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ILLICH, Ivan (1926-2002)

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ILLICH, Ivan (1926-2002)

Nota Mar Feb 02, 2010 8:07 pm
Ivan Illich

Portada
(wikipedia | dialnet)


Introducción

    Viena (Austria), 1926 - Bremen (Alemania), 2002. Pedagogo y ensayista mexicano de origen austríaco. Alentado desde su temprana juventud por una viva curiosidad humanística, cursó estudios superiores de Teología y Filosofía en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, para acabar completando su formación académica en la Universidad de Salzburgo.

    A los veinticinco años de edad, en busca de mayores posibilidades profesionales, emigró a los Estados Unidos de América y, merced a sus amplios conocimientos teológicos, ejerció durante algún tiempo como asesor pastoral en Nueva York; pero pronto habría de romper sus vínculos con la jerarquía eclesiástica, ya que sus teorías pedagógicas, muy agresivas con cualquier forma de poder institucional, se mostraban especialmente críticas con la Iglesia católica y con el protagonismo que ésta había venido desempeñando durante siglos en materia educativa.

    En 1956 se trasladó a Puerto Rico para ocupar el cargo de vicerrector de la Universidad de Ponce (de filiación católica), y, tras permanecer en la isla antillana por espacio de cuatro años, se consagró a la redacción y difusión de sus radicales ideas pedagógicas por todo el ámbito hispanoamericano, donde pronto alcanzó un notable prestigio que le condujo, entre otras ocupaciones, a asesorar directamente la política educativa del gobierno boliviano presidido por Alfredo Ovando Candía (actividad en la que colaboró con el pedagogo brasileño Paulo Freire). En 1971, ya con algunos títulos publicados, Iván Illich fue uno de los fundadores del Centro Intercultural de Documentación de Cuernavaca (México).

    Entre sus obras más influyentes en los estudios pedagógicos del último tercio del siglo XX, figuran algunos títulos tan notables como La escuela, esa vieja y gorda vaca sagrada (1968), Una sociedad sin escuela (1971), Herramientas para la convivencialidad (1973), Energía y equidad (1973), Némesis médica: la expropiación de la salud (1975), Educación sin escuelas (1975), La sociedad desescolarizada (1978), La escuela y la represión de nuestros hijos (1979) -escrita en colaboración con Hildegard Lüning-, Shadow-work (1981), Producir (1982), Ecofilosofías (1984), En América Latina, ¿para qué sirve la escuela? (1985), La educación (1986) -escrita en colaboración con el citado Paulo Freire-, y H2O y las aguas del olvido (1989).

    La tesis fundamental que alienta todas estas obras afirma que ninguna de las instituciones tradicionales de la sociedad industrial se adecúa a las necesidades reales del mundo actual, por lo que es necesaria una revisión de todas ellas, empezando por la que Iván Illich considera como la más perniciosa: la escuela. Según el radical pensador mexicano, la educación pedagógica sostenida institucionalmente por la escuela tradicional se ha convertido en una mercancía carente de valores éticos y concebida únicamente como un hábil instrumento para la formación de escolares utilitaristas y competitivos.

    Para poner fin a esta constante inmersión de los educandos en los dominios de la agresividad materialista, Iván Illich propone el aprovechamiento de otros "canales del saber" que, en su opinión, deberían servir de alternativa a la anquilosada rigidez de la escuela institucional y la política educativa implantada en todas las naciones de Occidente. Y es en este marco concreto donde surge su propuesta pedagógica más radical y revolucionaria, la denominada "corriente de desescolarización", que comienza por establecer de forma tajante que la mayor parte de los conocimientos útiles para un individuo de la sociedad contemporánea se adquieren fuera de la escuela (es decir, en contacto directo con el entorno familiar, las experiencias sociopolíticas y las vivencias culturales).

    Una vez establecido este principio, Iván Illich propone en su teoría "desescolarizar" la educación, fomentar el aprendizaje informal y potenciar la creatividad del individuo dentro del entorno social en que se mueve, sin someterlo a los rígidos estamentos de la escuela institucional.




Ensayo





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Nota Sab Ene 08, 2011 3:02 am
fuentes: http://www.jornada.unam.mx/2007/11/24/i ... e=016a2pol y http://rebelion.org/noticia.php?id=59512



Homenaje a Iván Illich



Miguel Concha

La Jornada // 24 de noviembre de 2007




El próximo 5 de diciembre se cumplirán 10 años del fallecimiento de Iván Illich, teólogo, historiador y filósofo, respetuoso de las metodologías de cada una de estas disciplinas, quien desde la matriz fundamental cristiana generó un pensamiento holístico de validez universal, crítico y propositivo sobre la cultura moderna, sus instituciones y sistemas. Con tal motivo, del 30 de noviembre al 5 de diciembre tendrá lugar en Cuernavaca un coloquio internacional, con el propósito de elucidar la vigencia del concepto de la convivialidad, que según Illich pertenece a la era instrumental y tecnológica, en la era de fierro de los sistemas en la que nos encontramos.

Había nacido en 1926 en Viena, en el seno de una familia con antecedentes judíos, dálmatas y católicos, por lo que en 1941 tuvo que huir a Italia, pues se le consideraba medio judío. Sus amigos lo califican como un hombre afable y sarcástico, de mirada penetrante y cariñosa, a la vez inflexible y dotado para la amistad. Estudió histología y cristalografía en la Universidad de Florencia, y filosofía y teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Como sacerdote incardinado a la arquidiócesis de Nueva York, en 1956 fue nombrado vicerrector de la Universidad Católica de Ponce, en Puerto Rico, y con la autorización y el respaldo de don Sergio Méndez Arceo fundó en 1960 el Centro Intercultural de Documentación (Cidoc), con el original propósito de capacitar críticamente a los sacerdotes, religiosas y laicos de Estados Unidos, Canadá y Europa que habían decidido responder al llamado de Juan XXIII para hacerse presentes en la evangelización de América Latina, y en el que se involucraron múltiples intelectuales de reconocido prestigio, que en pocos años realizaron numerosas publicaciones en ciencias humanas, filosofía, teología y pastoral.

El 14 de enero de 1969 renunció definitivamente al ejercicio del ministerio sacerdotal, luego de que de manera autoritaria, artificiosa e incomprensiva el Cidoc desde dos años antes había sido puesto bajo sospecha por algunas autoridades del Vaticano, por presiones de los sectores más reaccionarios de la Iglesia. Alrededor de 1973 el Cidoc cerró definitivamente sus cursos, y su acervo documental y bibliográfico fue entregado posteriormente a El Colegio de México.

De conformidad con algunos de sus más íntimos amigos y cercanos interlocutores, se distinguen grosso modo en la carrera del escritor Iván Illich dos periodos: aquel que él mismo llamaba de sus “panfletos”, el de los escritos que lo hicieron más célebre; y el de los estudios más profundos, a partir de conversaciones entre amigos estudiosos e inteligentes. Antes se extiende la época de los estudios eclesiológicos de un creyente que ve la historia de la Iglesia como la del cuerpo de Cristo, con todo lo que ello tendría que implicar en concreto para la cultura occidental.

A principios de los años 70 el Club de Roma divulgó la idea de que más allá de ciertos límites una industria basada en la producción de bienes materiales no puede más que destruir la naturaleza, y sugería que la economía debía ser reorientada hacia la producción de servicios no materiales, supuestamente no contaminantes. Desde Cuernavaca Illich elevó su voz para advertir que más allá de ciertos umbrales la producción de servicios sería aún más destructora de la cultura que la producción de mercancías de la naturaleza. Para demostrarlo publicó desde 1970 libros que cuestionaban al parejo “certidumbres compartidas” por ideologías de izquierda o derecha opuestas. Para ilustrar su tesis, Illich escribió sucesivamente Una sociedad desescolarizada, Energía y equidad y Némesis médica, la expropiación de la salud, críticas de la “contraproductividad” de las mayores agencias prestadoras de servicios industriales, en las que señala la expropiación del saber por las instituciones educativas, del espacio y tiempo vital por los medios de transporte, y de la salud por los médicos y hospitales, hoy en día evolucionados en sistemas. Aunque según los especialistas no se debe calificar primeramente a Illich como un crítico social, a muchos seduce su crítica de la construcción de la realidad por el poder, sea éste científico, administrativo o periodístico.

A partir de 1976 Illich se volvió, en sus palabras, un “filósofo itinerante”, e impartió cátedra en la Universidad de Bremen y en la Universidad Estatal de Penn. Como escribió después de su fallecimiento Jean Robert, sus libros, artículos y conferencias abordan sucesivamente en este segundo periodo “el ‘género vernáculo’ (en tanto que dualidad antitética del ‘sexo económico’), la ‘arqueología de las certezas modernas’ (los eslóganes con los que se construye la representación social de la realidad), el análisis de lo que ‘dice la tecnología’, a diferencia de ‘lo que hace’, la transición de la era de las ‘profesiones dominantes’ a la de la tiranía de los ‘sistemas’, la ‘historia del cuerpo’, la de la ‘materia’ (en memoria de Gaston Bachelard), la de las ‘percepciones’ en general y de la mirada en particular, la historia de la ‘hospitalidad’ y la de la amistad, el estudio del sentido de la justa medida o ‘proporcinalidad’, la visión del presente en el ‘espejo del pasado’, la ‘desaparición del suelo’ bajo los pies”.



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