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FURTADO, Celso (1920-2004)

Libros, autores, cómics, publicaciones, colecciones... La lectura refuerza poderosamente la razón.
Celso Furtado

Portada
(wikipedia | dialnet)


Introducción

    [fuente] Celso Monteiro Furtado fue reconocido mundialmente como uno de los principales economistas y pensadores sociales latinoamericanos de nuestro tiempo.

    Nace en 1920 en Paraíba, Brasil. Se gradúa en Derecho en Rio de Janeiro (1944) y obtiene el doctorado en Economía en la Universidad de París (1948). En 1958 y 59 es director del Banco Brasileño de Desarrollo Económico y Social desde donde concibió y creó SUDENE, Superintendencia para el Desarrollo del Nordeste, una agencia gubernamental pionera para impulsar el desarrollo económico en el atrasado nordeste brasileño. Fue superintendente de esta agencia de 1959 a 1964. El trabajo desarrollado por Celso Furtado en SUDENE fue objeto de un estudio de Albert O. Hirschmann que, publicado con el título de Journey Towards Progress, obtuvo la atención mundial de los teóricos del desarrollo.

    En 1962 y 63, Furtado fue Ministro de Planificación durante el gobierno de João Goulart. El golpe de estado militar de 1964 le privó de sus derechos políticos y provocó su migración y su dedicación a la docencia en las Universidades de Yale, Cambridge y París.

    Tras el restablecimiento de la democracia en Brasil, Celso Furtado es designado Embajador de Brasil ante las Comunidades Europeas en Bruselas (1985-86) y posteriormente Ministro de Cultura de Brasil (1986-90). Posteriormente trabaja en la Comisión de Cultura y Desarrollo de la UNESCO.

    La aportación de Celso Furtado a la comprensión de los determinantes del subdesarrollo se basa en una perspectiva histórica y en el análisis de los caminos recorridos por diversos países para superar esa condición.




Ensayo


fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=7953


André Gunder Frank, en "Contribución a un libro en homenaje a Celso Furtado, compilado por Theotonio dos Santos para REGGEN en Río de Janiero, Brasil, octubre de 2003", en Rebelión, el 22 de noviembre de 2004, escribió:La reciente publicacion de un libro sobre la dependencia por Theotonio dos Santos que dedica un tercio a Brasil, da ocasión para volver sobre el tema también en mi homenaje a Celso Furtado. Con toda razón escribe Theotonio que considera una cuestión secundaria [la de si] el creador de la teoría de dependencia fue él, Fernando Henrique o André Gunder Frank. Diría que no es o no debería ser cuestión alguna. Pues, como alguna vez señaló Gunnar Myrdal, todas las teorías económicas surgen del momento político que genera su necesidad y le da su razón de ser. No obstante esta advertencia, la historia no se mueve por sí sola, sino también por la participación y contribución real de personas vivas y por la vida de personas reales. Y en este contexto una muy importante ha sido la de Celso Furtado.

Lamentablemente Celso aún no recibe el reconocimiento y los galardones que la contribución e importancia que su obra y vida seguramente merecen. Así es acaso en parte por la incorporación y derivación que su trabajo ha tenido en y por instituciones que no resaltan sus méritos personales. En parte también lo es porque él mismo no sobresale por promoverse a sí mismo. Así fue con su participación en el gobierno de Jango como ministro de planificación y con su importante contribución durante sus largos años en la CEPAL. La excepción quizás es su logro como director fundador de SUDENE, pues el público ha identificado correctamente la institución misma con Celso. Además de esto ha sido a lo largo de los años y a nombre propio su participación pública y reiteradamente crítica en la política económica brasileña y sus muchos libros sobre el subdesarrollo.

Por ejemplo y recientemente criticó públicamente al nuevo presidente Lula por seguir con la misma política de altos intereses de su predecesor Fernando Henrique Cardoso. Celso lo hizo en ocasión del lanzamiento por otros de su candidatura al Premio Nóbel de Economía. El no haber sido así galardonado es ejemplo de la insuficiencia de su visibilidad. Esta ahora aumenta irónicamente no al otorgarle un merecido premio a él mismo, sino al anunciar un premio para otros en economía política, para sumarse a una red euro-latinoamericana de investigación que lleva su nombre. A la vez, su discurso fue otro ejemplo más de que la participación y contribución de Celso siempre surgió de y reflejó a la realidad política económica que él vivió. Pues Celso siempre entendió hacer de su trabajo profesional un reflejo de lo que seguramente sintió en cada momento histórico ser su correspondiente deber cívico y político, y así fue también su servicio a su país como embajador en Francia y en la UNESCO. Así que podríamos decir que el gran mérito es la propia dependencia de Celso del ambiente que él vive y la conversión de su problemática en su propia obra vital.

Celso con su investigacion, analisis y escritura tambien formo base importante del desarrollo de los enfoques del estructuralismo y de la dependencia sobre el subdesarrollo latinoamericano, aun si él mismo nunca los bautizo como "teoría". Por supuesto que asi fue en y para la CEPAL. Pero asi fue tambien para mi, pues encontre en su Formação Econômica do Brasil publicado en 1959, la base fundamental para mi trabajo junto con los de Simonsen y Caio Prado Jr. para Brasil y Sergio Bagú y Silvio Frondizi para Argentina, y Aníbal Pinto para Chile. Pero seguramente así fue también para el desarrollo de "la dependencia" por otros brasileños como Fernando Henrique Cardoso, Theotonio dos Santos y Ruy Mauro Marini y otros latinoamericanos como Enzo Faletto y Osvaldo Sunkel en Chile, Aníbal Quijano del Perú, Héctor Silva Michelena y Armando Córdoba en Venezuela, y los mexicanos Pablo González Casanova, Rodolfo Stavenhagen, Alonso Aguilar y Fernando Carmona. Para nuestro trabajo sobre el subdesarrollo latinoamericano, el análisis de Celso, pero también su trabajo en la SUDENE, seguramente formó una base tan importante como ha sido el (acaso también el nuestro) reconocimiento del mismo. Es ocasión de reparar este error. Otra vez en mi caso, si bien en 1963 hice una dura crítica a A pré-revolução brasileira de Celso publicado en 1962, esta también contribuyó a mi propia formación.

La derivación histórica del momento también la muestra Celso en sus intervenciones en la política económica brasileña, como lo hace Theotonio en el comentado libro. Este hace un bosquejo de la década pre-guerra que limitó el ingreso de divisas a los países latinoamericanos y les obligó a poner en práctica con fuerte intervención del estado una política de sustitución de importaciones. Así lo hiciera Argentina en la práctica cuando Raúl Prébisch era ministro bien antes de lanzar la teoría por la CEPAL en 1949. Además, fuera de ligera familiaridad en Brasil con Manoilescu, pero como teórico a pesar que también el fue ministro de economía en Rumanía, lo es muy dudoso que alguno de los arriba mencionados u otros creadores de la teoría y política contra la dependencia en América Latina tenían idea alguna que Yugoslavia, Rumanía, Bulgaria, Grecia, Irán y Turquía, cada uno de por sí y los Balcanes en concierto adoptaron esta misma política estadista de sustitución de importaciones, y la defendieron teóricamente durante la misma crisis económica de los años 30, como bien lo demuestra Dilek Barlas en su libro sobre Estatismo y diplomacia en Turquía 1929-39 (Brill, 1998). Por cierto, su implementación fue también inhibida por una fuerza económica-política exterior, que para ellos fue la Alemania Nazi, como en Latinoamérica lo fue por los Estados Unidos. Podríamos preguntarnos porqué su experiencia y teorización no alcanzó renombre mundial tal como la de la latinoamericana sobre la dependencia. La respuesta se encuentra fácilmente al invertir la pregunta: ¿por qué la popularidad de la dependencia... en Latinoamérica y su difusión por el mundo? Theotonio no lo pregunta, pero hacerlo es lo más esencial para entender de lo que se trató o se trata. En respuesta, bastan dos palabras: Cuba y Vietnam.

Escribo trato o trata, porque el número actual de una de las dos revistas norteamericanas más prestigiosas sobre asuntos internacionales, Foreign Policy (noviembre-diciembre 2002], está dedicado a "qué pasó..." con el marxismo, valores asiáticos, límites al crecimiento, teoría de la dependencia, destrucción mutua asegurada [MAD] y el complejo militar-industrial. Fuera de reconocerle alguna vida aún al último, los demás, según los "cerebros notables" como el director de la revista los llama, son pronunciados muertos [¡algunos antes de nacer!] y bien ubicados en el tarro de la basura de la Historia. Allí me tiene a mí de dependentista. Fernando Henrique se salvó, según el autor, por abandonarla. En ilustración a lo que digo sobre reconocimientos, a Celso y a Prébisch ni se les mencionan, sino tan sólo a la CEPAL como institución. No debe sorprender el fallo negativo del autor, pues si no se lo esperaba, no se hubieran dados la pena de preguntar. Lo que sí llama la atención es la teregivisación del tema, las mal-atribuciones de argumentos y la ausencia de evidencia sobre la cual el dr. profesor de finanza internacional y desarrollo, Andrés Velasco, de la Universidad de Harvard, pronuncia la sentencia de muerte.

Lo contrario en tres ensayos escritos para audiencias diversas lo hace Theotonio, quien revisa la historia de la realidad reciente. Él muestra como ella elicitó la teoría de la dependencia en respuesta a un régimen teórico y las asociadas políticas económicas que ya no daban para mas. Si bien vuelve sobre algunos de las discusiones bien conocidas por los participantes y la generación de estudiantes, políticos y gente común para los cuales todo esto era el pan diario. Pero tambien dedica un capitulo mayormente al Brasil de Celso Furtado y a Fernando Henrique.

Parece que volver sobre lo de la dependencia hace falta, pues varias veces cada semana me llegan e-mails de doquier, esta semana de Nepal, de estudiantes que no habían ni nacidos en nuestra época y que ahora me preguntan qué es esto de la dependencia y donde podrían informarse. Es peor. Después que recién Theotonio y yo habláramos en la UNB cuarenta años después de que estuviéramos allí de profesores fundadores, un estudiante se acerco a mí a preguntar: "¿qué es esto de la dependencia y el sistema mundial?". Al preguntar a nuestro profesor huésped si este estudiante es representativo de los demas, el contesto que sí, pues la única literatura que ahora leen es la norteamericana. Qué bien, pues de aquí en adelante a los que me preguntan los puedo reenviar todos a Theotonio y, porqué no, también a Celso.

Ademas, Theotonio ya décadas atrás nos llamó la atención de que tenemos nosotros mismos hacer nuestro propio estudio de la economía mundial, como luego lo hiciera él mismo y yo también, y Celso en sus trabajos cada vez más globales, como últimamente el libro O capitalismo mundial, después de sus libros sobre Dependencia y subdesarrollo: la conexión mundial, El mito del desarrollo y el futuro del Tercer Mundo y Desarrollo económico de América Latina y su ya mencionado trabajo sobre Brasil. Pues no se puede confiar en los estudios de la problemática mundial y tercermundista elaborados por los que la manejan a su gusto, ni a sus portavoces teóricos, vale decir ideológicos, como de los cuales es botón de muestra y prueba este señor profesor de Harvard con nombre y apellido español.

Los análisis mundiales de Celso y Theotonio inciden y se reflejan en lo que nos vuelve a demostrar la dependencia misma. Ellos también valen para contestar a las criticas cada vez mas duros de nuestro labor que no fue perfecto pero todavía bastante mejorcito que los de nuestros críticos mismos. Esto vale para empezar por los críticos venidos desde la izquierda que muy luego condujeron a un callejón sin salida como eran los modos de producción-istas que nos acusaron de circulacionistas que se olvidaron de la lucha de clase. Y por supuesto vale para los de la derecha que pronunciaron la muerte a la dependencia [a ella misma, no tan solo a la teoría] precisamente en la década perdida por la crísis de la deuda de los 1980. Pues aun mucho mas que la inversión extranjera, la crisis de la deuda externa [e interna, especialmente ligadas en el Brasil] convirtieron los mismos estados en Latinoamérica en instrumentos fieles y hábiles de la finanza internacional, que chupaba (y aun lo hace) la sangre del pueblo a los bancos de Wall Street y al Tesoro Norteamericano. En México se contestaba a los de Washington que no podemos apretarnos más el cinturón, pues ya lo comimos ayer. Y acordémonos del Fujishock que sufrieron los pobres peruanos cuando escogieron a don Alberto porque prometio NO implementar la política del FMI que ofreció su opositor Vargas Llosa. No bien presidente, hizo peor de lo que aun Vargas Llosa había prometido hacer. O veamos a la pobre Argentina, una vez el país más orgulloso del continente con la sociedad más europeizante, y ahora destrozado por los EE.UU. y su lacayo ex-peronista Carlos Menem que dejo la sociedad de su país deshecho como ninguna otra fuera de Rusia B por la dependencia al dolar al cual ligaron el peso que no lo aguanto, y menos a un dolar en sí sobrevaluado en el mercado mundial. Si esto no es una manifestación de dependencia, sr. perito en finanza internacional Velasco, agradecería cualquier esclarecimiento sobre lo que sí podría ser.

Theotonio dedica especial atención en su libro como tambien lo hizo Celso Furtado en otras publicaciones a nuestro compadre de la dependencia Fernando Henrique Cardoso. Y con mucha razón, no sólo por ser los tres brasileños, sino por el mal ejemplo que nos ha dado el ultimo. Pues ha ido cambiando de vocabulario varias veces para llegar a la presidencia de Brasil y durante sus ocho años de oficio. Cambiando de vocabulario, digo, pero no de carácter ni de política, como bien señaló también Theotonio. De carácter ha tenido la gentileza hacia mi de telefonearme siendo presidente cuando salí del hospital y de recordar en varios foros públicos que aun me agradece haber ido recibirlo al aeropuerto en Santiago de Chile cuando él llegó al exilio del golpe de 1964. En cuanto política, me acuerdo que FHC me lo dijo en un hotel en París: yo soy social-demócrata y en un gobierno mío haré lo que dentro de la socialdemocracia se puede hacer, en especial en el campo interno. Y esto hizo (bueno o más bien malo) en materia de política agraria y social, en donde hizo bastante menos de lo que de él podríamos haber esperado. Pregunten al MST (cuyas quejas y movilizaciones siguen iqual o aún más bajo el gobierno de Lula).

Como una de las caricaturas más absurdas que de los dependentistas se hizo es la de que se olviden de las condiciones y relaciones internas de un país para enfocar tan solo en una dependencia externa, Celso y Theotonio muestran que nuestra tesis fue mas bien la contraria. Ademas, seria absurdo que los dependentistas no estudiaran sus propias sociedades, pues como también nota Theotonio ellos han sido predominantemente sociólogos, como el mismo y Fernando Henrique, quien antes del Brasil fue presidente de la Asociación Internacional de Sociología. Algunos historiadores como Simonsen y Bagú fueron precursores y después otros pocos siguieron; politólogos había pocos, y economistas casi ningunos, con excepción de Celso y mía y despues tres más tardiamente llegados, que me acuerdo. Pero lo mas importante era y es que se superó estas distinciones diciplinarias. Si fuera solo una relación externa que nos quita parte de lo que producimos, me acuerdo escribir alguna vez, la podríamos aguantar. El mellolo del problema reside en que y como la dependencia externa involucra igualmente las relaciones internas hasta el punto que forma la estructura de clases y poco menos que determina las políticas de las capas altas y medianas (y con esto también de las bajas). Y el Brasil desde Getúlio y Juscelino, Jango y los militares, y sus sucesores civiles hasta Fernando Henrique y ahora Lula, acaso dan los ejemplos que más claramente nos muestran y enseñan esta cara interna de la dependencia. Esta da para Celso hacer sus publicaciones críticas y para Theotonio pasar revista por muchos de ellos y en particular el de nuestro co-dependentista Fernando Henrique y ahora por los comentarios críticos que les merece la politica economica, y hasta la política misma lulista.

En cuanto al desarrollo dependiente que FHC pronunciara factible ya aún en el exilio, bajo su capitanía el dependiente navío brasileño navego en el mar global, pero bastante mal, y casi naufragó. Como cualquier otro socialdemócrata en América Latina, Europa o Canadá, Australia y Nueva Zelanda se aplicó la mal llamada política neoliberal, de la cuál este último se hizo campeón. Así que FHC entregó Brasil a Lula no sólo en un estado deplorable, sino mucho peor de como él lo había recibido, con una deuda aún mayor y menos pagable o manejable con superávits comerciales y de reservas menores, tasa de crecimiento más bajos, pobreza mayor y, como lo demuestran no solo Celso y Theotonio sino la triste realidad palpable para cualquiera, tanto que José Serra, elegido por FHC como su sucesor, apenas sacó el 33% de los votos.

FHC hizo el servicio a la deuda lealmente como cualquiera, salvo que financio la deuda externa por una interna basada en tasas de interés de 60 por ciento para atraer fondos particulares, tanto nacionales como extranjeros. Pero claro, con los únicos resultados esperables. Los que saben jugar con intereses tan altos, pueden enriquecerse aún más y saca su plata fuera del país. Pero para el pobre industrial que necesita empréstitos para empezar o continuar su empresa y el empleo que da, no hay ni botes de salva vida para este y sus pobres obreros y empleados. Es más, FHC deliberadamente firmó acuerdos recientes con el FMI que dejan a Lula con los manos atados (y quizás los pies también). Y esto es antes que el virus Argentino invada al Brasil y el casino capital especulativo sale de un golpe que puede dejar Brasil al fondo. Recordamos como un presidente mexicano se lo arreglo igual para que la crisis financiera se postergara hasta explotar en el primer mes del mandatario de su sucesor. Allí vale la pena la comparación con el Chile de los Chicago Boys que han impuesto un control estatal sobre la ida y vuelta de la plata, como también lo hizo Malasia y Bielorrusia (y Yugoslavia bajo Milosevic) todos en la lista de los fallidos del FMI, pero que para su población le ofrecen por lo menos alguna protección. Nada de esto hizo FHC en el Brasil campión mundial no tan solo de futbol, sino también de la desigualdad de la distribución del ingreso. Del pan y circo de los romanos, los sambodromos y el futbol los hay. Pero donde esta el pan diario o la sobrevivencia de jóvenes entre los cuales en la calle los fusilados son mas que los accidentados. Y con esto la tasa de crecimiento disminuyo y la cesantía crecio bajo la cvapitania de FHC. Y ha sido el caso otra vez en el primer semestre del mandato lulista, como acertadamente lo observo Celso en su ya mencionada intervencion. Y FHC entregó hasta parte de la soberanía formal del Brasil a los norteamericanos al dejarlos negar la entrada a brasileños en su base de cohetes en el Amazonas. ¿A cambio de qué? Es un problema de soberanía brasileña que ahora sigue atormentando a Lula.

A menudo se me pregunta (y quizás a Celso y Theotonio B y hasta a Fernando Henrique también), qué piensas ahora de la dependencia, de sus aciertos y de los errores que cometimos. El primero de estos últimos, diría, es que pensábamos que nuestras concepciones de la dependencia se diferenciaron mucho mas de lo que a la postre ahora vemos. Afortunadamente nuestras discusiones y críticas por escrito de Theotonio a mí, y míos a Theotonio, y Fernando Henrique y José Serra [este mismo que como su candidato para seguirle en la presidencia sacó apenas 33% de los votos contra los 61 de Lula], a todos nosotros, siempre incluyendo a Ruy Mauro Marini, sirvieron menos para apartarnos que para obligarnos a cada uno de hacer nuestros argumentos más sólidos y más cercanos a los demás. Y tanta diferencia no la había nunca. Al decir esto en general, da ocasión también para hacerme la autocrítica y públicamente pedirle perdón a Celso por yo haber retitulado su A pré-revolução brasileira de 1962 como Contra-revolução. Pues a la postre tenemos que admitir que no se trataba ni de pre- ni de contrarrevolución sino de ninguna revolución, y en esto la historia le dio razón a Fernando Henrique. En analizar la realidad de la dependencia, más bien uno agregó otra observación más a un conjunto y complejo de dependencia que siguió creciendo, no tan solo en nuestras descripciones, sino lamentablemente también en la realidad. Y mientras yo últimamente me he ocupado de la historia mundial y no de la dependencia latinoamericana, si ahora le doy una mirada desde lejos, tan sólo veo que esta ha crecido y se ha fortalecido cada vez más. Es lo que nos muestra también Theotonio por lo que escribe en este libro B y se nos muestra aún mucho mas en los hechos (y en lo no hecho o dejado de haberse hecho porque no se lo puede o dice que no lo puede) como a menudo lo ha dicho nuestro amigo Fernando Henrique. O sea, la dependencia está viva y bien. Pero como dijera un presidente general del Brasil, el Brasil está bien, pero el pueblo no.

Ahora bien, hay que ponerse la otra pregunta mayor: qué política seguir contra la dependencia para acabar con ella y el subdesarrollo que desarrolla. Allí discutimos y discrepamos aun más, en especial Celso y yo (pero tan solo aparentemente). Porque la triste verdad es que ninguno de nosotros, ni los políticos, fuimos capaz de dar una respuesta válida, vale decir una que resultó, ni tampoco alguna que resulta hoy. Mucho menos, nos pusimos la pregunta, ¿y después qué hacer?

Aquí reside la debilidad de todos nosotros, tambien de Celso y de Theotonio. No es que no contestamos esta pregunta que no tiene respuesta, sino que no la pusimos adecuadamente. Porque al no ponerse la pregunta de como realmente des-dependizarse, o qué significaría hacerlo, ni mucho menos de qué y cómo hacer después, dejamos de ir al grano del problema. Y no vemos cuánto nos equivocamos. No que nuestros antagonistas y enemigos ofrecieron respuestas mejores. Tampoco dicen verdad de cómo acabar de verdad con la dependencia que hay de verdad, y por supuesto no se puede hacerlo al solo negar su real existencia a estilo de Andrés Velasco en Harvard. Ni mucho menos nos dicen cómo acabar con la pobreza, alienación y, que según ellos, ni siquiera se deriva de ninguna dependencia.

Claro es que mucho mas equivocados no podrían haber sido los que voluntariamente se dejaron llevar por el Acuerdo de Washington. Y si no fuera tan horroroso, podría parecer divertido la excusa que ofrece el Dr. Washington que su medicina era correcta, y el problema reside tan sólo que los pacientes (y cuán paciente eran y aún son) no se la tragaron en cantidades suficientes. El Secretario del Tesoro norteamericano O'Neill [¡después lo despidieron!] se fue a Argentina alegando esto mismo, y envió el mismo mensaje a Brasil. Pero antes del re-ajuste de aumentar hacia arriba las dosis del mismo remedio ya les tocó a Rusia y Europa Oriental en la década de los 90, y a Asia sudeste después de 1997 (previsiblemente con resultados más desastrosos) que literalmente destruyó sus sociedades (aún más que en Latinoamérica fuera de Argentina). El arquitecto principal de esta política fue Lawrence Summers, tanto en el Banco Mundial como en la Tesorería norteamericana, y por haber deliberadamente y literalmente desastrozado a varias sociedades, el ha sido premiado con la presidencia de la más prestigiosa universidad norteamericana, Harvard (la misma donde trabaja nuestro comentador Andrés Velasco). En cambio el pobre Lula se quedó con un retraso dependiente de años luz ya antes de tomar el gobierno (pero no el poder, como solía decir Salvador Allende), tanto a nuestros sueños como a las realidades de la dependencia que conocimos y combatimos.

Nota Jue Mar 07, 2019 2:19 pm
El Club de Roma, anatomía de un grupo de presión
VV.AA. Dir: Celso Furtado

Portada


Introducción

    La explosión demográfica y la contaminación ambiental se convirtieron en temas predilectos de la prensa latinoamericana en la década de los 70. Una aciaga ideología comenzó a surtir de catástrofes futuras las columnas del periodismo especializado primero, y del general, en seguida. Fue, por un momento, como si hubiera renacido de sus cenizas el mismo Oswald Spengler, profeta de hecatombes, que al trazar un paralelo entre la Historia y la vida de un organismo, fatalmente debía caer en el pesimismo. Lamentablemente, se supo que esta ideología emanaba de un círculo cerrado de intelectuales, el Club de Roma, que reconocía a su vez una paternidad directa en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). La dilatada polémica a la que dio lugar el Club de Roma está reflejada en las páginas de este libro, que abre el intelectual brasileño Celso Furtado y cierra el vicepresidente de los EEUU Nelson Rockefeller, paradojicamente coincidentes en que una filosofía que propone el no-crecimiento de la Humanidad, es una filosofía que sencillamente niega los fundamentos de su existencia.

Comentario personal:

    El idealismo con el que gran parte de la izquierda ha asumido la tesis del decrecimiento, olvidando el siniestro origen del concepto y sus autores, sin atender a conceptos como soberanía energética, liberación nacional o desarrollo para todos es un ejemplo perfecto de lo vago del término. Es importante que pensemos no en "decrecer", sino en preguntarnos para qué crecemos y para quién, ya que podemos crecer creando una sociedad miserable y desigual (Tailandia, EEUU o Malasia, como ejemplos extremos) o podemos crecer resolviendo desde problemas ambientales o eliminando la injusta distribución de la renta bajo el capitalismo.

Ficha técnica

    Primera edición: Argentina, 1976.
    Idioma original: Castellano.




Ensayo

    [Editado por el comité de Rebeldemule para incluir el enlace en el primer mensaje. Muchas gracias, Biblioteca Octubre.]


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