RebeldeMule

ALTHUSSER, Louis (1918-1990)

Libros, autores, cómics, publicaciones, colecciones... La lectura refuerza poderosamente la razón.

Nota Vie Ene 07, 2011 11:19 pm
Althusser es uno de los grandes, GRANDE, GRANDE, sin el menor género de dudas.

Estaba buscando si tenéis la crítica que al 'althusserianismo' (es decir, al estructuralismo francés) realiza Ernest Mandel... Bueno, tamposo sé si tenéis un apartado dedicado a Ernest Mandel. Es verdad que, en aquella época (los 70) pudo darse la impresión que la disputa (antagonismo) era entre el maoísmo (marxismo estructuralista de cuño francés) y el trotskismo (sobre todo la derecha trotskista: el Secretariado Unificado para la Reconstrucción de la IV, léase LCR). Este post, en ese sentido, enlaza con las diferencias planteadas en torno a la valoración de la obra de Charles Bettelheim (¿era Bettelheim maoísta?). Para un trotskista ortodoxo (léase Ernest Mandel y la LCR), Bettelheim no podía ser "trotskista", a pesar de sus flirteos de juventud, para un trotskista ortodoxo, como Mandel, Bettelheim era un "derechista" tipo stalinista.

Y eso es, precisamente, lo que le echaban en cara a Althusser. Por eso, Bettelheim demuestra en su obra admiración y respeto por Althusser y, en general, a Bettelheim se le puede englobar en el estructuralismo marxista, en el marxismo académico francés, etc.

Claro, si Althusser y Bettelheim y demás, se aproximan al stalinismo, ¿cómo puede ser que critiquen la era de Stalin? Recordamos que ni Althusser ni Bettelheim apoyaron la obra staliniana, en cambio, demostraron gran interés y admiración por Mao. Althusser, particularmente, también trató de desvincularse del trotskismo (¡nunca estuvo cerca, al contrario que Bettelheim!), en cambio, Althusser fue el que demostró una mayor actividad e interés por la política... claro, hasta que le encerraron en el manicomio. (Por cierto, y ya aprovechó, veo que aquí tampoco habéis subido su autobiografía, "El porvenir es largo", ¡no os la perdáis, es el broche de oro a toda su actividad literaria!).

Como digo, Althusser demostró mayor compromiso político hasta donde pudo. Dice Olarieta, el abogado de AFAAP, que Althusser en realidad era un revisionista... Entonces, Mandel y cía tampoco andarían tan desencaminados... Entonces, cómo ver a Althusser y el resto del marxismo estructuralista, como una escuela de derechismo marxista, en plan Bujarin o algo así, me resisto a creerlo. Hay que conocer a Althusser y leer todo lo que se pueda leer para poder enjuiciar correctamente semejante insinuación.

Para mí, Althusser es uno de los más grandes del marxismo académico y del marxismo occidental. Un marxismo posible en unas condiciones probables, las de la Francia de la postguerra. Para mí, es el broche de oro al marxismo francés de esa epoca, mucho mejor que Sartre y su existencialismo, mejor también que Goldmann y la fenomenología a lo Luckács (abriéndose una brecha entre ellos irracional, recientemente he podido comprobar cómo en España Julio Luelmo, alias Mauro Olmeda, trató de cerrarla, ¡bien por Julio/Mauro!). En la movida sesentayochista, evidentemente Althusser tomó partido por los estudiantes (como también lo tomó Goldmann)... Pero Althusser dió a aquello calidad y profundidad, y lo utilizó para intentar renovar el PC francés (¡lean 'Lo que no puede durar en el PCF'!). Desgraciadamente, fracasó, (¿¡y qué!?). (No han oído hablar de las "derrotas preñadas de victorias").

Perdió la cabeza en el intento y acabó en un manicomio. La verdad es que del estructuralismo francés quedaría poco en los 80 y lo 90, excepto sus libros (Levi-Strauss, Claude, fue el que mejor aguantó). Por eso vendría el post-estructuralismo, que ya se fraguaba en los 70.

Dice Olarieta que, en el fondo, Althusser era un revisionista camuflado, sin entrar en polémicas, (por cierto, recomiendo de Olarieta su 'El linchamiento de Lyssenko'), veo en Althusser a un renovador y mejorador de la pedagogía marxista, su única pega, lo mismo que he dicho en la otra parte de Bettelheim, su excesiva ligazón a la Academia que, al final, le tragó. La gente como J. M. Olarieta considera a Althusser como una especie de idealista marxista, eso yo lo he vivido en España, pero recibe el nombre de Gustavo Bueno (al que, por cierto, también le caía muy mal Althusser) y no de estructuralismo althusseriano.

Ciertamente, Althusser se posiciona en contra de "las dos ciencias", del DIAMAT (del materialismo dialéctico), de la época staliana y no digamos de la época del "social-imperialismo soviético" (ya hemos dicho que admiraba la China de Mao, junto con Bettelheim). En los 80 vio con buenos ojos la perestroika, como su discípula Marta Harnecker (de la que creo recordar que dice pestes en su auto-biografía, ¡esa sí que era una derechista bujarinista, como en España Manolo Monereo, bloque "trotskista" fijo!).

En los 80, todo el mundo era receptivo a la perestroika, estaba a la expectativa... El órdago era muy fuerte, y todo el mundo estaba pendiente que cómo evolucionara la URSS. Todo el mundo, menos J. M. Olarieta y el PCE (r), claro.

Bueno, visitad nuestro blog, dentro de poco espero subir unos vídeos de valoración del IX Congreso del PCPE: http://villaverdecomunista.blogspot.com

Re:

Nota Sab Ene 08, 2011 8:44 am
Operarius escribió:...Estaba buscando si tenéis la crítica que al 'althusserianismo' (es decir, al estructuralismo francés) realiza Ernest Mandel... Bueno, tamposo sé si tenéis un apartado dedicado a Ernest Mandel...

Lo tenemos, está aquí. Lo que no entiendo es porqué no lo has podido encontrar, basta con buscar su nombre en el Índice de la Biblioteca. Tampoco sé en qué libro o artículo critica Mandel a Althusser ni qué argumentos usa.

Operarius escribió:...Es verdad que, en aquella época (los 70) pudo darse la impresión que la disputa (antagonismo) era entre el maoísmo (marxismo estructuralista de cuño francés) y el trotskismo (sobre todo la derecha trotskista: el Secretariado Unificado para la Reconstrucción de la IV, léase LCR). Este post, en ese sentido, enlaza con las diferencias planteadas en torno a la valoración de la obra de Charles Bettelheim (¿era Bettelheim maoísta?). Para un trotskista ortodoxo (léase Ernest Mandel y la LCR), Bettelheim no podía ser "trotskista", a pesar de sus flirteos de juventud, para un trotskista ortodoxo, como Mandel, Bettelheim era un "derechista" tipo stalinista...

Para ser exactos, en aquella época podía interpretarse que las dos grandes corrientes de la izquierda revolucionaria europea eran la maoista y la trotskista. Por cierto, a costa de asimilar el maoísmo al "marxismo estructuralista de cuño francés", cosa que habría que discutir. No creo que el PCE (m-l), por ejemplo, pensara así. En lo que sí estoy plenamente de acuerdo es en que Mandel ni la LCR nunca considerarían trotskista a Bettelheim.

Operarius escribió:...Y eso es, precisamente, lo que le echaban en cara a Althusser. Por eso, Bettelheim demuestra en su obra admiración y respeto por Althusser y, en general, a Bettelheim se le puede englobar en el estructuralismo marxista, en el marxismo académico francés, etc.

No entiendo a qué "eso" se refiere el "por eso", no entiendo qué quiere decir esa frase, cuáles son las causas y cuáles los efectos en ella. En fin, la cosa puede no tener importancia para la argumentación que sigue.

Operarius escribió:...Claro, si Althusser y Bettelheim y demás, se aproximan al stalinismo, ¿cómo puede ser que critiquen la era de Stalin? Recordamos que ni Althusser ni Bettelheim apoyaron la obra staliniana, en cambio, demostraron gran interés y admiración por Mao. Althusser, particularmente, también trató de desvincularse del trotskismo (¡nunca estuvo cerca, al contrario que Bettelheim!), en cambio, Althusser fue el que demostró una mayor actividad e interés por la política... claro, hasta que le encerraron en el manicomio. (Por cierto, y ya aprovechó, veo que aquí tampoco habéis subido su autobiografía, "El porvenir es largo", ¡no os la perdáis, es el broche de oro a toda su actividad literaria!).

Como tú mismo, Operarius, dices en otro post, el estalinismo tiene apectos dignos de crítica y otros dignos de alabanza, por eso "puede ser" y debe ser criticado ¿qué problema hay? Lo que tampoco entiendo es ese "en cambio" (¿en cambio de qué?) ni qué pretendes insinuar con ese "claro". Althusser fue a parar al manicomio (tuvo suerte de que no fuera la cárcel) por matar a su mujer, no lo encerraron como a Sade por motivos políticos.

En lo que también estoy completamente de acuerdo con Operarius es en la absoluta recomendación de leer El porvenir es largo. Es un libro que te permite entender el lado humano, miserable incluso, de un gran teórico, de un revolucionario.

Operarius escribió:...Como digo, Althusser demostró mayor compromiso político hasta donde pudo. Dice Olarieta, el abogado de AFAAP, que Althusser en realidad era un revisionista... Entonces, Mandel y cía tampoco andarían tan desencaminados... Entonces, cómo ver a Althusser y el resto del marxismo estructuralista, como una escuela de derechismo marxista, en plan Bujarin o algo así, me resisto a creerlo. Hay que conocer a Althusser y leer todo lo que se pueda leer para poder enjuiciar correctamente semejante insinuación.

Porqué llama Olarrieta revisionista a Althusser no necesita ninguna explicación. Olarrieta es un sectario que llama revisionistas a todos los que no siguen la política de su secta, o sea al 99,9999 % de la humanidad. Lo absurdo es darle beligerancia a las opiniones de Olarrieta frente a las de Althusser, lo sensato es no solo resistirse a creer a Olarrieta, sino prescindir completamente de lo que dice.

Operarius escribió:...Para mí, Althusser es uno de los más grandes del marxismo académico y del marxismo occidental. Un marxismo posible en unas condiciones probables, las de la Francia de la postguerra. Para mí, es el broche de oro al marxismo francés de esa epoca, mucho mejor que Sartre y su existencialismo, mejor también que Goldmann y la fenomenología a lo Luckács (abriéndose una brecha entre ellos irracional, recientemente he podido comprobar cómo en España Julio Luelmo, alias Mauro Olmeda, trató de cerrarla, ¡bien por Julio/Mauro!). En la movida sesentayochista, evidentemente Althusser tomó partido por los estudiantes (como también lo tomó Goldmann)... Pero Althusser dió a aquello calidad y profundidad, y lo utilizó para intentar renovar el PC francés (¡lean 'Lo que no puede durar en el PCF'!). Desgraciadamente, fracasó, (¿¡y qué!?). (No han oído hablar de las "derrotas preñadas de victorias").
Perdió la cabeza en el intento y acabó en un manicomio. La verdad es que del estructuralismo francés quedaría poco en los 80 y lo 90, excepto sus libros (Lévi-Strauss, Claude, fue el que mejor aguantó). Por eso vendría el post-estructuralismo, que ya se fraguaba en los 70.

"Unas condiciones probables" Socorro, mamá: ¿qué quiere decir esto? Las condiciones del pasado son las que fueron, ahí no hay probabilidad que valga. ¿No? En general en estos párrafos se mezclan muchas cuestiones muy dispersas que no voy a pormenorizar porque resultaría interminable.

Operarius escribió:...Dice Olarieta que, en el fondo, Althusser era un revisionista camuflado, sin entrar en polémicas, (por cierto, recomiendo de Olarieta su 'El linchamiento de Lyssenko'), veo en Althusser a un renovador y mejorador de la pedagogía marxista, su única pega, lo mismo que he dicho en la otra parte de Bettelheim, su excesiva ligazón a la Academia que, al final, le tragó. La gente como J. M. Olarieta considera a Althusser como una especie de idealista marxista, eso yo lo he vivido en España, pero recibe el nombre de Gustavo Bueno (al que, por cierto, también le caía muy mal Althusser) y no de estructuralismo althusseriano.

De las acusaciones de revisionismo de Olarrieta ya he opinado. Respecto al "linchamiento de Lysenko", ya tenemos un hilo aquí, además invito a los que entiendan inglés a ver cómo linchaba Lysenko a sus adversarios científicos, con eso ya no hace falta más discusión.

Operarius escribió:...Ciertamente, Althusser se posiciona en contra de "las dos ciencias", del DIAMAT (del materialismo dialéctico), de la época staliana y no digamos de la época del "social-imperialismo soviético" (ya hemos dicho que admiraba la China de Mao, junto con Bettelheim). En los 80 vio con buenos ojos la perestroika, como su discípula Marta Harnecker (de la que creo recordar que dice pestes en su auto-biografía, ¡esa sí que era una derechista bujarinista, como en España Manolo Monereo, bloque "trotskista" fijo!).


Althusser se posiciona en contra de la "teoría de las dos ciencias", según la cual existía una ciencia burguesa y otra proletaria. No en contra de ninguna ciencia, ni de ningún par de ellas. Esa teoría fue abandonada en la propia URSS antes de la época del "social-imperialismo soviético" que no pinta nada aquí.

Como no pinta tampoco nada Marta Harnecker, independientemente de la opinión que nos merezca.

Operarius escribió:...En los 80, todo el mundo era receptivo a la perestroika, estaba a la expectativa... El órdago era muy fuerte, y todo el mundo estaba pendiente que cómo evolucionara la URSS. Todo el mundo, menos J. M. Olarieta y el PCE (r), claro.

No entiendo nada. ¿Qué querrá decir? ¿A qué viene esto?

Operarius escribió:...Bueno, visitad nuestro blog, dentro de poco espero subir unos vídeos de valoración del IX Congreso del PCPE: http://villaverdecomunista.blogspot.com

Me parece muy bien que anunciéis vuestro blog aquí, os deseo éxito con él.

Oh, el PCE (ml) eso es un PC de verdad, sí señor (apréciese la ironía). Al menos, colocásteis a Esteban Ibarra, ya es algo. Aunque ahora he caído que en los tiempos de Althusser (en los 70), las JJ.CC. (ml) del país galo estaban muy "embebidas" de las ideas del maestro (él lo cuenta en su autobiografía). Pero de aquello creo que no quedó nada, vamos, que no sé cual fué el periplo del maoísmo a la izquierda del PCF. Además, tú y yo sabemos que el PCE (ml), Octubre o lo que sea, no son exactamente maoístas sino "albanistas", de Enver Hoxha y tal, y ahí sí que ya me pierdo.

Althusser, aunque participó de las ideas de la Revolución Cultural, como muchos otros en su época y criticó al PCF por abandonar la concepción de la dictadura del proletariado (luego abandonaría el centralismo democrático), no dejó el PCF... llegó a alcanzar una situación "especial" dentro del PCF, con su grupo de jóvenes intelectuales, tolerada pero no compartida...Muy del gusto del eurocomunismo que hemos padecido, en España lo más parecido a Althusser ha sido Manolo Sacristán y, a su vez, su grupo de jóvenes intelectuales (de esa corriente proviene Paco Frutos), pero si a Althusser le da por el maoísmo, Sacristán tiende puentes con la ortodoxia trotskista, y participa de un frente común contra el eurocomunismo (V Congreso del PSUC). Sacristán lee a Althusser, porque no podía zafarse de la influencia de su personalidad, pero le da la vuelta, por así decir (le invierte), porque Sacristán se pone del lado de Mandel frente a Althusser y, en última instancia, Sacristán es un centrista incorregible, en mi opinión.

He encontrado el artículo de Mandel, se trata de "Althusser corrige a Marx". La copia que sale por internet en pdf es la misma siempre, se trata de la copia del artículo publicado en la revista de la IV Internacional (la revista se llama así). Si me hago con los mandos de la "mula", trataré de subírosla. [Lo de "Contra Althusser", era un trabajo conjunto de la IV]

También he encontrado una entrevista muy interesante que le hace Rossana Rossanda, para Il Manifesto, que desvelaría algunas dudas que planteaba el anterior interviniente, al menos para mi gusto. Hay más sobre Althusser, desde luego, a favor y en contra. Eso es lo que tiene ser una persona excelente.

Operarius escribió:He encontrado el artículo de Mandel, se trata de "Althusser corrige a Marx". La copia que sale por internet en pdf es la misma siempre, se trata de la copia del artículo publicado en la revista de la IV Internacional (la revista se llama así). Si me hago con los mandos de la "mula", trataré de subírosla. [Lo de "Contra Althusser", era un trabajo conjunto de la IV]

Es raro, pero sí, se me pasó. Aquí dejo la descarga:

[Editado por el comité de RBM para incluir el enlace en el primer mensaje. Muchas gracias, compañero Duarte.]

No he leído el artículo, pero el título y la trayectoria de Mandel dejan entrever que a éste le parece mal que Althusser corrija a Marx (si acaso lo hace). Mal asunto.


Operarius escribió:También he encontrado una entrevista muy interesante que le hace Rossana Rossanda, para Il Manifesto

Está publicada claramente en el primer mensaje de este mismo hilo bajo el título "Entrevista a Louis Althusser [en Il Manifesto y Dialectiques, 1978]".

Operarius escribió:Oh, el PCE (ml) eso es un PC de verdad, sí señor (apréciese la ironía).

¿Estabamos hablando de eso? No me había dado cuenta (toma más ironía). ¿Qué caracteriza a un PC de verdad? ¿Alguien conoce a alguno?

Operarius escribió:...Al menos, colocásteis a Esteban Ibarra, ya es algo.

¿Y ese paso a la segunda persona de la conjugación? ¿A qué se debe? Yo he tenido que consultar a San Google para averiguar que el tal Ibarra es el Pío Moa del FRAP. Nunca ayudé a colocarlo en ninguna parte.

El PCE (ml) fue durante unos años la organización comunista no revisionista más significativa. Cuando otros aún no se atrevían a distanciarse de Carrillo o de la URSS. Luego dilapidó ese patrimonio político confundiendo al FRAP --donde sólo estaban el PCE (ml), sus organizaciones de masas, Álvarez del Vayo y su Vanguardia Socialista-- con el Frente Popular y metiéndose en presuntas "guerras populares" que no eran guerras ni populares ni se podían siquiera prolongar. Pero durante algunos años (finales de los sesenta y principios de los setenta), el PCE (ml) tuvo su importancia, era la alternativa existente al carrillismo.

Aclarado esto, te agradecería, Operarius, que no hicieras suposiciones gratuitas y menos, alusiones personales basadas en ellas. Que, por supuesto, no aciertan, se quedan en imaginaciones tuyas.

Operarius escribió:...Aunque ahora he caído que en los tiempos de Althusser (en los 70), las JJ.CC. (ml) del país galo estaban muy "embebidas" de las ideas del maestro (él lo cuenta en su autobiografía). Pero de aquello creo que no quedó nada, vamos, que no sé cual fué el periplo del maoísmo a la izquierda del PCF. Además, tú y yo sabemos que el PCE (ml), Octubre o lo que sea, no son exactamente maoístas sino "albanistas", de Enver Hoxha y tal, y ahí sí que ya me pierdo.

La distinción entre maoístas y hoxhistas no trascendió hasta el final de la Revolución Cultural China, en la época que nos ocupa, no existía.

Operarius escribió:...Althusser, aunque participó de las ideas de la Revolución Cultural, como muchos otros en su época y criticó al PCF por abandonar la concepción de la dictadura del proletariado (luego abandonaría el centralismo democrático), no dejó el PCF... llegó a alcanzar una situación "especial" dentro del PCF, con su grupo de jóvenes intelectuales, tolerada pero no compartida...Muy del gusto del eurocomunismo que hemos padecido, en España lo más parecido a Althusser ha sido Manolo Sacristán y, a su vez, su grupo de jóvenes intelectuales (de esa corriente proviene Paco Frutos), pero si a Althusser le da por el maoísmo, Sacristán tiende puentes con la ortodoxia trotskista, y participa de un frente común contra el eurocomunismo (V Congreso del PSUC). Sacristán lee a Althusser, porque no podía zafarse de la influencia de su personalidad, pero le da la vuelta, por así decir (le invierte), porque Sacristán se pone del lado de Mandel frente a Althusser y, en última instancia, Sacristán es un centrista incorregible, en mi opinión.

He encontrado el artículo de Mandel, se trata de "Althusser corrige a Marx". La copia que sale por internet en pdf es la misma siempre, se trata de la copia del artículo publicado en la revista de la IV Internacional (la revista se llama así). Si me hago con los mandos de la "mula", trataré de subírosla. [Lo de "Contra Althusser", era un trabajo conjunto de la IV]

También he encontrado una entrevista muy interesante que le hace Rossana Rossanda, para Il Manifesto, que desvelaría algunas dudas que planteaba el anterior interviniente, al menos para mi gusto. Hay más sobre Althusser, desde luego, a favor y en contra. Eso es lo que tiene ser una persona excelente.

Sobre estas cuestiones contestaré cuando me haya leído el artículo de Mandel.

Mandel no está de acuerdo con la forma “filosófica” de explicar la evolución intelectual de Marx (y Engels) de Althusser, así que promete otra, supuestamente más fiel al marxismo-leninismo o al historicismo marxista.

El planteamiento de Mandel tiene la ventaja del “naturalismo”, es decir, no se requieren categorías especiales, ni un trabajo de preparación escolástico del público. Contra esta “naturalidad” y “espontaneidad” del aprendizaje del marxismo se yergue Althusser. Pero lo mejor es leer al propio Althusser, para conocer cuáles son las razones para que desconfíe de tanta “buena fe” y clasismo interpretativo de que presume Mandel. Es bueno conocer a Althusser y su exigencia de preparación intelectual, no tanto para “revisar” el marxismo como para “situarlo” en su contexto histórico y político. En ese sentido, Mandel dice que Althusser “corrige” a Marx y, ¿si así fuera? Dónde estaría el problema. Althusser corrige a Marx, pero lo invalida o desvirtúa, ¿lo ningunea? No, hace otra lectura del marxismo, que no será ni la primera ni la última, ¡en cambio, Mandel y la pandilla de académicos radicales que lo secundan sí que están por una lectura “definitiva” de Marx! Luego, lo colocaremos en una vitrina y haremos que pasen los estudiantes para admirarlo, tras lo cual nos quedaremos con aquellos que aprendan y razonen mejor “nuestra” interpretación del marxismo (1). Es una disputa muy larga, que envuelve a la Academia y no tendrá fin, por eso no se puede ser tan ingenuo y pedir una lectura tan “inocente” de la obra de Marx y del marxismo teórico… Por eso, creo que volver a la división entre “ciencia burguesa” y “ciencia obrera” no estaría de más, aunque Althusser tuviera reparos a hacerla, y aunque Ernest Mandel pase por encima de esa división con suma delicadeza (Mandel tontea y flirtea con el pensamiento “juvenil” marxista, y con todos los que, de alguna manera, lo secundaron, antes de caer en la “degeneración” del stalinismo, como Georg Lukàcs (2)).

“La formación del pensamiento económico de Marx” me ha recordado una cosa que yo traje aquí criticando a Heinz Dietterich. La vuelvo a colgar, de Dietterich se habló en la sesiones de trabajo del IX Congreso del PCPE, en particular un camarada proveniente de Alemania nos ilustró sobre el socialismo de este personaje, que despierta tantas pasiones admirativas en Euskalherria, aunque quedó por señalar en el Congreso la labor de la chileno-cubana Marta Harnecker haciendo y deshaciendo sobre el socialismo en el mismo sentido (3), sobe el trotskismo cubano me parece magnífico lo que en este mismo sitio web se ha dicho (---). Es conocido el eclecticismo de la isla en todo lo que se refiere al trato con el mundo exterior que, en mi opinión, es un resabio de la época soviética. Dicho de otra forma, en principio no tiran nada (porque no están como para andar tirando nada), pero van colocando diversos filtros en la sociedad y la cultura cubana, ¡aún así los boquetes son proverbiales! Tampoco se puede hablar de una lucha de líneas en el interior del Partido y de la sociedad cubana, como se ha hablado en otros Partidos y en otros países (4). El socialismo cubano es eso, socialismo “científico” cubano, marxista-leninista y rabiosamente apegado a las condiciones y padecimientos de los países del Tercer Mundo (subdesarrollados o como se les quiera llamar). Si Cuba se levanta, es todo el Mundo el que se levanta con ella.
Un aparte en el debate Mandel-Althusser (la IV Internacional y la III Internacional, en definitiva) merece la cuestión de la ley del valor o, como lo llama Mandel, la teoría del valor-trabajo. Personalmente, estoy de acuerdo “en líneas generales” con lo que dice Mandel referido a esto en “El pensamiento económico de Marx” (entre otras cosas, porque, en “líneas generales”, estoy de acuerdo con casi todo lo que hay pone al tratarse de un planteamiento “ortodoxo” deudo de lo que antes dijo Lenin sobre el marxismo, ¡y no Trotsky!).

La polémica no la plantea ahí abiertamente Mandel porque, ya digo, hace un planteamiento ortodoxo. La polémica la plantea en su “pero” a Althusser. Resumiendo, la “ley del valor” es un invento de Stalin, la teoría del valor-trabajo es válida pero sólo aplicable en condiciones de explotación capitalistas.
El marxismo ortodoxo de Mandel (tamizado al gusto de Trotsky (5)) le lleva a negar la ley del valor y la explotación de la plusvalía en la sociedad socialista. ¡Ni siquiera el Che Guevara llegaba tan lejos! Una cosa es que el Che denunciara la introducción de “relaciones capitalistas” entre las empresas estatales en la URSS, después de las reformas de Jruschov, y otra cosa es que negara la vigencia de la ley del valor bajo el socialismo. El socialismo es una etapa de transición al comunismo (y, en esto, podríamos entretenernos discutiendo qué entendemos por transición), dicho de otra forma igualmente correcta, el socialismo es la primera etapa del comunismo (sabemos lo mal que les sienta a los trotskismo el etapismo, ¡pregunten a cualquier científico natural si hay etapas o no en la Naturaleza!). Por qué el Che critica la introducción de métodos y estrategias capitalistas en la gestión de la economía soviética, para decirlo con mucha suavidad, porque el Che es un voluntarista (no confundir con el aventurerismo, porque de aventurero de la política el Che no tenía nada), el Che dice, hablando coloquialmente, “Hostia, si metemos los métodos de trabajo en economía de los soviéticos aquí se reintroduce el capitalismo en cuestión de días (6)”… Porque Cuba atravesaba una etapa histórica radicalmente distinta a la etapa del nacimiento y formación de la URSS, el Che lo dice con claridad, no se pueden permitir una NEP como se permitieron al comienzo en la Rusia soviética (todo esto lo dice el Che a propósito del famoso debate que se desarrolló en Cuba sobre el cálculo económico, al cual asistieron Mandel y Bettelheim).

¿Queda claro que bajo el socialismo no se anula la ley del valor, sino bajo el comunismo, bajo la etapa final del socialismo? Los socialistas científicos, los comunistas partidistas, no nos rebelamos contra la mercancía o, para ser más exactos, no nos rebelamos contra el trabajo individual, ese trabajo genera un valor, para ser más exactos, un plusvalor, que a algún lugar tiene que ir a parar, ¿a cuál? Al Estado. ¿Entonces, contra quién nos rebelamos los socialistas y comunistas de partido? ¡Contra el Estado! El Estado es algo más que la cobertura de las relaciones económicas (eso lo dice bien Mandel), el Estado es el factor productivo indispensable, que interviene directa o indirectamente en la producción, son los recursos financieros, es la técnica, es la propiedad del suelo, etc., etc. Cuando los comunistas nos enfrentamos al Estado, en primer lugar, pedimos la abolición del Estado capitalista por sustitución o supresión (¡por destrucción!), acto seguido, pedimos la superación y extinción del nuevo Estado que viene a ocupar su lugar, el Estado socialista o Estado obrero. Pero, ¿cómo superaremos el Estado obrero?, ¿desprendiéndonos sin más de él, obviándolo? No, aprovechándonos de él, del Estado obrero, no del Estado burgués, del Estado que ha sido sometido a la revolución proletaria, y que ha sido reorganizado y democratizado de abajo a arriba. El comunismo científico, el comunismo marxista-leninista o como se le quiera llamar, utiliza al Estado obrero para llegar al comunismo y, en primer lugar, para luchar contra el capitalismo y contra las formas políticas engendradas por él (los Estados imperialistas). Por eso, la consigna “socialismo en un solo país” fue crucial para la supervivencia del socialismo en la URSS, a pesar de los agresores capitalistas y de los quintacolumnistas (en sentido estricto) que anidaban en la sociedad soviética. Y por eso es crucial el destino y la suerte de la Cuba socialista, no sólo para el pueblo cubano en diáspora por el mundo, sino para todos los pueblos que aspiran al desarrollo en todos los sentidos, y para la Humanidad en su conjunto.

Pero reconociendo el papel de la ley del valor en el socialismo no hemos agotado toda la polémica entre Althusser y Mandel (cómo podríamos). Mandel se escandaliza de que Stalin/Althusser prolonguen la ley del valor más allá, o más acá, del capitalismo. De todas formas, el mismo Mandel tiene que reconocer que la mercancía existe antes y después del capitalismo, aunque como realidad marginal, objeta. Y como realidad marginal, cómo debería ser suprimida, o cómo debería ser valorada y analiza en la (r)evolución de la sociedad. Pero empecemos por una cosa que me interesa más, ¿existe la mercancía sin capitalismo? Responder a esta pregunta va a desvelarnos muchos entresijos del materialismo histórico.

Mandel no da puntada sin hilo y, literalmente, viendo que le sobra el tiempo, se mete en todos los lodazales, y hay uno que es especialmente revelador para la concepción del materialismo histórico, se trata del modo de producción asiático. El debate en torno a este tipo del modo de producción trae de cabeza a historiadores y antropólogos desde los años 60, sino es desde antes, podríamos decir que es uno de los debates-fetiche del campo del materialismo histórico, y uno de los objetos donde esta teoría ha chocado poniendo en peligro a toda la nave, provoca lo que se dio en llamar la “crisis de las investigaciones materialistas” de los 70. En este debate, Mandel polemiza con otro de los “estructuralistas marxistas”, en este caso con Godelier. A Godelier primero le acusa de infravalorar este modelo productivo en beneficio de los cuatro que hicieron fortuna (comunidad primitiva, esclavismo, feudalismo y capitalismo), luego le acusa de anacronismo al no colocar “cronológicamente” el modo de producción asiático entre los otros cuatro. Por nuestra parte (VILLAVERDE COMUNISTA), lo que podemos decir es que, en primer lugar, el antropólogo Maurice Godelier lo que hace es avisar acerca de las fórmulas teóricas cerradas (esquemáticas), en segundo lugar, ubica “periódicamente” al modo de producción asiático entre la comunidad primitiva y el esclavismo, y señala algo más que Mandel no señala después de haber leído “El origen de la familia” de Engels, Godelier señala un “modo de producción antiguo” que se produciría periódicamente a la par que el asiático… Es decir, en Europa no conocimos jamás el modo de producción asiático, propio de los imperios orientales, porque aquí lo que se desarrolló fue el modo de producción antiguo… ¿Qué entendemos por el modo de producción antiguo? Una forma de intercambio socio-económico que presupone y potencia la vida urbana. Dicho de otra forma, la apropiación del valor del trabajo, procedente de la explotación agropecuaria, se está administrando de dos formas distintas en un tiempo histórico similar, en un caso es a través del sedentarismo y la combinación de la propiedad comunal y la propiedad privada en torno a las primeras ciudades, en otro caso es en torno a la construcción de obras fluviales y la apropiación del suelo por ciudades-estado que se constituyen en imperios mediante su expansión militar.

De manera que la ley del valor funcionaba con anterioridad al capitalismo, aunque podamos conceder a Mandel que su funcionamiento era más reducido, y que sólo alcanza su apogeo y expansión privatizadora con el capitalismo. Porque, abundando más en el tratamiento que da a la ley del valor, parecería que la marcha de la Humanidad fuera ineluctable hacia el socialismo y, luego, hacía el comunismo, en virtud del desarrollo de las fuerzas productivas y, paralelamente, de la lucha de clases, pero, en cambio, lo que vemos, es que una y otra vez el propio modo de producción (los capitalistas) se las ve y se las desea para volver al modelo productivo sobre sí mismo y regenerar las condiciones de su propia supervivencia, es decir, explotación, subdesarrollo y competencia individualista, (uno de los debates maniqueos de la IV Internacional sería: ¿ha alcanzado ya el modo de producción un grado suficiente de destrucción de las fuerzas productivas para caminar hacia el socialismo o, estamos lo suficientemente jodidos como para gritar que lo que queremos es libertad?, es el famoso programa de transición).

Por lo tanto, Althusser corrige a Marx, Stalin corrige a Engels, Mao corrige a Stalin, Mandel intentó “corregir” a Althusser, y Trotsky intentó engañar a los bolcheviques y a la clase obrera rusa en su conjunto (7). Lenin advertía: “Nosotros conocemos a Trotsky, ahora tenemos que advertir a las nuevas generaciones sobre cuál es la catadura moral y política de este tipejo”. El método de la corrección no es un método ajeno al marxismo, todo lo contrario, es la forma de mantener el rumbo en los cambios, continuando y reforzando una única dirección. Corregir el rumbo o rectificar el rumbo, no implica ninguna deslealtad, ni ninguna humillación, es una forma normal de trabajar en la ciencia, “prueba y error”, es el método hipotético-deductivo y, desde un punto de vista racionalista, no conocemos otro. Aunque, claro, la novísima dialéctica de Trotsky y Mandel siempre nos puede enseñar otro, siempre que no estemos tan jodidos que no podamos ni siquiera reconocerlo.


Periodización de la obra de Marx por Althusser:
a) 1840-1844: obras de juventud, desde su tesis doctoral hasta los Manuscritos de 1844 y La Sagrada Familia, inclusive.
b) 1845: obras de ruptura, Tesis sobre Feuerbach y la Ideología alemana.
c) 1845-1857: obras de maduración, obras posteriores a 1845 y anteriores a los primeros ensayos de redacción de El Capital, por lo tanto: el Manifiesto, Miseria de la filosofía, Salario, precio y ganancia, etc.
d) de 1857 en adelante.


http://villaverdecomunista.blogspot.com


(1) ¿Qué diferencia habría entre la Academia trotskista y la Academia soviética? Aunque yo prefiero la Academia soviética, al menos ellos tenían algo contante y sonante por lo que luchar y morir.

(2) Todos recordamos el “Asalto a la razón” de Lukács, libro condenado a los infiernos por la Academia burguesa, me acordé de él leyendo “Coyuntura filosófica y búsqueda teórica marxista” de Althusser. Y, claro, el antecedente de ambos sería “Materialismo y empiriocriticismo” de Lenin que, la verdad, no sé, no sé cómo le sentaría a Mandel.

(3) Aunque Harnecker se considere a sí misma “althusseriana”, motivos sobrados tiene para hacerlo, hay que destacar las divergencias no sólo el enfoque pedagógico sino también en el práctico, entre el marxismo de Althusser y el de Harnecker.

(4) La lucha de líneas en la sociedad cubana se intensificará o se suavizará en función de lo que dejen pasar por allí a las mercancías (célula de sociedad capitalista moderna), ¡en ese sentido, las enseñanzas del Che en “La planificación socialista de la economía: su significado” son proverbiales!).

(5) Dogmatismo y revisionismo son dos caras de una misma moneda (Stalin, “Fundamentos del leninismo”) o, como diría Mao, una línea solapa a la otra.

(6) En honor a la verdad, el incentivo material en las relaciones económicas en la URSS, lo que critica el Che, se introdujo desde el comienzo del socialismo soviético y ya nunca se abandonó, sino vean cómo se expone en esta película de propaganda de las relaciones norteamericano-soviéticas (durante el periodo del presidente Roosevelt).

(7) A Trotsky le dolía mucho que se lo recordaran, pero su obra no pasaba de ser un "kautskismo” (dogmatismo marxista) al gusto ruso, en ese sentido, su sitio estaba fuera de la URSS, y su sitio estaba a dos metros bajo suelo. Radicales marxistas ha habido, y hay, muchos, fuera del Partido, configurando lo que acertadamente los autores soviéticos llamaban “liquidacionismo de izquierdas”. En un Partido Comunista no hay lucha fraccional siempre que la dirección no quiera, y si quiere ya no es un partido comunista.


Los textos de Mandel y de Althusser mencionados, y alguna cosilla más, se pueden bajar en el siguiente link:

[Editado por el comité de RBM para incluir el enlace en el primer mensaje. Muchas gracias, compañero Operarius.]

SALUDOS A TODOS!!

Os presento un libro sobre Althusser, se llama Althusser: Cuestiones del leninismo y es de un autor que actualmente es un perfecto reaccionario: Gabriel Albiac. Pero, cuando Albiac era joven, bajo Franco, no se concebía en España que un intelectual inquieto pudiera ser de derechas, así que Albiac asistió a clase con Althusser y escribió este libro.

Supongo que ahora no le gustará nada recordarlo y con seguridad no lo volverá editar. Así que para que no desaparezca de la memoria, aquí está escaneado:

[Editado por el comité de RBM para incluir el enlace en el primer mensaje. Muchas gracias, compañero HerrK.]

A propósito del libro de Gabriel Albiac, HerrK escribe:

Supongo que ahora no le gustará nada recordarlo


Pues bien, por el contrario: ¡le gusta, le gusta!

Yo había publicado mi primer artículo teórico hacia 1970 ó 1971, no recuerdo ahora bien, y se lo había enviado a Louis Althusser, que era en aquel entonces el punto de referencia central del marxismo serio: de hecho, si se compara lo que era el marxismo europeo de antes y el de después de Althusser, es fácil comprobar cómo este autor marcó una diferencia abismal entre uno y otro. Es más, los mecanismos de desligamiento con respecto a esa tradición marxista que se produjeron entre los intelectuales franceses de mi generación pasan necesariamente a través de Althusser. Al fin y al cabo, por decirlo de un modo sencillísimo, Althusser fue el primero que planteó abiertamente que la manualística estaliniana había convertido los textos de Marx en unos textos de carácter catequético, y había eclesializado el pensamiento teórico. El intento de Althusser era pues, sencillamente, el de recuperar la literalidad del texto, tratando al texto como tal; tratar, en suma, a Marx como texto, y no como referente eclesial.

A raíz del artículo que yo le había enviado, Althusser me sugirió la posibilidad de trasladarme a París y colaborar allí con su gente (él estaba ya bastante enfermo pero aun así seguía escribiendo). Comencé entonces a trabajar allí en mi tesis doctoral, que versaba sobre el barajamiento de diversos niveles de textualidad en El Capital de Marx. Aunque finalmente esa tesis se leyó con un título bastante más rimbombante y absurdez, creo que el subtítulo resultaba mucho más iluminador: «El Capital: Lectura y escritura». Siempre lo he dicho y lo diré siempre: yo a Althusser en el terreno intelectual (pero también en el político) se lo debo todo. Incluso hoy, cuando me he alejado de los postulados políticos de aquellos años. Althusser nos enseñó a todos algo absolutamente esencial: que hay que saber leer. Algo tan elemental como eso. Y que no se puede desplazar la úctura correcta de un texto por la superposición en él de elementos afectivos, que lo único a lo que nos conducen es a acabar formulando disparates. En suma, esta enseñanza althusseriana me sirvió para tres cosas. Primero, para no tener que pasar bajo la manualística ortodoxa estaliniana en la cual se apoyaban todos los partidos comunistas occidentales. Segundo, para saber considerar a la dirección de todos esos partidos comunistas occidentales como una banda de incompetentes (en aquella época yo pensaba que eran sólo incompetentes, hoy sé que eran algobastante peor). Y tercero (algo importantísimo para toda la gente de mi generación, y eso se lo debemos a Althusser), no haber sentido jamás la menor afección hacia la Unión Soviética: siempre tuvimos claro, antes de ser comunistas y mientras éramos
comunistas, que la URSS era el horror en estado puro, que no era más que lo que en la época llamábamos «un capitalismo de Estado con estructura política despótica".

... La idea de Althusser, al fin y al cabo, es que el riesgo de la sacralización del discurso de Marx, el riesgo de convertir su texto en un discurso salvífico (y, por lo tanto, peligrosísimo: pues un discurso salvífico en el campo político se puede convertir en lo que de hecho se había convertido Marx, en el estalinismo), ese riesgo proviene de su continuidad con el discurso del idealismo clásico alemán, que es un discurso esencialmente marcado por la teleología: y la teleología inevitablemente genera teología. Por ello Althusser desde muy pronto, desde los primeros años 60, estaba planteando la necesidad de retomar al momento en el cual la teleología todavía no había triunfado en el ámbito del pensamiento, el momento en el cual se dieron hipótesis, de corte materialista, de pensamiento no teleológico. Y ese momento es el siglo
XVII: muy especialmente con Baruch Spinoza, pero del mismo modo (y por muy extraño que parezca) con Blaise Pascal Creo que ese fue otro factor que conceptualmente nos salvó a todos, porque cualquiera que haya pasado a través de Spinoza es
muy dificil que luego vaya a poder aceptar las «evidencias» de la teleología, del finalismo, del soteriologismo, de todas esas cosas...


Entrevista completa: http://www.miguelangelquintana.com/los_ ... albiac.pdf

Si yo fuera reaccionario, también recomendaría a semejante maestro.

Perestroiko escribió:Si yo fuera reaccionario, también recomendaría a semejante maestro.


2 cuestiones (y no es poco para una frase tan corta):

:?: quién más recomienda a qué maestro :?:

Yo recomiendo obviamente la lectura de esa obra de Albiac, pero nunca a título de "maestro". Hay que ser muy malintencionado o muy obtuso para entenderlo así.


:?: cómo sabe alguien que no es reaccionario :?:

Un poco demasiada presunción, me temo. Justamente Althusser explica que todos somos reaccionarios en cuanto nos dejamos arrastrar por la ideología (es decir, cuando hablamos sin pensar). Con esto la pregunta sale de la metafísica, ya no se trata de "ser" reaccionario o "no serlo" y entra en la práctica, se trata de pensar lo que se dice, de no dejarse arrastrar por la ideología que siempre es reaccionaria.

Bueno, HerrK, has definido a Gabriel Albiac como 'reaccionario' supongo que por su frecuente participación en medios de comunicación reaccionarios como 'El mundo', 'Libertad digital', etc. Suponía que usas 'Reaccionario' como un término del vocabulario político castellano que se refiere al bando político que aspira a la restauración de una situación anterior o que se opone a un avance; como tantos otros términos, procede de la Revolución Francesa -del partido antijacobino de 'la reacción'- y se aplica por extensión a actitudes políticas posteriores. Visto así, no creo que sea un término difícil de aplicar, aunque quizás sí se pueda aplicar injustamente. Me parece un abuso aplicar el término en general a gente que 'no piensa' o 'que tiene una ideología', porque se aplicaría a tanta gente que acabaría siendo vacío. Marx y Engels, por ejemplo de aplicación injusta, se lo aplicaban a los anarquistas, pero no simplemente porque pensasen que los anarquistas no pensaban, sino porque para ellos el pensamiento de los anarquistas favorecía a la reacción; su ideología, como la veían Marx y Engels, era la causa de que se alineasen con la reacción, pero eso no significa que fuesen reaccionarios o que fuese reaccionaria.

Si yo fuera reaccionario (como dice HerrK que es Albiac) recomendaría a semejante maestro (Althusser, al que Albiac califica de maestro de una generación). Esto lo haría suponiendo que el retrato que hace Albiac de Althusser en sus elogios sea acertado, que me parece que sí. No es que Althusser me parezca reaccionario, pero sí me parece antiprogresista -con lo que la difusión de su pensamiento puede ser interesante para un reaccionario. Desde luego, no me parece que un reaccionario tenga nada que temer de un pensamiento que avala la idea -tan querida por Albiac- de que la condición de estudiante de escuela de élite merece más respeto que la de un militante obrero o la de un político de un Estado socialista -por el simple hecho de que el militante no maneja una abstrusa terminología filosófica 'antiteleológica'-.

Las relaciones entre el muy pensado rechazo de la teleología -promovido por Althusser y aplaudido por Albiac- y el rechazo de la ética se investigan en este retrato de Althusser por Guillermo Rendueles: (scribd) Althusser: ¿Louis Nadie o Louis Legión?

Perestroiko escribió:Si yo fuera reaccionario (como dice HerrK que es Albiac) recomendaría a semejante maestro (Althusser, al que Albiac califica de maestro de una generación). Esto lo haría suponiendo que el retrato que hace Albiac de Althusser en sus elogios sea acertado, que me parece que sí. No es que Althusser me parezca reaccionario, pero sí me parece antiprogresista -con lo que la difusión de su pensamiento puede ser interesante para un reaccionario. Desde luego, no me parece que un reaccionario tenga nada que temer de un pensamiento que avala la idea -tan querida por Albiac- de que la condición de estudiante de escuela de élite merece más respeto que la de un militante obrero o la de un político de un Estado socialista -por el simple hecho de que el militante no maneja una abstrusa terminología filosófica 'antiteleológica'-.

Las relaciones entre el muy pensado rechazo de la teleología -promovido por Althusser y aplaudido por Albiac- y el rechazo de la ética se investigan en este retrato de Althusser por Guillermo Rendueles: (scribd) Althusser: ¿Louis Nadie o Louis Legión?


Los argumentos ad hominem tienen una virtud tentadora. Si somos incapaces de leer, es decir de comprender, a Marx, por ejemplo, diremos que lo importante es que se acostaba con la criada y eso bastará para descalificar su obre teórica sin necesidad de leerla. En esa línea, pero con Althusser, se intenta usar el trabajo de Rendueles, que, personalmente, tiene el atenuante de no pretender sacar conclusiones políticas ni teóricas.

Además. por cierto, uno de los candidatos para escanear es la autobiografía de Althusser El porvenir es largo. El libro es muy interesante, pero el único problema es que tiene 482 páginas.

Lo que sí es una cuestión teórica y política de la mayor importancia es el rechazo a la teleología. Entendámonos, el rechazo a explicar los procesos por su "causa final".

En concreto: no luchamos por el socialismo porque el socialismo sea una forma social "superior" ni encarne un "mayor progreso" (dos especulaciones que sabe Dios qué significan). Luchamos por el socialismo porque se opone al capitalismo que padecemos, porque sabemos lo que no queremos.

Y eso lo sabe un obrero medianamente espabilado tan bien como el mejor intelectual, no hay clasismo en ello. Por eso es absurdo argumentar que el "clasismo" de Althusser degrada a los obreros frente a los intelectuales.

Por cierto, esto que acabo de explicar está muy bien plasmado en la novela Q de Wu Ming - Luther Blisseth con su lema: «Un credo distinto en cada ocasión, siempre los mismos enemigos, una única derrota.»

Por otra parte, es evidente que las oposiciones derecha - izquierda o reaccionarios - progresistas retratan sólo aspectos parciales de los procesos políticos y son tremendamente proclives a las simplificaciones engañosas, como podemos ver en España con el intento del PSOE de aglutinar a la "media sociedad de izquierdas" para que apoye políticas contrarias a sus intereses de clase.

Me parece oportuno avisar a quien tenga poco tiempo para leer que el enlace de Rendueles no contiene argumentos ad hominen y sí contiene conclusiones políticas y teóricas.

El trabajo es una reseña de la autobiografía de Althusser. Por tanto, es él mismo Althusser quien saca a colación su vida privada, pero usándola, precisamente, como confrimación de sus ideas.

Althuser era un enemigo acérrimo de las explicaciones de los sucesos vitales en términos de la autonomía personal de su autor. Su autobiografía está marcada por la convicción de que el autor de lo narrado no es el autor de la acción y de que la vida de un hombre está mucho menos determinada por sus intenciones que por lo otro (lo inconsciente) y los otros (la lucha de clases). Fueron su madre, la Iglesia, Guitton, el Partido Comunista, Helene o el psicoanálisis quienes marcaron y dirigieron su vida. Althusser se descalifica a sí mismo como sujeto-autor de su existencia.


Sus escritos biográficos deben ser leídos como un intento por mantener la coherencia con sus principios filosóficos, incluso a costa de la narración de los hechos... Althusser había ya había negado en Pour Marx la posibilidad de jerarquizar las contradicciones personales o históricas: lo ocurrido no pertenece a nadie. Las crisis históricas no tienen “contradicciones fundamentales y secundarias”, son determinadas y decididas por coyunturas muy cercanas al azar. Parece como si la idea de que las coyunturas revolucionarias que cambian bruscamente el curso de la historia son acontecimientos sumamente improbables –tan improbables como la posibilidad de salirse del guión familiar– hubiera impedido a Althusser contar su vida desde su propia perspectiva.


La amnesia y la falta de intencionalidad vertebran la perspectiva múltiple de esta biografía donde Althusser unas veces escribe como historiador y otras como psicoanalista pero raramente como actor. El “misterio del suceso” –lo que ocurrió entre el masaje en el cuello que le estaba dando Althusser a su mujer y la muerte de esta última– queda sin resolver porque no tenemos noticia de la intención del masajista. La decisión althusseriana de emular a Heidegger –que se negó a pedir perdón por su compromiso con los nazis– y no disculparse por el homicidio, le impide interrumpir la cadena de determinaciones de su acción mediante la afirmación de un momento de voluntariedad que lo habilitaría como dueño de sus actos y como sujeto moral... ya desde sus primeras páginas presenta una interpretación cumplida de cómo diversas leyes han determinado su vida... Vive una vida nihilista, una mera sucesión de roles radicalmente impersonales.


De hecho, el determinismo freudiano orientó en buena medida los intereses teóricos de Althusser. Es particularmente célebre el modo en que introdujo el concepto de sobredeterminación –que había llevado a Freud a negar la casualidad de los actos fallidos– en el campo de la teoría marxista para eludir algunos problemas serios de filosofía de la ciencia relacionados con la noción de función y causa y salvar el determinismo histórico... La vida real de Althusser parece la escenificación de un drama cuyo guión se haya oculto en las profundidades de su mente. En consecuencia las reclamaciones del sujeto acerca de la propiedad de sus propios actos sólo pueden ser irremisiblemente superficiales. Por si fuera poco Althusser refuerza este determinismo con un marxismo oportunamente reformulado para cancelar la libertad del agente haciendo énfasis en nociones como “aparatos ideológicos del estado” o “epifenómenos humanos de las relaciones mercantiles” que confirman la “sobredeterminación” de la acción humana por fuerzas impersonales.


Para Rendueles, esta forma de escribir una autobiografia no es resultado de una especial lucidez teórica. Lo ejemplar del caso es que, con toda su pompa, Althusser no hace otra cosa que lo que hacen cientos de pacientes psiquiatricos, con la complicidad del terapeuta, en esta sociedad postmoderna: acogerse a una versión de su sufrimiento que les libra de responsabilidad personal. El estudio sobre Althusser forma parte de un libro más amplio, (.pdf) Egolatría, dedicado a denunciar este proceso.

A finales del siglo XX este edificio teórico psicopatológico salta por los aires y la psiquiatría inicia su deriva hacia el eclecticismo. Algunos síndromes que hasta el momento se habían considerado simulaciones adquieren el estatus de enfermedades mentales... Este reetiquetado ha venido acompañado de una irrupción masiva de la gestión psiquiátrica en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Paradójicamente, en este proceso de intromisión generalizada apenas han pesado las escasas credenciales epistémicas de los saberes psíquicos. Es más, la psiquiatría ha conquistado su influencia social precisamente a través de la renuncia a cualquier hermenéutica profunda de la acción humana y por medio de la colaboración con las agencias estatales que recurren a los terapeutas para enmascarar su dominio con un embozo filantrópico.

Con conceptos como el “trastorno por estrés postraumático”, los “trastornos disociativos”, las “alteraciones de la personalidad”, los “trastornos alimentarios”, la “ludopatía” y, sobre todo, el “trastorno de la personalidad múltiple” se desmoronan los principios que organizaban la psicopatología clásica, el último ámbito de validez que le quedaba al sujeto. Con su participación en la gestión de la psicopatología de la vida cotidiana, la psiquiatría se vio obligada a abandonar aquella hermenéutica de la sospecha que le permitía encontrar sentido en la conducta del jugador o del bulímico tras su discurso explícito que afirmaba la involuntariedad de su conducta o negaba conocer su motivación. Por ejemplo, al terapeuta de la red de salud mental se le exige –ya se sabe, el usuario manda– que olvide las teorías acerca de la ventaja asociada al síntoma. Ahora la pregunta rutinaria que explica buena parte de la cronicidad psiquiátrica es: “¿Cuántos meses debe estar de baja por su ansiedad?”. El terapeuta debe convertirse en el agente de una práctica filantrópica banal que soporta y confirma la impotencia voluntaria de unos consultantes que se ven incapaces de asumir libremente sus conductas.

Las consecuencias de la aceptación de estas nuevas “enfermedades del yo” en la representación del campo de la subjetividad, la colaboración psiquiátrica con el “poder pastoral” y la catastrófica situación que ha producido la psiquiatrización de la vida cotidiana –la psicoterapia como, en palabras de Jaspers, “religión del caos privado” y nuevo camino de servidumbre– son el objeto de este libro.

... trato de analizar una nueva forma de narcisismo –la egolatría– que se ha ido forjando en los consultorios psiquiátricos en torno a un dudoso síndrome clínico –el trastorno disociativo– y que contribuye a la legitimación postmoderna de la índole natural del individualismo. Aunque sólo recientemente las clasificaciones psiquiátricas han aceptado los trastornos disociativos y los trastornos de la personalidad múltiple, su impacto bibliográfico ha sido enorme y en apenas dos décadas han aparecido miles de publicaciones monográficas dedicadas a su estudio... El viejo concepto del yo ilustrado se caracterizaba por un marcado escepticismo que imponía la obligación de pensar en contra de las propias autoevidencias, así, Kant llega a acusar de negligencia al patriarca Abraham por no analizar crítica y racionalmente su percepción de la orden de Jehová de sacrificar a su hijo... (Debemos observar) la facilidad con la que un mito como el de las personalidades múltiples puede facilitar la construcción de un tipo de biografía característicamente postmoderna. Se trata de una autocomprensión personal en la que está ausente cualquier tipo de compromiso con la coherencia y la responsabilidad respecto la propia conducta, en la que los comportamientos más aberrantes se justifican por medio de una interpretación literal de las metáforas disociativas: “Una parte de mí quería hacerlo y otra no”, “El demonio que hay dentro de mí se apodero de mis actos”, “No sé que me pasó, no recuerdo cómo la pegué”… La característica fundamental de esta mitología es que niega la capacidad del sujeto para responsabilizarse de sus acciones o para atribuirles sentido. A través de distintas alegorías –como cuando se habla de mi “yo anoréxico”, de mi “yo regresivo” o de “mi parte diabólica”– se construyen biografías desculpabilizadas en virtud de su posesión por esas instancias malignas.


Asi pues, la obra de Althusser es una gota más de la desmoralización que anega la sociedad, en vez de una explicación de esa sociedad. Esas son las conclusiones que creo que se pueden sacar del trabajo de Rendueles.

Perestroiko escribió:Me parece oportuno avisar a quien tenga poco tiempo para leer que el enlace de Rendueles no contiene argumentos ad hominen y sí contiene conclusiones políticas y teóricas.

El trabajo es una reseña de la autobiografía de Althusser. Por tanto, es él mismo Althusser quien saca a colación su vida privada, pero usándola, precisamente, como confrimación de sus ideas

Yo sí que me he tomado el tiempo de leerlo.
Rendueles escribió:Althusser le confesó a Franca que tenía ganas “de golpearle [a Sartre] en la cara para imponerle silencio”. Es bien conocido lo que Althusser odiaba de Sartre: “Esa creencia en su libertad, en su proyecto, en su capacidad de configurarse a sí mismo por medio de la intencionalidad pura... todo eso me saca de quicio”.Resulta difícil achacar esta animadversión únicamente a una disputa filosófica relacionada con la resurrección sartreana del sujeto, cuya muerte habían anunciado los maestros del estructuralismo. Se adivina una profunda envidia hacia alguien que consideraba que no tenía superyo gracias a que había sido criado por una viuda y había pasado una infancia gozosa en la gran biblioteca del abuelo.

:?: No me parece un argumento demasiado ideológico, o político. Hay algún ejemplo más. Igual que Rendueles adivina envidia por parte de Althusser contra Sartre, yo adivino (con la misma probabilidad de fallar, claro) una intención despectiva en el susodicho artículo, que, por otra parte, invalida bien poco el discurso marxista de Althusser.

Perestroiko escribió:Para Rendueles, esta forma de escribir una autobiografia no es resultado de una especial lucidez teórica. Lo ejemplar del caso es que, con toda su pompa, Althusser no hace otra cosa que lo que hacen cientos de pacientes psiquiatricos, con la complicidad del terapeuta, en esta sociedad postmoderna: acogerse a una versión de su sufrimiento que les libra de responsabilidad personal.


Bien. Y una vez nos queda claro que Althusser es una persona inestable mentalmente, que se cargó a su esposa y que se disculpaba interiormente utilizando un par de trucos lógicos... ¿Dónde se rebate con eso todo lo dicho por Althusser en el resto de sus obras, especialmente en las previas al célebre homicidio?

Perestroiko escribió:Asi pues, la obra de Althusser es una gota más de la desmoralización que anega la sociedad, en vez de una explicación de esa sociedad. Esas son las conclusiones que creo que se pueden sacar del trabajo de Rendueles.

¿"Su obra" se refiere a la autobiografía o a la totalidad de sus textos? Porque este debate comienza porque Perestroiko dice:

No es que Althusser me parezca reaccionario, pero sí me parece antiprogresista -con lo que la difusión de su pensamiento puede ser interesante para un reaccionario. Desde luego, no me parece que un reaccionario tenga nada que temer de un pensamiento que avala la idea -tan querida por Albiac- de que la condición de estudiante de escuela de élite merece más respeto que la de un militante obrero o la de un político de un Estado socialista -por el simple hecho de que el militante no maneja una abstrusa terminología filosófica 'antiteleológica'-.


Sin embargo, desconozco qué parte de la obra de Althusser (materia en la que me declaro profano) este dice algo semejante. Tomo "Lo que no puede durar en el Partido Comunista", una obra de 1978, y encuentro una férrea crítica, precisamente, a las relaciones verticales del Partido Comunista Francés, que impiden una relación horizontal entre los militantes de los diversos ramos y condiciones.

Althusser escribió:En consecuencia no habrá un intercambio libre y generalizado de experiencias y de análisis entre militantes de diferentes sectores, entre trabajadores manuales e intelectuales, que permita fortalecer y agudizar el análisis.


Es más, donde más fuerte golpea es en el aislacionismo de una élite de políticos comunistas dirigentes que no tiene en cuenta las experiencias de sus militantes que luchan desde sus puestos de trabajo:
Althusser escribió:[La dirección] realmente no tiene ni idea de lo que los militantes puedan pensar de los “especialistas”, cuyos talentos conocen directamente a través de la división del trabajo y de la explotación. Se ponía sin disimulo a los militantes ante el hecho consumado de la decisión adoptada: la actuación del Príncipe. Sin embargo, todas estas cuestiones, que preocupaban a los militantes, se hubieran podido discutir en el XXII Congreso. Pero no, fueron tratadas en las alturas, por la gracia del Estado, autoritariamente y sin consulta ninguna[...]


Althusser escribió:Entre el monopolio de Georges Marchais en la televisión, el lanzamiento de consignas que cambiaban totalmente las posiciones de lucha del partido, la elaboración de los temas no por los militantes o los congresos, sino por “especialistas” de la dirección o gente adicta, y, por otro lado, el secreto sobre el cambio de estrategia y sus motivaciones, existe evidentemente una relación profunda.


De modo que no sé dónde dice Althusser que se deba priorizar las opiniones de unos sobre otros, cuando insiste, una y otra vez, precisamente en el libre y público ejercicio de intercambio de experiencias y conocimientos adquiridos en el puesto de trabajo. Sí, obviamente el puesto de Althusser, y por donde podía aportar, era por la parte "de estudiante de escuela de élite", pero no se arroga, en ningún momento, un papel más destacable que el de los demás trabajadores.
Cada duda es una bala, una barricada en cada respuesta
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Perestroiko escribió:Me parece oportuno avisar a quien tenga poco tiempo para leer que el enlace de Rendueles no contiene argumentos ad hominen y sí contiene conclusiones políticas y teóricas.

Después de discutir a lo largo de una página sobre su biografía, Perestroiko no ha escrito ni una línea sobre las teorías de Althusser, ni sobre las de Albiac por eso. Eso corresponde exactamente a la definición de argumentación ad hominem que dí yo al principio de la discusión.

HerrK escribió:Si somos incapaces de leer, es decir de comprender, a Marx, por ejemplo, diremos que lo importante es que se acostaba con la criada y eso bastará para descalificar su obra teórica sin necesidad de leerla.

Por eso Perestroiko se limita a escribir que "el enlace de Rendueles" no es pura falacia ad hominem, sin explicar por qué lo dice. Pues bien, la falacia no está en lo que Rendueles diga de Althusser, que lo dice en un libro de psiquiatría (que estudia su personalidad, no sus obras; reseña del libro; libro completo para descargar), sino en el uso que hace Perestroiko de ese texto para que con el único dato de la personalidad de Althusser saquemos conclusiones sobre sus teorías, que probablemente Perestroiko ni siquiera haya leído.

Wikipedia escribió:La falacia ad hominem consiste en intentar descalificar personalmente a un adversario en lugar de refutar sus afirmaciones. Una falacia ad hominem tiene esta estructura:
    1. A afirma B;
    2. Hay algo cuestionable acerca de A,
    3. Por tanto, B es falso.

Ji ji ji.

Bueno, que cada quien lea lo de Rendueles y saque sus conclusiones.

Por cierto, sigo sin saber en qué punto lo reaccionario de Albiac se distingue de lo revolucionario de Althusser.

("La sinagoga vacía", de Gabriel Albiac, es, por cierto, un libro interesantisimo).

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