. (Digamos, de paso, que la hemos escogido como primera cita para que separe al lector de toda esa literatura de mala propaganda anticomunista, «libros negros», etc. No es este el caso de Zizek, claro está).

Esta separación se desdobla, a su vez, en las de leninismo y estalinismo. Si en el escrito de 1983 Zizek establece la distinción a partir de uno de los cuatro discursos lacanianos, el discurso universitario (S2/S1a/$), es para aclarar que mientras Lenin ocupa la posición de un saber objetivo neutro, (en tanto encarnación de la objetividad histórica) del que deduce el estatuto diferente del adversario político: (oportunismo, menchevismo, infantilismo de izquierda, etc. y sus figuras históricas Martov, Kamenev y Zinoviev en el momento de Octubre, el Bujarin del 18, etc.) que objetiva las intenciones subjetivas, esto es, la significación objetiva de los actos de los actores sociales sin tener en cuenta las intenciones subjetivas por sinceras que sean, Stalin se «desacolcha» de este discurso y subjetiva de nuevo esta posición objetiva, proyectándola sobre el sujeto mismo como su deseo secreto, o lo que es lo mismo: lo que tu acto significa objetivamente es lo que tú has querido de hecho. Entonces, el adversario estaliniano es el traidor y no el que no sabe, no entiende los procesos históricos o ignora la lógica de los hechos. No, el traidor sabe bien lo que hace y esto convierte al estalinismo en un discurso mortalmente amenazador. «Autrement dit, tandis que le léninisme reste un discurs universitaire «normal» (le savoir dans la position de l’agent produit comme son résultat le sujet barréhystérisé), le stalinisme accomplit le pas dans la “folie”, le savoir universitaire devient celui du paranoïaque et l’adversaire le conspirateur intentionné et “divisé” littéralment: rebut, déchet pur, qui a néanmoins l’accès au savoir objetif-neutre d’où il peut reconnaître la portée de son acte et avouer». Para el estalinismo la teoría no será una guía para la acción sino una justificación a posteriori de la acción. Otra consecuencia de no separar el imaginario del simbólico.

La lógica desatada por Stalin estallará en los procesos de Moscú acentuándose hasta el paroxismo. Porque ¿a qué conduce ese saber «descosido»? ¿Lo podemos expresar con tanta brevedad como claridad? Sí, se puede. Conduce a la consideración de que hagas lo que hagas, harás mal. Si los jefes de la represión no conseguían descubrir y detener a los suficientes saboteadores contra el orden socialista, es que obraban como contrarrevolucionarios y, por tanto, tendrían que fabular conspiraciones y sabotajes; pero así también peligraban porque se les podría acusar de que, como parte de un complot al servicio del capitalismo aniquilaban a verdaderos comunistas. Zizek, en su comentario a The road to terror, recoge entre otros el caso de Yezhov, verdugo de Stalin en los procesos y finalmente condenado por organizar el asesinato de miles de bolcheviques inocentes. O el episodio de Shostakovich. Sin embargo, esta es una historia conocida en sus líneas generales sin necesidad de recurrir a este libro. Quizá ni sería necesario subrayar la diferencia con Lenin y su tratamiento en relación, por ejemplo, a Zinoviev y Kamenev, que sí cometieron una traición real al denunciar que el partido bolchevique se lanzaría a la toma del poder en octubre de 1917. Lenin los reprende y los acusa de ese acto inconcebible pero lo sitúa en el marco del retraso en comprender la dinámica de la revolución en curso. En Teoría e historia de las formaciones sociales postcapitalistas y en este trabajo queda patente el acuerdo con los planteamientos de Zizek pero queremos dejar constancia en el diálogo teórico con sus posiciones críticas, de dos cuestiones: la novedad más interesante rescatada por Zizek del libro citado es el nuevo matiz aportado por la exhumación de los archivos del CC del PCUS en el «caso» Bujarin. Para nosotros tiene un valor grande porque Teoría e historia de las formaciones sociales postcapitalistas se tuvo que conformar con los conocidos Procesos y con otros testimonios accesibles. Nos vamos a fijar en lo que no comenta Zizek, en lo que creemos que no «ve», en lo que tampoco vio Althusser y de lo que Lacan demandaba una explicación.

Zizek reproduce este fragmento del libro, que pertenece a un discurso de Bujarin ante el CC el 23 de febrero de 1937:

    «Bujarin: No me pegaré un tiro porque entonces la gente dirá que me he suicidado para perjudicar al Partido. Pero si muero, por así decirlo, de una enfermedad, ¿qué perderán ustedes con ello? [Risas]

    Voces: ¡Chantajista!

    Voroshilov: ¡Canalla! ¡Cierre el pico! ¡Qué infame! ¿Cómo se atreve a hablar así?

    Bujarin: Pero tienen que entenderlo, me resulta muy duro seguir viviendo.

    Stalin: ¿Y nos resulta fácil a nosotros?

    Voroshilov: ¿Han oído eso: «no me pegaré un tiro pero moriré»?

    Bujarin: A ustedes les resulta muy sencillo hablar de mí. Después de todo, ¿qué tienen que perder? Miren, si soy un saboteador, un hijo de puta, entonces, ¿por qué dejarme con vida? No exijo nada de nada. Sólo estoy describiendo lo que me pasa por la cabeza, lo que estoy sufriendo. Si esto, de algún modo, acarrea algún perjuicio político, por menudo que sea, entonces, sin duda, haré lo que me digan. [Risas] ¿Por qué se ríen? No hay absolutamente nada de divertido en todo esto».


3.3. «SOBRE TUS HOMBROS»

Tal vez Zizek, al fijarse en la risa (sin duda para analizar), pierde de vista lo que de pasada ha dejado caer Stalin: «¿Y nos resulta fácil a nosotros?». En efecto, ¿qué momento del proceso se está viviendo? La tarea titánica de industrializar la URSS, la tarea titánica de acabar con el campesinado para que no vuelva a poner al poder soviético en la tesitura de 1928, la tarea de preparar a la URSS militarmente para repeler una agresión imperialista, etc. Y esto queda confirmado de una manera espeluznante cuando más adelante Zizek cita estas palabras de Bujarin en su carta a Stalin de 10 de diciembre de 1937: «Sé perfectamente que los grandes planes, las grandes ideas y los grandes intereses tienen prioridad sobre todo lo demás, y sé que sería mezquino por mi parte parangonar el problema de mi propia persona con el peso histórico- universal que descansa, ante todo, sobre tus hombros». La fenomenología del espíritu rigiendo los procesos de Moscú: si no queréis ser verdaderos amos/(¿«esclavos»?) de una verdad definitiva y llevarla hasta sus últimas consecuencias, tendréis que aceptar morir, nos parece oír decir a Stalin. La Fenomenología es la tentativa pedagógica previa para habitar en el Espíritu Objetivo como excelentes ciudadanos. La reválida, la prueba de acceso a ese dominio reconciliado, no puede ser otra cosa que la familiaridad con el saber absoluto. La elevación del yo al nosotros.

Hay algo sobre lo que querríamos saber más. Se trata de una declaración de Bujarin en estos términos: «…He confesado que entre 1930 y 1933 cometí muchos pecados políticos. He llegado a comprenderlo». ¿A qué pecados se refiere Bujarin? Aunque las fechas que indica son muy significativas (los años más duros de la colectivización, los más duros del primer plan quinquenal, los años en los que ocurrió el incidente del suicidio de Nadia, la mujer de Stalin y que cuenta Svetlana Aliluyeva), está claro que lo que impresiona a sus ojos y a los de todos los bolcheviques es la máxima coherencia e intransigencia en cuanto a la realización de la voluntad de clase, a la estatalidad total, al cumplimiento del espíritu objetivo. Esas son las dudas que produce en todos ellos: «es un inhumano, un canalla, pero quién puede decir que sea un contrarrevolucionario», podría ser la fórmula condensada para el pensamiento último de los miembros del partido. Sobre tus hombros, viejo topo.

Hay que citar las consideraciones de Mandel en su ya comentado El poder y el dinero porque al repasar los sorprendentes escritos de Bujarin en sus últimos diez años se pregunta: «queda un gran enigma por resolver ¿cómo pudo un comunista, un marxista del calibre de Bujarin, conciliar este penetrante análisis de la degeneración del partido y la burocracia estatal con la renuncia a todo tipo de lucha sistemática contra los responsables de esta degeneración?». Y responde, tras descartar otras hipótesis, que la razón debe estar en la tesis equivocada de Bujarin de que la toma y el ejercicio del poder por parte de la burocracia eran atribuibles a fenómenos partidarios internos más que una regresión sociopolítica ocurrida a lo largo y ancho del país. Pero (y sin olvidar el tema recurrente del Termidor), ¿no estaría Bujarin mejor encaminado para poder ver la relación de la burocracia con la clase obrera? Porque retengamos que el Termidor político coincide con los planes de industrialización y la ofensiva contra los kulaks que en 1927 y 28 habían puesto en dificultades al poder soviético. Una extraña regresión política en medio de una ofensiva de clase económica.

No hay que quedarse en los elementos fenoménicos del estalinismo sino encontrar su causa. Zizek no puede verla en lo político-teórico y por eso da un rodeo por el psicoanálisis. Y habría que hacerlo al revés, primero la mirada política y después su muestra analítica. El proletariado, fuera de las relaciones de producción capitalistas, es una clase universal y única y el Estado se convierte en la voluntad de esa clase al tiempo que lo vertebra. Su objetividad, su inmanencia, es el Estado. El proletariado, como clase dominante, no necesita vivir a costa de otras clases pero no puede permitir que otras clases vivan fuera de los límites de la intervención estatal. No tiene nada de extraño que un pensador de la categoría de Apel identifique la ética marxista con la ética hegeliana y, por tanto, siga sin ver la infraestructura ideológica del llamado homo sovieticus.

Repitámonos: cuando Stalin alcanza el poder podría haber dicho: no sólo soy el Estado sino la voluntad general; por eso no necesitamos ni la democracia ni el ego, porque ¿quién va a representar mejor esa voluntad general, que ya no es una idea sino cuerpo político y social, que el Estado? La idea necesita intérpretes, el Estado defensores.

La segunda consideración que queríamos hacer se refiere al anclaje histórico de la «ruptura de todas la reglas» en este año de 1937. Zizek señala una explicación que parece provenir de The road to terror. «Y lo que habría que recalcar una y otra vez, frente a la visión liberal estereotipada y demonizadora que presenta a Stalin como al Amo perverso que procede sistemáticamente de acuerdo a un plan diabólico de asesinatos en masa, es que este ejercicio supremo, brutal y violento de poder, como poder sobre la vida y la muerte, coincidía con o, más bien, constituía la expresión, el modo de existencia de su absoluto contrario: la total incapacidad de gobernar al país a través de la autoridad y las medidas ejecutivas «normales». Durante el terror estalinista, el Politburó actuaba sumido en el pánico, intentando desesperadamente dominar y regular los acontecimientos, tener la situación bajo control».

Pero, ¿es esto satisfactorio? El momento más difícil había pasado. Fueron los años del citado primer plan quinquenal. En 1936 y siguientes la situación económica estaba básicamente consolidada. De hecho, hay un período de conciliación tras el XVII congreso del partido.

Ahora bien, frente a la idea simplista de un partido monolítico después de la derrota de Bujarin, se confirma la hipótesis de la fuerte resistencia que encontró Stalin dentro del partido, incluso entre sus partidarios. Esta hipótesis, expuesta entre otros por Cohen, se confirma con los nuevos datos que van apareciendo. Un ejemplo es aportado por Bullock cuando plantea que la unanimidad del XVII Congreso de 1934 era una fachada. El propio Stalin se mostraba confiado. En un dilatado informe al congreso anunció el éxito total del plan quinquenal y lo comparó con la difícil situación por la que atravesaban los países capitalistas, devastados por la depresión. Según el relato de Bullock el auditorio no negó a Stalin su triunfo y las ovaciones acompañaron en todo momento sus palabras. Stalin respondió con una declaración que provocó, según los informes oficiales, «aplausos prolongados y ensordecedores».

Todo parece indicar que hubo un consenso para utilizar el Congreso como una demostración ostentosa de reconciliación. Stalin dijo: «Si en el XV Congreso tuvimos todavía necesidad de demostrar que la línea del Partido era acertada y de luchar contra determinados grupos antileninistas, y en el XVI Congreso hubo que acabar con los últimos adeptos de estos grupos, en este Congreso no hay que demostrar nada y, a lo que parece, nadie a quien combatir. Todos ven que la línea del Partido ha triunfado». Y añadió este final aparentemente tranquilizador: «Hay que reconocer que el Partido está ahora más unido que nunca». Por supuesto Stalin volvió a repetir algo que no debemos echar en saco roto y que era su motivo conductor desde hacía diez años: que la victoria del socialismo en un solo país era plenamente posible.

Los opositores del pasado pudieron hablar con la condición de expresar su error y el acierto de la línea general. Produce vértigo conocer el tenor de las retractaciones teniendo en cuenta el destino inmediato de los sujetos. Así Kámenev consideraba muerto al que había combatido contra el partido entre 1925 y 1933 ( otra vez las fechas) y no quería seguir arrastrando su viejo cadáver tras de sí. Al mismo tiempo que constataba que la era en la que vivían era la epoca de Stalin al igual que la precedente fue la de Lenin. A algunos se les permitió pasar a ser miembros (Piatakov) o suplentes (Bujarin, Ríkov y Tomski) del Comité Central.

Pero dos cosas tuvieron que inquietarlo: una, el discurso de Kírov que fue interrumpido una y otra vez por «aplausos atronadores»; otra, la votación para el CC. La insatisfacción de Stalin con respecto a la elección de los miembros del Comité Central podemos imaginarla al descubrirse que en esta votación secreta se registraron tan sólo tres votos en contra de Kírov, mientras que 270 delegados (casi la cuarta parte de los votantes) emitieron su papeleta contra Stalin. Cuando le comunicaron estos resultados insistió en que tan sólo podía haber tres votos en su contra, el mismo número de votos en contra que tenía Kírov. Una comisión especial del Comité Central, que examinó los informes del XVII Congreso en 1957 después de la muerte de Stalin, descubrió que faltaban 267 votos. Bullock ha utilizado otro de los documentos que van apareciendo sobre este período. Se trata del diario de Mikoyán, publicado en 1987, en el que se refleja la reacción de Stalin hostil y vengativa hacia todo el congreso y, por supuesto, hacia el propio Kírov. El hecho de que el congreso fuera también «el escenario de las más exageradas alabanzas a Stalin», tal como se consigna en la misma historia oficial del partido, ha llevado a sugerir a Adam Ulam que podría haber en él una «conjura de la adulación» destinada a ensalzar la megalomanía de Stalin, y a persuadirle no a que bajase sino a que subiese aún más y se dedicase a los asuntos de política exterior, militares y estatales. Robert Tucker ha indicado que el congreso de la reconciliación al que hacíamos referencia se convirtó en el congreso del distanciamiento definitivo de Stalin del partido bolchevique. Pero el partido no se suicida.

Al situarse sobre el imaginario mitologizado del proletariado, Stalin efectúa la perversión fatal del leninismo: la del vencedor cuyo triunfo está garantizado de antemano por la historia. Hay un chiste polaco que cáustica y cruelmente ironiza la lógica estalinista: tras el toque de queda a las diez de la noche, las patrullas tienen derecho a disparar sin previa advertencia. Alguien con prisa atraviesa una calle cuando son las diez menos diez. Un policía le dispara. Cuando su compañero le pregunta por qué disparó si faltaban aún diez minutos para el toque de queda, aquel responde que conocía al tipo y que viviendo tan lejos de aquí no podría llegar a tiempo a su casa.

No podemos resistir la tentación de rescatar un sorprendente apunte en el diario de Anaïs Nin de marzo de 1937: «Algún día, estos mismos obreros oprimidos se convertirán en los tiranos, y serán también “jefes” codiciosos e inhumanos». Mientras, Machado no podía sino sentir que Rusia era el «más firme sostén de la independencia de los pueblos». Tal vez los dos podrían ser el último trazo de la geometría a la que aludíamos en el capítulo anterior.

Una constante niebla, la penumbra de lo desconocido, se apodera del tiempo que viene. La vida se hace tierra y piedra y los sujetos de la historia se vuelven progresivamente marionetas de un espectáculo que los ciega y desconcierta. La realidad que querían controlar comienza a independizarse y la persistencia de la agresión florece como un hecho natural, pareciendo elegirlos a ellos como juguetes de sus estragos, para mecerlos finalmente en la deforme presencia del castigo. Toda la «vieja guardia» parece vivir prendida en el lejano brillo del 17, la claridad del crepúsculo.

Nota Mié Mar 12, 2008 11:23 am
en la fecha en que se rodó la película, la lucha entre los dos bloques (socialista vs capitalista), cuando no era con enfrentamiento militar en terceros países, la lucha estaba por así decirlo, en el campo científico y cultural.
sin la crítica y la autocrítica el marxismo estaría cojo, eso esta claro. para mi también fue una verguenza el trato que recibieron esos camaradas en checoslovaquia, y la verdad el juicio me parece mas show que otra cosa.
pero, piensas que haciendo esta película, serviría de crítica constructiva del socialismo o mas bien, alimentaria a la propaganda burguesa contra el socialismo. como sentaría esta película al PCF (supongo que se estrenaría en Francia) les ayudaría a construir partido, o mas bien, a minar la moral de los militantes y que se pasen a la socialdemocracia.. yo pienso que habría que analizar a quien beneficia la película,teniendo en cuenta el contexto.

pd: jorge semprún fue ministro del psoe entre 1988 - 1991, vaya comunista..
"Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido"

Nota Mié Mar 12, 2008 1:04 pm
si está mas o menos claro que los hechos pueden haber ocurrido como se dice en esta peli, no veo porqué se deba cuestionar su realización y/o exhibición. Primero, creo que la verdad siempre es saludable exhibirla; por otro lado la autocrítica deja claro la fuerza y seguridad de nuestros argumentos.... aquellos que creen que durante los años de la Unión Soviética no hubo cosas reprobables apoyadas por el partido y la cúpula del gobierno y escondidas por años, realmente pecan de ingenuos... y si lo saben y pretenden esconderlo peor.... A estas alturas creo que ya deberíamos estar sacando lecciones de la Historia acerca de lo que está bien y lo que está mal, o mejor aún: lo que funciona y lo que no... y no guiarnos dogmáticamente y simplemente por los libros :shock:

Nota Mié Mar 12, 2008 7:49 pm
Malcolm-x escribió:pd: jorge semprún fue ministro del psoe entre 1988 - 1991, vaya comunista..

Y muchos de los que participan hoy en rebeldemule estarán mañana en el soe o algo peor. Lo que no quita que hoy sean "rebeldes". La biografía no sigue un hilo unívoco: la vida es un proceso. Semprún, como tantos otros, fue en su día comunista. Ya no. Y no merece la pena enmierdarlo por eso o tendríamos que enmierdar a una parte significativa del globo. Habrá que preguntarse qué pasó para que tantísima gente abandonara este camino.

Quizá cosas como las que ocurrieron en Checoslovaquia terminaron por convencerle de que el camino que habían tomado en Eurasia conducía a un callejón sin salida. Y no le faltaba razón: desgraciadamente para las millones de vidas que hoy padecen las consecuencias, la URSS se cayó por su propio peso y sin que el pueblo saliera a defender sus conquistas, con un partido comunista que estaba desintregado por décadas de integración en los aparatos del Estado. Los miles de comunistas que en todo el mundo habían dado sangre y vida en la lucha política volvieron a sus casas: lo que sabían de marxismo, o lo que creían saber, no les valió para dar una explicación solvente a esta derrota. ¿Es esto culpa de una película o de muchas? Todo lo contrario. Esta película anuncia algunos síntomas de descomposición y pone sobreaviso al militante atento de que algo falla y no es meramente casual (la casualidad no existe en ciencias sociales). Ya expliqué mi postura sobre esto en mi primer comentario.

Del Semprún marxista invito a leer libros tan ilustrativos como Autobiografía de Federico Sánchez (1977). Y sin ánimo de defenderle: participó en el gobierno socialdemócrata como independiente, era ministro de cultura (no de interior ni de economía) y se marchó totalmente desencantado (duró tres años y no repitió plato).


Malcolm-x escribió:como sentaría esta película al PCF (supongo que se estrenaría en Francia) les ayudaría a construir partido, o mas bien, a minar la moral de los militantes y que se pasen a la socialdemocracia.. yo pienso que habría que analizar a quien beneficia la película,teniendo en cuenta el contexto.


No hay que tratar como a niños a militantes que habían combatido honestamente durante décadas. Si les obnubilara el menor contacto con la realidad, ¿qué clase de comunistas serían? ¿Sabían aplicar el materialismo histórico a las relaciones de producción capitalistas pero no a procesos sociales revolucionarios? Claro. Ese es el quid: qué clase de partido tenían. El partido banalizó nuestra herramienta analítica y proyectó durante años la representación del paraíso socialista hecho tierra, algo que no se compadece con la realidad. Sustituyó el rigor analítico por la propaganda. Basta preguntar a cualquier veterano comunista español. Siguiendo el planteamiento del compañero rapadink: si los procesos abiertos hubieran sido más susceptibles a la (auto)crítica, el resultado habría sido el fortalecimiento de los procesos y la sana motivación de los militantes comunistas, que se sentirían más próximos y partícipes de ellos. En Cuba parecen haberlo entendido así.

Nota Jue Mar 13, 2008 12:42 am
Son precisamente las máscaras de los psico-eco-izquierdos intelectualoides rebeldemulistas (sin nombrar a los trotkos) las que se empiezan a caer por su propio peso y, aunque me prometí esta mañana no intervenir en este hilo, realmente no he podido evitar hacerlo ahora ante la repulsión que me causan algunas frases que se han soltado aquí para darle validez a esta película con una pulidita a su repugnante guionista.

Resulta interesante constatar que el entusiasta posteador de esta película anticomunista jamás se haya dignado a intervenir en los varios temas que existen en este foro con algún tipo de argumento debatible que valide la veracidad de los hechos que relata esta bazofia en celuloide, la cual no trata de la necesidad de la represión hacia la contrarrevolución sino que simple y llanamente describe a los comunistas checos como bestias groseras torturadoras de los “verdaderos comunistas”, cosa que no viene ni siquiera explicada ni incluso con una burda lógica y nunca se entiende el por qué de la necesidad de la aplicación de tales métodos que no sea el simple placer de humillar y torturar. El señor Duarte no tiene más remedio que usar su odiado “argumentum ad hominem” para darle consistencia a sus opiniones indicándonos el pasado revolucionario del escritor-protagonista de la novela en la que se basa la película como prueba irrefutable de honestidad política. Si quieres te empiezo a hacer una lista de todos los intelectuales archiconocidos con pasados muy respetables y vendidos hoy en día de la forma más grosera a sus exenemigos. Como si no estuviéramos rodeados de autocomplacentes intelectuales izquierdosos que pretenden hacernos creer que todavía siguen en las trincheras acostumbradas y no en las de la parte de quienes pagan a mercenarios y de los que ensalzan egos que no tienen más remedio que desvirtuar la historia para que precisamente la vida de ellos no se vea desvirtuada.

Pero mira tú que casualidad, justamente uno de estos personajes es el guionista de esta película, al cual Duarte sale a su defensa recordándonos su pasado marxista (claro, no leninista) y que precisamente en los momentos en que hace este guión era ya un disidente declarado de la izquierda. Duarte nos dice que participó en el gobierno del PSOE como independiente, y mira tú la clase de independiente que resulta ser tu Semprún que basta hacer una búsqueda en el mismo periódico del PSOE para encontrarse sus posiciones "independentes" de esa época:

Para Semprún, "Esta es una guerra justa".

Hay mucho más que decir de Semprún, pero tranquilo Duarte no voy a acusarlo de agente de la CIA (que uno se empieza a volverse paranoico siempre con estos personajes, no?), sino que te voy a invitar a que busques en Internet (no voy a postear los documentos por lo asquerosos que son) de las campañas anticubanas (tú que dices tener a Cuba como ejemplo) a las que se une tu Semprún junto con organizaciones pagadas por la CIA como reporteros sin fronteras y personajes de las élites gusanera de Miami e internacionales. Tu Semprún sufre de alergia al Socialismo y esta película no es más que un estornudo verdoso de este sátrapa vendido al imperio.

Resulta también de poco rigor analítico resumir la caída del Socialismo en la URSS con frases facilongas del tipo "se cayó por su propio peso" sin tener en cuenta precisamente la contrarrevolución interna y externa, las traiciones dentro del Partido consumadas en el XX congreso y lo que esto representó para la degeneración del Socialismo y del movimiento comunista internacional, tema supertratado en este foro y en el cual nunca has intervenido.

Bueno, esto fue solo es un paréntesis en la línea anticomunista que lleva Rebeldemule últimamente. Que prosiga la función.

Nota Jue Mar 13, 2008 2:13 am
Y yo podría decir que rubiera es un tal y un cuál y seguir así los próximos cincuenta comentarios en un rifirafe absurdo. Pero no. No voy a contestar a alusiones personales y descalificaciones, ni necesito argumentar porqué participo en unos casos y otros no: tengo una vida detrás de internet, frágil, precaria, expuesta, como todas en el capitalismo. Y militancias tangibles. El compañero que acaba de intervenir no me conoce de nada pero se permite extraer muchas conclusiones. Es lo que tiene el anonimato que regala internet. En una asamblea, cara a cara, las cosas serían muy diferentes.

Sabía que me exponía a acusaciones duras por postear la película (he participado largamente en el hilo de peticiones sobre la película, desde hace meses, así que mi interés no es nuevo). Ahora me alegro doblemente de haberlo hecho.

Por mi parte no ha habido ninguna argumentación ad hominem. Mis explicaciones han sido de rango generalista. Y hay una docena de ellas a las que rubiera no da respuesta. ¿Supongo que estar en desacuerdo con algunos de mis argumentos invalida todo mi análisis? No legitimo la película, ni a través de Semprún, ni de Gavras, ni de London, ni de nadie, sólo pido un poco de comprensión, y que nos abstengamos de juicios rápidos; la película me parece útil por sí sola, para hablar en un sentido u otro. Calificarla de propaganda es simplificar hasta anular. Los que hemos trabajado cine-fórum en espacios públicos sabemos que cualquier película, desde la más ramplona a la visceralmente anticomunista (cuanto más, mejor), es útil para iniciar un coloquio que hará que nadie vuelva a casa con el mismo bagaje.

Por otra parte, los debates que en rebeldemule han tenido lugar sobre la veracidad de los hechos son diferentes al debate que propone esta película. Que probablemente no es una gran película (yo no entiendo mucho de cine). Que sin duda tiende a caricaturizar a algunos personajes centrales, de los que revela un sesgo sádico. Pero que sí tiene esa virtud que señalé del "Lenin, levántate, se volvieron locos", un debate que había que poner sobre la mesa en ese momento e importante hoy para quienes pretendemos superar los errores del pasado y reconstruir las organizaciones que articulen el antagonismo político en nuestros días.

Salud.

Nota Bene: Las descalificaciones sirven esencialmente para desviar los debates político-teóricos al terreno de lo personal. Llevamos rato viéndolo. Y es una de las razones que me han impedido participar en los "debates" en rebeldemule, como ya expliqué en varios hilos. Hay razones mejores por las que sentir ardor de estómago.

Nota Jue Mar 13, 2008 2:35 am
Semprún merece un comentario aparte.

Semprún es repetir a Malraux varias décadas después. Una deriva tan funesta como la de tantos otros militantes comunistas. Si en el debate en el seno del pce, anulada su democracia interna por "razones de fuerza mayor" (todo estado de excepción refuerza el statu quo), Semprún hubiera vencido contra Carrillo, es bastante probable que la trayectoria de Semprún hoy fuera muy diferente. Efectivamente, la posición de éste hoy no es sostenible. No he apelado al Semprún contemporáneo. Yo sólo digo y mantengo que en los días que se realizó esta película Semprún aún era marxista: para saberlo hay que leer su obra (se exige leer la obra de Stalin para conocer a Stalin, pero eso no parece válido para casi nadie más, ni para Zizek, ni para Semprún, ni...). Desde la filmación de esta película hasta su integración en el gobierno felipista pasan más de quince años. Casi nada en una vida, de la que nos disponemos a hablar y juzgar alegremente. ¿Qué pasa para que un hombre como Semprún, que ha conocido el sabor del exilio y de los campos de concentración, evolucione a una posición anticomunista en los años 80? A mí no me interesa enmierdar la vida de este hombre, un hombre cualquiera en el siglo XX, sino procurar entender los mecanismos que le condujeron a él y a muchos miles a abandonar la lucha por el socialismo. Decir que ellos llevaban en sí desde siempre "el veneno (¿el gen?) de la contrarrevolución" es un esencialismo nazi. Y, esa sí, es una explicación "facilonga" que no debería satisfacer a un militante comunista.

Ah, y Semprún en el 70 no era un "disidente declarado de la izquierda". Era un expulsado del pce por el dedo definitivo del gensek Carrillo, que es cosa bien distinta.

Nota Dom Mar 16, 2008 11:00 am
He encontrado estos subtítulos, son del mismo autor pero están completos, aunque la traducción no es muy buena, es lo único que tenemos:

[Editado por el comité de RBM para incluir el enlace en el primer mensaje. Muchas gracias, Nin78.]
El estalinismo ha sido la mayor tragedia del ideal socialista

Nota Lun Mar 17, 2008 3:48 pm
Actualizada para incorporar los subtítulos propuestos.

Seguiremos esperando algo mejor.

Nota Mar Mar 18, 2008 7:12 pm
Quizá cosas como las que ocurrieron en Checoslovaquia terminaron por convencerle de que el camino que habían tomado en Eurasia conducía a un callejón sin salida. Y no le faltaba razón: desgraciadamente para las millones de vidas que hoy padecen las consecuencias, la URSS se cayó por su propio peso y sin que el pueblo saliera a defender sus conquistas, con un partido comunista que estaba desintregado por décadas de integración en los aparatos del Estado. Los miles de comunistas que en todo el mundo habían dado sangre y vida en la lucha política volvieron a sus casas: lo que sabían de marxismo, o lo que creían saber, no les valió para dar una explicación solvente a esta derrota. ¿Es esto culpa de una película o de muchas? Todo lo contrario. Esta película anuncia algunos síntomas de descomposión y pone sobreaviso al militante atento de que algo falla y no es meramente casual (la casualidad no existe en ciencias sociales). Ya expliqué mi postura sobre esto en mi primer comentario.


Compañero Duarte, no opinare sobre la película pues no la he visto, sin embargo tengo que hacer una observación a esta afirmación suya, cuando afirma que la URSS se "cayo por su propio peso" me parece que usted hace un juicio unilateral, a continuacion explicare porque.
En primer lugar la afirmacion de que el pueblo sovietico y en general el de Europa Oriental no salio a defender sus conquistas, me parece que no es del todo cierto, hay varios hechos que contrarian esta afirmacion:
* Los sucesos de 1993, cuando Yeltsin disolvio el Congreso y los Soviets, lanzando los tanques contra el Congreso y contra las barricadas obreras en Moscu, cuentan con 3000 victimas mortales, y cerca de 10.000 detenidos, la clausura de una docena de periodicos y programas de radio y el asesinato de dos diputados posteriormente, aparte de la confiscacion de las instalaciones de prensa del Partido Comunista.
* La guerra de Tayikistan donde cuando ante la negativa de un sector del Partido Comunista a seguir con la restauracion capitalista, la CIA y los servicios secretos pakistanies lanzaron una auténtica invasión de tropas talibanes, se calcula unos 300.000 muertos.
* Las represalias en la antigua RDA donde segun la Juventud Libre de Alemania se calcula a 1 millon de personas represaliadas en una forma u otra por su papel en el regimen socialista.
* Los paises balticos donde los partidos comunistas son ilegales y los principales dirigentes fueron encarcelados cumpliendo penas de 10 y mas años, siendo que muchos de ellos recien estan saliendo en libertad. Cabe anotar que estas represalias no son gratuitas pues los partidos comunistas de los paises balticos fueron donde hubo la mayor oposicion a las politicas de Gorbachov.
Creo que todos estos son hechos que hay que tomar en cuenta, y si bien es cierto que la resistencia no fue tan dura como muchos hubiesen esperado, es completamente falso afirmar que no hubo resistencia alguna.

Lo segundo que creo que usted no toma en cuenta es el balance general de la lucha de clase a nivel mundial, asi que para eso enumeremos algunos hechos que creo que tuvieron peso en los sucesos de finales de los 80:
* Aplastamiento a sangre y fuego de los procesos revolucionarios en America Latina, Indonesia y Africa.
* Derrota del movimiento obrero en varios lugares del mundo, baste anotar que en mi pais el poderoso movimiento obrero fue derrotado en 1982 por el regimen democrata cristiano y tras esta derrota se inicio una oleada reaccionaria y de debilidad generalizada de las organizaciones populares que dura hasta la actualidad. Ademas podria nombrar como ejemplo la derrota de las huelgas mineras en Inglaterra.
* Aislamiento y represion al movimiento revolucionario en los paises de Europa Occidental y en Norteamerica, hay que recordar que el movimiento revolucionario en paises como Alemania Occidental, Italia y Estados Unidos fue derrotado con la tactica de la guerra sucia.
* Ofensiva ideologica generalizada de la reaccion, en esta epoca inicio la purga en las universidades de los paises capitalistas desarrollados, en especial en el area de economia se desalojo a los profesores de tendencias socialistas para reemplazarlos con catedraticos neoliberales. Ademas de eso podemos nombrar como en el caso de mi pais, los millones de dolares que invirtio la contrarrevolucion para formar ONGs y para fortalecer a la "Iglesia de los pobres" sobretodo en su influencia en el campesinado, logrando asi desplazar al discurso clasista en favor del racismo etnico.
* Dogmatismo y sectarismo generalizado en el movimiento revolucionario del proletariado. Aqui se incluyen claro, las actitudes de los partidos dirigentes en el bloque socialista, pero también se debe incluir la actitud de los grupos de izquierda criticos del "socialismo real" que en muchos casos no dudaron en aliarse a la reaccion.
Creo que si se toman en cuenta estos y otros factores que ahora no incluyo, se puede concluir que para finales de la decada del 70, existian las condiciones para una contrarrevolucion mundial.

En tercer lugar, me parece que usted al hablar de "caida" de la URSS cede a las tesis burguesas, con las cuales yo estoy en desacuerdo, pues concuerdo mas con las tesis de Georges Gastaud de una "contrarrevolucion mundial" y de Michael Parenti sobre el "derrocamiento de los gobiernos comunistas", y como usted sabra una cosa diferente es hablar de caida y otra de contrarrevolución y derrocamiento.

Asi compañero Duarte, me parece que he debido publicar estas observaciones para señalar lo que me parece un error de su parte al ceder (quizas de modo inconsciente) a ciertas tesis burguesas respecto al tema.

Nota Mié Mar 19, 2008 3:29 am
Y yo le agradezco sinceramente sus valiosas aportaciones historiográficas, compañero. Son ordenadas y rigurosas. Si bien pienso que lo que plantea la película camina por otros derroteros. Insisto: la cuestión central que pongo sobre la mesa en mis anteriores aportaciones o que pienso se desarrolla en la película no es la inhibición de la responsabilidad de la contrarrevolución en el derrumbe de los países del Pacto de Varsovia. Sin duda se dan un conglomerado de factores entre los que se cuenta el fenómeno de la contrarrevolución, la presión externa (que implica la financiación de grupos de oposición y otras acciones), que no he cuestionado. Incluso la película aclara que los procesos concurren en el contexto de unas difíciles relaciones internacionales. Pero es que esta era una baza que los comunistas aceptamos desde el momento en el que confrontamos el problema del imperialismo. Estas presiones están lógicamente probadas y pienso que, si bien son relevantes, no han de ser fatales: la URSS era una economía en expansión que crecía puntos enteros por encima de las formaciones sociales capitalistas en sus últimos años de existencia. La URSS era una formación social que asentaba su economía en función de las necesidades del valor de uso y no del valor de cambio, un hecho diferenciado que era parte de su fortaleza política. La URSS no era la pequeña y asediada Cuba, que no se cae a pesar de todas las presiones. Creo que no se ha entendido bien cuando hablaba de caer por su propio peso. Lo que plantea la película es: 1. Cómo se estaban desarrollando los procesos en este área; 2. La forma en que se están desarrollando, ¿mina de alguna forma desde dentro el mismo proceso? ¿Lo adultera? ¿Refuerza al Estado por encima del control de la producción/distribución por parte de la clase obrera? ¿En qué consistía la participación política de las masas en estos países? Si todo iba bien, o al menos existía estabilidad social, ¿cómo se explica que en apenas tres años se diluyan ochenta de trayectoria? ¿Por qué no es significativa la resistencia popular a la disolución de las formaciones sociales poscapitalistas que afecta a varios centenares de millones de personas? ¿Por qué los aparatos de Estado se entregan con tanta facilidad a un plan supuestamente diseñado en el extranjero? ¿Por qué el Partido se entrega, si es el Estado el que ha colapsado? ¿Dónde quedan las manifestaciones de masas? ¿Basta con repetir por enésima vez que todos estaban pagados por la CIA? ¿Basta con achacarlo a una eventual corrupción? Y, bueno, si así fuera, ¿qué habría que subsanar para que un coronel del ejército, un miembro de la seguridad o un dirigente de un sindicato coparticiparan en semejantes planes? ¿Meterles en la cárcel atenúa el problema de fondo? ¿Atiende a la raíz de las cosas o es una manifestación de impotencia política frente a una tesitura más arraigada? Pienso que lo que se ha dicho hasta ahora no es una explicación suficiente y que hay más, hechos que se esconden en esa construcción estatal(ista) del socialismo. Me adhiero a aquello que dijo el compañero Fidel Castro en el discurso de la Universidad de La Habana de que la revolución difícilmente sería destruida desde el exterior, que sus relaciones internas eran la clave para entender su debilidad.

Como ve, compañero, tales son las preguntas que la película sugiere al militante comunista. Mi única afirmación severa y que mantengo es que la conspiranoia política no es un arma revolucionaria. Yo la he visto y sé que lo único que separa a un Santiago Carrillo de algún dirigente comunista del Este de Europa que haya propiciado el atropello de garantías jurídicas en procesos contra compañeros es que los segundos controlan los aparatos de Estado y el primero sólo los aparatos de partido, que se asemejan peligrosamente a los del Estado. Y es por ahí por donde quiero ir. Es ahí donde la película pone el dedo. Y, sinceramente, lo que más me interesa: cómo transmuta la autocrítica en confesión, la dialéctica en mecanicismo, la revolución en estatismo. Ahí quedan los textos de Zizek y Enríquez del Árbol con algunas vías que creo hay que explorar.

Al margen de esto, no me deja de parecer adecuado recordar a todos, aunque sea por enésima vez, cuál es el papel de una contrarrevolución que aprovecha cualquier cambio en las relaciones de poder internas para inclinar a su favor el desarrollo de los acontecimientos.

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