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VASAPOLLO, Luciano

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VASAPOLLO, Luciano

Nota Vie Abr 16, 2010 7:21 pm
Luciano Vasapollo

Portada
(dialnet)


Docente en la Universidad "La Sapienza" de Roma.

Director científico del CESTES (Centro de Estudios para las Transformaciones Económico-Sociales) y de la revista Proteo. También es miembro del consejo de redacción de Laberinto.

Miembro de la coordinación nacional de la Rete dei Comunisti.





Bibliografía





Artículos



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Nota Vie Abr 16, 2010 7:22 pm
fuente: http://www.lavozdeasturias.es/noticias/ ... kid=339724

Luciano Vasapollo. Intelectual marxista y profesor de economía:

"El euro fue una trampa para los trabajadores y los ricos ya lo sabían"



La Voz de Asturias // 09-05-2007



    Alumbrar ideas que no están de moda te obliga a renunciar a ellas o a emprender una batalla desigual contra el pensamiento mayoritario. Vasapollo, director de revistas de economía y autor de varios libros, deja claro en esta entrevista cuál fue su elección y por qué.


-- Viene desde Italia para prevenirnos contra la Unión Europea (UE). ¿Qué le ha hecho Bruselas?

-- La UE está aquí y ese no es el problema, lo malo es que la están haciendo a favor del capital financiero y los beneficios privados. Han pasado ya diez años y para los trabajadores el empleo ahora es más precario, los salarios están estancados y nos van privatizando servicios como la sanidad o la educación. En general, la vida empeoró mucho con la entrada del euro. Necesitamos una Constitución, sí, pero su eje debe ser reconocer el derecho al trabajo y la vivienda.


-- España estuvo décadas aislada y percibe a la UE como señal de modernidad. ¿Cómo convencería a un trabajador asturiano de que esta UE le perjudica?

-- Enseñándole los datos oficiales del Banco de Europa, ahí ves que en los últimos siete años se hace una redistribución de la riqueza en favor de los beneficios y la especulación financiera, mientras los asalariados pierden poder adquisitivo. Hay que luchar para cambiar eso.


-- ¿La entrada del euro fue una trampa para los trabajadores?

-- Sin duda. Es bueno tener una moneda única, pero las cosas que compraba la gente por 100 pesetas ahora valen un euro, 166 pesetas. En Italia pasa igual: un euro son dos mil liras, y todo lo que antes te vendían por mil liras, ahora vale un euro, el doble. A eso añade la precariedad y tienes lo que está pasando en toda Europa porque detrás del euro había especulación. La gente de a pie no sabía lo que traía el euro, pero los grandes potentados financieros sí: esto no pasa por casualidad.


-- ¿Pongamos que la UE trae deslocalizaciones, que se lleva las fábricas a Polonia. Eso no beneficia a los trabajadores polacos?

-- Crees que llevar allí puestos con condiciones que no son las de aquí, si no que conllevan una explotación más intensiva, beneficia a alguien? Yo no lo creo. Esto obliga a los sindicatos a hacer una batalla europea, no por los españoles o italianos si no para que todos, estén aquí o en Polonia, tengan los mismos derechos.


-- Se define marxista. Responda con lo primero que le venga a la cabeza: ¿es bueno que las empresas ganen dinero?

-- Sí, por supuesto.


-- ¿La URSS fue una dictadura que reprimió a quien pensaba distinto?

-- No, a la URSS hay que juzgarla entendiendo que durante el siglo pasado fue la única que se opuso a una potencia imperialista como los EEUU. Cometió errores gravísimos, económicos, sociales y de democracia, pero hay que verlo en su contexto. Y respecto a lo de las empresas, es fundamental que ganen, pero su beneficio debe redistribuirse para inversiones públicas y sociales.


-- ¿Qué puede aportarle a un joven de hoy lo que diga ese filósofo de hace 200 años llamado Marx?

-- Ahí está el reto para los intelectuales: actualizar ese pensamiento. No le diría que leyera a Marx, pero sí los trabajos que se fijan en él para analizar las contradicciones de esta sociedad teniendo como objetivo lograr una alternativa con mayor respeto e igualdad, que es lo que para mí se llama socialismo.


-- Usted vive en un mundo de ideas; las estudia, analiza y explica. Si pudiera darle una sola, pero a todos los lectores, cuál sería?

-- La de luchar. Creo que la vida merece la pena si la dedicas a luchar por la dignidad de todos, por aumentar el respeto y que el estado se ocupe no solo de tu situación, si no del bienestar de la gente. Yo soy feliz siendo así, y cuando llego a casa, hablo con mis tres hijas, les digo que haciendo otras cosas traería más dinero a casa, pero cuando voy a dormir lo hago con la conciencia tranquila. Me gusta vivir de esta manera.


Nota Vie Abr 16, 2010 7:22 pm
fuente: http://www.aporrea.org/actualidad/n129428.html

El triunfo del sí derrotó a la derecha agresiva en Venezuela

Entrevista a Luciano Vasapollo, observador internacional en el proceso del 15 de febrero



Fundación Debate Abierto // 21 de febrero de 2009



    El economista italiano, Luciano Vasapollo, profesor de la Universitá degli Studi di Roma La Sapienza y miembro de la coordinación de la Rete dei Comunisti italiana estuvo en nuestro país como observador internacional en el proceso del 15 de febrero.



Modaira Rubio: ¿Cuál fue tu visión de las elecciones del 15 de febrero en tu rol de observador internacional?

Luciano Vasapollo: Como observador internacional hay que mantener una imparcialidad política y ese rol lo cumplí hasta después del proceso electoral. Tal y como lo señaló el informe de toda la misión de acompañamiento, las elecciones del 15 de febrero reafirmaron la capacidad del Consejo Nacional Electoral venezolano de garantizar elecciones correctas, tranquilas y transparentes. El fuerte nivel de automatización permitió la rapidez de los resultados y la emisión del primer boletín. Estuve aquí antes en noviembre y hay grandes garantías de un proceso electoral perfecto, sin errores, lo que se traduce en no sólo una gestión tecnológica sino en la constatación de una democracia verdadera en Venezuela. Pienso que se puede hoy hablar de una gran diferencia entre la democracia representativa que hay en Europa, que está conformada por partidos que no representan el verdadero interés de las clases populares y la democracia popular y representativa que hay en Cuba, Venezuela y Bolivia ahora, la cual permite una votación clara, transparente, que cada día se va perfeccionando.


MR: ¿Y como dirigente de la izquierda, como dirigente comunista, qué pudiste observar?

LV: Te hablo ahora no sólo como profesor universitario, sino como miembro de la coordinación nacional de la Rete dei Comunisti, lo cual se me permite al terminarse mi rol de observador internacional.

La Rete dei Comunisti saluda positivamente esta gran victoria que no es sólo de Chávez, sino del pueblo venezolano y de todas las fuerzas políticas que apoyaron la enmienda constitucional. No es sólo el PSUV, que por supuesto es el partido mayoritario, sino también de organizaciones como el PCV que aportan un voto de conciencia política de clase.

Porque la convocatoria a la enmienda era un llamado de carácter político. No era una propuesta, como se dice en Europa en sectores de la derecha y la socialdemocracia, de Chávez para poder reelegirse, era de reafirmación del proceso revolucionario. Un proceso que es real, democrático y que está reforzando justamente la democracia de clase, la democracia obrera, la democracia popular.

Esta victoria supone una afirmación y una interrogante. Es una victoria contra el imperialismo, contra la derecha, cuando vemos que aquí hay una derecha agresiva, una derecha mezclada con la violencia y el paramilitarismo en muchos casos. Esto que ocurrió el domingo, el incendio del centro de estudiantes de la Escuela de Trabajo Social de la UCV, es una muestra de eso. Es un acto de intimidación de la derecha, como el asesinato de los obreros de la fábrica Mitsubichi supuestamente por parte de la policía. En esta lucha de clases, hay infiltración en el ejército, en la policía, de grupos que están cercanos a esta derecha y que utilizan la violencia en forma de terrorismo contra el movimiento revolucionario. Esta victoria es contra esta derecha agresiva y contra la moderada que tiene relación con intereses foráneos, imperialistas. El voto popular para el sí, que alcanzó aproximadamente el 55% del electorado, demuestra una fuerza grande, pero hay que saberla utilizar. Por ello, saludamos la victoria del Sí con gran respeto y entusiasmo.

La victoria del sí en Venezuela es una victoria de los movimientos revolucionarios del continente latinoamericano. En la integración latinoamericana que persigue caracterizarse por la idea del socialismo en el siglo XXI, la tradición del movimiento de clase comunista internacional, con sus errores y aciertos, debe ser tomada en cuenta como referencia, las experiencias del pasado; el marxismo debe continuar actualizándose en esta nueva situación pero sin olvidar el camino ya recorrido.

En este sentido lo que está ocurriendo en Latinoamérica puede ser un estímulo para una Europa donde no hay una izquierda revolucionaria sino mayormente liberal o neoliberal.

En la fiesta de la celebración la noche de la victoria, el discurso de Chávez fue contundente, expuso estos elementos positivos para la marcha hacia el socialismo.


MR: ¿Y qué debe venir después del triunfo del Sí para consolidar la propuesta socialista en Venezuela?

LV: Como revolucionario, como comunista amigo de este proceso, señalo algunos elementos fundamentales. Primero, esta victoria da una mayor tranquilidad. Se puede pensar ahora en el futuro, a largo plazo, se puede construir una prospectiva. Hay tiempo para construir un gobierno popular y una organización popular. Ya pasaron diez años de grandes conquistas, como las misiones, la nacionalización de fábricas, pero en este punto se necesita la organización de clases. El PSUV debe fortalecerse. Por ahora es un intento de organizar un gran partido, pero aún no está totalmente consolidado. Allí hay posiciones diferentes. Se tiene que dar una lucha en su interior para construir un partido de clase y eso significa combatir la lucha de clases no sólo al exterior sino al interior de la organización, contra la burocracia, el oportunismo, la corrupción, porque el PSUV debe transformarse en un partido organizado de la clase obrera, de los frentes sociales y populares, en una revolución que tiene un carácter socialista.

El gobierno popular significa que además de las conquistas importantísimas que ya se tienen gracias a Chávez y a las fuerzas revolucionarias, existe un punto fundamental: el gobierno de la economía popular. Sin eso, a mi modo de ver, no se pueden resolver muchas cosas. Hay que plantearse cómo se van a construir las empresas socialistas, los distritos de producción socialista. Cómo se va a diversificar la economía aún monoproductora y monorrentista, dependiente del petróleo y de la oscilación de sus precios. Se trata de dar un impulso en la renta y la ganancia para lograr una redistribución justa, no de carácter asistencial, sino productivo de esa riqueza, al mundo del trabajo, a los trabajadores y trabajadoras. Hay que promover al interior de las fábricas la organización política de clase, que es productiva, pero a la vez se convierte en la célula ideológica del proceso.

Para hacer eso debemos considerar que la crisis capitalista a nivel mundial, como la hemos visto y analizado en la Rete dei Comunisti, no es una crisis económica, es sistémica. Viene desde quince a veinte años atrás, es una crisis estructural del capital, que empezó en 1970, y es financiera, ambiental, de los derechos humanos y civiles, alimentaria, económica, moral. Significa que terminó su era. Eso no es que ya mañana llega el socialismo, eso no va suceder, porque aún la subjetividad de clase revolucionaria hoy no es tan grande para impulsar un proceso de transformació n mundial hacia el socialismo, esto particularmente en Europa.

En América Latina, donde se están dando estos procesos revolucionarios, se tiene que considerar esta crisis sistémica del capitalismo como una forma de empezar a construir el socialismo, pero, eso sí, tomando los principios de la historia y los principios científicos, porque si no no se dará el paso radical para superar el modo de producción capitalista.

No se puede decir o todo o nada. No es la lógica dialéctica. La reforma estructural hacia el socialismo debe colocarse en una idea estratégica de reforzar el socialismo con la organización de clase.

Por ejemplo, esta victoria que garantiza la continuidad del proceso, debería empezar por un fuerte proceso de nacionalización de los sectores estratégicos como la banca y las empresas básicas. En una crisis estructural del capital, en la que las grandes empresas de las finanzas no funcionan, en la que los organismos internacionales como el FMI fracasaron, en la que cuatro mil millones de personas en el mundo padecen hambre, no es la empresa privada la que va a hacer una inversión para una transformación socialista. La banca nacionalizada aseguraría los recursos para la inversión social y la reactivación de la producción interna, reforzar las empresas socialistas, las cooperativas, las empresas sociales. La banca privada no va a invertir en eso.

Los recursos, no sólo el petróleo, el hierro, la bauxita, etc se deben nacionalizar. Nacionalizar no sólo en la producción sino también en la distribución, porque si no a la gente no van a llegar esos recursos por completo.


MR: ¿Y en cuanto a otros aspectos, como el relacionamiento internacional?

LV: Hay un nuevo relacionamiento internacional. No podemos pensar que Europa, por ejemplo, no es imperialista, sí lo es, diferente del imperialismo estadounidense, pero siempre coinciden con la visión imperialista y cuando se está dando una competencia entre la Unión Europea y EEUU es por asuntos de expansión hegemónica del imperialismo.

Hay que crear la relación internacional con los movimientos de clase, sindicatos, obreros, con los que pueden movilizar a la gente con conciencia de clase. No sólo con los Estados, con sus gobiernos socialdemócratas y de derechas.

A nivel comercial es positivo relacionarse con gobiernos que no son esencialmente socialistas pero que son antagónicos al imperialismo norteamericano, como Rusia, Irán, Libia y China. Pero son niveles diferentes las relaciones diplomáticas y comerciales y el internacionalismo proletario. El socialismo venezolano tiene que interrelacionarse con estos movimientos. Estas no son críticas, son consideraciones para darle fuerza a un proceso que quiere caracterizarse como socialista. Es decir, hablamos de una lucha de clase al exterior y lucha de clase al interior.

Por ejemplo, la relación de la Rete dei Comunisti con el Partido Comunista de Venezuela (PCV) se está reforzando, y es un punto de referencia para nosotros fundamental, y con el Partido Comunista de Cuba (PCC). Así como con varios partidos y movimientos sociales con contenido de clase no necesariamente comunistas.

Porque sólo con la gestión, que ningún revolucionario puede abandonar, tener como punto de referencia todas las consideraciones de carácter económico, la plusvalía, el materialismo histórico y dialéctico y considerar la confrontación de clases, con la visión estratégica y táctica de la situación podemos lograr cambios concretos. Reforzar este tipo de relación es una gran fuerza, porque, por ejemplo, ahora vamos a invitar al PCV, al PCC y a otros partidos progresistas de América Latina a un encuentro en Italia, porque la revolución no puede ser un sentimiento romántico, hay que ser concretos.

A pesar de las contradicciones, en América Latina se está haciendo un avance importante para la transformació n del sistema capitalista en el mundo. Son procesos diferentes pero con la participación de la clase obrera, del movimiento sindical, del movimiento indígena, de los partidos de izquierda, y con ello América Latina significa una referencia necesaria para la construcción del socialismo en el siglo XXI.

No es suficiente la solidaridad internacionalista. Eso lo puede hacer una asociación, una fundación, contribuir materialmente con un país que necesita apoyo. Se requiere la solidaridad política; que los movimientos sociales, como piensa la Rete dei Comunisti, se coloquen en una dimensión internacional de la lucha de clase, como si existiera una quinta internacional socialista, que no existe formalmente pero existe en estas uniones estratégicas, en la realidad de los partidos comunistas y de los movimientos de clase. Sin ello no hay esperanza de construir un verdadero movimiento socialista que logre aprovechar la crisis capitalista sistémica para transformar el orden internacional.


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