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BERNERI, Camillo (1897-1937)

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Camillo Berneri
Camillo da Lodi

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(wikipedia)


[Wikipedia] Camillo Berneri, también conocido como Camillo da Lodi (Lodi, 1897 - Barcelona, 5 de mayo de 1937), fue un profesor de filosofía italiano, anarquista militante. Estuvo casado desde 1917 con Giovannina Caleffi con quien tuvo dos hijas, Marie Louise Berneri y Giliana Berneri.

En su juventud militó en las Juventudes Socialistas. Fue veterano de la I Guerra Mundial, profesor de humanidades en la Universidad de Florencia y miembro de la Unione Anarchica Italiana. Exiliado de Italia tras la victoria del fascismo, llegó a España en 1936 y, con Carlo Rosselli, organizó la primera columna de voluntarios italianos para combatir en la Guerra de España en el frente de Aragón, durante la cual es un acérrimo defensor de la Revolución social española de 1936. Incorporado a la columna miliciana de Joaquín Ascaso, tuvo que abandonar el frente por problemas médicos y regresó a Barcelona, donde creó el periódico Guerra di classe, colaborando también en la emisora de radio de la CNT-FAI de Barcelona.

Durante las Jornadas de Mayo de 1937, fue asesinado junto a Francesco Barbieri.

Tanto Berneri como Barbieri fueron detenidos por una patrulla compuesta por un grupo de doce guardias, seis de ellos de la policía municipal y el resto miembros del PSUC o de UGT. Ambos habrían sido asesinados durante su arresto, comparando así su muerte con la de Andrés Nin a manos de la NKVD y cuyo motivo más probable sería el conocido apoyo de Berneri al POUM (uno de los últimos textos que escribió fue "En defensa del POUM") a los que desde el PCE se había acusado de traidores, y se enmarcaría en las Jornadas de mayo de 1937.





Ensayo
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En el blog de Anarquismo en PDF se escribió:Para este tercer aniversario de Anarquismo en PDF os traemos la mayor antología de textos de Berneri que hay en castellano, con traducciones propias de textos en italiano. Hay artículos de La Revista Blanca, Estudios, Tierra y Libertad y La Protesta. Están sus textos más conocidos sobre la revolución rusa y española, El trabajo atractivo, El pecado original, La Iglesia y la prostitución, Humanismo y anarquismo, Mussolini gran actor y un largo etcétera, divididos en siete tomos y en orden cronológico.





Sobre Camillo Berneri (ensayos)





Sobre Camillo Berneri (artículos)



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Re: BERNERI, Camilo

Nota Vie Dic 30, 2016 3:46 pm
José María Fernández Paniagua, en Acracia, el 13 de noviembre de 2010, escribió:Camillo Berneri, el humanista anarquista

Es necesario recuperar a este gran teórico del anarquismo que exigía una evolución constante en el pensamiento libertario así como un esfuerzo crítico para salir de lo ya pensado. Detestaba. sin embargo. la polémica sin más fin que denigrar al adversario lo que demostraba su talla intelectual. Su continuada obsesión era liberar el pensamiento no solo de la autoridad de las instituciones sino también de todo dogma o apariencia dogmática.

Camillo Berneri nació en Lodi en 1897, durante su infancia vivió en diversas localidades italianas debido a los constantes traslados producto de la profesión de maestra de su madre, que era también escritora juvenil y tenía unas ideas progresistas que debieron marcar al pequeño Camillo.

Muy joven comenzó su militancia política en la Federación Juvenil Socialista de Reggio Emilia, donde llevó a cabo una intensa actividad cultural y de agitación. Tres años más tarde dejaría el Partido y se adscribiría al anarquismo; como testimonio de su voluntad dejaría el texto “Carta abierta a los jóvenes socialistas de un joven anarquista” en la cual denunciaba la degradación del partido socialista italiano. A partir de entonces sus esfuerzos se vieron dirigidos al antimilitarismo donde se encuadraba la mayor parte del anarquismo italiano; a pesar de ésto fue llamado a filas y confinado -cuando se descubrieron sus ideas- finalmente en la isla de Piavosa hasta 1919.

Por otro lado, la revolución rusa había impactado en Europa. Berneri la defendió en un principio aunque muy pronto aumentaron sus críticas dado el cariz autoritario que estaba tomando el proceso revolucionario soviético. Fruto de estas críticas -así como de algunos análisis de los problemas con los que a su parecer se encontraba la revolución- son los textos publicados a partir de junio de 1919 en el periódico de Ancona Volontá, dirigido por Luigi Fabri.

En 1921 se distanció definitivamente de la experiencia rusa como dan fe sus escritos en el periódico dirigido por Errico Malatesta Umanitá Nova. Acabado el servicio militar, Berneri se reincorporó a sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Florencia licenciándose en 1922 y ejerciendo de profesor de enseñanza media entre 1923 y 1926. En estos años desarrolló un intensa actividad pública centrando sus esfuerzos en la reorganización del movimiento anarquista y la lucha contra el fascismo.

Sus escritos en las principales revistas anarquistas se multiplican tocando gran variedad de temas: sindicalismo, filosofía, cuestiones pedagógicas y literarias, emancipación de la mujer... la cuestión del federalismo tendrá una capital importancia como demuestran los artículos “Contribución a un debate sobre el federalismo”, “El federalismo de Piotr Kropotkin” y “Por un programa de acción comunalista”, con estas reflexiones pretendía dar respuesta a las muchas ambigüedades organizativas que rodeaban las alternativas al centralismo estatal.

A finales de 1926 el régimen de Mussolini -el fascismo estaba en el poder desde 1922- obligó a los enseñantes a jurar adhesión al régimen. Berneri se negó con lo que no pudo ejercer más la enseñanza e inició un exilio del que no retornaría. Durante los siguientes diez años viviría un asedio constante, durante su exilio en varios países, por parte del espionaje fascista italiano, lo cual no hizo disminuir su producción intelectual de colaboración en diversos periódicos.

Su obsesión constante fue la de concretar las propuestas anarquistas con vistas a una posible revolución en Italia materializada en diversos textos publicados en el periódico Lotta Umana, donde también participaban en esta labor Luigi Fabri y otros. También publicó en estos años varios trabajos de denuchia sobre el fascismo y su carácter represor contra toda oposición. Berneri era optimista sobre la caída del poder fascista argumentando que la represión a gran escala no lograría la normalización en el poder así como sobre el nacimiento de un esfuerzo revolucionario en el pueblo italiano. Tales previsiones no se cumplieron y la situación continuó siendo muy dura aumentada además por la disgregación del movimiento antifascista, situación también denunciada Berneri.

En 1929 nació el movimiento Giustizia e Libertà propulsado por Carlo Roselli y jóvenes republicanos y liberales tanto en el exilio como en el interior. Su intención era que la acción revolucionaria de las masas derrotase al fascismo y que surgiera una italia republicana. Tanto Berneri como el anarquismo mantuvieron puntos de contacto pero de igual manera diversas polémicas y puntos de fricción.

Uno de los mayores empeños de Berneri fue el de desmitificar el culto al obrero y a las clases bajas que sufría gran parte de la izquierda. Resultado de esta reflexión son sus grandes obras: El culto al obrero, de 1934 y Humanismo y anarquismo, en 1936.

A finales de julio de 1936, días después de la sublevación fascista, Berneri llegó a Barcelona. Enseguida se encargó de reagrupar y organizar a aquellos voluntarios que llegaban a combatir el fascismo en una columna italiana que pronto partiría hacia el frente de Aragón. Por diversos problemas físicos, Berneri tuvo que dejar el frente dedicándose en Barcelona a una labor cultural y propagandística, realizó diversas emisiones radiofónicas dirigidas a voluntarios italiana y trabajó en la edición del periódico Gerra di classe. En esta publicación retomó el tema de la revolución rusa ya con un espíritu tremendamente crítico con la perspectiva del tiempo y de la situación en la España de entonces. Trabajos suyos en este sentido son “El Estado y las clases”, “La abolición y extinción del Estado” y “La dictadura del proletariado y el socialismo de Estado”.

Otro foco de análisis para Berneri en Guerra di classe era la situación en España y su toma de posición al respecto. Uno de sus mejores textos sobre esto lo constituye “Carta abierta a la compañera Federica Montseny” donde censura la intervención anarquista en el gobierno republicano y reafirmaba su deseo de que la revolución caminara paralela a la victoria sobre Franco.

Otra actividad a la que se dedico Berneri en Barcelona fue al análisis de la documentación del Archivo del Consulado Italiano en Barcelona, gracias al cual elaboró Mussolini a la conquista de las Baleares, publicado en 1937 y en el cual informaba de los deseos imperialistas del líder fascista en el área mediterránea. El propio Berneri hablaba de su rigurosa labor en este trabajo y de haber utilizado todo lo honestamente de que era capaz los documentos recogidos.

Las ultimas intervenciones públicas de Berneri, a principios de mayo del 37, fueron para hacer una defensa del POUM ante las acusaciones del PSUC de colaboración con el fascismo. También leyó en radio un emotiva elogio del recientemente fallecido Antonio Gramsci, comunista marxista, víctima del fascismo italiano. Pocos días después sería sacado de su piso junto a su compañero Francesco Barbieri por una patrulla de la UGT y de la policía. Su cuerpo aparecería al día siguiente acribillado a balazos. Otra víctima más de la infamia estalinista, otro revolucionario internacionalista que vino a luchar contra el fascismo en España y, paradójicamente, fue asesinado a manos de aquello que se decían también combatirlo.
Sobre la obra y el pensamiento de Berneri

En 1922 se publicó en la publicación Pagine libertarie “Anarquismo y federalismo-El pensamiento de Camillo Berneri” en donde, paradójicamente, el libertario italiano denunciaría abiertamente el inmovilismo ideológico del movimiento anarquista con ciertos elogios hacia los avances del republicanismo federalista; hace alusiones despectivas al utopismo ideológico que no ha evolucionado apenas nada desde los maestros del anarquismo y critica la falta de conciencia social y política ante los problemas actuales.

Consideraba Berneri que el anarquismo debía ser amplio en su concepciones, audaz e insaciable, no debía renunciar a una incrustación en la sociedad a sustituir conservando sus principios pero sin trabas doctrinales ni excesivos apegos a la fe. Curiosamente, advertía de los peligros de la negación sin más de la administración del Estado en cuanto a que se paralizaría el ritmo de vida de la nación. El concepto antiestatal presente en los clásicos anarquistas lo veía Berneri como una premisa de un federalismo como proyecto de una descentralización administrativa. Un proyecto tangible el federalista que atrajera a todos aquellos profesionales que observaban la incompetencia, derroche, lentitud burocrática y continuos robos de la administración centralizada. Por un lado, se realiza en este artículo una vehemente defensa del federalismo como solución realista a los problemas de su tiempo y por otro pide Berneri una superación de doctrinas cristalizadas, una progresión en el movimiento anarquista que trajera respuestas reales, alejadas de la simplificación, dentro de los principios ideológicos fundamentales. En el terreno moral y filosófico hay que destacar en Berneri su declarado humanismo que le acerca a Kropotkin tantas veces citado en sus escritos.

No creía el anarquista italiano en la bestia humana, pensaba que hasta en la más tenebrosa de las personas existía algo de calor si se tocaban las teclas adecuadas, asimismo despreciaba el maniqueísmo de clases y pensaba que en todo círculo social había cualidades notables y que la desaparición de las clases se daría por la fusión de las mismas. En definitiva, defendía Berneri el humanismo como una de las características intrínsecas del anarquismo que le llevaba a preocuparse por el desarrollo individual de cada personalidad y de la emancipación final de toda la humanidad sin distinción de clases.

En su conocida “Carta abierta a la compañera Federica Montseny” Berneri muestra muy lúcida e irónicamente la situación del momento en que cuatro anarquistas habían entrado en el gobierno de Lago Caballero -”compañeros ministros...” empieza el escrito- bajo la premisa de defender la revolución y combatir cualquier intento dictatorial. Berneri habla de las purgas en la retaguardia dictadas desde Moscú contra los revolucionarios, sus dudas sobre si se potenciaría armamentísticamente al frente de Aragón representativo de las colectivizaciones agrarias y de los consejos de Aragón y Cataluña -”la ucrania ibérica” la define Berneri-, crítica el pacto del gobierno con Francia e Inglaterra prometiendo que se cumplirían sus intereses en Marruecos en lugar de abandonar la zona y potenciar su autonomía, de la nueva jerarquización del ejercito popular sin opinión de la base cada vez mas desconfiada, critica, en definitva, a Montseny y al resto de anarquistas por su participación en el gobierno al servicio de politicastros que flirtean con el enemigo en lugar de ocuparse de los combatientes y la retaguardia. El nuevo dilema que propone Berneri sustitutivo del “guerra o revolución” es “o la victoria sobre Franco gracias a la guerra revolucionaria, o la derrota".

Re: BERNERI, Camilo

Nota Vie Dic 30, 2016 3:48 pm
En la Fundación Andreu Nin se escribió:Camillo Berneri, un revolucionario

Los jóvenes se sienten molestos en la estrechez dogmática de nuestro movimiento. La Anarquía es una cosa más inteligente y más seriamente hermosa que la Arcadia a lo Jean Grave, grata a la mayoría de los compañeros…. Mi revisionismo es una pequeña reforma de método, el cual, en sus líneas fundamentales me parece que debe ser confirmado por los hechos… Yo soy un estudioso y un curioso del pensamiento de los otros, consciente de la complejidad de los problemas e insatisfecho de las soluciones simplistas…


A pesar del olvido a que ha sido relegado, Camilo Berneri es uno de los autores de la tradición anarquista más lúcidos e interesantes de este siglo, y constituye, de hecho, uno de los cabos sueltos en la historia del pensamiento crítico que es preciso recuperar. Nacido en Lodi (Italia) el 28 de mayo de 1897, moriría asesinado por los estalinistas en los sucesos de Mayo de 1937 de Barcelona cuando contaba sólo cuarenta años de edad.

Perteneciente a una familia de intelectuales de la clase media, su madre, Adalgisa Focchi, era profesora de primaria y escritora de literatura juvenil. Con quince años se adhiere a la Federación Juvenil Socialista de Reggio Emilia, en donde llegaría a formar parte del Comité Central. A finales de 1915, después de tres años de militancia, las contradicciones entre la afirmación de su ideario revolucionario y la actitud del Partido Socialista, le llevaría a la dimisión y a la adscripción al anarquismo, movimiento con el cual se identificaría de por vida. En una carta publicada en el periódico L´Avenire Anarchico de Pisa, titulada "carta abierta a los jóvenes socialistas de un joven anarquista" denunciaba la degradación del Partido Socialista Italiano, la existencia de una burocracia política absolutamente posibilista, la falta de conexión con las bases, así como la ausencia de un verdadero espíritu de sacrificio. En castigo por su oposición a la intervención italiana en la primera guerra mundial fue expulsado de la escuela, reclutado para el frente, y después confinado en la isla de Pianosa.

Mientras tanto, el impacto causado por la revolución rusa había sacudido a la sociedad europea. Ante los ataques generalizados, Berneri defendió, en un primer momento, tanto a la revolución como a Lenín. Resulta significativa su postura en el artículo "¿Con Kerenski o con Lenín?", publicado en Guerra di Clase de Bolonia en el año de 1917. En los años siguientes, sin embargo, aumentaron sus críticas a la dirección que iba tomando el proceso revolucionario ruso, distanciándose así de una visión excesivamente acrítica de la mayoría de la izquierda revolucionaria italiana. Pero a pesar de todo, mantuvo una actitud de diálogo y crítica constructiva, dentro del movimiento anarquista.

Colaboró en el periódico Volontá, dirigido por Luigi Fabbri, en los que analizó los principales problemas con los que se topaba la revolución: Las relaciones entre la ciudad y el campo, sobre el tipo de política adecuada al campesinado; la organización económica; el papel de los intelectuales en la revolución, etc. A partir de 1921 acentuó sus diferencias con la experiencia rusa, publicando diversos artículos en el periódico dirigido por Errico Malatesta Umanitá Nova, a la vez que subrayaba también la necesidad de un mayor rigor en las críticas realizadas por sus propios compañeros anarquistas. Sus estudios universitarios fueron tan amplios como brillantes: Hizo un doctorado en filosofía y letras en la Universidad de Florencia, influyendo en su trabajo intelectual el historiador Gaetano Salvemini, uno de los pensadores más notables de la intelectualidad italiana del siglo XX, que influiría decisivamente en su formación intelectual. Ejerció su vocación como docente en la enseñanza media y normal de Florencia, Cortona, Milán, etc., junto con un incesante activismo antifascista. Hasta su definitiva salida de Italia en 1926 ante la represión del fascismo mussoloniano. Durante diez años Camilo será el anarquista más expulsado de Europa. Sufrió prisión en Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Francia, siempre perseguido por la policía y el gobierno de Mussolini.

Releyendo a Camilo Berneri se puede apreciar que no le corresponde el reproche que a menudo se hace al anarquismo como una teorización anacrónica, expresada en términos superados. Quienes así se expresan, juzgan sobre una prensa de propaganda que no es siempre de calidad irreprochable y no tienen en cuenta la existencia de creadores intelectuales de primera fila como Luigi Fabbri, Rudolf Rocker, Max Nettlau, Gustav Landauer, Rafael Barret y el mismo Berneri, y en al actualidad elementos de la talla de Noam Chonsky o Murray Bookchin. En 1922 escribió "Estamos desprovistos de conciencia política en el sentido de que no tenemos conciencia de los problemas actuales y continuamos difundiendo soluciones adquiridas en nuestra literatura de propaganda. Somos utópicos y basta... en vez de empujar al movimiento a salir de lo ya pensado para esforzarse en la crítica, en lo que está por pensar"

Esta actitud contraria al dogmatismo y a las respuestas simples lo convertirían en un pensador controvertido, polémico e incómodo a lo largo de toda su vida, y sin embargo, por esa misma actitud constituye en la actualidad un punto de referencia para retomar un diálogo fecundo entre las distintas tradiciones de la izquierda.

El afán de Berneri en la renovación del anarquismo fue puesto de relieve, justo después de su muerte, por Max Sartin, director del periódico ácrata de Nueva York L´Adunata dei Refrattari, en el cual había colaborado asiduamente... "veía al anarquismo como una idea y un movimiento todavía en formación; sentía que necesitaba salir de las fórmulas generales y abstractas de la fe para afrontar con audacia todos los problemas de la vida compleja y resolverlas en las enseñanzas concretas de las prácticas.

La nómina de sus trabajos y libros es variada, hasta llegar a ser desconcertante, la mayor parte corresponde a textos que son resultado de una vivencia personal. Así, sus trabajos sobre las relaciones del trabajo intelectual y el manual, valiosísimos -entre otras razones- por haber sido expresadas por un profesor universitario, a quien el exilio obligaba a trabajar como obrero de la construcción. Más conocida es la serie sobre la lucha antifascista, el enemigo por excelencia de Camilo, hay también valiosos textos sobre la sociología del trabajo, desde Operaiolatría hasta El trabajo atrayente, incluyendo trabajos como Il cristianismo e il lavoro.

A finales de julio de 1936, pocos días después de estallar la guerra en España, Berneri llega a Barcelona. Inmediatamente se responsabilizó de la organización de los voluntarios que llegaban a combatir al fascismo, constituyendo una columna italiana. Aquejado de distintos problemas físicos que le impidieron continuar en primera línea de combate (entre otros su sordera), volvió a Barcelona. Una vez allí centró sus principales esfuerzos en el trabajo cultural y propagandístico, colaborando en las emisiones radiofónicas dirigidas a los voluntarios italianos y en la edición de Guerra di Classe. Desde este periódico retomó el tema de la revolución rusa desde una perspectiva tremendamente crítica: "El Estado y las Clases", "La abolición y extinción del Estado" y "La dictadura del proletariado y el socialismo de Estado". Mención especial, finalmente, merecen los trabajos inéditos sobre historia del pensamiento social como: Un federalista ruso: Pietro Kropotkin.

El segundo gran bloque temático de los artículos de Berneri tenía que ver con el análisis y su toma de posición ante los acontecimientos que se producían día a día en España: "La guerra y la revolución". Pero posiblemente sea "La carta abierta a la compañera Federica Montseny" el texto que mejor informe de su posición ante el curso de los acontecimientos.

Las últimas intervenciones públicas de Berneri antes de su asesinato a principios de mayo de 1937, dan cuenta de su singular posición política e intelectual, así como de su misma dimensión humana. El primero de mayo publicó un artículo en el que hacía una razonada defensa del POUM ante las acusaciones de colaboración con el fascismo vertidas por los comunistas catalanes del PSUC y de la prensa de la III Internacional. El tres de mayo leía en Radio CNT-FAI de Barcelona un emotivo discurso en homenaje a Antonio Gramsci, muerto el 27 de Abril en las cárceles de la Italia fascista.

La idea de Berneri según la cual la guerra sólo podría ganarse llevando adelante la revolución social, y su denuncia del carácter contrarrevolucionario del estalinismo español, podrían quizás explicar su misterioso asesinato con tan sólo cuarenta años de edad... Berneri dejaba una enorme producción intelectual y el testimonio de una vida militante.

De sus análisis, sobresalen cuestiones como: su crítica temprana a la desvirtuación de la revolución rusa, su apuesta por el federalismo como una forma de concreción de un proyecto democratizador, su lectura desmitificadora del obrerismo y de la adulación per se de cualquier forma de organización de los de abajo, revelando la contradicción de intereses que se expresaba también en su seno y, por tanto, la necesidad de una acción revolucionaria educativa; Su concepción internacionalista y solidaria de la lucha revolucionaria de los pueblos.

Tanto la extensa obra escrita como su intensa militancia constituyen hoy día testimonio ejemplar de compromiso moral y político, firmeza en los principios, voluntad de rigor en el análisis político-social, rechazo del dogmatismo y el esquematismo, autocrítica con relación a la propia tradición y respeto en el diálogo con otras corrientes de pensamiento emancipatorias.





Fuentes bibliográficas

Camilo Berneri, Guerra de clases en España, 1936-1937. Carlos M.Rama. Barcelona: Tusquets, 1977.
Antología de textos de Berneri. Ernest Cañada. Barcelona: Los libros de la Catarata, 1998.


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